lunes, 2 de febrero de 2015

Álvaro Herraméliz. Conde de Álava


Tras los Vela, padre de hijo, el condado de Álava lo encontramos en poder de Álvaro Herraméliz

Al morir Munio Vela joven, ateniendo sus hijos todavía adolescentes hubo de hacerse cargo del condado un pariente suyo, el cual sin duda es Álvaro Herrameliz. Si hemos de creer a las genealogías del Códice de Roda, el conde depuesto o muerto dejó tres hijos de su esposa Belasquita: Lope, Aznar y Sancho. Sabemos por el códice de Meyá que el conde Munio Vela tuvo tres hijos de un matrimonio con Velasquita, cuyos nombres son Aznar Muñoz, Sancho Muñoz y Lópe Muñoz.

            En el 929 se cita a Álvaro Herramélliz como conde de Álava. Hijo de Herramel. Mencionado en el cartulario de Valpuesta como conde de Lantarón. Casado con doña Sancha de Navarra, viuda de Ordoño II de León, Afín a la corte Navarra del rey Jimeno Garcés. A su muerte, doña Sancha se casa con Fernán González. Los Cartularios de Valpuesta son una serie de documentos del siglo XII que, a su vez, son copias de otros documentos, algunos de los cuales se remontan al siglo IX, si bien la autenticidad de algunos de ellos es discutida.

            Aunque se desconocen los límites de ese condado medieval y éstos probablemente no coincidan con los del actual municipio de Lantarón formado por la fusión de los municipios de Bergüenda y Salcedo., sí que se cree que el castillo que daba nombre al condado se encontraba en una peña situada entre los pueblos de Sobrón y Bergüenda dentro de los límites del moderno Lantarón. También existía otra torre defensiva en Alcedo. Condado situado en las inmediaciones de la actual ciudad de Mirando de Ebro. «Las ruinas parecen atestiguar que el castillo y el pueblo de Lantarón estuvieron junto al término de Castrejón, en Bachicabo. Ignacio Alonso Martínez, Lantarón: Fortaleza y Condado.
           
            Según las Genealogías de Roda, Álvaro Herraméliz, que es citado como Albaro Harramelliz de Alaba, era esposo de la infanta Sancha, hija del rey Sancho I Garcés de Pamplona Esta infanta había estado casada con Ordoño II y posteriormente, en terceras nupcias, se casó con Fernán González. En el transcurso de la abdicación de Alfonso IV en favor de su hermano Ramiro II (noviembre del 931) y de su posterior arrepentimiento y rebelión (primavera del 932), Álvaro deja de ser conde Álava. Es muy probable que Álvaro Herramélliz apoyara a Alfonso IV pues era su cuñado: su esposa Sancha era hermana de Ónega, esposa de Alfonso IV. La consecuencia lógica es que cuando Alfonso IV fue apresado de nuevo, Ramiro II desposeyó del título condal a Álvaro Herramélliz y se lo concedió a un nuevo conde: Fernán González, conde de Castilla. Desde este momento y hasta la partición del condado a la muerte de Sancho III de Pamplona, el condado de Álava será gobernado por los condes de Castilla. Álvaro Herramélliz murió en algún momento entre los años 932 y 935. El 5 de agosto del 935 existe un documento en el que Fernán González firma ya junto con su esposa (Fredinando Gundissalbiz, Dei gratia comes, et uxor sua domna Sancia) y dos hijos: Gonzalo Fernández y Sancho Fernández. Luego si en el 935 ya tenía dos hijos con Fernán Gonzalez, seguramente enviudó en torno al año 932 o 933. Del matrimonio de Álvaro Herramélliz y Sancha se supone, aunque sin datos fidedignos, que nacieron estos hijos citados en la documentación real de León: Herramel Álvarez, Fortún Álvarez y Vela Álvarez. Enemistados con su padrastro, Fernán González, y que junto a los Vela, descendientes de Vela Jiménez y sus posibles parientes, crearían un partido anticastellano en León.

Tas Álvaro Herraméliz es Fernán González y su descendencia hasta Sancho III el Mayor los que tienen el título de Conde de Álava quitándoselo a sus parientes los Vela.

            A partir de 1024 los documentos presentan a Sancho III el Mayor de Pamplona reinando también en Álava a través de su tenente, el conde Munio González, a quien sustituirá Fortún Iñiguez, también vinculado a Navarra. Con el conde Álvaro Díaz concluye la soberanía navarra en Álava, pues en 1076 acaeció el asesinato de Sancho IV el de Peñalén, crisis aprovechada por Alfonso VI de Castilla para incorporar a su reino La Rioja, parte de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava. Sin embargo, esta incorporación fue sólo temporal. La restauración del reino pamplonés con García Ramírez en 1134 tuvo como consecuencia que este monarca se intitulase rey de Pamplona, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, correspondiendo la tenencia de estos tres últimos territorios a Ladrón I, forjador del linaje alavés de Guevara, quien se consideró siempre navarro y, de hecho, fue conocido como Ladrón de Navarra, aunque su vida política se desarrollase en la corte castellana. Hacia 1136 Ladrón I entró en vasallaje de Alfonso VII, lo que le separó de sus tenencias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, que pasarán temporalmente a manos de su hijo, Vela Ladrón, hasta que retornó a la obediencia navarra hacia 1147. En 1179 Alfonso VIII y Sancho VI el Sabio firmaron un tratado que fijaba la frontera entre Castilla y Navarra a lo largo de una línea que, en el occidente de Guipúzcoa, desde el Cantábrico remontaba el curso del río Deba y continuaba, ya en Álava, siguiendo los ríos Bayas y Zadorra. Consecuencia del mismo fue que toda Álava quedase bajo la soberanía navarra. Asimismo, el gobierno condal de la familia Guevara en esta provincia se disgregó en una serie de tenencias cuyos titulares eran renovados frecuentemente por el monarca navarro, siguiendo la costumbre de organización administrativa feudal que imperaba en el reino pirenaico. La situación de fortalecimiento navarro en el territorio cambió de manera radical con la conquista efectuada por Alfonso VIII entre 1199 y 1200, quien previamente había negociado con los nobles alaveses, descontentos con la política de los reyes navarros de fortalecimiento del realengo y fundación de villas. A excepción del territorio dominado por la Cofradía de Arriaga, de la que hablaremos poco más abajo, toda Alava quedaba en manos de Castilla. La adhesión a esta monarquía será ya definitiva, salvo el breve paréntesis abierto con motivo de la guerra civil castellana del siglo XIV entre Pedro I y Enrique de Trastámara, durante la que Carlos II de Navarra aliado de Pedro I retuvo, desde 1368 a 1373, las villas alavesas de Vitoria, Salvatierra, Contrasta, Santa Cruz de Campezo y la fortaleza de Alegría.

851. García Iñiguez
Hijo de Íñigo Arista.
Casó con Urraca de Gascuña.
Según la leyenda, estando Urraca embarazada, ambos fueron muertos en Aibar.
Un noble alavés, Sancho Núñez de Guevara, pudo rescatar el niño del vientre de Urraca, al que llamó Sancho y mantuvo oculto hasta la renuncia al trono de su hermano Fortún Garcés.
Las cortes de Sangüesa lo reconocieron como rey, quien apodó cariñosamente "Ladrón" a su salvador, dando origen al apellido Ladrón de Guevara.
870. García Jiménez
Se dice que este caballero reinó mientras Fortún estuvo prisionero de Mohammed I.
882. Fortún Garcés
Hijo de García Íñiguez.
Estuvo prisionero de Mohamed I en Córdoba 20 años.
Es derrotado por los musulmanes en Aibar. Renunció en Sancho Garcés.
905. Sancho Garcés I
Se desconoce su autentico origen. Según la leyenda, fue rescatado por Sancho Núñez "Ladrón" de Guevara del vientre de su madre, esposa de García Íñiguez.
Otras fuentes lo consideran hijo del caballero García Jiménez.
926. García Sánchez I
970. Sancho Garcés II (Abarca)
Renovó las paces con Al-Hakem II, pero después, aliado con leoneses y castellanos, tomó parte en las luchas con Almanzor.
Contra Almanzor es derrotado en Rueda, cerca de Simancas.
Se casó con Urraca, hija de Fernán González, tuvo a García y a la Vascona, que contrajo matrimonio con Almanzor.

994. García Sánchez II (El Temblón)

Estuvo sometido a Almanzor.

1000. Sancho Garcés III El Mayor

            1025. Funda el monasterio de San Juan de la Peña.

1029. Castilla se incorpora a Navarra. Anexión de Tierra de Campos, en disputa con León.