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martes, 8 de diciembre de 2020

Los Conversos de Cuenca. Siglo XV

 

Petronila Vicente de Borja Chirino Muñoz Castilblanque Valdés Lorenzana

 Petronila Vicente de Borja Chirino Muñoz Castilblanque Valdés Lorenzana


Octava señora de Cervera por su matrimonio y por su derecho señora de Villalba de la Sierra y de Zarzuela

 

            Juan de Alcalá fue regidor de la ciudad de Cuenca entre 1500 y 1526[1]. Sabemos de sus enfrentamientos con el licenciado Juan de Cervantes, abuelo del autor del Quijote[2].  

Padre de Alonso Álvarez de Ayala

La octava señora de Cervera es de apellido Valdés Lorenzana, Cortinas y Cañizares [3] por su madre. Esta es la genealogía de estos apellidos no repetimos la genealogía del apellido Muñoz Castilblanque pues está ya sobradamente reflejada. Andrés de Valdés, ocupó el cargo de regidor de Cuenca al renunciar a él su padre en 1520. Casa con Ana García de Astudillo en 1506 y de su unión nacieron no menos de 14 hijos. Padres, entre otros, de Ana Valdés que casa con Luis Cañizares, padres de ogro Luis de Cañizares que casa con Gregoria Chirino- con sucesión- y de Juan Alonso Valdés casa en 1546 con su prima María de Salazar Valdés Lorenzana. Era vecino y regidor de Cuenca. La capilla funeraria de los Valdés estaba en la Iglesia del Monasterio de San Benito y sus casas la plazuela del Salvador. Fue heredero de la mitad de los bienes de su tío Juan, que testó en 1541 y se ocupó de los asuntos familiares relacionados con dicha herencia hasta 1544. Como Regidor de Cuenca intervino en la alineación de las fachadas y rasante de la entrada de Carretería en 1550, en la revisión de la traza que se hacía en el Castillo en 1577 y en la obra que el Santo Oficio hacía en el citado Castillo en 1580. Padres de Juan Valdés Salazar Lorenzana que casa con Catalina López. Padres de Juan Valdés Salazar Lorenzana y López nacido en Madrid el 8 de Diciembre de 1574. Fue regidor perpetuo de Cuenca, aprobado para Fiel de Madrid por los Nobles en 1614, y también fue Hijodalgo y Regidor perpetuo de Cuenca, y Aposentador de S.M. Tesorero de la Casa de la Moneda de Cuenca. Inscrito como Hidalgo en Cuenca en 1623. Testó en Cuenca el 26 de Setiembre de 1638. Casó con Inés Fossío de Avila, nacida en Madrid el 4 de Febrero de 1577, hija de César Fossío y de Beatriz de Ávila. Juan Valdés Salazar Lorenzana tiene un hermano llamado Andrés de Valdés y Salazar, regidor de Cuenca, casa en 1567 con María Carrillo de Mendoza, hija de Luis Hurtado de Mendoza, tercer señor de Mochales. A su muerte sus bienes de La Peraleja, se repartieron entre sus tres hijos llamados Gaspar, Constanza y María Carrillo de Mendoza. Gaspar Carrillo de Mendoza es el quinto señor de Mochales. Gaspar de Mendoza es padre de Iñigo López de Mendoza, sexto señor de Mochales, casa con Juana del Castillo Mendoza Quiroga, hija de Ana Quiroga y Juan del Pozo de Zúñiga, regidor de Cuenca. Padres de Pedro Melchor Carrillo de Mendoza, séptimo señor de Mochales, casa con su prima Catalina- Teresa María Catalina Josefa- de Velasco y Mendoza, hermana del XII conde de Siruela. El condado de Siruela es ahora titulo de la Casa de Alba. Padres de Lorenzo José Carrillo Hurtado de Mendoza y Velasco y de Laurencio Carrillo de Mendoza que mueren sin dejar hijos y con importantes bienes en La Peraleja. El sexto señor de Cervera viudo de su primera mujer y prima tercera casa de nuevo con quien también es su prima Catalina Josefa de Velasco y Mendoza, viuda del séptimo señor de Mochales, y reclama los bienes de La Peraleja. Este matrimonio no tiene hijos.

           http://palomatorrijos.blogspot.com/2011/12/mochales-y-algar.html

          Los Siruela, condado de Badajoz, también emparentan con los Sandoval que son marqueses de Caracena-Caracena del Valle-, Cuenca, y primos de los Toledo de Cervera, Cuenca. Alonso de Sandoval, caballero de la Orden de Calatrava, titulado segundo marqués de Caracena, casa con Leonor de la Cueva y Velasco, XI condesa de Siruela. Padres de una hija llamada Teresa que muere. Al no dejar descendencia el condado de Siruela fue heredado por Cristóbal de Velasco y de la Cueva y Carrillo de Mendoza, descendiente del sexto conde y de su segunda esposa,

Cristóbal de Velasco y de la Cueva y Carrillo de Mendoza  XII conde de Siruela, descendiente del sexto conde y de su segunda esposa, señor del mayorazgo de Nogueros, X señor y IX mayorazgo de la villa de Roa y su tierra, señor de las villas de Cervera de Río Pisuerga y de Pernía, de las villas de Castrejón y Villalobón. Bautizado en Madrid (San Martín) el 25 de agosto de 1621. Falleció poco después del 6 de junio de 1692. Testó en Cuenca el 1 de junio de 1692, ante José González, escribano público y de número de Cuenca. Se casó en Madrid el 7 de marzo de 1655 con María de Arellano y Toledo, hija de Antonio Ramírez de Arellano, señor de Gelo, y de Catalina de Toledo y Enríquez de Guzmán, hija mayor de Alonso Antonio de Toledo y Mendoza, señor de Villafranca del Castillo, I marqués de Villamaina, caballero de la orden de Santiago, y de María Enríquez de Guzmán de los señores de Bolaños de Campos. Le sucedió su hijo Antonio de Velasco y de la Cueva XIII conde de Siruela.

 José Miguel de la Cueva y de la Cerda (1775-1811), XVIII conde de Siruela, IV marqués de la Mina, y XIV duque de Alburquerque. Se casó en 13 de junio de 1799 con Escolástica Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento,​ hija de los VI condes de Fernán Nuñez, de la que solo tuvo una hija. Le sucedió su sobrino Felipe María Osorio de la Cueva (m. 5 de febrero de 1859), XIX conde de Siruela y VII conde de Cervellón.

Se casó el 26 de septiembre de 1821 con su pariente de costado Francisca de Asís Gutiérrez de los Ríos y Solís, II duquesa de Fernán Núñez. Le sucedió su hija.

La II duquesa de Fernán Núñez es prima hermana de la hija de José Miguel de la Cueva y de la Cerda y de Escolástica Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento.

           La casa que compra el XIII duque de Alburquerque en Madrid en la calle de Santa Isabel número 7 a sus parientes los herederos del cardenal de la Cerda tras las ampliaciones con terrenos y casas colindantes se convierte en la residencia de los duques de Fernán Núñez[1] cuando María Francisca de Asís Gutiérrez de los Ríos y Solís II duquesa de Fernán Núñez, casa con Felipe María Osorio de Castelví y de la Cueva,  nieto materno del XIII duque de Alburquerque, conde de Cervellón en Valencia por su derecho y marqués de la Mina y conde de Siruela en sucesión de su tío  materno José María de la Cueva y de la Cerda, duque de Alburquerque que muere sin dejar hijos por lo que se desata un pleito de casi 20 años por la sucesión en el ducado de Alburquerque que no gana Felipe María Osorio. A los II duques de Fernan Nuñez sucede su única hija que es tambien duquesa de Montellano, Sevilla, y de Pons y Castelnou, en Teruel[2]. Con sucesión.

           La marquesa de Pons, duquesa de Montellano y  II duquesa  de Fernán Núñez, hija de María Vicenta de la Soledad de Solís y Lasso de la Vega, VI duquesa de Montellano y duquesa de Pons, que casa con Carlos José Gutiérrez de los Ríos, I duque de Fernán Núñez. La II duquesa de Fernán Nuñez casa con Felipe Ossorio y de la Cueva. Este ampliara la casa heredada de su padre y levanta la fachada de nueva planta. La vivienda no se ocupará hasta 1852, cuando su hija  la III duquesa de Fernán Núñez, Pilar Loreto Osorio y Gutiérrez de los Ríos, la convierte en su vivienda habitual[3].

 Carlos José Gutiérrez de los Ríos, VI conde de Fernán Núñez.

Se casó el 23 de octubre de 1777 con María Esclavitud Sarmiento de Sotomayor. 

Le sucedió su hijo

Carlos José Gutiérrez de los Ríos, VII conde de de Fernán Núñez y I duque de Fernán Núñez.​
Contrajo matrimonio el 29 de octubre de 1798 con María Vicenta de Solís Wignancourt, VI duquesa de Montellano. Padres de la segunda condesa

​



[1] El ducado de Fernán Núñez fue concedido por Fernando VII, el 23 de noviembre de 1817 a Carlos Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento hasta entonces II conde de Fernán Núñez. El ducado de Fernán Núñez se creó por elevación a ducado del condado de Fernán Núñez, creado el 16 de abril de 1639, concediéndosele la Grandeza de España el 23 de diciembre de 1728.​ Su denominación hace referencia al municipio andaluz de Fernán Núñez, en la provincia de Córdoba.

[2] El titulo de Pons y Castelnou es tradicionalmente utilizado por los primogénitos del ducado de Montellano. En la primera mitad del siglo XVIII la IV marquesa de Pons y  IV marquesa de Castelnovo de apellido Folch de Cardona casa con el III duque de Montellano de apellido Solís.

[3] El palacio y la colección de los Duques de Fernán Núñez en imágenes. 1839–1939. Inmaculada García Lozano. Fundación de los Ferrocarriles Españoles

José Carrillo de Toledo, señor de Valdeloso en la Tierra de Huete-ahora despoblado de la Alcarria de Guadalajara -, señor de la Casa de La Parra desde 1651 a 1700, hijo de Francisco Carrillo de Toledo de la casa de los señores de Cervera en Cuenca y de su prima y mujer Florencia de Toledo y Luna Hinestrosa y Guzmán, hija única y heredera de Alonso Álvarez de Toledo Luna y Resa, de Valdeloso, y de su mujer Catalina Hinestrosa y Guzmán señora de la Parra- La Parra de las Vegas en Cuenca con casa señorial en esta poblacion aunque ahora en ruinas, sextos señores de Valdeloso y señores de La Parra y Villarejo de Periesteban.

 

            José Carrillo de Toledo cede en vida las jurisdicciones señoriales a su nieto que será el séptimo señor de Cervera y señor de la Casa de La Parra y sus términos. José Carrillo de Toledo nace en La Parra el 9 de marzo de 1613 y es bautizado el 15 del mismo mes. José Carrillo de Toledo es vecino y regidor perpetuo de la ciudad de Cuenca desde 1644 a 1664, alguacil mayor de Millones de ella y su región en 1645, caballero de la orden de Santiago desde 1648[4]. Toma el hábito de Santiago en el convento de Santa Clara el 10 de mayo de 1648 y profesó en el de San Agustín de Cuenca el 2 de agosto de 1651.Gentilhombre de Boca de Su Majestad y corregidor de Chinchilla-Villena entre marzo de 1681 y mayo de 1684. Gobernador de Cieza y Valle de Ricote, Murcia, y de Llerena, Badajoz, por el Consejo de las Órdenes. Administrador de las Rentas Reales de Murcia. Capitán de una compañía del Regimiento del marqués de los Vélez. Familiar de la Inquisición desde el 6 de febrero de 1653.

 

            José Carrillo de Toledo casa primero con su prima segunda Jerónima de Mendoza y Zanoguera de la Casa de los condes de Priego por su padre, hija de Alonso Carrillo de Mendoza[5] y de Catalina de Guzmán Zanoguera- prima de la madre de José- de los señores de los mayorazgos de la Dehesa de Nogueros en Villanueva del Rey en Córdoba, también llamada dehesa de La Herradura. Jerónima es de la Casa de los señores del Provencio, Cuenca, por su madre. José y Jerónima están emparentados por la Casa de los condes de Priego, son primos segundos de costado por los Zanoguera y son también primos por los Guzmán. Las capitulaciones para el matrimonio de José Carrillo de Toledo con Jerónima de Mendoza son otorgadas en Cuenca el 23 de octubre de 1633. Jerónima es hermana menor de Estefanía de Mendoza, señora de la casa y mayorazgo de la Dehesa de Nogueros en sucesión de sus padres, casada con Antonio de Velasco que es hijo del sexto conde de Siruela. Padres de Cristóbal de Velasco y la Cueva Carrillo de Mendoza, XII conde de Siruela en 1689, señor del mayorazgo de Nogueros. Cristóbal, sobrino de Jerónima, hijo de su hermana Estefanía y titulado conde de Siruela, casa con su pariente una nieta del primer marqués de Villamagna de los Toledo de Madrid con sucesión que son condes de Siruela y marqueses de Valverde de Júcar. Primos por lo tanto los condes de Siruela y marqueses de Valverde de los marqueses de Villamagna y marqueses de Gelo, los Toledo de Madrid[6]. Antonio de Velasco y la Cueva, XIII conde de Siruela en 1692, hijo de Cristóbal, Grande de España por el archiduque pretendiente Carlos de Austria 22 de septiembre de 1711, confirmado el 5 de diciembre de 1726, señor de Mayorazgo de Nogueros. Falleció en 1730. Casó con Luisa de Alarcón, tercera condesa de Valverde, señora de la villa de Valverde, y de las de Talayuelas, Veguillas, Ontecillas y Mezquitas en Cuenca.

 

            Jerónima de Mendoza, señora de Valdeloso, testa en Cuenca el 8 de septiembre de 1681. Su marido, José Carrillo de Toledo, casa de nuevo con una pariente por los Valdeloso llamada Ana Cavana y Cattaneo que muere en 1684, pocos años después de casar, dejando de nuevo viudo a José Carrillo de Toledo. José Carrillo de Toledo no tiene hijos en su segundo matrimonio. Ana Cavana y Cattaneo era viuda de de Jerónimo Villafuerte, guardajoyas del Rey, con el que había hecho sus capitulaciones matrimoniales en 1668. Ana Cavana y Cattaneo muere en Chinchilla, enterrada en el convento de Santo Domingo de esta ciudad y luego trasladado su cuerpo a la capilla que los señores de La Parra tenían en esta su villa. Tenia de su primer matrimonio una hija llamada Polonia Villafuerte casada con José de Castañeda que tuvo desavenencias con don José, se concordaron bajo ciertas condiciones por escritura otorgada en Madrid el 9 de mayo de 1687. 

 

               José y Jerónima son padres de una única hija y heredera a la que llaman Florencia como su abuela paterna. Florencia Carrillo de Toledo y Álvarez de Toledo es señora también de Cervera por su boda. Casa con su primo tercero por la Casa de Cervera el sexto señor de Cervera, Cristóbal Álvarez de Toledo, descendiente Cristóbal del contador Alonso Álvarez de Toledo y su mujer Florencia de Pedro Álvarez de Toledo, hermano del Contador, reuniéndose así las Casas de Florencia y Cristóbal en su hijo Juan Álvarez de Toledo; Juan el nombre que más han llevado los titulares de Valdeloso y La Parra hasta este momento la segunda mitad del siglo XVII. Las relaciones entre José Carrillo de Toledo y su yerno Cristóbal Álvarez de Toledo, señor de Cervera, parece que no fueron buenas, anduvo siempre desavenido con su yerno el señor de Cervera de que se encuentran repetidas pruebas. La causa de estas desavenencias parece estar en el poder dado por José Carrillo de Toledo a su yerno Cristóbal en 1690 y luego revocado, y esta mala inteligencia duró hasta el fin de sus días. En Cuenca, 14 de mayo de 1690, ante Pedro Álvarez Reynado, comparece don José Carrillo de Toledo, Caballero de Santiago, Gentilhombre de boca de SM, señor de La Parra y Valdeloso, vecino de Cuenca y dice que por ser mayor de 76 años y haberle cortado una pierna, no puede ocuparse de su hacienda y da poder a su sobrino y yerno don Cristóbal Álvarez de Toledo, Caballero de Santiago, señor de Cervera y sus estados.

 

               José Carrillo de Toledo es como su yerno el sexto señor de Cervera mayordomo del Cabildo y de la Congregación de Nuestra Señora de la Soledad, Florencia Carrillo de Toledo y Mendoza, señora de Valdeloso y La Parra y sus términos y por su matrimonio señora de Cervera, muere joven en Cervera el 2 de noviembre de 1668. Fue enterrada en la parroquia de La Parra junto a su marido el sexto señor de Cervera en su capilla en un magnifico sepulcro que hizo labrar su segundo hijo José Francisco Álvarez de Toledo, hermano del séptimo señor de Cervera y padre del octavo señor. Dio poder para testar a su marido y a su padre. Casa en La Parra el de 2 de mayo de 1660 con su primo tercero Cristóbal Álvarez de Toledo y Milá de Aragón, sexto señor de Cervera y sus estados. La pronta muerte de Florencia al poco de casar pudo también se cauda de las desavenencias de Cristóbal con su suegro. A Florencia y Cristóbal, señores de Valdeloso y La Parra y señores de Cervera, les hereda su hijo Juan. Sigue así la genealogía de Pedro Álvarez de Toledo en la de su hermano Alonso Álvarez de Toledo. Juan Álvarez de Toledo, séptimo señor de Cervera, reúne a fines del siglo XVII la historia familiar de los hermanos Alonso y Pedro Álvarez de Toledo. Se unen así después de siete generaciones y a lo largo de casi cuatro siglos la Casa de los Toledo de Guadalajara con la Casa de los Toledo de Cuenca. Incrementa Cervera su patrimonio con el señorío sobre las cercanas poblaciones de La Parra, ahora de las Vegas, y Villarejo de Periesteban en la misma tierra de Cuenca y con el señorío de Valdeloso en la tierra de Huete, luego Guadalajara. Sigue la sucesión de los Toledo de Guadalajara, señores de Valdeloso, en la de sus primos los Toledo de Cuenca, señores de Cervera.


El licenciado Juan de Cervantes, abuelo del autor del Quijote, fue nieto de Pedro Díaz de Cervantes e hijo de Catalina de Cabrera y de Ruy Díaz de Cervantes, trapero.

Desde 1500 tiene cargos oficiales en Córdoba:     

 

Casa posiblemente a fines de 1503 o principios de 1504 con Leonor Fernández de Torreblanca, quien no sabía firmar. De su suegro, el bachiller y médico cirujano Juan Díaz de Torreblanca, recibió nada menos que 50.000 maravedís de dote.

 

El abuelo de Miguel tuvo cuatro hijos: Juan, el mayor, que murió joven; Rodrigo, padre del autor del Quijote; María, sobre quien hay muchas incógnitas referentes a sus amores con Martín de Mendoza, hijo del tercer duque del Infantado y Andrés, alcalde de Cabra durante muchos años.


Los puestos profesionales que desde 1504 en adelante ejerce Juan, fueron varios.

 

En 1508, recibe la apreciable cantidad de 10.000 maravedís del rey por sus servicios de letrado y abogado en los pleitos y causas tocantes a las rentas de la ciudad de Córdoba de ciertos años pasados y deste presente año.

 

Entre 1509 y 1511 es teniente de corregidor en Alcalá de Henares. Es allí cuando tiene que haber nacido su hijo Rodrigo, padre de Miguel.

 

En 1516 es Alcalde Mayor Interino de Córdoba.

 

En 1517 teniente de corregidor en la misma ciudad, y los documentos le llaman el virtuoso señor licenciado Juan de Cervantes.

 

En 1522 reside en Toledo, centro de la rebelión de las Comunidades.

 

Desde 1523 a 1524 aparece como teniente de corregidor en Cuenca. Diego Hurtado de Mendoza, duque del Infantado, le nombró en 1527 su lugarteniente de la Alcaldía de Alzadas, llamándole su primo, y a partir de 1528 es oidor del Consejo del duque, en Guadalajara. Allí su hija María tiene amores con el hijo del duque, Martín de Mendoza, llamado el Gitano.

 

Una larga serie de documentos refiere unas denuncias de que fue blanco.

 

Las acusaciones de abuso en su cargo como juez, específicamente de robo o apropiación de bienes como ropa y muebles, se unen a otras de serias faltas de cortesía, de gesto o de palabra. Todo ello contribuye a la impresión de Juan como hombre colérico.
    

Algunos de los primeros ofendidos que comparecen contra Juan son Juan de Alcalá, regidor de Cuenca, y su hijo Alonso Álvarez de Ayala. 

Dice Juan de Alcalá que cuando él no quiso firmar un libramiento, Juan de Cervantes se levantó “con mucha furia y con ánimo de enjuriar” y le dijo, “quiriéndole sacar los ojos,” lo siguiente: “yo traeré un pesquisidor el cual pagarés vos y vuestro hijo.” En otra ocasión dijo “con mucha furia” contra Juan de Alcalá: “yo estaré aquí muchos años aunque os pese, y este tienpo que estuviere yo os malsinaré e yo os çizañaré todo lo que pudiere,” “y otras muchas amenazas.” Finalmente, dijo al Regidor de Cuenca: “Dexalde, que yo le haré tales obras, que renuncie su regimiento”.

            En otro caso, Diego Cordido, escribano de Cuenca a mediados del siglo XVI, se quejaba del tormento al que Juan le había sometido, “más con ánimo de hacerme daño e de atormentarme mis carnes que no con celo de administrar justicia.” Pidió veinte ducados en lo que perdió de trabajar en su oficio, y que Juan de Cervantes fuera castigado criminalmente. El fallo era limitado en sus conclusiones: Juan tenía que pagar los veinte ducados, por haber prendido a Diego Cordido “sin que precediese información y teniéndole preso muchos días y haberle puesto a questión de tormento sin indicios.”

 

El licenciado Juan de Cervantes, abuelo de Miguel de Cervantes Saavedra KRZYSZTOF SLIWA Y DANIEL EISENBERG, 1997. FLORIDA STATE UNIVERSITY. NORTHERN ARIZONA UNIVERSITY.

 


[1] El conflicto de las Comunidades en Cuenca (1520-1522). Máximo Diago Hernando, 2002.

[2] Fundó un Mayorazgo que poseyeron luego los condes de Siruela que emparentan con los duques de Fernán Núñez.

[3] Corregidores y regidores de Cuenca. Siglos XV al XIX de Julio Ortega Galindo y en Corregidores y regidores de la ciudad de Cuenca desde 1400 a 1850 de Jesús Moya Pinedo. Fermín Caballero. Alonso y Juan de Valdés. 1875. El secretario de cartas latinas del emperador Carlos V, el erasmista Alfonso de Valdés es, según las investigaciones de la catedrática de Filología Hispánica de la Universidad de Barcelona, Rosa Navarro, el auténtico autor del Lazarillo de Tormes, obra que hasta el momento se ha considerado de autor anónimo.

[4] Archivo Histórico Nacional. Ordenes Miliares. Santiago, 1632 don José Carrillo de Toledo.

[5] Descendiente de Francisco de Mendoza y Quiñones, primer señor de Perales; tercer hijo del segundo conde Priego, y de su mujer Beatriz de Orozco. Con sucesión, los señores de Perales que es aldea de la ciudad de Cuenca y propiedad de los Mendoza de Priego.

[6] Jerónima de Mendoza y Zanoguera tiene una hermana mayor llamado Estefanía que casa con un hijo del sexto conde de Siruela siendo con el madre de Cristóbal que casa con María de Arellano y Toledo, hija de Antonio Ramírez de Arellano, señor de Gelo, y de Catalina de Toledo y Enríquez de Guzmán, hija mayor de Alonso Antonio de Toledo y Mendoza, señor de Villafranca del Castillo, primer marqués de Villamagna, cabeza del Mayorazgo de los Toledo de Madrid. Jerónima y su hermana Estefanía de Mendoza y Zanoguera son bisnietas maternas de Miguel Zanoguera y Dalmau y de Ana Artés de Albanell, señores de Catarroja, Valencia, y del mayorazgo de los Dalmau.

 

lunes, 7 de diciembre de 2020

Sobre la Cuenca del siglo XV

 Sobre la Cuenca del siglo XV

RELACIÓN DE CENSOS DEL CABILDO CATEDRALICIO EN 1495

En la calle de San Pedro unas casas  que tenía Teresa de Albornoz, renta anual de 600 maravedíes. Sobrina del cardenal Gil de Albornoz, hija de su hermano Fernán Gómez de Albornoz.

 

En el Barrio de San Juan unas casas que eran de Lope Vázquez, renta anual  1065 maravedíes

En la Plaza de Santa María un horno que llevaba Jorge de la Plazuela,  80 maravedíes de renta anual.

Propiedades rurales en los alrededores de Cuenca

La Catedral poseía en la misma Cuenca los molinos de la Grillera, Noguera, Los Manzanos, Fuensanta, Postigo y los Molinos Nuevos.

 

Huertas en el Huécar

Una huerta Alonso Álvarez, 150 maravedíes. Puede ser el platero

Francisco Becerril  es quien consiguió que Cuenca se convirtiera en uno de los centros de creación platera más importantes de España.

Francisco Becerril nació en Cuenca, en 1494 y se casó con Luisa Álvarez, hija del también platero Alonso Álvarez; tuvieron siete hijos de los cuales sólo Luis, que murió muy joven, y Cristóbal, continuaron con el oficio familiar iniciado por Francisco pues su padre, Álvaro, murió siendo Francisco aún muy joven y no pudo tener tiempo más que para iniciarle en la técnica de la platería.

Francisco Becerril vivió en Cuenca, donde tenía dos casas, una en la calle de la Correría o de la Correduría (hoy Alfonso VIII) y otra en la calle de la Pellejería (cuya ubicación se hace difícil en la actualidad aunque comenzaba en el final de la calle Alfonso VIII), ambas en el barrio de la parroquia de Santa Cruz, que es donde vivían la mayoría de los plateros de Cuenca. Era una modesta construcción, de una nave, que estaba fabricada con mampostería y cubierta de madera. Actualmente alberga un interesante y activo Centro de Artesanía.

A lo largo de su dilatada y fructífera vida (murió en 1572) este ilustre platero tuvo una fecunda actividad artística siendo su taller muy importante y famoso en la ciudad, con un elevado número de aprendices a partir de los años veinte del siglo XVI; siendo nombrado, en esas fechas, ensayador de la Casa de la Moneda de Cuenca.

La obra más importante que realizó Francisco Becerril fue la custodia de la Catedral de Cuenca, elaborada, al igual que toda la obra de este platero, en estilo renacentista. El contrato de Francisco con el Cabildo se firmó en 1527 y el cáliz tenía una inscripción en el basamento en la que decía que se comenzó el 25 de marzo de 1528. En esta obra, destruida en 1808 por los franceses, estuvo comprometido el artista durante prácticamente toda su vida, ya que no fue terminada hasta 1573 (según rezaba la misma inscripción de la pieza), justamente un año después de su muerte, siendo su hijo Cristóbal el encargado de finalizarla. Fue sin duda la obra de mayor envergadura de este platero y una de las más hermosas de España y la obra que abrió el camino a todas las demás custodias platerescas que hoy en día conocemos. Del BLOG de Fran Burgos. 

http://dbe.rah.es/biografias/16874/francisco-becerril


Propiedades en Pueblos del Obispado

 Torrejoncillo, Tierra de Huete. Un parral Gil Martínez,  36 maravedíes

Peantes, Tierras de Huete- Despoblado de Huete- casa y heredad Juan Crespo, vecino del lugar 180 maravedíes

REAL ACADEMIA CONQUENSE DE ARTES Y LETRAS. EN TORNO A LA HISTORIA MEDIEVAL DE CUENCA. ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE ECONOMÍA, POLÍTICA Y SOCIEDAD, ENTRE LOS SIGLOS XII Y XV, 2014.

Las relaciones Iglesia-Nobleza en el obispado de Cuenca durante la Baja Edad Media. Jorge Díaz Ibáñez, 1997.




 

 El 21 de septiembre de 1464 Enrique IV mandaría a los concejos de Cuenca, Huete, Uclés, Requena, Moya y Huélamo que se uniesen en hermandad bajo la dirección del obispo Barrientos, y que todos sus procuradores se reuniesen en la ciudad de Cuenca para la realización de dicha hermandad de mutua protección en defensa de la autoridad real, dados los recientes escándalos acaecidos en el reino.

 Ese mismo día, a raíz del reciente alzamiento que había habido en Valladolid contra Enrique IV, Fray Lope de Barrientos compareció ante el concejo de Cuenca para exponer su deseo de que la ciudad permaneciese fiel al rey, a quien deberían hacer juramento de fidelidad aquellos que deseasen permanecer en Cuenca.

De este modo, acto seguido todos los presentes juraron permanecer fieles a Enrique IV y defender firmemente la ciudad en favor de la autoridad real.

 Entre los que realizaron dicho juramento estaba Pedro de Salcedo, y los regidores de la ciudad; el deán de la catedral, Nicolás Martínez de la Campana; el arcediano de Cuenca, Juan Carrillo; el chantre don Nuño Álvarez de Fuentencalada; el provisor de la diócesis, Alfonso García de San Felices; el arcediano de Alarcón, Ruy Gómez de Anaya; Francisco Bordallo, abad de la Sey; el bachiller Ferrand Sánchez de Cuenca; otros eclesiásticos y muchos vecinos de la ciudad.

 

También en 1464 el concejo conquense daría orden de destierro de la ciudad de todos los sospechosos o desafectos al rey, y tras señalarse los excesos cometidos contra los intereses regios por el comendador  Iñigo López de Mendoza y Juan de Albornoz, se mandó derribar las fortalezas de estos últimos en cinco leguas a la redonda, siendo casi seguro que detrás de este mandato estuviese el propio obispo Barrientos.

También en 1464 el concejo conquense daría orden de destierro de la ciudad de todos los sospechosos o desafectos al rey, y tras señalarse los excesos cometidos contra los intereses regios por Iñigo López de Mendoza y Juan de Albornoz, se mandó derribar las fortalezas de estos últimos en cinco leguas a la redonda, siendo casi seguro que detrás de este mandato estuviese el propio obispo Barrientos.

En 1465, hasta el 19 de diciembre, el obispo Barrientos se encontró prisionero del marqués de Villena. El obispo Barrientos fue hecho prisionero cerca de Uclés por algunos hombres del marqués de Villena, siendo después llevado el prelado a la villa de Uclés. El 4 de abril el concejo conquense escribirá al rey informándole de lo sucedido y pidiéndole que hiciera todo lo posible para la liberación del obispo.

El 7 de abril de 1465 el concejo de Huete escribió al de Cuenca confirmándole su cooperación para conseguir la libertad de Barrientos

El 9 de abril el rey escribiría también al concejo conquense informándoles de que les enviaba a su vasallo Juan Hurtado de Mendoza, señor de Cañete, para que junto con él todos colaborasen en la defensa de la ciudad, y el 17 del mismo mes el monarca escribió de nuevo al concejo recomendándole que se aliasen con el mencionado Juan Hurtado, el provisor de la diócesis y Pedro de Barrientos, sobrino del prelado, para hacer la guerra a don Juan Pacheco, marqués de Villena. 

Alfonso de Molina, criado de don Pedro de Barrientos, vecino del Castillo.

El provisor que en aquel momento gobernaba la diócesis en nombre del obispo era Alfonso García de San Felices, maestrescuela de Calahorra y canónigo conquense. De cara a hacer frente a la defensa de Cuenca contra el marqués de Villena no sólo fueron necesarias las rentas reales que Enrique IV ofreció a la ciudad, sino también otras eclesiásticas y seglares de cuya percepción se encargarían el provisor y Pedro de Barrientos.

Además, se requisaron los bienes muebles de algunos vecinos que se habían pasado al bando de don Juan Pacheco, entre los que se encontraban el regidor García de Alcalá y su hermano Pedro Suárez de Alcalá, los cuales estaban fuera de Cuenca bajo las órdenes del marqués de Villena y de Lope Vázquez de Acuña, que tenían sitiada la ciudad. Finalmente, los defensores de la autoridad regia de Enrique IV lograron hacerse con la victoria, tornando el castillo de la ciudad, que hasta entonces había permanecido en poder del bando enemigo.

Por otro lado, durante el desarrollo de estos disturbios parece ser que algunas personas tratarían de poner al provisor en contra del obispo Barrientos y, lo consiguieran o no, lo cierto es que el prelado cuando su destierro de la ciudad y privación de beneficios, aunque años más tarde, el 12 de enero de 1478, los Reyes Católicos ordenarían a Juan Hurtado de Mendoza, entonces guarda mayor de la ciudad, que consintiese a Alfonso García de San Felices residir de nuevo en Cuenca y servir su canonjía

El 14 de octubre de 1465 Fray Lope de Barrientos, aún prisionero, escribió al concejo conquense informándoles de la tregua establecida con el marqués de Villena, y cinco días más tarde el concejo respondería al obispo dándose por enterado de las negociaciones para dicha tregua.

Mientras tanto, el momento de la liberación de Barrientos se iba acercando, y el 19 de diciembre este último escribiría de nuevo al concejo comunicándole que acababa de llegar a donde él se encontraba prisionero el obispo de Ciudad Rodrigo, que había sido enviado por el marqués de Villena para tramitar su liberación, que ya era segura.

El 15 de marzo de 1466, ya liberado el octogenario obispo Barrientos, Enrique IV le entregaría de nuevo la guarda de la ciudad, que por mandato regio había estado provisionalmente en manos de Pedro de Barrientos y el provisor de la diócesis durante el tiempo que el prelado estuvo prisionero , y el 16 de diciembre el obispo Barrientos y el concejo juraron conjuntamente defender Cuenca en favor del monarca durante los años siguientes, y hasta el advenimiento de su muerte, Fray Lope trabajará junto con el cabildo catedralicio y el concejo por conseguir mantener la paz en la ciudad y evitar a toda costa el surgimiento de nuevos conflictos nobiliarios o de otro tipo.

Así, el 28 de noviembre de 1468 se cerró un acuerdo entre el concejo y el cabildo catedralicio, realizado a instancias del obispo, mediante el cual juraron permanecer siempre al servicio de Enrique IV defendiendo la ciudad de cualquier poderoso, obedecer siempre al rey.

El 2 de mayo de 1469, muy poco antes de la muerte de Barrientos, se realizaría un acuerdo entre el marqués de Villena, don Juan Pacheco, y el entonces obispo de León y legado pontificio,  Antonio Jacobo de Veneris, para que éste obtuviese de la Santa Sede la Iglesia de Cuenca cuando se quedara vacante, pasando la Iglesia de León al administrador de Tuy y recibiendo a cambio don Juan Pacheco, para él, el mando de las fortalezas de Cuenca a favor de personas de su confianza que le hicieran previamente pleito homenaje, y para su hijo el arcedianato de Calahorra y otros beneficios . Rodrigo Pacheco, era un niño cuando falleció su padre y quedó a cargo de su hermano Diego. No tuvo descendencia y, gracias al rey Fernando el católico, obtuvo un beneficio eclesiástico.

 

IGLESIA Y PODER EN EL MARQUESADO DE VILLENA. LOS ORÍGENES DE LA COLEGIATA DE BELMONTE. CARLOS AYLLÓN GUTIÉRREZ.  Instituto de Estudios Albacetenses Don Juan Manuel, 2008.

 

El Palacio Episcopal.

 

Al lado de la Catedral de Cuenca se encuentra  el Palacio Episcopal,

 

Su origen lo situamos a partir del año 1250.

 

Su aspecto actual lo adquiere a partir del siglo XVI.

 

A mediados del siglo XIII, el Cabildo de la Catedral dio al obispo Mateo Reinal unas casas-posiblemente de origen musulmán, ya que de ellas se han conservado unas inscripciones árabes y una puerta con decoración de yeserías- para que éste se instalara en ellas.

 

A fines del siglo XV, en 1489, se instalará en ese mismo edificio el Tribunal de la Inquisición, permaneciendo en él durante 40 años.

 

En 1518, don Diego Ramírez es nombrado obispo de Cuenca y no tardará en expresar su deseo de vivir en el Palacio Episcopal, para lo cual no dudó en intentar que el Tribunal de la Inquisición se trasladara; pero no se tomaron muy en cuenta sus intenciones, pues el mismo rey Carlos I (1500-1558) llegó a aconsejarle que fuera él quien abandonara el edificio. Aceptada la situación, el obispo compartió durante un tiempo el palacio con el Santo Oficio, quedándose el primero con la parte delantera, que contaba con un patio central, y el segundo, con la parte posterior, que tenía otro patio.

 

En 1530 el Tribunal se traslada a una casa propiedad del canónigo Gómez Carrillo cercana al palacio, si bien siguió ocupando las estancias del llamado "cuarto de San Julián", dependencia así denominada por decirse que en ella residió el Santo.

 

Recibe el nombre de El Cuarterón la casa solariega de los Albornoz en  la Ronda de Julián Romero o del Huécar, en la parte alta del casco Antiguo. Situada un poco más arriba de la Catedral.

 

Más abajo de la Catedral tenía su casa el canónigo Gómez Carrillo de Albornoz y Mendoza. Llamada Casa del Canónigo o Casa Curato de San Martín, ahora sede del Museo Arqueológico de Cuenca.

 

http://palomatorrijos.blogspot.com/2020/04/casa-de-los-albornoz-cuenca.html

 

Una de los puntos a destacar del entramado urbano de Cuenca es el lugar donde se localizaba casa de los Albornoz en la Edad Media.

 

Al norte de la Catedral se encontraba la casa fortificada de los Albornoz.

 

Levantada junto a la Catedral como muestra de su poder.

 

Si paseamos por la Ronda de Julián Romea pasamos por el espacio que ocupaba la casa de los Albornoz.

El Hotel Convento del Giraldo al comenzar la calle de San Pedro ocupa parte de lo que fue esta Casa.

 

El Hotel Convento del Giraldo debe su nombre a la Torre del Giraldo que formaba parte del recinto catedralicio.

 

Se trata de un imponente edificio blasonado del siglo XVII.

 

A mediados del siglo XX se convierte en la Casa Fundacional de la Congregación de las Madres Celadoras.

 

El 25 de Marzo de 1942 veía la luz una nueva Congregación en el seno de la Iglesia, dedicada a extender el Reino de Jesús en los lugares más necesitados.

 

También en este siglo es adquirido por la familia Martínez Kleiser.

 

La Casa de los Albornoz era una casa de grandes dimensiones que se extendía desde la calle Mayor, ahora de San Pedro, hasta los farallones de piedra que cierran la Hoz del Huécar.

 

Era conocida como La Casa de los Albornoz o Cuarterón. Una fortaleza urbana de carácter señorial.

 

Recibe el nombre de El Cuarterón la antaño casa solariega de los Albornoz en  la Ronda de Julián Romero o del Huécar, en la parte alta del casco Antiguo. 

 

Situada un poco más arriba de la Catedral.

 

Más abajo de la Catedral tenía su casa el canónigo Gómez Carrillo de Albornoz y Mendoza. Llamada Casa del Canónigo o Casa Curato de San Martín, ahora sede del Museo Arqueológico de Cuenca. Es el canónigo hermano de Luis Carrillo de Albornoz y Mendoza que tenía sus casas en la ciudad baja junto a la puerta de Huete, en la zona conocida como curva de la Audiencia donde se encuentra ahora el Palacio de Justicia.

 

El canónigo y su hermano Luis  rehacen en el siglo XVI la Capilla de los Caballeros de la catedral de Cuenca.

 

Fue esta capilla lugar de enterramiento de los Albornoz desde el siglo XIV.

 

De las obras de reconstrucción de la Capilla de los Caballeros de la catedral de Cuenca se encarga Gómez Carrillo de Albornoz, hijo natural de Pedro Carrillo de Albornoz y Toledo. Tuvo D. Pedro, además, fuera de matrimonio, a Gómez Carrillo, Canónigo de la iglesia de Cuenca; Gonzalo Carrillo, Garci Lasso de la Vega y Fray Francisco, Religioso; los tres primeros los nombra su padre en el testamento. Con Gómez interviene en las obras su hermano Luis en 1517.

 

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Gómez Carrillo de Albornoz estudia en Colegio de los Españoles de Bolonia, que había fundado su antepasado el cardenal Gil de Albornoz, hijo del cuarto señor de Albornoz. Estuvo en Bolonia desde 1486  hasta 1498 y fue en el centro: rector, consiliario, consiliario médico y visitador extraordinario. Su larga estancia en  Italia influye en las ideas de Gómez  para rehacer la capilla familiar donde vemos reflejado el estilo plateresco clasicista.

 

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En 1535, el obispo Diego Ramírez decide remodelar el Palacio Episcopal, contratando para ello a Pedro de Alviz, que planificó un edificio que se ordenaría en torno a un patio central, mientras que las labores de carpintería y albañilería serían encargadas al carpintero Alonso de León.

 

A finales del siglo XVI, el obispo Don Rodrigo de Castro termina las obras iniciadas por su predecesor, reedificando el paño Este del palacio, el "cuarto de San Julián", ocupado hasta 1573 por el Tribunal de la Inquisición. El arquitecto que se encargaría de las obras sería, en este caso, el italiano Juan Andrea Rodi, que en 1580 proyectaría para esta zona la construcción de un dormitorio y dos amplias salas.

 

A comienzos del siglo XVIII se realizaron unas profundas reformas en el patio delantero.

 

En 1781, el obispo don Felipe Antonio Solano ordenó cerrar el patio principal, figurando su escudo en uno de los frentes, y decorar el techo del salón del lado Sur de la planta noble con una cúpula con águilas en relieve en las pechinas, obra, posiblemente, de Mateo López.

 

En los últimos años del siglo XIX, el arquitecto Rafael Alfaro tuvo el encargo de rehacer en el jardín el muro de contención y de consolidar la única columna que quedó en pie en el patio delantero tras la reforma del XVIII.

 

En 1912, la Iglesia de Santa María de Gracia sería demolida. En ella había sido enterrado Don Pedro de Montemayor, cuyo sepulcro, magnífica obra plateresca del siglo XVI, fue trasladado al Palacio Episcopal, donde sería colocado en una de las salas creadas en el "cuarto de San Julián".

 

En el año 1983, Gustavo Torner proyectaría la decoración del Museo Diocesano, que sería instalado en el palacio e inaugurado el 23 de mayo de ese año, además del Archivo de la Diócesis y las oficinas del Obispado.

martes, 1 de diciembre de 2020

Las Casas Colgadas de Cuenca del siglo XV al siglo XXI

 

Las Casas Colgadas de Cuenca del siglo XV al siglo XXI

 

            El Museo de Arte Abstracto Español ocupa buena parte del conglomerado arquitectónico conocido como las Casas Colgadas[1].

 

            Las que ahora denominamos Casas Colgadas son las únicas que mantienen en la actualidad el recuerdo de la cornisa edificada de San Martín.

 

Los documentos del primer tercio del siglo XX, referentes al proceso de compra por parte del ayuntamiento conquense y a la posterior demolición-reconstrucción de buena parte de la manzana, aluden a dos propiedades diferenciadas.

 

Teniendo siempre en cuenta las traseras a la hoz, las dos fachadas de la derecha, retranqueadas notoriamente una respecto de la otra, definen una misma vivienda, la que adquiere el ayuntamiento en 1905 como número 16 de la calle de los Canónigos y que se nombra como de la bajada a San Pablo.

 

Las dos restantes conforman otra vivienda, con dos casas unidas como mínimo desde finales del siglo XVII. Se trata del número 14 de la calle de los Canónigos, que compra el ayuntamiento en 1926. Es la Casa de Cañamares, de los Escudos de Cañamares por lo escudos heráldicos suyos que todavía podemos ver.

 

Conocemos los nombres de las familias que habitaron las Casas Colgadas durante casi medio milenio.

 

A mediados del siglo XV eran propiedad de Ferrando de Madrid que formaba parte de la oligarquía concejil de la ciudad de Cuenca.

 

Antes de 1469, consta como su dueño el licenciado en decretos Gil Ramírez de Villaescusa, arcediano y canónigo de la catedral de Cuenca[2]. En ese año ya habían pasado a manos de sus herederos.

 

Pero el personaje histórico fundamental en relación con las Casas Colgadas es el bachiller Gonzalo González de Cañamares, canónigo asimismo de la catedral desde al menos 1481 hasta 1528, año de su fallecimiento[3].


Le pertenecieron todas las casas a las que ahora damos el nombre de Casas Colgadas, y vivió en ellas.

 

Estaban vinculadas con la dotación de la capilla de Santa María y Todos los Santos que había fundado en la girola de la catedral.

 

Gonzalo González de Cañamares en 1508 funda el colegio de Nuestra Señora y Todos los Santos, o de Monte Olivete, en la Universidad de Salamanca[4]. En 1508 fundó de su peculio en Salamanca[5] un colegio para instrucción de clérigos, con la misma dedicación de la capilla fundada, conocido después vulgarmente como de Monte Olivete. El 14 de abril de 1518 pedía licencia al Cabildo “para ir a visitar e proveer un Colegio e casa para estudiantes en la çibdad de Salamanca que ha fecho, por ser cosa pía e útile e provechosa”. Parece que mas que fundador es su primer rector. El error se debe a que algunas Bulas de concesión de Beneficios de Rentas venían a su nombre. Se incorporó a la Universidad en 1533. En 1780 fue agregado con todas sus rentas al de Los Ángeles[6]. El edificio del Monte Olivete, que estaba cerca del Convento de San Esteban, fue ocupado en 1786 por el Colegio de la Magdalena, hasta que fue destruido en la Guerra de la Independencia.

 

Sus recursos económicos vienen de su carrera eclesiástica en Roma, durante los años 80 del siglo XV. El propio don Gonzalo se encarga de recordarlo en un pasaje de su testamento de 1528.

 

La mayor parte de los edificios de las Casas Colgadas que compra Gonzalo González de Cañamares a partir de 1481, fecha en que es nombrado canónigo de la catedral de Cuenca, habían pertenecido al licenciado en decretos[7] Gil Ramírez de Villaescusa, y se encontraban divididos entre sus herederos.

 

Su primera compra es el inmueble propiedad de Catalina Ramírez, esposa de Alonso el Romo de Santoyo[8], vecinos ambos de Garcinarro. La venta tiene lugar el 6 de abril de 1481, por un precio de treinta mil maravedíes.

 

El mismo día, en una actuación claramente coordinada, la madre de la anterior, llamada de la misma forma, y su esposo Juan de Nieva venden al bachiller otro inmueble colindante que poseen también por herencia del licenciado Gil Ramírez de Villaescusa, hermano de la propietaria, por la cantidad de veintiocho mil maravedíes.

 

Los edificios adquiridos por don Gonzalo con las dos grandes secciones de las Casas Colgadas que hemos llamado como la casa de la bajada a San Pablo y la Casa de los Escudos de Cañamares, la Casa de Cañamares[9].

 

En estas casas vive Gonzalo Gonzalez de Cañamares hasta su muerte en 1528[10]. Pasan a propiedad de sus herederos.  

 

González de Cañamares vincula las Casas Colgadas con el patronazgo de la capilla de Santa María y Todos los Santos de la catedral[11] lo que fue un hecho muy favorable para su conservación pues fueron propiedad de los patronos de la capilla.

 

Don Gonzalo establece que el primer titular el patronazgo sea su hermano Pedro González[12]. Ambos eran hijos de Alfonso González y Elvira González de Cañamares.

 

Pedro Gonzalez de Cañamares está casado con Inés López. Tienen dos hijos llamados  Gonzalo Bernardo de Cañamares[13] y Elvira González.

 

Elvira González de Cañamares casa con un importante personaje de la élite local, Juan Pérez de Teruel. Tienen doce hijos, varios de los cuales llegan a ostentar los patronazgos del bachiller y, como tales titulares, a poseer y habitar las Casas Colgadas. Son estos Juan Pérez de Teruel y Montemayor, Corona González y los canónigos Gonzalo-el tercero de este nombre en la familia Cañamares- y Alonso.

 

Una rama colateral de los Cañamares es la  familia  Chinchilla que toma el relevo en los patronazgos del canónigo Cañamares y en la ocupación de las Casas Colgadas como la residencia principal donde van a vivir sus miembros.

 

El doctor Juan Hernández de Chinchilla, regidor de Cuenca, hijo mayor de Diego Hernández de Chinchilla y Corona González, es el sucesor de los vínculos familiares tras la muerte de su madre a finales del siglo XVI[14].

 

Juan Hernández de Chinchilla muere en agosto de 1588 deja dos hijos menores de edad, Luis Antonio de Chinchilla Cañamares y Teruel y su hermana Catalina de Chinchilla.

 

El regidor Luis Antonio de Chinchilla Cañamares y Teruel es otro de los dueños y moradores de las Casas Colgadas. Sigue su hija Escolástica de Chinchilla y Cañamares, hija mayor y sucesora.

 

Doña Escolástica es la última patrona de la capilla de la catedral que vive en las Casas Colgadas. Casa con Francisco Girón de Zúñiga Robles, caballero nacido en Caravaca y alcalde de la Santa Hermandad de dicha población murciana, traslada su peripecia vital fuera de Cuenca.

 

Escolástica de Chinchilla y Cañamares  muere antes del 28 de febrero de 1675, cuando su hijo mayor Manuel Girón de Zúñiga y Loaysa, vecino de Huéscar (Granada), pide y obtiene que se le reconozca como primogénito para ejercer su derecho a la posesión de los mayorazgos que su madre poseía en la ciudad de Cuenca.

 

Su hijo Marcos Girón Zúñiga y Cañizares consta como radicado en Cuenca y como morador de las Casas Colgadas.

 

El sucesor de Marcos Girón es su hijo primogénito Fernando Manuel Girón y Cañizares, vecino de Villaescusa de Haro y luego de Cuenca que habita en las Casas Colgadas.

 

Sus problemas económicos hacen que se acentúe el deterioro de los bienes de patronazgo a su cargo como expone en un escrito de 1805 al Visitador del obispado de los edificios religiosos.

 

Los problemas económicos de Fernando Manuel Girón se agudizan con su hijo y sucesor Joaquín Girón y Cañizares. En su testamento, redactado el 4 de junio de 1829, menciona que el rey le había concedido facultad para vender la mayor parte de los bienes que tenía en la ciudad de Cuenca "por los muchos apuros que contraje en la Guerra de la Independencia, por los saqueos que sufrí, y pérdidas que tuve"[15].

 

Marcos Girón Zúñiga y Cañizares es hermano de Bernardino Girón de Zúñiga Loaysa Carrasco. De este es nieto paterno Marcos Girón Zúñiga y Cañizares que casa despues de 1807 con Tomasa Aliaga y Moya, condesa viuda de Cervera.

 

Las décadas siguientes aumentan el declive físico de los edificios.

 

Los Girón, ya en el siglo XX, venden la Casa de los Escudos a Isidoro Carralero, que la vende a su vez al ayuntamiento en 1926.

 

La Casas sufrieron una intensa restauración a partir de 1959 por  el arquitecto municipal Francisco León Meler. El 5 de febrero de 1966 fueron inauguradas las Casas Colgadas, después de una gran obra de reforma[16].

 

 

Tomasa Aliaga y Moya, IX señora de Cervera, Cervera del Llano en Cuenca, y su primera condesa


Sus segundas nupcias con el propietario de las Casas Colgadas de Cuenca

 

La IX señora de Cervera y su primera condesa es desde 1790 Tomasa Aliaga y Moya.

 

            Viudo el noveno señor de Cervera, casa en Cuenca, Oratorio del Palacio Episcopal, el 27 de enero de 1784 con Tomasa Aliaga y Moya.

 

            El noveno señor de Cervera tenía unos cincuenta y cinco años y su segunda mujer veinticinco.

           

            Tomasa Aliaga y Moya es natural de Villaescusa de Haro, Cuenca. Es hija de Leandro Aliaga y Cuevas, natural de Villaescusa de Haro, y de Juliana Antonia Moya y Carrillo, natural de Belmonte, Cuenca.

 

            Las capitulaciones matrimoniales se otorgan en Cuenca.

 

            Los casa el obispo de Cuenca don Felipe Antonio Solano[17].

 

            Fueron testigos el licenciado José Eustaquio Moreno[18], secretario de cámara del Obispo y dos años después de esta boda de la que es testigo concuñado de Manuel Godoy- en 1782 es visitador del obispado de Cuenca y en 1786, provisor-, Patricio Sánchez Hidalgo, contador mayor del señor de Cervera, y Francisco Aragón su capellán familiar.

 

            Tomasa Aliaga y Moya estaba inscrita en la parroquia de San Martín de Madrid de la que era feligresa. Su marido lo era también en Madrid de la parroquia de Santa Cruz.

            El 19 de abril de 1784 se velan en San Martín. Matrimonio sin hijos.

           

            Tomasa Aliaga queda viuda en 1807 y casa con Marcos Girón Zúñiga y Cañizares, pariente de la familia Chirino de Cuenca, de los Parada del marquesado de Peraleja y de los Sandoval de La Ventosa, todos primos del conde de Cervera.

 

            Marcos Girón vive en la mal llamada Casa del Rey, en una de las casas Colgadas propiedad de su familia, patrona del convento familiar de la Concepción Franciscana de la ciudad de Cuenca y de la capilla familiar de Santa María y de Todos los Santos, llamada Capilla del Socorro, de la Catedral, fundada a finales del siglo XV por el canónigo Gonzalo González de Cañamares[19] del linaje de los Cañizares.

 

            Marcos Girón Zúñiga y Cañizares es vecino de la ciudad de Cuenca y vive en la casa familiar de las Casas Colgadas[20], hoy sede del Museo de Arte Abstracto. Llamada del Rey porque en ella cuenta la leyenda que vive en el siglo XIV Enrique II cuando visita Cuenca y tiene amores con la doncella que vive en la cercana casa llamada desde entonces Casa de la Sirena[21].

 

            Marcos Girón es hijo de Marcos Francisco Girón de Zúñiga Loaisa y Cañizares y de Ana Antonia Belmonte Ramírez de Arellano[22]. Ana Antonia de Belmonte Ramírez de Arellano[23], nace en 1711 en Belmonte y muere en 1741 en Cuenca. Casa primero con Diego de Parrilla. Después en 1737 en Belmonte con Marcos Francisco Girón de Zúñiga Loaisa y Cañizares.

 

            Esta es la ascendencia de Marcos Girón Zúñiga y Cañizares remontando sus antepasados al siglo XV, al núcleo de la elite conversa de la ciudad de Cuenca.

 

            Juan Hernández de Chinchilla, regidor de Cuenca, hijo mayor de Diego Hernández de Chinchilla y de Corona González Cañamares y Teruel-sobrina nieta del canónigo de la catedral de Cuenca Gonzalo González de Cañamares propietario de las Casas Colgadas de Cuenca por compara al comenzar en 1481- es el sucesor de los vínculos familiares de los Cañamares tras la muerte de su madre. Fallecido en agosto de 1588 deja dos hijos menores de edad, Luis Antonio de Chinchilla Cañamares y Teruel y su hermana Catalina de Chinchilla. Luis Antonio es otro de los dueños y moradores de las Casas Colgadas. Sigue su hija Escolástica de Chinchilla y Cañamares, hija mayor y sucesora de los patronazgos del regidor Luis Antonio de Chinchilla. Escolástica casa con Francisco Girón de Zúñiga Robles,  nacido en Caravaca, Murcia, y su alcalde de la Santa Hermandad. Escolástica de Chinchilla y Cañamares fallece con anterioridad al 28 de febrero de 1675, cuando su hijo mayor Manuel Girón de Zúñiga y Loaysa, vecino de Huéscar en Granada, pide y obtiene que se le reconozca como primogénito para ejercer su derecho a la posesión de los mayorazgos que su madre poseía en la ciudad de Cuenca como son la posesión de las conocidos desde mediados del siglo XX como Casas Colgadas, el patronazgo del convento de la Concepción Franciscana y el de la capilla de Santa María y Todos los Santos de la catedral, ahora Capilla del Socorro. Manuel Girón de Zúñiga Loaysa Chinchilla casa con su pariente por los Girón Jerónima Catalina Carrasco Balboa Cernusculi Girón. Son padres de Marcos Girón Zúñiga y Cañizares- sucesor en los vínculos, patronazgos y posesión de las Casas Colgadas- y de  Bernardino Girón de Zúñiga Loaysa Carrasco. Casa con Florencia Petronila Cañizares Luna Valenzuela Velázquez. Padres de Marcos Francisco Girón de Zúñiga Loaysa Cañizares casado con Ana Antonia Belmonte Ramírez de Arellano. Padres de Marcos Girón Zúñiga y Cañizares que casa con Tomasa Aliaga y Moya, viuda desde 1807 del que será primer conde de Cervera.

 

            Las conocidas como Casas Colgadas de Cuenca del Barrio de San Martin sobre la Hoz del Huecar pertenecieron a la familia Ramírez hasta que en 1481 las compra  el bachiller y canónigo Gonzalo González de Cañamares. Un  escudo de Canónigo puede verse en una de las salas del actual Museo de Arte Abstracto de Cuenca ubicado en las Casas Colgadas[24].

 

            El canónigo Gonzalo González de Cañamares compra la manzana de Casas a Catalina Ramírez, su dueña como herencia de su hermano Gil Ramírez de Villaescusa, arcediano y canónigo de la catedral de Cuenca, que las habita asi como su descendencia familiar. Es su residencia la conocida como Casa del Rey donde tenía capilla con sus armas.

 

            A mediados del siglo XVI se encuentran como propiedad de Juan Pérez de Teruel. Esto es así porque Elvira González de Cañamares, mujer de Juan Pérez de Teruel, era sobrina carnal del canónigo  Gonzalo González de Cañamares.

           

            Elvira González de Cañamares y su marido Juan Pérez de Teruel son padres de Corona González de Cañamares que casa con Diego Fernández Chinchilla quien redacta su testamento en 1551, recordar que los Chinchilla emparentan con los Chirino en esta segunda mitad del siglo XVI. De este matrimonio desciende Escolástica de Chinchilla y Cañamares que casa con Francisco Girón de Robles, caballero nacido en Caravaca, Murcia, pasando el patronato del convento de la Concepción Franciscana a la familia Girón. Asi, a principios del siglo XVII es su propietario Luis Antonio de Chinchilla, padre de Escolástica de Chinchilla y sobrino de Juan Pérez de Teruel, y más tarde la citada Escolástica de Chinchilla[25]. En 1683 vivía Manuel Girón de Zúñiga y Loaisa, hijo de Escolástica.

 

            El canónigo González de Cañamares el Mozo, sobrino del anterior del mismo nombre, recibe el 27 de agosto de 1518 la posesión de la canonjía de su tío por renuncia de éste que muere en 1528. Tambien hereda de su tío la posesión de las Casas Colgadas. Posesión que pasa a su hermana Elvira González de Cañamares.

 

            Decir que las Casas Colgadas fueron remodeladas en profundidad a mediados del  siglo XX y convertidas  en 1966 sede del Museo de Arte Abstracto de Cuenca. En 1980 se le concedió la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes, que concede el Ministerio de Cultura de España.​ Ese mismo año la Fundación Juan March se hizo cargo de los fondos y su gestión, por donación de Fernando Zóbel, quien también entregó más de 3.500 libros especializados.

 

 

            Debemos a Rafael Girón Pascual, descendiente de los Girones de los que tratamos, y al archivo familiar  del  Fondo Girón del Archivo Diocesano de Cuenca mucho de lo que en este apartado se escribe. A finales del siglo XIX don Joaquín María Girón y Font de Mora, alcalde de Cuenca, es el patrono del Monasterio o de la Concepción Francisca, tatarabuelo de Rafael Girón Pascual. Noticias genealógicas sobre familias judeoconversas de Cuenca, España. Los Teruel-Montemayor. Rafael  M. Girón Pascual. La idea de solicitud del título de "Excelencia" para el Ayuntamiento de Cuenca fue formulada por el alcalde Santos López en sesión de la Corporación Municipal el 14 de junio de 1880. Santo López veía concluida el 1 de julio de 1881 su petición felizmente y su mandato de un bienio. Le sucedía para regir los destinos de la ciudad el concejal Joaquín María Girón y Font. Títulos y honores de la ciudad de Cuenca. Antonio Rodríguez Saiz

 



[1] Las Casas Colgadas y el Museo de Arte Abstracto Español. Pedro Miguel Ibáñez Martínez, 2016. EL MUSEO Y SU EDIFICIO. Apunte histórico sobre las casas colgadas. Fundación Juan March.

[2] El 20 de diciembre de 1465, el cabildo catedralicio de Cuenca nombraría como procurador al canónigo Gil Ramírez de Villaescusa para que, junto con el obispo Barrientos, intercediese ante el marqués- de Villena- para que éste en adelante no consintiera que en sus villas los oficiales y alcaides embargasen las rentas eclesiásticas, y para que también mandara devolver todas las rentas arrebatadas. Las relaciones Iglesia-Nobleza en el obispado de Cuenca durante la Baja Edad Media. Jorge Díaz Ibáñez, 1997. En 1465, hasta el 19 de diciembre, el obispo Barrientos se encontraba prisionero del marqués de Villena. El obispo Barrientos fue hecho prisionero cerca de Uclés por algunos hombres del marqués de Villena, siendo después llevado el prelado a la villa de Uclés. El 4 de abril el concejo conquense escribirá al rey informándole de lo sucedido y pidiéndole que hiciera todo lo posible para la liberación del obispo.

[3] González de Cañamares, Gonzalo. Canónigo de la catedral de Cuenca, fundador del colegio Monte Olivete en Salamanca, benefactor. La familia Cañamares, oriunda quizás de esta localidad serrana en el mismo obispado, pertenecía a lo más escogido del grupo social judeoconverso de la ciudad donde debió de nacer Gonzalo a mediados del siglo XV. Cabe suponer que adquiriese en Salamanca el grado de bachiller, probablemente en Decretos, con que se titulaba. Residió después en Roma, con toda probabilidad a la sombra de Rafael Riario, cardenal de San Jorge y obispo absentista de Cuenca (1493-1517). En torno a 1479 obtuvo una canonjía en la catedral conquense, prebenda que se fue transmitiendo por vía de resignación entre parientes próximos de la familia hasta bien avanzado el siglo XVI. En la catedral había intentado la fundación de una capilla funeraria en el viejo claustro el año 1485 y a fines de 1486 estableció el conjunto de bienes dotales del patronato de ella. Al cabo, en 1490, optó por alzarla en la girola, todavía en construcción entonces, aunque la obra y aderezo del recinto debió de prolongarse, con algunas quejas de parte del Cabildo por la lentitud, hasta veinte años más tarde. En 1508 fundó de su peculio en Salamanca un colegio para instrucción de clérigos, con la misma dedicación de la capilla fundada, conocido después vulgarmente como de Monte Olivete.  El 9 de marzo de 1528 Cañamares otorgó su testamento. Fallecería el 14 y a la catedral, para ser en ella enterrado el mismo día, “le traxeron los señores deán y cabildo muy honradamente”. Biografía publicada por la Real Academia de la Historia. Miguel Jiménez Monteserín.

[4] También llamado Colegio de Monte Olivete. ​Fundado en 1514, por Juan Pedro Santoyo, clérigo de Palencia, ​ cuyo primer rector fue el bachiller Gonzalo de Cañamares, canónigo de Cuenca. En 1780 se fundió con los colegios de Cañizares, San Millan y Santa María de los Ángeles, tomando el nombre de este último y trasladándose al edificio del de San Millán. El edificio del Monte Olivete, que estaba cerca del Convento de San Esteban, fue ocupado en 1786 por el Colegio de la Magdalena, hasta que fue destruido en la Guerra de la Independencia.

[5] Muñoz y Soliva, Trifón. Noticias de todos los Ilustrísimos señores obispos que han regido la diócesis de Cuenca. Cuenca, 1860. Tambien podemos leer en esta obra que gracias a Cañamares llega a obispo Miguel Muñoz Guijarro al que descubre en Poyatos como a un niño de gran ingenio y vivacidad que estudia en el colegio de Monte Olivete. Tambien en Miguel Muñoz. Un obispo de origen serrano.

[6] Memoria Histórica de la Universidad de Salamanca.  Alejandro Vidal y Diaz, 1869. Enrique Arias Rojo

[7] El bachiller en derecho debía acreditar también sus estudios en gramática y haber cursado seis años, o la mayor parte de ellos, estudios de derecho civil o canónico; de esos seis años, el canonista tenía que haber dedicado dos al menos a Decretos. En derecho civil! se enseñaban los fragmentemos de las Pandectas, llamados Digestum Vetus, el Código de Justiniano, las Novellae y las Institutiones, formando todos ellos un corpus. El Infortiatum y el Digestum Novus venían a completarlos y eran objeto de los cursos extraordinarios, dados generalmente por bachilleres en las horas lectivas de la tarde. El derecho canónico-se basaba fundamentalmente en el Decreto de Graciano y en el Liber extra y las Decretales de Gregorio IX, compiladas por san Raimundo de Peñafort y enviadas oficialmente a todas las universidades 11" los cursos de decretos eran impartidos en principio por maestros y los de decretales por bachilleres canonistas, sin que se invirtieran generalmente los términos. A estos textos básicos se añadían algunas colecciones, como las del concilio IV de Letrán y las decretales de Inocencio IV y Gregorio X. Las universidades españolas durante la Edad Media. C. Vasoli, 1969.

[8] Los Santoyo los encontramos en la provincia de Cuenca como escribanos, en Palomares relacionados familiarmente con los Alarcón, señores de Palomares, y en Huete igualmente relacionados familiarmente con los Torres, Amorgas y Paradas.

[9] En estas casas nunca se alojo un rey.-mal llamadas entonces Casas del Rey- y nunca fueron sede del ayuntamiento de la ciudad de Cuenca.

[10] En la Plaza de Santa María la catedral de Cuenca era titular en  de la propiedad de unas casas en que vivía el canónigo Lorenzana- Alonso Rodríguez de Lorenzana-. En 1495 vivía el bachiller Cañamares, canónigo, dueño de las llamadas ahora Casa Colgadas, y paga por ellas un censo anual de 1.155 maravedíes. Don Gonzalo Cañamares, había promovido obras en estas casas de su propiedad que estaban cerca del postigo de San Pablo. Las traspasa a su sobrino el segundo canónigo homónimo, y en 1528 vivía en ellas la madre de este último, Inés López. A.D.C., Fondo Girón, leg. 8, exp. 13.

[11] La capilla del Socorro de la Catedral de Cuenca o de Santa María y Todos los santos, fue fundada por el canónigo Gonzalo González de Cañamares en 1486. Su altar mayor hasta ahora estaba presidido por el retablo de la Virgen del Socorro del s. XVIII, sin embargo, tras la restauración del retablo de Santa María y Todos los Santos en 2018, éste ha venido a ocupar ahora el lugar central que sin duda le correspondió desde la fundación de la capilla. El retablo de Santa María y Todos los Santos es un retablo gótico flamenco del siglo XV cuya autoría es desconocida. Lo componen 16 tallas de madera policromada que se agrupan de dos en dos en sus correspondientes hornacinas y que encuadran la figura central de la Virgen María coronada con el Niño en sus brazos. En la parte superior de la cancela de la puerta de entrada de la Capilla se encuentra el escudo de la familia Girón, poseedora del actual patronato de la Capilla. Guarda esta Capilla en su interior tres retablos: el Mayor, en el testero de la Capilla, presidido por la imagen de Nuestra Señora del Socorro; adosado al muro izquierdo el dedicado a San Antonio de Padua; y sobre el muro lateral derecho el retablo de Santa María y Todos los Santos. El Retablo de San Antonio de Padua, realizado en el año 1770 es atribuido a José Martín de la Aldehuela. El tercero y el más importante artísticamente hablando de los retablos es el Retablo de Santa María y de Todos los Santos, que aunque se encuentra en el lateral derecho de la Capilla, fue desplazado de su ubicación primitiva del lugar principal. Este retablo de talla gótica fue realizado a finales del siglo XV y consta de ocho hornacinas de similar proporción donde se encuentran un total de dieciséis tallas de madera policromada, colocadas de dos en dos en cada nicho, más otra hornacina central de mayor tamaño en la que se representa a la Virgen coronada con el Niño en brazos.  El Arte en Cuenca. La Catedral.

[12] Después de Pedro lo será su hijo mayor casado, y de ahí en adelante los descendientes de su hermano por línea masculina. Si concluyera la línea masculina, sucederá la hija mayor casada del último patrono, y tras ella su propio hijo mayor casado. Desde luego, deberá pertenecer siempre a legos y ser indivisible. Pero don Gonzalo cambia de criterio despues de la fundación de su capilla en 1468 y en su testamento de 1528 da preferencia a los religiosos sobre los legos, contradiciendo lo escrito en las clausulas fundacionales de la capilla. Esto dará lugar a disputas judiciales sobre el patronazgo de la capilla y sobre los bienes de los que disfruta dicho patronazgo.

[13] Este Gonzalo es el canónigo Gonzalo González de Cañamares que  al consagrarse a la religión se hace llamar como su tío.

[14] Noticias genealógicas sobre familias judeoconversas de Cuenca, España: los Teruel-Montemayor.  Rafael M. Girón Pascual. Conversos de Cuenca. Paloma Torrijos Medina,

[15] Archivo Diocesano de Cuenca. Fondo Girón. Legajo 8, Expediente 228.

[16]El Cincuentenario de las reformadas Casas Colgadas, 2016.  José Vicente Ávila Martínez

[17] La Ermita de la Virgen del Carrascal en Castilfrío de la Sierra, Soria, fue construida en el siglo XVI a instancias de don Felipe Antonio Solano, obispo de Ceuta y Cuenca y oriundo de Castilfrío de la Sierra. Don Felipe Antonio Solano Marín fue obispo de Cuenca de 1779 a 1800. En la ciudad de Huete, en la Alcarria conquense, levanta el tramo superior del Palacio Episcopal que fue obra de Raimundo Carabella. El Caserío de la Mota, casa de labor, está situada a las afueras de Cuenca, próximo al cruce de las carreteras N-320 y N-420, cerca del puente sobre el río Moscas. El acceso al Caserío se hace por la N-320  de Cuenca-Valencia a unos 4 kilómetros de la ciudad de Cuenca en la margen izquierda dirección a Valencia. Esta casa fue levantada por el obispo Solano como  residencia suya a modo de Quinta que tan de moda estaban entre la Nobleza. El obispo Solano nació en Castilfrío de la Sierra, del obispado de Osma, el 13 de marzo de 1724. Carlos III le propuso para Obispo del Cuenca siendo nombrado por Pío VI en 1779. Murió el 10 de mayo de 1800, y está enterrado en la Catedral. Al igual que en la ermita de Castilfrío coloca en la fachada principal su escudo. Mateo López, el arquitecto al que sin duda habrá que atribuir la Casa de la Mota, era natural de la villa de Iniesta, donde nació en 1750. En 1773 había comenzado a trabajar en la Catedral quien en 1785, con Fernando López, hizo por 50.000 reales la obra del atrio, gradas y andenes de la santa iglesia.

[18] Había nacido,  en La Calera, Extremadura, el 2 de octubre de 1740. En la noche del 20 de marzo de 1808, su casa, al igual que la del Conde de Fuenteblanca, su hermano y cuñado de Manuel Godoy, seria asaltada por ser un personaje muy significado en el partido de Godoy, y a quien además se consideraba como uno de los responsables de la política de bienes eclesiásticos.  Muere en 1810.Hermano de Manuel Cándido Moreno Aguilar, casado con una hermana de Manuel Godoy, y tambien con una destaca carrera en la administración favorecida por su cuñado. El 27 de enero de 1799 el rey Carlos IV le otorgó el título de primer conde de Fuenteblanca y el 20 de noviembre de 1805 culminó su carrera administrativa al ser nombrado gobernador del Consejo de Hacienda. En 1808, tras producirse el motín de Aranjuez, su casa fue asaltada y se vio obligado a exiliarse, falleciendo en Génova el 15 de noviembre de 1832. José Eustaquio Moreno Aguilar, un segundón concuñado de Godoy, nos suministra un ejemplo espectacular de lo que consigue el favor. Hasta los 24 años estudia en Calera de León, Mérida y Sevilla y se hace con los rudimentos del oficio de abogado en Madrid. Recién recibido de abogado se ordena sacerdote y pasa a ejercer la abogacía en Mérida, convirtiéndose en abogado consultor del gobernador, del cabildo eclesiástico, del ayuntamiento, del convento de Santa Olalla, del hospital de San Juan de Dios y de las justicias de varios pueblos de los alrededores, tal como consta en una relación impresa de méritos de 1772, que sin duda usó en sus peticiones de empleo. Desempeña varias comisiones para el Consejo de Ordenes en 1774 y para el tribunal eclesiástico de la provincia de San Marcos, del que es fiscal. Pero se le resisten las canonjías de Badajoz, en 1774 y en 1776, por lo que se vuelve a Madrid en 1776, entrando en el colegio de abogados. En 1782 es visitador del obispado de Cuenca; en 1786, provisor. Su suerte cambia en la década de los 90: consejero eclesiástico del Consejo de Hacienda (1792), consejero del Consejo de Castilla (1795) y finalmente su gobernador (1801-03), cargo que conciliará con el de colector general de expolios y vacantes y el de canónigo, por fin, de la catedral de Toledo; también será consejero del Consejo de Estado en 1803. Consejero de Hacienda en plaza eclesiástica en 1792.  Consejero y camarista de Castilla en 1795. Gobernador del Consejo de Castilla en 1801. Consejero de Estado en 1803. En 1802 se le había concedido la Gran Cruz de Carlos III. Presidente de la Comisión Gubernativa de Consolidación de Vales y Cajas de Extinción y Descuentos. Colector General de Espolios y Vacantes en 1808. España 1808. El Gobierno de la Monarquía. Feliciano Ramos Pintado. La nobleza provincial extremeña en el siglo XVIII,  los caminos de la ambición. Santiago Aragón, 2015.

[19] La capilla del Socorro de la Catedral de Cuenca o de Santa María y Todos los santos, fue fundada por el canónigo Gonzalo González de Cañamares en 1486. Su altar mayor hasta ahora estaba presidido por el retablo de la Virgen del Socorro del s. XVIII, sin embargo, tras la restauración del retablo de Santa María y Todos los Santos, éste ha venido a ocupar ahora el lugar central que sin duda le correspondió desde la fundación de la capilla. El retablo de Santa María y Todos los Santos es un retablo gótico flamenco del siglo XV cuya autoría es desconocida. Lo componen 16 tallas de madera policromada que se agrupan de dos en dos en sus correspondientes hornacinas y que encuadran la figura central de la Virgen María coronada con el Niño en sus brazos.

[20] Breve apunte histórico sobre las Casas Colgadas. Pedro Miguel Ibáñez Martínez.

[21] La Casa de la Sirena. Germán Olivares. Leyendas de Cuenca. Esta casa es ahora un restaurante que es ampliación del célebre restaurante instalado en las Casas Colgadas.

[22] Manuel Girón de Zúñiga Loaysa Chinchilla y Jerónima Catalina Carrasco Balboa Cernusculi Girón son padres de Bernardino Girón de Zúñiga Loaysa Carrasco. Casa con Florencia Petronila Cañizares Luna Valenzuela Velázquez. Padres de Marcos Francisco Girón de Zúñiga Loaysa Cañizares casado con Ana Antonia Belmonte Ramírez de Arellano. Con sucesión. Esta es la ascendencia de Marcos Francisco Girón de Zúñiga Loaysa Cañizares. Juan Hernández de Chinchilla, regidor de Cuenca, hijo mayor de Diego Hernández de Chinchilla y Corona González Cañamares y Teruel por su padre -sobrina nieta del canónigo de la catedral de Cuenca Gonzalo González de Cañamares propietario de las Casas Colgadas de Cuenca por compara al comenzar en 1481- es el sucesor de los vínculos familiares de los Cañamares tras la muerte de su madre a finales de la octava década del siglo XVI. Juan Hernández de Chinchilla, fallecido en agosto de 1588, deja dos hijos menores de edad, Luis Antonio de Chinchilla Cañamares y Teruel y su hermana Catalina de Chinchilla. Luis Antonio es otro de los dueños y moradores de las Casas Colgadas. Sigue su hija Escolástica de Chinchilla y Cañamares, hija mayor y sucesora de los patronazgos del regidor Luis Antonio de Chinchilla. Escolástica casa con Francisco Girón de Zúñiga Robles,  nacido en Caravaca, Murcia, y su alcalde de la Santa Hermandad. Escolástica de Chinchilla y Cañamares fallece con anterioridad al 28 de febrero de 1675, cuando su hijo mayor Manuel Girón de Zúñiga y Loaysa, vecino de Huéscar en Granada, pide y obtiene que se le reconozca como primogénito para ejercer su derecho a la posesión de los mayorazgos que su madre poseía en la ciudad de Cuenca y el patronazgo del convento de la Concepción Franciscana y el de la capilla de Santa María y Todos los Santos de la catedral, ahora Capilla del Socorro. Manuel Girón de Zúñiga Loaysa Chinchilla casa con su pariente por los Girón Jerónima Catalina Carrasco Balboa Cernusculi Girón. Son padres de Bernardino Girón de Zúñiga Loaysa Carrasco. Casa con Florencia Petronila Cañizares Luna Valenzuela Velázquez. Padres de Marcos Girón de Zúñiga Loaysa Cañizares casado con Ana Antonia Belmonte Ramírez de Arellano. Padres de Marcos Girón Zúñiga y Cañizares que casa con Tomasa Aliaga y Moya, viuda desde 1807 del que será primer conde de Cervera. Marcos Girón Zúñiga y Cañizares es hermano de Fernando Manuel Girón y Cañizares, primogénito, vecino de Villaescusa de Haro que luego se traslada a vivir a Cuenca y vive en las Casas Colgadas. Es hijo y sucesor de Fernando Manuel es Joaquín Girón y Cañizares. Don Joaquín en su testamento, redactado el 4 de junio de 1829, menciona que el Rey le había concedido facultad para vender la mayor parte de los bienes que tenía en la ciudad de Cuenca por los muchos daños y saqueos que sufre su casa la Guerra de la Independencia, como le ocurre a los Cervera y en general todas las casas de la ciudad de Cuenca. Los Girón, ya en el siglo XX, venden la Casa del Rey a Isidoro Carralero, que la vende a su vez al ayuntamiento de Cuenca en 1926. Continúan los Girón Cañizares con el patronazgo de la capilla de la Virgen del Socorro de la catedral de Cuenca. Las Casas Colgadas y el Museo de Arte Abstracto Español. Pedro Miguel Ibáñez Martínez, Universidad de Castilla- La Mancha 2016.

[23] Recogemos la ascendencia de Ana Antonia de Belmonte Ramírez de Arellano Alonso de Belmonte Alarcón, natural de Belmonte en Cuenca, es padre de Antonio de Belmonte Granero Alarcón. Gana Real Provisión ante la Real Chancillería de Granada en 1732. Casa con Josefa Ramírez de Arellano, nacida en Mota del Cuervo. Cuenca. Padres de Ana Antonia de Belmonte Ramírez de Arellano, nacida en 1711 en Belmonte. Muere en 1741 en Cuenca. Casa primero con Diego de Parrilla. Después en 1737 en Belmonte con Marcos Francisco Girón de Zúñiga Loaisa y Cañizares. Con sucesión. Es su hijo Marcos Girón Zúñiga y Cañizares que casa con Tomasa Aliaga y Moya, viuda desde 1807 del primer conde de Cervera. Marcos Girón Zúñiga y Cañizares es hermano de Fernando Manuel Girón y Cañizares, primogénito y heredero de sus padres.

 

 

 

[24] Cuatro cuarteles con banda diagonal, concha de Santiago, flor de lis y tres espigas. Aparece sobre la puerta de la estancia que fue la capilla doméstica del canónigo González de Cañamares se repite cuatro veces en el techo policromado de esta estancia.

[25] En el mismo siglo XVII vivió en ella Andrés de Alarcón, cura de la iglesia de San Miguel. En 1683 vivía Pedro Manrique de Lara.