Los orígenes más remotos de la Contaduría Mayor de Hacienda se sitúan en la progresiva pérdida de competencias del Mayordomo Mayor de la Corte en las cuestiones relativas a la administración de la Hacienda del rey y a la toma de cuentas, a favor de unos oficiales que se denominarán sucesivamente 'Tomador de Cuentas' (Alfonso XI, Cortes de Palencia de 1313), 'Contadores' (Pedro I, Cortes de Valladolid de 1351), y 'Contadores Mayores' (Juan I, Cortes de Palencia de 1388).
Desde la segunda mitad del s. XIV con Enrique III, y más claramente en el s. XV con Juan II, la hacienda regia es administrada ya por dos (o tres) Contadores Mayores de Hacienda y por dos Contadores Mayores de Cuentas, quedando reducida la función del Mayordomo Mayor a la mera administración de la Casa del Rey.
El funcionamiento y composición de la institución irán adquiriendo perfiles más nítidos a lo largo del siglo XV, quedando definitivamente configurados en las Ordenanzas de Madrigal de 1476, que disponen la existencia de dos Contadores Mayores, 16 contadores menores (distribuidos en 8 oficios: Sueldo, Tierras, Acostamientos o Tenencias, Mercedes, Quitaciones, Rentas, Relaciones y Extraordinario), además de un Escribano Mayor de Rentas.
La llegada de Carlos V y la creación del Consejo de Hacienda marcan una
nueva etapa en la vida de la Contaduría, al atribuirse al recién creado Consejo
- del que también forman parte los Contadores Mayores de Hacienda - las
competencias directivas en materia hacendística.
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