jueves, 22 de abril de 2010

Madrid. Calle Santa Isabel. Colegio de Santa Isabel y Real Colegio de Cirugía de San Carlos.

El día 4 de octubre de 1691 fallecía en Madrid el clérigo conquense D. Bartolomé Caballero, quien en el Madrid de Carlos II alcanzó los cargos de capellán mayor del convento de monjas agustinas, de patronato real, de Santa Isabel y de honor del propio monarca, y quien a su muerte dejó una interesante biblioteca.
Calle Santa Isabel. A la izquierda el Real Colegio de Santa Isabel y a la derecha el Real Colegio de Cirugía de San Carlos que tiene su entrada principal por la calle de Atocha. Es actualmente la sede del colegio de médicos de Madrid.
Placa que recuerda la tarea investigadora de don Santiago Ramon y Cajal en la que fue la facultad de medicina de Madrid.
Santa Isabel, pariente cercana de la Virgen María, estaba casada con el sacerdote Zacarías; no tenían hijos y eran ya de avanzada edad cuando el arcángel San Gabriel anunció al sacerdote su próxima paternidad. Escéptico, Zacarías fue castigado con la mudez hasta el alumbramiento de su esposa. La Virgen María estuvo junto a Isabel hasta el nacimiento de su hijo, el futuro San Juan Bautista. La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel constituye uno de los más conocidos y tradicionales temas de la iconografía católica.

Esta calle de Madrid, debe su nombre al Colegio de Santa Isabel fundado en 1593 por Felipe II, en memoria de su hija, la Infanta Isabel Clara Eugenia. Fue construido sobre parte de La casilla, finca de Antonio Pérez, el secretario de Felipe II en cuya caída en desgracia se mezclan cuestiones políticas y de celos en torno a la princesa de Éboli. En el siglo xvii, se le añadirá el convento de Santa Isabel, sobre cuya fundación existe una leyenda según la cual doña Prudencia Grillo, que vivía en la calle del Príncipe, estaba a punto de casarse, cuando su prometido, don Martín de Ávila, fue convocado para incorporarse a la Armada Invencible (1588). Antes de partir, el novio dijo a su amada que si moría se abrirían los cajones de su escritorio, que caería al suelo, y que las cortinas del dormitorio se descorrerrían solas. Así sucedió un día, y entonces llegó la noticia de la muerte de Martín de Ávila. Doña Prudencia fundó un convento en el que profesaría y del que llegaría a ser superiora. Mandó poner ante el altar mayor una tumba vacía, como recuerdo del alférez desaparecido en el mar. En 1610, la reina doña Margarita de Austria visitó el convento, cuya quietud y recogimiento se veían afectados por las actividades del cercano corral de comedias de la calle del Príncipe. Para paliar la situación, decidió que se trasladara a la calle de Santa Isabel.

Durante los primeros tiempos, el colegio de Santa Isabel estaba destinado a niños y niñas desvalidos. Felipe V cambió sus estatutos, para que en adelante se aceptara a niños y niñas huérfanos o no, pagándose o no los gastos de pensión, según la situación de cada familia. Familias que, por regla general, procedían del entorno de la corte. También estuvo en esta calle el Hospital Provincial, que ahora alberga al Colegio de Médicos y el Centro de Arte Reina Sofía. La reina María Victoria, esposa de Amadeo I, fundó en esta calle el Instituto Oftálmico. Ha desaparecido el Cuartel de Santa Isabel, el cual durante el siglo xix fue escenario de pronunciamientos liberales. En el número 22 de la calle vivió y murió en 1839 Teresa Mancha, a quien el poeta José de Espronceda dedicó el Canto a Teresa.

Calle de Santa Isabel, 46-48.

Santa Isabel agrupa dos fundaciones, un colegio de niñas, establecido por Felipe II, y un convento de clausura, de monjas agustinas, fundado por la esposa de Felipe III, doña Margarita de Austria. La arquitectura de la iglesia se debe a Gómez de Mora, de mediados del siglo XVIII. En la clausura se conservan numerosas obras pictóricas de los siglos XVII y XVIII.

Por iniciativa de una mujer llamada Prudencia Grillo, el fraile agustino Alonso de Orozco fundó en 1589 una comunidad de religiosas agustinas, en unas casas de la calle del Príncipe que ella cede. Para este propósito vinieron desde Ávila cuatro religiosas del monasterio de Santa María de Gracia ese mismo año.

Allí estuvieron las religiosas hasta que en 1610, la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, dispuso su traslado a su emplazamiento actual, más concretamente a la llamada “Casilla”, un edificio que había pertenecido a Antonio Pérez y estaba emplazado en la calle de Santa Isabel, junto a un colegio regentado por las mismas religiosas que Felipe II había fundado en 1595.

El 4 de diciembre de ese mismo año, los reyes tomaron el patronato del convento y lo pusieron bajo la dirección del Capellán Mayor de la Real Casa. Al año siguiente, el arquitecto Francisco de Mora se encargó de realizar el proyecto de obras que transformaría el antiguo edificio en un nuevo convento, si bien, de la dirección de los trabajos se encargaría el religioso carmelita Fray Alberto de la Madre de Dios.

En cuanto a la Iglesia, Alonso Pérez de Guzmán, Patriarca de las Indias, puso la primera piedra el primer domingo de octubre de 1639. Las obras fueron dirigidas por Juan Gómez de Mora y Jerónimo Lázaro Goiti hasta la muerte de ambos en 1648 y 1649, respectivamente. En 1655, el hijo de este último, Pedro Lázaro Goiti, continuó con las obras hasta su conclusión en 1665.

En 1701 un importante incendio devastó prácticamente la iglesia, con lo que se tuvieron que realizar muchos esfuerzos para llevar a cabo su reconstrucción. El nuevo templo se levantó con las trazas que presenta en la actualidad y fue de nuevo consagrado el 29 de junio de 1766, por el Inquisidor General y arzobispo de Farsalia, Manuel Quintano Bonifaz.

Lamentablemente la iglesia volvió a arder en 1936, a comienzos de la Guerra Civil, y gran parte de la decoración interior fue pasto de las llamas. Acabada la Guerra la iglesia fue restaurada en la posguerra.

En los terrenos conocidos como Las Casillas y en el solar de la antigua casa de campo de Antonio Pérez, secretario de Felipe II, y a su caída política sus bienes pasaran al patrimonio Real. En 1595, Felipe II consideró que la casa de su antiguo secretario era la adecuada para instalar un colegio de niñas, y, así, fundó la llamada Casa- Recogimiento de Santa Isabel, en memoria de su hija la infanta Isabel Clara Eugenia, condesa de Flandes, con la advocación de Santa Isabel, reina de Hungría.

El colegio abrió sus puertas el 6 de agosto de ese mismo año con la función de educar a niños huérfanos de ambos sexos, si bien durante el reinado de Felipe II se dedicó únicamente a la instrucción de niñas. En 1610 el colegio se va a vincular a la comunidad de religiosas agustinas -fundada en 1589 por Prudencia Grilo y fray Alonso de Orozco en la calle del Príncipe- aprovechando el traslado de las monjas a un edificio anejo al colegio por iniciativa de la reina Margarita de Austria.

En 1738, Felipe V dispuso que el colegio pasara a ser un centro que asistiera preferentemente a niñas huérfanas de empleados de la Casa Real, el ejército y el Estado, función que continuó desempeñando hasta 1859 en que pasa a estar a cargo de las reverendas Madres de la Asunción, quienes lo dedican a colegio gratuito para niñas pobres.

Actualmente sigue desempeñando sus funciones docentes.

La Iglesia y el convento de Santa Isabel de la religiosas Agustinas junto al actual Colegio, deben su fundación a Prudencia Grillo en el año 1589, en una casa de su propiedad, en la entonces calle del Príncipe. El templo es obra de Fray Alberto de la Madre de Dios. Posee cuadros de Claudio Coello, Ribera, Cerezo, Palomino...En el patio interior pueden verse las columnas de piedra que existían en sus caballerizas.
Durante el reinado de alfonso XIII regentaban el colegio las religiosas Agustinas, dedicado a la educación de jóvenes de las familias nobles especialmente protegidas por la Corona. Como no entraba en su regla la enseñanza, renunciaron a ella. La dirección del colegio pasó a manos de unas señoras particulares y más tarde a las Escolapias que por diversos motivos dejan la dirección.

Poco después de la restauración 1876, Alfonso XII deseoso de imprimir un nuevo impulso a los estudios de su Real Colegio, trata de hallar una Congregación religiosa de enseñanza que se hiciera cargo. La Marquesa de casa Loring, amiga y bienhechora de nuestra casa de Málaga, le habló al Rey de las religiosas de la Asunción y Alfonso XII. Conocía el Rey a las Religiosas por su tío, el duque de Montpensier, y más por su prima la infanta Mercedes, que más tarde sería su esposa. La Infanta Mercedes se había educado en París, en Auteuil, con ellas.
El Rey dejó una buena parte del edificio a las Agustinas para que siguieran con su vida conventual, que continua hoy, y agrandó y mejoró el resto para hacer de él un colegio

Al establecer el colegio para las hijas de familias nobles se ocupó una parte del edifico que da ala calle Santa Isabel. , y que estaba debajo de la casa del rector del Patronato Real con una escuela gratuita, que se llenó muy pronto de alumnas de este tan populoso y castizo barrio. Llegaron a tener hasta 250 alumnas. Esta Escuela que se conocerá como el Externado desaparecerá en 1964 haciéndose la fusión de ambos colegios.


Real Colegio de Cirugía de San Carlos. Calle de Atocha, 106.

El Rey Carlos III, a instancias del célebre cirujano Antonio Gimbernat y Arbós, creó el llamado Real Colegio de Cirugía de San Carlos mediante dos Reales Cédulas concedidas en 1780 y 1787. En un principio, el Real Colegio se ubicó en los sótanos del Hospital General, en donde se habilitaron dos enfermerías para impartir la docencia.

Allí estuvo el Colegio hasta que el 12 de mayo de 1831 Fernando VII le concede el antiguo Hospital de la Pasión, situado en la calle Atocha, para que se asentara ya en edificio propio. Pero como el antiguo Hospital de la Pasión era ya antiguo y poco capaz, el Monarca ordenó a su arquitecto mayor, Isidro González Velázquez, la construcción de un nuevo recinto, cuyas obras se prolongarían hasta 1840.

El 10 de octubre de 1843 se realizó una reforma fundamental, puesto que al reunirse medicina, cirugía y farmacia, el Colegio cambió de nombre para llamarse Facultad de Ciencias Médicas. El 17 de septiembre 1845 se separa farmacia, transformándose en una facultad independiente, con lo que la de Ciencias Médicas desapareció y pasó a llamarse Facultad de Medicina, dependiente de la Universidad Central.

En 1846, se funda dentro de la facultad una nueva institución; el llamado Hospital Clínico de San Carlos, que se situó sobre unas salas situadas en un ala del viejo Hospital General. Este hecho, provocó continuas tensiones entre ambas instituciones, asunto que zanjó el Estado con la compra a la Diputación de dicha ala para unirla al complejo de la Facultad de Medicina.

Con el traslado de ambas instituciones a sus nuevos edificios de la Ciudad Universitaria, hoy en día en el edificio de la antigua Facultad de Medicina tienen su sede el Instituto Nacional de Administraciones Públicas y el Colegio Oficial de Médicos; mientras que el ala derecha, la que perteneció al antiguo Hospital General, alberga el Conservatorio Superior de Música.

En cuanto al edificio, fue construido por Isidro González Velázquez y Tiburcio Pérez Cuervo, sobre un proyecto del primero, que a su vez se basaba en otro anterior de Francisco de Sabatini, que no llegó a materializarse. Se levanta sobre una planta cuadrada, estructurada entorno a un gran patio interior. De sus salas, la más destacable era el llamado Anfiteatro Anatómico, inspirado en el que trazó Jacques Gondoin para la Escuela de Cirugía de París.
Publicar un comentario en la entrada