viernes, 12 de noviembre de 2010

Callejeando por Medinaceli. Soria






La Casa de la Cerda, conocida desde mediados del siglo XIV por su condado de Medinaceli, situado en la frontera del reino de Castilla con el de Aragón, ostenta la representación de la rama primogénita legítima de los antiguos reyes de Castilla y León pues se origina en la descendencia desheredada de Alfonso X el Sabio.

A lo largo del siglo XV la base territorial de esta casa creció mediante permutas y compraventas, pero básicamente lo hizo en torno a sus estados sorianos y alcarreños de Medinaceli y Cogolludo. Es sobre todo en los siglos XVII y XVIII cuando sus alianzas matrimoniales con grandes casas de los distintos reinos hispánicos provocaron una formidable expansión territorial por toda España.




Armas de La Cerda. Fruto de la unión del escudo de Castilla y León y del reino de Francia.

Fernando de La Cerda, 1275-1322. Hijo de Fernando de la Cerda, hijo de Alfonso X el Sabio, casado con su prima Blanca de Francia, hija de Luis X, San Luis de Francia. Señor de Lara por su matrimonio con Juana Núñez de Lara "la Palomilla", perteneciente a la Casa de Lara. Era Luis IX primo hermano de Fernando III el Santo. La abuela de Blanca de Francia y la bisabuela de su marido eran hermanas, ambas hijas de Alfonso VIII.

La Casa Ducal de Medinaceli tiene su origen en la descendencia primogénita del príncipe don Fernando, conocido con el sobrenombre de "el de la Cerda", hijo mayor y malogrado sucesor de Alfonso X rey de Castilla y León. Al premorir a su padre dejando dos hijos de corta edad conocidos como los Infantes de la Cerda, se abrió un pleito sucesorio que derivó en una larga e intermitente guerra civil por la que el mayor de estos, Alfonso " el desheredado", señor de Alba y Bejar, de acuerdo con el testamento del rey sabio, su abuelo, se tituló Rey de Castilla y León y disputó dicha Corona sucesivamente a su tío Sancho, a su primo hermano Fernando IV y finalmente al hijo de este su sobrino, -hijo de primo hermano-, Alfonso XI a quien siendo ya sexagenario reconoció como rey legítimo. A cambio de un conjunto disperso de territorios conocidos como "señoríos de la recompensa".

La descendencia del menor de los Infantes de la Cerda, Fernando, por su matrimonio con doña Juana de Lara, se perpetuó en la Casa de Lara y volvió al trono de Castilla por casamiento de una nieta de aquél, doña Juana Manuel, con Enrique II. Este matrimonio fue utilizado por la Casa de Trastámara para legitimar sus derechos tanto a la Corona de Castilla y León como al señorío de Vizcaya.

Blanca de La Cerda, 1311-1347 hija de Fernando de La Cerda y de Juana Nuñez de Lara, casa con un primo hermano de su abuelo que no es otro que el infante don Juan Manuel, 1282-1348. Es Blanca su tercera mujer. Son padres de Juana Manuel que casa con su primo tercero Enrique II de Castilla.