lunes, 18 de enero de 2016

Congregación de San Bernardo de Castilla


En España existen dos «provincias» o «congregaciones» de la Orden del Cister: la Congregación de San Bernardo de Castilla y la Congregación de Aragón.


Comienzan a producirse en el siglo XV movimientos de reforma locales o regionales en los cistercienses, como el de 1427, cuando Martín de Vargas, en España, quiere introducir mas rigor en los monasterios castellanos, produciendo una excisión no reconocida por el capítulo general de Cister, constituyendo la "Observancia Regular de San Bernardo" que tendrá mas de 50 monasterios asociados.


En el monasterio de Santa María de Valvuena, a partir del siglo XIII las donaciones continuaron, pero en menor medida, a la par que comenzó una lenta decadencia, que fue superada en el siglo XV, cuando en 1430Martín de Vargas, clérigo jerezano maestro en Teología, fue nombrado abad del monasterio por Juan II y por Gutierre Álvarez de Toledoobispo de Palencia. Martín de Vargas aplicó la reforma española de la Congregación de Castilla, que había sido fundada tres años antes en el monasterio de Montesión, en las proximidades de Toledo.


En el CAPÍTULO GENERAL de 1477 salió electo como Reformador el P. Fr. JUAN DE CIFUENTES (1477- 1481), hijo de Valbuena.

En 1477- 78 Fray Juan de Cifuentes, monje de Valbuena Reformador desde ese año, giró la visita que el rey Don Fernando el Católico había impetrado del Pontífice Sixto IV para que fuese realizada por el obispo de Granada, y que luego el rey procuró delegase el obispo en manos del Reformador Fr. Juan de Cifuentes, y en las de Fr. Bautista de Ocaña, también de Valbuena, quien había sido Reformador General de 1467 a 1472.

Rex Ferdinandus, zelo Dei acensus, atque consilio cum Patribus obseruantiae communicato, visitationem Cisterciensium Ecclesiarum, a Pontifice obtinuit Archi-episcopo Granatensi commissam, plenario iure. Exinde eam subdelegari fecit nouo Reformatori, & Baptistae de Ocaña, quem eo munere sumptum primum omnium, post quattuor Martinos asserebamus. Haec porro visitatio dum aliis spem, & metum aliis incutit, atque vtrisque obseruantiae Patres obtrudi, reformationi omnium viam statuit. Quippe cognito, quos antea verebantur velut nimis seueros, homines esse pios mansuetosque; & quae alij errarent, si poeniterent, paratos misereri magis, quam castigare: facile vel durioribus persuasum est, non esse recusandam eorum vitam; nec detrectandas leges suetas semper mederi, & vix secare”.

Durante su mandato los Reyes se muestran decididos a unir a la Reforma todos los Monasterios. En una carta, fechada en Toledo el 7 de Junio de 1480,  se dirigen  a sus oficiales en Castilla, para que presten todo su  favor a la Orden del Cister para visitar y reformar sus monasterios:

Don Fernando y Doña Isabel etc.
Sepades que los abades de la Orden de Cister, que en viven en los nuestros reynos de Castilla e de Leon e de Galisia, nos fue fecha relacion por su peticion, que ante nos en nuestro consejo presentaron, diziendo que a todos era notorio las grandes guerras e quistiones e mengua de justicia que en los tiempos pasados en estos nuestros reynos ha avido, a cabsa de lo qual diz que los visitadores de su orden ni los perlados e abades della no han podido corregir e reformar las casas de los monesterios de la dicha orden, e que agora ellos querrian entender en reformar la dicha orden, como cumple al servicio de Dios Nuestro Señor e la salud de sus animas, e envian para ello sus visitadores, e nos suplicaron e pidieron por merced que les mandasemos dar nuestra carta para que ellos fuesen ayudados e favorescidos en la visitacion e reformacion de la dicha orden, e que sobre ello le proveyesemos de remedio con justicia e como la nuestra merced fuese; e nos tovimoslo por bien, porque vos mandamos a todos e cada uno de vos que, cada e quando que los dichos abades enviaren  sus visitadores con sus poderes a visitar e reformar la dicha su orden de Cistel, les deys e fagades dar todo favor e ayuda que por ellos vos fuese pedida para la dicha reformacion, dexandoles e consintiendoles visitar las dichas casas e monesterios, asy de hombres como de mugeres, corregir e castigar los perlados e perladas e monjes e monjas e religiosos della que menester fuere e que en ello ni en parte dello embargo ni contrario alguno les non pongays, ni sea puesto, e no fagades ni consintades que les sea fecho mal e daño ni desaguisado alguno en sus personas e bienes ni en cosa alguna de lo que llevaren, ca nos por la presente les tomamos e rescibimos so nuestra guarda e amparo e defendimiento real; e los unos ni los otros no fagades ni fagan ende al... Dada en la noble cibdad de Toledo a dies y siete dias del mes de junio año del nacimiento de Nuestro Señor Jesuchristo de mill e quatrocientos e ochenta años. Yo el Rey. Yo la Reyna. Yo Diego de Santadrian secretario del Rey e de la Reyna nuestros señores la fize escribir”. Simancas-Sello, VI-1480, fol. 131.


 Fray Bautista de Ocaña, hijo del Monasterio de Valbuena. Toledanos ilustres en la Orden del Cister desde el siglo XV. Real Academia de Toledo. Fray Damián Yáñez Neira. Fundación, antigüedad y progresos del imperial monasterio de Nuestra Señora de Osera de la Orden del Císter. Tomas de Peralta. Madrid, 1677. Actas capitulares del Císter en el monasterio de Palazuelos, 1554-1817. Fernando Herrero Salas, 2006. El monasterio de Santa María la Real de Osera se encuentra en San Cristóbal de Cea, Orense. El incendio que sufrió el monasterio en 1552 no afecta al archivo que contiene documentos que van desde el año 1034 al 1832. Sus fondos se encuentran en el Archivo General de Simancas, en el Archivo Histórico Nacional y en el Archivo Histórico Provincial de Orense. En el Archivo de la catedral de Orense se custodian más de quinientos pergaminos de Osera. El monasterio de Osera es un monasterio trapense de fundación real. En el año de 1835, como consecuencia de la desamortización de Mendizábal, los frailes dejaron el convento, que quedó totalmente abandonado. Ello propició el expolio del lugar. Los monjes volvieron de nuevo en 1929, comenzando entonces su reconstrucción.