lunes, 23 de septiembre de 2013

Cañete. Castillo y Murallas. Cuenca

El castillo de Cañete está en avanzado estado de ruina. 

Su origen es impreciso, pero parece de origen emiral, cuando se construiría una pequeña atalaya o castillejo que fue ampliado sucesivamente, especialmente en el siglo X en época ya califal, convirtiéndose en una gran alcazaba musulmana. 


El castillo es una ciudadela medieval de planta poligonal a distintos niveles. Desde el castillo descienden las murallas que defendían y cerraban totalmente la villa; dichas murallas son de mampostería cuidada. 

Tiene forma alargada, ciñéndose al estrecho cerro en que se asienta y disponiendo de más de 200 metros de longitud y varios recintos sucesivos.











Tienen las murallas de Cañete tres puertas, la de la Virgen, la de las Eras y la de San Bartolomé.

La Puerta de la Virgen es un pequeño arco de medio punto con chambrana, de tipo románico del siglo XIII. Junto a ella hay una pequeña espadañita de la misma época y perteneciente a la Ermita de la Virgen de la Zarza, aunque el resto de este templo es moderno.

Más interés tienen las Puerta de San Bartolomé o del Portillo, de origen califal del siglo X, dispuesto en recodo para dificultar su asalto. Está muy reconstruida y tras las obras se nos muestra con doble entrada de arcos ligeramente de herradura. Único ejemplar que queda en la provincia en forma acodada de tipo bizantino-musulmán.




Puerta de la Virgen. Da salida al cauce de los ríos Tinte y Mayor y a las áreas recreativas.  A un kilómetro  de esta puerta está la cascada llamada del Pozo de la Horca.


Puerta de la Virgen







Subida al Castillo


Es la mujer del padre del Condestable hermana de Juan Hurtado de Mendoza y Castilla y ambos hermanos de Diego Hurtado de Mendoza y Castilla, I señor de Cañete, los tres hijos de Juan Hurtado de Mendoza "el Limpio". Es en Cañete donde nace el Condestable de donde era señor su padre. Es a Juan Hurtado de Mendoza "el Limpio" a quien vende el padre de don Álvaro Cañete por 12.000 florines de oro el 25 de julio de 1401. 


En los siglos XIV y XV, bajo los Hurtado de Mendoza, marqueses de Cañete, se ampliaron y reforzaron muros del Castillo y se abrieron troneras y buzones para artillería y armas de fuego. 

La fortaleza estuvo en perfecto uso hasta muy avanzado el siglo XVI. Comenzó después un largo proceso de abandono interrumpido por el episodio de las guerras carlistas. 

Durante 1874, el ingeniero militar carlista Augusto Von Goeben efectuó una serie de profundas transformaciones para las que empleó a 800 hombres durante varios meses. El castillo perdió altura y se soterró, convirtiéndose en fuerte artillado.

Tras el conflicto se reanudó el expolio de sus materiales por parte de los vecinos, convirtiendo al monumento en la inagotable cantera de la población y acelerando la ruina en la que ha llegado a nuestros días.





La muralla medieval musulmana partía del castillo y anillaba completamente la población.



El castillo de Cañete alza sus ruinosos paredones a 1170 metros de altura, sobre la cumbre del áspero cerro que domina la población y a más de 80 metros de desnivel sobre la Plaza Mayor. Es un buen ejemplar de castillo roquero, de planta topográfica adaptada al terreno aprovechando los estratos de caliza. Sus dimensiones son formidables: más de 200 metros de longitud por unos 20 de anchura máxima, lo que lo convierten en una de las fortalezas más grandes de la región. Se orienta de noroeste a sudeste, y su imagen asemeja la de un buque de aguzado perfil.