martes, 29 de junio de 2010

Centenaya. Despoblado de Olmedilla del Campo. Cuenca.

Despoblado de Olmedilla del Campo situado al este del término de Olmedilla. Hay que hablar de su existencia ligada a las cañadas de Beteta[1] y Los Chorros- conocida como Los Serranos-[2] y al llamado río de Centenaya que cruza la senda de la fuente Blincoso que une Olmedilla y Valparaíso de Abajo por el paraje denominado El Sacejo. Los 1.371 almudes de tierra inculta que declaran los vecinos de Olmedilla al Interrogatorio del Catastro de Ensenada incluían los 600 de extensión de la dehesa boyal, que servía de pasto para las labores de los vecinos y para los animales de las Cabañas Reales de Carretería y Mular que transitaban por el término, los 300 del monte de encinas, los 100 del cerro de Nuestra Señora del Castillo y otros 371 de diversas tierras no productivas de los que 70 estaban sembrados de plantas de bellota y 200 ocupados por la Cañada de los Serranos. A estos almudes habría que añadir “otros diferentes pedazos de poca entidad”.

El citado río de Centenaya nace en el manantial del Hocino en las inmediaciones del cerro de Las Migas, muy cerca del límite con el municipio de la ciudad de Huete. Recibe aguas que bajan desde la Fuente Vieja, cruza la cañada de Beteta, pasa cerca de los parajes del Cerro de Amasatrigo y La Mezquita; a los píes del cerro llamado de Cuatro Vientos, para desembocar en el río Paraíso en las proximidades del lugar llamado La Puentecilla a unos dos kilómetros al sur del casco urbano de Valparaíso de Abajo. Los parajes de los Casares y los Villares, como ocurre en la cercana Loranca del Campo, son el recuerdo de un posible asentamiento humano ya que la falta de restos no nos permite concretar su localización. En los Casares situamos la fuente del Esparto

Centenaya fue, junto Villalpando en el término de Valparaíso de Abajo, lugar de señorío de los Rodríguez de la Encina desde el siglo XVII. Su primer señor es don Juan Ignacio de la Encina[3]- nace en Huete en 1691 y muere en Madrid en 1752-. Señor también en la Tierra de Huete de Cuevas de Velasco, Culebras, Villaescusa, San Román, Lobenilla, Moncada, Salobral, Luenga, Saceda del Río-también parece del marqués de Vellisca y del banquero portugués Jorge de Paz Silveyra-, Torrenteras, Casa del Val, Bonilla, Villarubio y Castillejo y de Villalva de la Sierra en el alfoz de la ciudad de Cuenca. A fines del siglo XVII su biznieta Maria Rosa Güell y Ferrari de la Cerda casa con el X señor de Huelves don Marcos de Parada y Heredia[4]- su antepasado el V señor de Huelves había casado ya con una Rodríguez de la Encina que será tía abuela del primer señor de Centenaya y Villalpando-. Pertenecientes los señores de Huelves a la influyente familia Parada radicada en Huete que adoptan el apellido materno natural de la villa toledana de Ocaña. Con presencia y posesiones en Carrascosa desde el siglo XV- fueron regidores de su Concejo-, como todavía recuerda su escudo en una de las casas de esta Villa[5].

Con estos despoblados de la villa de Olmedilla hay que citar las ruinas del Castillo de Amasatrigo en el denominado cerro de la Muela- antes término de Carrascosa-, cuyo nombre conocemos por las crónicas medievales ligado a los de Uclés, Huete y Cuenca constituyendo un conjunto de fortalezas y atalayas para el control de las tierras recientemente reconquistadas y en donde las tareas repobladoras eran cada vez más importantes. Con restos de ruinas romanas y árabes podemos situar aquí un asentamiento primitivo origen de la actual villa de Olmedilla. La aldea de Amasatrigo era ya despoblado en 1236. Hasta el siglo XVIII esta documentada la existencia de un convento y una ermita con el nombre de Nuestra Señora del Castillo de Amasatrigo o de la China-por la pequeña piedra que la imagen tenía en la mano- propiedad del monasterio de Santo Domingo de Guzmán de Huete[6].

El convento y la ermita de Amasatrigo se mantuvieron en pie y con culto hasta los años de la Guerra Civil de 1936-1939 en los que fueron destruidos[7]. En los pueblos del municipio se siguen contando leyendas de “moros y cristinos” que tienen como marco este paraje y “cerros” situados en otras poblaciones del municipio y de las que con él tienen límites y las cuevas que también se sitúan en tierras de Olmedilla como son la del Bache, las Lastras y Villava. El origen de estos cerros está siendo objeto de nuevas interpretaciones no alejadas de leyendas más en consonancia con los tiempos actuales[8]. Las leyendas que se cuentan nos hablan de pasadizos subterráneos que unían las cuevas existiendo y tienen como protagonistas a “bellas princesas moras” algunas de las cuales están recogidas en las obras de don Pedro Izquierdo Gismero.



[1] Procedía de Guadalajara- de las tierras de Molina- por Peñalén y Poveda en Guadalajara pasa a Cuenca siguiendo por Beteta y Las Majadas, Fuente-Escusa, Cañamares, Albalate de las Nogueras, Arrancacepas, Bonilla, atravesaba por Verdelpino, los Valparaísos-por el oeste de ambos pueblos-, Olmedilla y Carrascosa uniéndose en tierras de Rozalén y en el sitio de la Borgolla con la cañada de los Chorros.

[2] Ramal como la de Beteta de la cañada de los Chorros iba de Albaladejito y Jábaga a Socuellamos- naciendo en otro ramal de la de los Chorros llamado de Rodrigo Abad-. Llamado como otros muchos ramales de Los Serranos se dirigía hacia el oeste por Cabrejas, Villarejo de la Peñuela, Villar del Horno, Naharros, Horcajada, Pineda, los dos Valparaísos-por el este de ambos pueblos-, Torrejoncillo, Carrascosa y Rozalén a tomar la cuesta de la Borgolla y aquí se unía con la de Beteta siguiendo hacía Uclés donde se les incorporaba la vía que bajaba de Molina y entraba en la provincia de Toledo uniéndose con la cañada Soriana en Villacañas.

[3] Caballero de Santiago, miembro del Consejo de Castilla y regidor perpetuo de Huete.

[4] Capitán de Husares en la guerra de la Independencia y del Estado Mayor.

[5] Historia de la villa de Carrascosa del Campo. Pedro Izquierdo Gismero. Publicación del Ayuntamiento.

[6] Fundado en 1393, este Convento de dominicos hoy totalmente arruinado fue uno de los principales de la orden en Castilla, y contó con un bellísimo claustro del siglo XVI, del que hoy sólo podemos hacernos idea gracias a los elogios de Ponz y Madoz y la descripción del alcalde de Huete que en 1870 lo describía así “Era notable en Santo Domingo la hermosa columnata de su patio, sosteniendo arcos de medio punto del orden dórico todo, y superpuesta en el piso alto otras columnas jónicas y estriadas con arcos rebajados, siendo las columnas todas de una sola pieza y bien labradas y resultando de un efecto admirable”. Sabemos también que el convento tenía adosada a él una iglesia en estilo gótico isabelino desparecida en 1620 y que en su lugar aprovechando algunos elementos válidos se construyó la actual Iglesia de Santo Domingo, uno de los edificios más destacables de la ciudad de Huete. Para el diseño de este edificio se hizo llamar al carmelita descalzo fray Alberto de la Madre de Dios, uno de los arquitectos más importantes de nuestro S XVII, y cuya obra más destacable fue la fachada del Convento de la Encarnación en Madrid. El Monasterio, del que ya en el siglo XVIII hay noticias y advertencias de ruina, sufrió graves daños con la invasión de las tropas francesas que instalaron allí su cuartel y caballerizas, dispersaron a los monjes, y encarcelaron por predicar en su contra al único fraile que quedó. Con la expulsión de las tropas francesas el convento fue restituido, pero no por mucho tiempo ya que en 1821 fue suprimido durante el Trienio Liberal y sus rentas incorporadas a la hacienda nacional, para ser devuelto en 1823 con la vuelta de Fernando VII, hasta 1835 cuando se suprime de forma definitiva con la venta de todos sus bienes adquiridos por un vecino de Huete. Del convento sólo quedan algunos arcos y ventanas, así como algunos restos de antiguos artesonados que el propietario trasladó al interior de la iglesia para evitar su total pudrición. La nave de la iglesia fue usada principalmente para usos agrícolas. Esta en venta por 600.000 euros.

[7] Ob. cit. de Pedro Izquierdo Gismero, pp. 32-35.

[8] Se ha afirmado del cerro del Castillo “que se trata de la Pirámide más antigua del mundo”.