RELACIONES DE PODER ENTRE LA MONARQUÍA CASTELLANA Y LA NOBLEZA CONQUENSE EN LA BAJA EDAD MEDIA José Ignacio ORTEGA CERVIGÓN Universidad Complutense
Los Carrillo tuvieron grandes intereses en acudir como procuradores de Cortes.
Especialmente significativo es el caso de Gómez Carrillo de la Vega-Carrillo de Albornoz El Feo-, hijo de Álvaro Carrillo de Albornoz y de Teresa de Vega.
Ya en 1405 acudió a prestar juramento de reconocimiento al infante don Juan, junto a Pedro González de Mendoza, abuelo paterno del primer marqués de Santillana.
En 1436, Gómez Carrillo de la Vega tras el ruego de Álvaro de Luna fue designado procurador junto a Pedro Álvarez de Toledo.
Finalmente, en 1442 los hombres de Gómez Carrillo de la Vega capturaron a Juan González de Alcalá, elegido junto a Fernando de Ribera procurador de Cuenca.
Carta
del concejo de Cuenca reclamando al honrado caballero Gómez Carrillo, hijo de
Álvaro Carrillo, la liberación del procurador a Cortes Juan González de Alcalá,
prendido y llevado a Torralba-posesión de los Carrillo de Albornoz- a vuestro poder por fuerça e contra su voluntad;
de lo qual somos marauyllados en vos mandar cometer e faser lo suso dicho
contra el seguro que el dicho sennor rey tiene dado a los dichos procuradores e
en de serviçio suyo e en grant menos preçio e injuria de esta dicha cibdat e de
los que en ella viven ...
El concejo se dirigió a Pedro Carrillo de Huete, señor de Priego, para que colaborara en la liberación de Juan González de Alcalá.
Gómez Carrillo de Albornoz obtuvo el poder de procuración también en 1450, tras las recomendaciones de Álvaro de Luna y Juan II al concejo.
Gonzalo de Beteta, regidor de la ciudad y habitual procurador de Cortes en años posteriores, era la otra persona recomendada, pero finalmente le acompañó Diego de Valera.
Pedro Carrillo de Albornoz y Alfonso de Cabrera fueron designados por el concejo para representarle en 1468; Pedro Carrillo obtuvo la facultad de acudir a las Cortes por el traspaso de Juan de Sacedón, que ya había acudido la vez anterior.
Por último, el mayordomo real Andrés de Cabrera fue elegido por Enrique IV en 1465 como procurador, tras una disputa con la ciudad, que ya había decidido quiénes les representaría en la reunión. En última instancia fue nombrado procurador su hermano Alfonso de Cabrera en su lugar.
Alfonso de Cabrera también había acudió a las reuniones de 1469 junto a Rodrigo de Torres y Pedro Carrillo de Albornoz.
La nobleza territorial conquense ostentó otros múltiples cargos locales en Cuenca a lo largo del siglo XV.
En especial el caso de los Mendoza del señorío de Cañete, guardas mayores de la ciudad durante todo el siglo XV.
Diego Hurtado de Mendoza también fue regidor de Cuenca entre 1400 y 1407, aunque no ha quedado recogido en la documentación concejil.
En 1420 este mismo personaje incrementó sus capacidades en capacidad de justicia con la designación de alcalde mayor de las alzadas de la ciudad y su tierra.
Un año después, participando en el sorteo de oficios concejiles por su condición de guarda mayor, extrajo la papeleta con su nombre para desempeñar el oficio de caballero de la sierra que correspondía a la collación de Santo Domingo.
Diego Hurtado de Mendoza, con el permiso tácito del concejo, traspasó el oficio foral a Gonzalo de la Vega, que pertenecía a la órbita clientelar de los Mendoza.
También conocemos el caso de
incompatibilidad de ejercer una caballería de la sierra cuando Alvar García de
Molina ya era teniente de guarda mayor.
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