viernes, 12 de enero de 2018

Les Docks de la Joliette. Marsella



Más conocido como La Criée (la subasta), el Teatro Nacional de Marsella ocupa el edificio donde estuvo el antiguo mercado mayorista de pescado, en el viejo puerto, mirando directamente al Mediterráneo.

Fue construido en 1909 y su actividad comercial cesó en 1975. Tras una reforma total, fue inaugurado como teatro en 1981 y desde su apertura se ha convertido en un referente cultural en la ciudad.

Mantiene intacta su fachada original, que destaca por el gran ventanal de cristal y hierro sobre el que hay un arco en piedra donde aún puede leerse "Criée des poisson" (subasta de pescado). Por dentro, cuenta con dos salas, dotadas con la última tecnología escénica, preparadas para recibir y representar espectáculos de lo más diverso: ballet, danza contemporánea, conciertos, teatro clásico, montajes innovadores, incluso actuaciones pensadas para los más pequeños. Durante todo el año, el teatro ofrece una programación interesante y sorprendente. La cercanía al espectador, incluso la posibilidad de que el público participe de alguna manera en las distintas funciones, es una de las señas de identidad de muchos de los espectáculos que ofrece el teatro en un ambiente en el que tradición y modernidad crean una perfecta simbiosis.

El antiguo mercado se sitúa al sur del puerto, muy cerca de la zona donde se concentran un gran número de restaurantes, terrazas y pubs,







Este barrio data de inicios del siglo XIX, época marcada en Marsella por un fuerte desarrollo económico y grandes realizaciones urbanísticas. La superficie del Puerto Viejo se quedó pequeña, sobre todo por la aparición de los buques de vapor, por lo que en 1842 se aprobó un proyecto de ampliación del puerto hacia la Joliette. Las obras terminaron en 1853.


En la confluencia de las vías terrestres y marítimas aparece un nuevo elemento portuario con la creación de la Compagnie des Docks et Entrepôts. Construidos por Gustave Desplaces entre 1858 y 1863, estos almacenes se extienden sobre más de 400 metros con cuatro bloques de locales comunicados entre sí, rematados con un magnífico edificio administrativo (de estilo Luis XIII, de ladrillos y piedras). Cada almacén se organiza alrededor de un patio central con seis pisos de espacios comerciales. Comparables a los de Londres, de los que sin duda se inspiró Desplaces, constituyen la obra marsellesa más moderna del Segundo Imperio y la más costosa después de la Nueva Mayor y la Prefectura.



Tras un periodo en el que estuvieron prácticamente abandonados, los Docks recuperaron su esplendor gracias a la magistral rehabilitación del arquitecto Éric Castaldi.