domingo, 13 de junio de 2010

La Mornarquía Astur - Leonesa. La legitimidad visigoda.

Rodrigo Frolaz, I conde de Castilla, es en muchas genealogías, aunque con credibilidad que habría que poner en duda, el antepasado común de diferentes casas nobles que rastreando sus orígenes se remontan hasta el siglo VIII. Partiendo de lo dicho es Rodrigo Frolaz el antepasado común de las Casas Reales de León, Aragón, y Castilla a través de una figura clave para nuestra historia como es la de Fernán González. Insistiendo en lo comentado sobre la credibilidad de algunas genealogías la de Fernán González, I conde coberano de Castilla; Al al-quilá, tierra de los castillos, está todavía por establecer con seguridad ya que se ofrecen distintas posibilidades en su recorrido genealógico a partir de Rodrigo Frolaz. Con Fernán González nos situamos en el siglo X, la vida de este personaje se sitúa entre los años 913 y 970, y también con él en el origen de un complicado a la vez que apasionante entramado familiar al que nos remonta la historia y la genealogía de la mayoría de los títulos nobiliarios españoles.

Pedro, duque de Cantabria, era hijo del rey visigodo Ervigio titular de la Corona Visigoda entre los años 680 y 687 y biznieto por linea paterna de San Hermenegildo. El padre de Ervigio, Ardavastro, estaba casado con su prima segunda la princesa visigoda Luibigothonia a su vez nieta de Recaredo I que era hermano de San Hermenegido. A Ervigio le sucede en la Corona Visigoda su yerno Egíca y a Égica su hijo Witiza en cuyo reinado tiene lugar la invasión árabe en el marco de las luchas familiares que envueltas en leyendas tenía por finalidad controlar el reino visigodo. En estas luchas no olvidamos las figuras del conde don Julían y del obispo de Toledo don Oppas ambos primos segundos de don Rodrigo que como hermanos de Witiza, reina entre el 698 y el 709, aspiraban al trono visigodo del que fueron expulsados por don Rodrigo a lo que tenemos que unir la tradición que recoge como don Julían venga la afrenta de don Rodrigo a su hija dejando libre el paso a lo musulmanes desde su puesto de gobernmador de Ceuta.

En este contexto de luchas familiares unidas a circunstancias amorosas legendarias nos encontramos con la figura de Don Rodrigo, cuyo reinado se sitúa entre los años 710 y 711 muriendo en la batalla de Guadalete que es el primer enfrentamiento con los invasores africanos.

Don Rodrigo detentaba el cargo de duque de la Bética como miembro de la famlia real al ser nieto de Chindasvinto y primo hermano del que será luego el primer rey asturiano, don Pelayo.

Don Pelayo es padre de Favila, el segundo rey de la Corona Asturiana que se llama como su abuelo y también duque de Cantabria como lo era su primo hermano Pedro. Favila reina entre los años 737 y 739 titulándose también Duque de Cantabria. Don Pelayo es igualmente el padre de Hermesenda la esposa de Alfonso I, tercer monarca asturiano.

En los años transcurridos entre la invasión musulmana en el año 711 y el reinado de don Pelayo aparecen como reyes de los visigos Agila II entre el 710 y el 716, hijo de Witiza, y Ardón entre el 714 y el 720, posiblemente. Se da como fecha en la que Don Pelayo se pone al frente de la resistencia visigoda el año 718. El reinado de Don Pelayo se sitúa entre el año 718 y el 732 ó el 737 según las fuentes consultadas.

La invasión musulmana, sin entrar en más comentarios sobre sus posibles causas en relación al sistema de sucesión a la Corona en el contexto de la Monarquía Visigoda entremezcladas con vengazas por afrentas amorosas entre los miembros de la Casa Real Visigoda, rompe la lista de los reyes godos y nos sitúa delante de la figura de don Pelayo que como sobrino de Recesvinto, 653-672, y nieto de Chindasvinto, 642-653, asume en su persona la herencia visigoda. Don Pelayo puede basar la legalidad de su poder en estos vinculos familiares que se refuerzan al ser descendiente del rey Leovigildo y reunir en su persona la herencia tanto de San Hermegildo como la de Recaredo.

Pedro era el gobernador del ducado de Cantabria en el momento de la invasión musulmana. La capital del ducado era Amaya, ahora en Burgos. Amaya es destruida en el año 714 durante la conquista musulmana, lo que motivó que los nobles visigodos, con el Duque Pedro al frente, huyeran al norte. Con la victoria de don Pelayo sobre los musulmanes en la batalla de Covadonga en el año 722 comienza la Reconquista de la Península. Pelayo y Pedro fusionan sus territorios y como prueba de esta alianza Alfonso, hijo de Pedro, casa con Hermesenda, Ermesenda o Ermesinda, hija de Pelayo.

Alfonso como Alfonso I conocido con el sobrenombre de “el Católico” será el tercer rey de Asturias. El 14 de septiembre del año 739 tras la muerte de Favila, hijo de don Pelayo, su cuñado Alfonso es designado rey de Asturias y su reinado se extiende hasta el año 757.

Alfonso I comenzó su difícil tarea con un reducido reino que comprendía Asturias, incluidas las Asturias de Santillana, la Cantabria Occidental, Liébana y Trasmiera. A lo largo del siglo IX el reino asturiano fue progresando hacia Galicia y hacia las llanuras de la cuenca del Duero.

El ducado de Cantabria fue creado en el siglo VII durante el reinado del rey visigodo Ervigio poniendo a su frente a su hijo Pedro con el fin de dar cierta autonomía a la zona para garantizarse la paz en el norte de la Península Ibérica. La aparición documental del Ducado data del año 883, cuando aparece en la Crónica Albeldense al referirse a Alfonso I diciendo que fue hijo del Duque de Cantabria. El título de Duque de Cantabria fue detentado por los reyes asturianos.

Tres son las principales crónicas que se ocupan del período del Reino de Asturias: la Crónica Albeldense, la Crónica de Alfonso III, que se conoce en dos versiones diferentes, una llamada Rotense y la otra Sebastianense (también A Sebastián, Ovetense y Erudita) y la Crónica Profética.

La Crónica Albeldense, llamada así porque el códice más antiguo en que se conserva fue copiado en el monasterio riojano de Albelda por un monje llamado Vigila (o Vigilán), es una historia general que comprende tanto el reinado de los visigodos como el Reino de Asturias desde sus inicios hasta el año 883, en que se cumplía el decimoctavo año del reinado de Alfonso III. Se supone escrita por un autor anónimo y compilada en Oviedo en el 881 y acabada en el 883.

La Crónica de Alfonso III, cuya redacción original se supone obra del propio rey Alfonso, alrededor del año comprende en sus dos versiones, Rotense y Sebastianense, desde el reinado del visigodo Wamba hasta el final del reinado de Ordoño I. En general es un relato muy escueto al tipo de la Historia Gothorum de Isidoro de Sevilla, con la excepción de la descripción de la batalla de Covadonga. La fecha de su redacción varía desde el 877 al 911.

La Crónica Profética es una pieza singular de gran interés histórico para explicar la orientación goticista que tomó la monarquía asturiana en sus últimos tiempos. Básicamente, recoge una profecía según la cual los godos, tras haber sufrido la dominación de los ismaelitas (los árabes) durante un cierto tiempo, se vengarían e impondrían a éstos la servidumbre que ellos habían padecido. En consecuencia, los árabes serían expulsados de la Península y Alfonso III dominaría sobre una España nuevamente unificada baja su mando. Posiblemente escrita por un monje mozárabe en el 883.

A las tres crónicas anteriores se les puede sumar, como fuente primaria, la Crónica de Sampiro, redactada por el obispo de Astorga Sampiro, a comienzos del siglo XI, comprende los reinados de Alfonso III y sus sucesores hasta el de Alfonso V, es decir, los años 866 a 999. Es fuente fundamental para conocer los años finales del reinado de Alfonso III, desde el 883 en que cesa su relato la Albeldense, hasta su muerte.


No existen citas que determinen la extensión que pudiera tener el Ducado que según el historiador Tomás Maza Solano era más o menos el mismo que el de la Cantabria romana; Amaya era su capital, localizada en el extremo sur del Ducado y en la ahora provincia de Burgos. Las citas sobre el Ducado vuelven a encontrarse en la crónica de Alfonso III. El historiador Sánchez Albornoz considera que el primer duque de Cantabria pudo ser Favila, señor de Liébana y del territorio que delimitaban los ríos Sella y Deva. Favila, muerto probablemente en el año 705, era hijo o bien hermano de Chindasvinto, según la genealogía que se admita, y casó con Luz siendo el padre de Don Pelayo. Según el Cronicón de San Millán fue enviado por Egíca a Tuy, Galicia, en donde residía Witiza, hijo de Egíca. Por un suceso no del todo aclarado Witiza mata a Fávila. Posteriormente, cuando Witiza sube al trono, destierra de la corte al hijo de Favila el futuro rey don Pelayo que es primo segundo de Witiza. Don Pelayo se refugia en las montañas de Asturias desde donde encabeza la sublevación contra los musulmanes. Recordemos que en otras fuentes se considera que don Pelayo, dignatario en la corte visigoda de Toledo, se refugia en Asturias con su familia tras la invasión musulmana. El ejército invasor a orillas del Deva, cerca de Causegadi, Cosgaya, parece que fue victima de un derrumbe de rocas y dicho acontecimiento es considerado la batalla de Covadonga, tras la que los musulmanes tuvieron que abandonar Asturias.

La Crónica Albeldense es una crónica histórica que aporta gran información sobre los reinos de Galicia y Asturias. Esta Crónica es una de las tres versiones de la Crónica de Alfonso III, junto con la Rotense y Sebastianense. Se cree que fue confeccionada por un eclesiástico llamando Dulcidius o Dulcidio, con supervisión directa del propio rey. La Crónica comienza narrando la historia de Roma, pasa por los reyes visigodos y, por último, habla de los reyes godos ovetenses desde Pelayo hasta Alfonso III. La primera versión se acaba de escribir en el año 881. Más tarde se le añadirían dos grandes párrafos referidos a los años 882 y 883. La Crónica acaba en noviembre del año 883. El nombre de Albeldense le viene del Códice del Monasterio de San Martín de Albelda, en Albelda de Iregua, La Rioja, copiado y continuado por el monje Vigila o Vigilán hasta el año 976. La versión más completa que se conserva de la crónica se encuentra en la Real Academia de la Historia y es un manuscrito procedente del Monasterio de San Millán de la Cogolla que data del año 951 aproximadamente.

Junto con la Crónica Albeldense para conocer los avatares de la España Visigoda podemos recurrir a las Crónicas de los obispos Rodrigo Ximènez de Rada del siglo XIII, a la Crónica General de Alfonso X y a La Crónica General de España, también de este rey. Según el historiador Joaquín González Echegaray en su obra Cantabria Antigua, don Pelayo era un soldado profesional que encabezó la sublevación inicial de los campesinos nativos de una zona del territorio de la Cantabria Occidental contra el control ejercido por el gobernador árabe de Asturias y nombrado jefe de los astures logra la liberación de toda la Asturias Trasmontana y decide sellar un pacto con las otras zonas independientes del norte de España controladas por el antiguo duque de Cantabria, Pedro. Bajo dicho pacto se concierta el matrimonio de Ermesenda, hija de Pelayo, con Alfonso, hijo del duque Pedro, consolidando de esta forma la federación de ambos núcleos cristianos contra el Islam.

A la muerte de Pelayo, el vencedor de Covadonga, que tiene lugar en el año 732 ó en el 737 es nombrado jefe de los Astures su hijo Fáfila o Favila quien dos años después si hacemos caso a la leyenda resulta despedazado por un oso durante una cacería en los Picos de Europa. Es entonces el momento en que el cántabro Alfonso, yerno de don Pelayo, es proclamado jefe único de todos los pueblos sublevados por su doble vinculación con el movimiento cántabro-occidental a través de su esposa, que recordemos era hija de don Pelayo, y con el resto del movimiento cántabro al ser hijo del duque Pedro. Así se establece una verdadera unión permanente y el primitivo territorio se ensancha.

A Alfonso como gobernante de estas tierras le parece desfasado y poco significativo el antiguo
título de Duque y se decide a usar por vez primera el título de Rey de los Cántabro-Astures apareciendo ya en las crónicas con el título de Alfonso I, al que conocemos como “el Católico”. Al acceder a la Corona Astur el título de Duque de Cantabría pasa de Alfonso a su hermano Fruela, muerto tambien en el año 757 como Alfonso I. Recordemos que Fruela será el padre de dos reyes astures, Aurelio y Bermudo I, asi como de Rodrigo Frolaz y Singerico.


Esteban de Garibay señaló que el rey Aurelio se encontraba sepultado, junto con su padre, Fruela de Cantabria, en la actualmente desaparecida iglesia de San Miguel de Yanguas, Soria.


Si consideramos como válida genalogicámente la información que hemos recogido, diremos que el reino de Asturias estuvo controlado por la Dinastía de la Casa de Cantabria a lo que hay que añadir que Pedro es el origen genealógico, de la monarquía Astur-Leonesa y de la Castellana a través de Rodrigo Frolaz, nieto de Pedro, y origen de los Condes de Castilla. Por estos parentescos vemos como la historia de Castilla y por ello la de España es heredera de este territorio peninsular denominado Ducado de Cantabria través del cual nos remontamos a la Monarquía Visigoda.

Bibliografía: ECHEGARAY GONZALEZ, J.; Los Cántabros. Ed. Librería Estvdio. Santander. 1993. SAIZ FERNÁNDEZ, J.R; El Ducado de Cantabria, origen de un Reino. Tantín. Santander. 2002

A modo de resumen se puede establecer que durante el reinado de Ervigio en el siglo VII se constituye el Ducado de Cantabria, a cuyo frente esta un "Dux" o Duque. La capital del territorio del Ducado debió situarse en la actual ciudad burgalesa de Amaya. El Duque Pedro, encargado del gobierno del ducado en el momento de la invasión musulmana, será un personaje clave en la lucha contra los musulmanes. Hasta el siglo XIX se creyó que Pedro, que pudo morir en el año 730, fue hijo del rey Ervigio, basándose en los antiguos cronistas, aunque hoy en día historiadores y genealogistas lo ponen en duda. Como ya hemos recogido fue padre de Alfonso I y abuelo de Fruela I, hijo de Alfonso I y cuarto Rey de Asturias.

Mediante un acuerdo entre Don Pelayo y Pedro ambos fusionaron sus territorios contrayendo matrimonio Alfonso, hijo de Pedro, con Hermesenda, hija de Pelayo. Aunque este matrimonio no será el origen de la Dinastía Asturiana que está en los sobrinos de Alfonso, hijos de su hermano Fruela que hereda el gobierno del Ducado de Cantabria. Uno de los hijos de Fruela, Bermudo I, inicia la línea dinástica que continua de modo hereditario con su hijo Ramiro I, a mediados del siglo IX.

Si hacemos casao a las genealogíaas favorables a los orígenes de las actuales casas nobles en la nobleza visigoda recogemos que Fruela, duque de Cantabria y hermano de Alfonso I es padre de Aurelio y Bermudo I, que son reyes de la monarquía asturiana como veremos. Es también padre de Rodrigo Frolaz de donde vienen los condes de Castilla, de Gonzalo de donde viene la Casa de Lara y de Singeríco de donde vienen los Castro. Hijos y nietos de los nombrados casan entre si dando lugar a un entramado familiar que da prestigio y un tronco común a la nobleza castellana.

Bermudo I casa con Uzenda Nunilona, Imilo o Nunilo, hija de Flavio Ataúlfo, magnate gallego nieto de Witiza. Padres de Ramiro I.

Podemos decir que de este modo se materializará la contribución de la Casa de Cantabria a la monarquía hispánica sin olvidar y como ya hemos dicho que el primer Conde de Castilla, Rodrigo Frolaz, y Bermudo I " el Diácono" son hermanos. Bermudo I casó con una bisnieta de Witiza, su prima tercera, hecho que refuerza la legalidad de la nueva dinastía como sucesora y heredera de la Monarquía Visigoda.


Alfonso I “el Católico” contrajo matrimonio con Ermesinda, hija del rey don Pelayo. Fruto de su matrimonio nacieron tres hijos:

* Fruela I (722-768). A la muerte de su padre se convirtió en rey de Asturias. Fue sepultado junto con su esposa, la reina Munia de Álava, ante la iglesia de San Salvador de Oviedo, que él había fundado.

* Vimarano (¿?-765). Fue asesinado por su hermano, el rey Fruela I de Asturias.

* Adosinda. Contrajo matrimonio con el rey Silo de Asturias, sexto rey de Asturias. Fue sepultada junto con su esposo en la iglesia de San Juan de Santianes de Pravia.

Fruto de una relación extramatimonial con una esclava musulmana llamada Sisalda nació un hijo:

* Mauregato (¿?-789). Rey de Asturias. Contrajo matrimonio con Creusa y fue sepultado en la iglesia de San Juan de Santianes de Pravia.


Si nos fijamos en las primeras mujeres que ya jugaron un papel en los inicios de la historia de España hay que referirse a Ermesenda, también llamada Hermesenda o Ermisenda. Esta mujer, hija de don Pelayo, será así una de las primeras reinas de Asturias por su matrimonio con Alfonso I. Ermesenda I había nacido entre los años 720 y 730, acontecimiento no documentado fehacientemente al igual que los sucesos, hechos y personajes que estamos tratando. En caso de ser cierto parece que se refugio en las montañas de Asturias huyendo de Toledo, capital del reino visigodo en el que su padre era un alto dignatario. Según la ya citada Crónica Albeldense era hija de don Pelayo y de Gaudosia y casó con el que sería sucesor de su padre; Alfonso I, hijo de Pedro Duque de Cantabria , cuando en 739 muere el rey Favila o Fáfila, hermano de Ermesenda. Favila gobernó desde el año 737 al 739, muriendo prematuramente debido según la leyenda a un enfrentamiento con un oso. Lo más probable es que su muerte fuera un asesinato político, ya que ella permitió proclamarse a Alfonso, titulado Duque de Cantabria, como Alfonso I de Asturias, instituyendo por vez primera el Reino de Asturias. Favila fue enterrado por su esposa Froleba en Cangas de Onís, capital del reino. Alfonso ocupó el trono de Asturias entre 739 y 757. De su matrimonio nacieron dos hijos Fuela I, cuarto rey de Asturias entre los años 757 y 758, Vimarano y una hija, Adosinda, que casa con Silo gracias a lo cual este sube al trono asturiano como sexto rey de la Monarquía Asturiana.

Después de todo lo dicho vemos que “la lista de los reyes godos” sigue de plena actualidad y no podemos olvidarnos de ella para situar no solamente el origen de las casas nobles, sino también nuestro propio origen ya que la población visigoda refugiada en las montañas de las actuales Asturias y Cantabria es el núcleo de expansión para la repoblación de los territorios peninsulares.

En este punto se hace necesario remarcar como el título de Pedro como Duque de Cantabria sitúa a esta región del norte de España como el origen geográfico y humano de la historia de las gentes que irán ocupando el resto del territorio peninsular. Con respecto a esto también diremos que las actuales denominaciones geográficas no coinciden en extensión y localización con las que aquí se citan. Bardulia, la tierra de los bárdulos, citada por primera vez como Al-quilá, la futura Castilla en el año 800, ocupaba los territorios que ahora comprenden Burgos, Palencia, Soria, Álava, La Rioja y Cantabria.

Con todos los personajes que hemos venido citando nos estamos moviendo en el marco temporal de los siglos VII, VIII y IX. Puede haber algunas diferencias en lo que se refiere a las relaciones familiares que unían a los personajes hasta aquí citados y que hemos recogido de modo general, aunque estas diferencias no invalidan lo dicho sobre los intereses de las familias nobles y de la misma realeza castellana en remontar sus orígenes hasta la nobleza y la monarquía visigoda y poder así considerarse herederos y sucesores de esta nobleza y de los reyes visigodos que al fin y al cabo no eran sino miembros de una familia noble denominada Balthes.

Una vez conocidos los posibles parentescos de las figuras de las que nos acabamos de ocupar según la genealogía que se acepte vamos a echar un vistazo general a la historia y a los hechos de los que fueron protagonistas.

El Reino Asturiano es la entidad política que surge tras la muerte del rey don Rodrigo en la batalla del Guadalete y la posterior ocupación de los musulmanes que siguieron avanzando sin oposición hacia el norte de la península entre los años 711 y 722.

La Monarquía Asturiana que dirige los inicios de las tares reconquistadoras se extiende entre los años 718 y 925. En este año termina el reinado de Fuela II que apenas dura dos años. En este sentido se puede decir que realmente la Monarquia Asturiana termina con el reinado de Alfonso III “el Magno” que reina entre los añs 866 y 910 y traslada ya la capital del Reino Astur a León.

Tras la victoria de don Pelayo en la batalla de Covadonga en el año 722 se establece un pequeño territorio en las montañas asturianas que dará lugar más tarde al Reino de Asturias. Su primer caudillo fue el propio don Pelayo, que estableció la capital en Cangas de Onís. Tras su muerte, su hijo Favila o Fáfila es elegido monarca. Fáfila, según las crónicas muere por un oso en una de las pruebas de valor normalmente exigidas a la nobleza de la época. Le sucede Alfonso I, hijo de Pedro, Duque de Cantabria. Alfonso había luchado junto a don Pelayo contra los musulmanes, y estaba casado con su hija Hermesenda. Alfonso I se autoproclama rey de Asturias y con el se inicia la expansión territorial del pequeño reino cristiano. El despoblamiento estratégico de la meseta creando el Desierto del Duero como protección contra los ataques musulmanes, defendido por Claudio Sánchez Albornoz, es puesto actualmente en duda al menos en lo que se refiere a su magnitud. La principal idea para refutarlo es que todas las ciudades conservaron su nombre, y al repoblarse recuperaron su estatus como las que eran sede episcopal lo que indica que en parte seguían pobladas Poco a poco el reino asturiano se irá extendiendo aprovechando las luchas internas en Al-Andalus consolidándose en toda la vertiente cantábrica, desde Galicia hasta Vizcaya. Fruela I, hijo de Alfonso I, consolida y amplía los dominios mas allá de Asturias. Fruela es asesinado por miembros de la nobleza partidarios de su primo hermano Aurelio. Fundó la ciudad de Oviedo donde está enterrado junto a su esposa Munia. Son padres de Alfonso II "el Casto ".

Aurelio era primo hermano de Fruela al ser hijo de Fruela, duque de Cantabria, que es hermano de Alfonso I.

Aurelio instalará la corte en terrenos de lo que actualmente es el Concejo de San Martín del Rey Aurelio entre los años 768 y 774. Al morir Aurelio en Cangas de Onis de muerte natural y sin hijos le sucede Silo. Silo traslada la corte a Pravia. Silo estaba casado con Adosinda, hija de Alfonso I y prima de Aurelio. Silo ocupa la Corona de Asturias entre los años 774 y 783 siendo el sexto rey de la Monarquía Asturiana. Al acceder al trono, trasladó la capital del reino de Cangas de Onís a Pravia. Es el primer monarca asturiano que no formó parte del núcleo familar de Pelayo.

Al morir Silo es elegido rey un hijo de Fruela I; el joven Alfonso, que más tarde sería Alfonso II de Asturias, pero Mauregato, hijo bastardo de Alfonso I, organiza una fuerte oposición y consigue que el nuevo rey se retire a tierras alavesas ya que la madre de Alfonso II, Munia, era váscona adjudicándose el trono asturiano. Este rey, pese a la mala fama que la historia le adjudica, mantuvo buenas relaciones con Beato de Liébana, quizás la figura más importante culturalmente del reino. La leyenda dice que este rey era hijo bastardo de Alfonso I con una mora, y le atribuye el tributo de “Las Cien Doncellas”. Su reinado ocupa desde el año 783 al 789. Le sucede Bermudo I, hermano de Aurelio como hijo de Fruela el hermano de Alfonso I y nieto, por tanto, del Duque Pedro de Cantabria. Se le llama “el Diácono”, aunque probablemente solo recibiera votos menores. El reinado de Ramiro I se extiende entre el año 789 y el 791. Entre el reinado de Pelayo y el de Ramiro I, algo menos de cien años, reinan en Asturias once reyes lo que pone de manifiesto las luchas internas por el trono asturiano entre las distintas ramas de la familia del Duque de Cantabria. Bermudo abdica tras una derrota en el Bierzo en la batalla de Burbia abdicó del trono, regresando a su antiguo estado clerical.

Alfonso II “el Casto, tras el paréntesis de Mauregato y Bermudo I, vuelve a Asturias proclamándose rey, acabándose el período de relativa paz con los musulmanes de periodos anteriores. Durante su reinado conquista Lisboa en 798 y vence también a los musulmanes en el Nalón en el año 825. Fija la capital del reino en Oviedo y repuebla Galicia, Castilla y León. Fue un reinado expuesto a ataques continuos de los musulmanes. Aún así, se expande, y aparece el prerrománico asturiano, dando lugar a joyas de la arquitectura medieval europea. Alfonso II instaura el Culto Jacobeo y el Camino de Santiago. El reinado de Alfonso II ocupa desde el año 791 al 842.

Los siguientes reyes, con la monarquía asturiana ya prácticamente hereditaria, son Ramiro I, hijo de Bermudo I que se proclama rey tras una guerra civil y sera rey de Asturias entre el 842 y el 850, y su hijo Ordoño I cuyo reinado abarca desde el año 850 al 866. Ramiro I hijo de Bermudo I de Asturias, sucedió a Alfonso II tras una revuelta interna en la cual derrotó al usurpador Conde Nepociano en la batalla del puente de Cornellana, cerca del río Narcea, en Asturias. Con su elección como rey se abandona definitivamente la sucesión electiva característica de los reyes godos por la sucesión hereditaria Sus reinados son unos años de guerra continua contra los musulmanes. En tiempos de Ramiro I, se desarrolla el arte ramirense, el apogeo del prerrománico asturiano. Este rey libra legendariamente la batalla de Clavijo, en la que Santiago a lomos de un caballo blanco ayuda al ejército asturiano contra las tropas islámicas. Ordoño repuebla Astorga, León, Tuy y Amaya y establece relaciones estrechas con el Reino de Navarra. Dentro del proceso de vinculación con el valle del Ebro, establece alianzas con los Banu Qasi de Zaragoza, a los que también combate en ocasiones en sucesivas variaciones de alianzas. Ordoño también trata de ayudar, sin éxito, a los mozárabes toledanos en rebelión contra el emir cordobés.

Ordoño I pasó los primeros años de su vida en Oviedo, en la corte de Alfonso II. Completó su educación en Lugo y allí mismo inició su formación militar. Fue nombrado gobernador provisional de Galicia mientras su padre, Ramiro I, acudía a las Vardulias para contraer matrimonio con Paterna, que sería su segunda esposa. Durante dicho viaje, la vida de Ordoño cambió radicalmente, puesto que durante el mismo falleció Alfonso II. Todo parecía indicar que Ramiro sería proclamado rey de inmediato, pero Neponciano, un noble que contaba con numerosos apoyos, se hizo proclamar rey de Asturias, hecho que favoreció la ausencia de Ramiro. Tras el ascenso de Ramiro al trono, quedó confirmado en dicho puesto. Poco después, en el 847, contrajo matrimonio a la edad de 26 años con una noble, llamada Muniadona, probablemente hermana del Conde del Bierzo. De esta unión nacieron al menos seis hijos, de los que el primogénito fue Alfonso III “El Magno”. Sucedió a su padre Ramiro I a su muerte, acaecida el día 1 de enero del 850. De esta forma se convirtió en el primer rey de Asturias en heredar el trono sin elección previa.

Alfonso III ”el Magno“ marca el momento cumbre de poderío del reino de Asturias. Mantiene las relaciones con el Reino de Navarra, también se alía con los Beni Qasi de Zaragoza y mantiene el apoyo a los Mozárabes de Toledo. En el año 908, un siglo después de que Alfonso II lo hiciera con la Cruz de los Ángeles, manda forjar la Cruz de la Victoria, símbolo desde entonces de Asturias. Alfonso se casa con Jimena, noble navarra, posiblemente hija de García Íñiguez. Con el apoyo de los nobles gallegos como Hermenegildo Gutierrez, conde de Galicia, conquista el norte de Portugal. En 868 se ocupa Oporto y Coimbra en 878. También avanza por el Duero y, conquista Zamora y Burgos; el reino asturiano ocupa el noroeste peninsular desde Oporto a Álava.

A su muerte en el año 910 la capital se traslada desde Oviedo a León.

Alfonso III dividide entre sus tres hijos el reino. Garcia recibe León , Fruela que recibe Asturias y por último Ordoño que recibe Galicia. GarcÍa traslada la capital del reino asturiano a León con lo que se crea el Reino de León siendo ya Garicia I de León e inaugurando la lista de los reyes leoneses.

Vermudo. Cuando su hermano Alfonso III subió al trono, se rebeló contra él, y fue el único de los hermanos del rey que se libró de ser cegado, debido al hecho de que buscó refugio entre los musulmanes.

Nuño. Se rebeló junto con sus hermanos contra Alfonso III el Magno, y éste último ordenó cegarlo.

Fruela. Se rebeló junto con sus hermanos contra Alfonso III el Magno, y éste último ordenó cegarlo.

Odoario. Se rebeló junto con sus hermanos contra Alfonso III el Magno, y éste último ordenó cegarlo.

Leodegundia, casada con un infante de la casa real de Pamplona, posiblemente García Íñiguez de Pamplona.



El Reino Asturiano tenía una economía de subsistencia agrícola y ganadera. Su población era rural, con Oviedo como único núcleo urbano. Poco a poco surgieron otras ciudades como Braga, Lugo, Astorga, León, Zamora. La sociedad, de tipo igualitario en un primer momento, se va feudalizando, sobre todo con la llegada de población mozárabe de cultura visigoda que va cristianizando el reino asentad en una zona de elementos culturales paganos. La organización territorial estaba ligada a “comtes” al mando de las partes más alejadas de la capital del reino.