jueves, 15 de abril de 2010

El Madrid del maestro Alonso y de Agustín Lara.



El monumento a Agustín Lara está junto a los restos de las Escuelas Pías, primer colegio de los Calasancios en Madrid. Calle Tribulete, 14. Junto al mercado de San Fernando. El Mercado de San Fernando es un mercado inaugurado en la calle de Embajadores en 11944, sobre parte del terreno del colegio de las escuelas Pías de San Fernando. Entre 1998-99 se acometió la rehabilitación del Mercado. La parte del Colegio conservada, tras una reforma terminada en 2004, se ha remodelado en una biblioteca de la UNED. Se han conservado la cúpula y aún hoy se aprecian las naves transversales. Tras la torre del relog se puede ver parte de La Corrala.

Tras el establecimiento de los Escolapios en Madrid en 1729, y la fundación de su primer colegio en Lavapiés, las Escuelas Pías de San Fernando, la Orden fundada por San José de Calasanz decidió en 1753 establecer un segundo colegio en la ciudad esta vez en la calle Hortaleza.

Para tal efecto, y en virtud de una donación otorgada por un tal Fermín de Vicuña, seis religiosos provenientes del colegio de San Fernando compraron unas casas en la calle San Mateo donde el 12 de junio de 1755 abrieron el llamado Colegio Calasancio.

Por otra parte, cerca del colegio, existía un antiguo hospital de leprosos que había estado a cargo de los clérigos regulares de San Antonio Abad,- San Antón- y que se encontraba vacío desde agosto de 1787, tras haber sido suprimida la Orden por el Papa Pío VI.

En estas circunstancias, los padres escolapios –que sucesivamente habían sido trasladados primero a la calle Hortaleza, y más tarde a la de Fuencarral-, solicitaron que les fuera otorgado aquel antiguo hospital. La cesión se verificó el 2 de mayo de 1793, y el 5 de julio del año siguiente, el rector escolapio Hipólito Lerén tomaba posesión de la casa, que a partir de esos momentos se empezó a denominar Escuelas Pías de San Antón.

Lo más interesante del edificio es la iglesia, realizada a mediados del siglo XVIII por el arquitecto Pedro de Ribera, pero tras ser adquirido por los escolapios todo el conjunto fue objeto de una profunda reforma, llevada a cabo por el arquitecto Francisco Rivas. Los nuevos tintes neoclásicos que adquirió el edificio se hicieron a costa de eliminar las decoraciones barrocas que había realizado Ribera, sobre todo en la fachada y en el altar mayor.

Por último, destacar que en uno de los altares laterales de la iglesia estuvo el magnífico cuadro que Goya pintó en 1819 sobre la Última Comunión de San José de Calasanz, y que actualmente se encuentra en el Museo Calasancio de la calle Gaztambide.

Aquí se celebra cada año, el 17 de enero, la bendición de los animales y se coge el panecillo de San Antón. Según la tradición los panecillos de San Antón se ofrecían al Santo para que bendijese los animales, y los cuidase de la peste y de otras plagas, y así dar una buena producción.

Escuelas Pías según Ramón de Mesonero Romanos.

"Algo más abajo, en la misma calle, o más bien en una plazuela que se forma delante de él, está el Colegio de San Fernando, a cargo de los padres Escolapios, fundado en 1729, y colocado bajo la protección de la villa de Madrid en 1734, en el cual reciben la instrucción primaria gratuitamente unos 2.000 niños, y además se admiten alumnos internos, que pagan una pensión diaria, y para los cuales hay cátedras de Gramática, Latinidad, Historia, Geografía, Matemáticas, etc. -El templo propio de esta casa es uno de los más bellos de Madrid, por su planta, que consiste en una amplia rotonda precedida de un espacio cuadrangular, que hace veces de nave, y cubierta por una hermosa cúpula, que sobresale notablemente entre todas las de Madrid. Fue construido por el hermano Miguel Escribano, y terminado en 1791, y la bella colección de esculturas que decoran sus altares, obras todas de los artistas modernos, llama justamente la atención de los inteligentes".
El Colegio y la Iglesia de las Escuelas Pías de San Fernando tiene sus inicios en el primitivo Colegio de San Fernando más conocido en el barrio por Colegio de Lavapiés. Fue fundado en 1729 por el padre Juan García de la Concepción, capellán de la ermita del Pilar, en un solar de la calle Mesón de Paredes junto a dicha ermita. Posteriormente debido al gran número de niños, generalmente sin pudientes, que recibían educación en esa humilde instalación y a los éxitos que cosechaba en su labor docente, el párroco de San Justo, a quien pertenecía la ermita, hizo la cesión definitiva de la ermita a la Orden de los Padres Escolapios, en 1735. El colegio pasó a llamarse Colegio de Nuestra Señora de la Portería, debido a una imagen de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, cedida para culto de los alumnos. En 1737 se compraron tres casitas adyacentes para que junto al espacio que ya tenían levantar un nuevo colegio más amplio. Las obras las inició el padre Tomás Plana de San José, se paralizaron hasta 1740 y finalmente se finalizaron en 1761 por el padre Tomás Calle. En esta época el centro ya contaba con 2336 alumnos.

Gracias a numerosos donativos entre los que cabe destacar los de los reyes Carlos III y Carlos IV, se levantó la Iglesia entre 1763 y 1791 por el hermano Gabriel Escribano, en base a una planta compuesta por una nave cuadrangular adosada a una rotonda, que se coronaría con una suntuosa cúpula. Dicha rotonda estuvo decorada con ocho columnas istriadas de capiteles compuestos y tuvo por acceso un enorme arco de medio punto decorado con el escudo de las Escuelas Pías, obra de Alfonso Vergaz.

El cambio de nombre a Colegio de San Fernando fue fruto del azar, ya que si bien los Padres Escolapios querían el nombre de Nuestra Señora del Pilar, por sus inicios junto a la antigua ermita de dicho nombre, le consultaron a Carlos III. Carlos III encargó a su pintor de cámara un cuadro con la Virgen del Pilar y a sus pies a San Fernando de Castilla, a San Carlos Borromeo y a San Luis de Francia (patronos de la familia real) y se acudió a la suerte, recayendo ésta en San Fernando. Es de destacar que ya en 1795 funcionaba en el colegio la primera escuela de sordomudos de España.

Con la invasión francesa en 1808 fue suprimida la comunidad religiosa, despojaron la biblioteca de libros y colecciones de numismática y paleografía,... Hasta que en 1814 el padre Losada reconstruye la comunidad. Los años posteriores tampoco fueron mucho mejores debido a la convulsa situación que atravesaba España. En 1838 había unos 1660 alumnos, la mayor parte de ellos de las clases más pobres, a los cuales se les proporcionaba enseñanza de forma gratuita. El reloj de la torre, que aún puede apreciarse, fue instalado por orden del padre Cayetano Bellón. La biblioteca llegó a contar con más de 17.000 volúmenes. Posteriormente las ruinas tuvieron un intento de convertirse en zona ajardinada pero se fueron convirtiendo en refugio de población marginal, para finalmente llevarse a cabo una más que dudosa rehabilitación para biblioteca de la UNED. Esta rehabilitación comenzó en septiembre de 2001 y se inauguró el 22 de abril de 2004. Esta rehabilitación oculta a la vista del paseante la parte más bella e interesante de lo que queda de la Iglesia de las Escuelas Pías de San Fernando.

"El Flaco de Oro"

Cuando vengas a Madrid chulona mia voy a hacerte emperatriz de Lavapies y alfombrarte con claveles la Gran vía y bañarte con vinillos de jerez. En Chicote un agasajo postinero con la crema y nata de la intelectualidad y la gracia de un piropo retrenchero mas castizo que la calle de Alcalá.

Madrid, Madrid
Madrid pedazo de la España en que nací por algo te hizo Dios la cuna del requiebro y el chotis Madrid Madrid Madrid en México se piensa mucho en ti por el sabor que tienen tus verbenas por tantas buenas que soñamos desde aquí y vas a ver lo que es canela fina y armar la tremolina cuando llegues a Madrid.





Detalles conservados de otra casa de Corrala.

Granada tierra soñada por mi
mi cantar se vuelve gitano
cuando es para ti.

Mi cantar hecho de fantasía
mi cantar flor de melancolía
que yo te vengo a dar.

Granada tierra ensangrentada
en tardes de toros.
Mujer que conserva el embrujo
de los ojos moros.
De sueño rebelde y gitano
cubierto de flores
y beso tu boca de grana
jugosa manzana
que me habla de amores.

Granada manola cantada
en coplas preciosas
no tengo otra cosa que darte
que un ramo de rosas.

De rosas de suave fragancia
que le dieran marco
a la Virgen morena.

Granada
tu tierra esta llena
de lindas mujeres
de sangre y de sol.

De rosas de suave fragancia
que le dieran marco
a la Virgen morena.

Granada tu tierra esta llena
de lindas mujeres
de sangre y de sol.

Entre la calle del Tribulete y la calle Sombrerete y esquina a Mesón de Paredes se encuentra La Corrala.

Construída en el año 1839 por el arquitecto de José María de Mariategui, fue reformada en el año 1872 y finalmente entre los años 1987 y 1990 por los arquitectos Manuel Jiménez Catalán, Jesús Moreno Martínez y Javier Sardina Asensio.

Esta corrala es probablemente la más grande y mejor conservada de Madrid. El Ayuntamiento de Madrid viene utilizando esta corrala para actos culturales, en lo que se denomina como los veranos de la villa. Fue declarada Monumento Nacional en 1977.

Monumento al maestro Alonso en la calle Alcalá junto a la plaza de Canalejas. Se puede ver detrás el Casino de Madrid.

Piezas inolvidables como el pasacalle de “Los nardos”, o el chotis del “Pichi”, de la revista musical Las Leandras, siguen escuchándose y perviven en el recuerdo de todos los amantes del género lírico. El compositor granadino, adoptado por Madrid, dejó zarzuelas inmortales que continúan representándose, como La Calesera, con su “Himno a la libertad” y el “Pasacalle de los chisperos”; La parranda, y su encendido “Canto a Murcia”, auténtico himno de la región; La picarona, en la que emociona el “Canto a Segovia”; La linda tapada, con su nostálgica “Canción del gitano”.