viernes, 4 de mayo de 2012

Alentejo. Portugal


Santo Amador. Primer pueblo portugués tras pasar la frontera en Encinasola y Barrancos.



Paisaje del Alentejo en la frontera entre España y Portugal. Tierras llanas donde se sigue la Ruta del vino y del aceite del Alentejo.







Tierras más allá del Tajo,-Alen-Tejo- al sur de Lisboa, el Bajo Alentejo, y regadas por el Guadiana.






Moura.

El municipio limita al nordeste con el municipio de Mourão, al este con Barrancos, al este y al sur con España, al suroeste con Serpa, al oeste con Vidigueira y al noroeste con Portel y con Reguengos de Monsaraz.


Edificado en lo alto de una colina calcárea sobre un castro prerromano, el castillo de Moura fue mandado reconstruir en 1295, por Don Dionís, inmediatamente después de haber conseguido ver reconocidos los derechos de Portugal sobre Moura, Serpa y Mourão. Más tarde fue devastado por la Guerra de la Restauración y por el terremoto de 1755 que lo dejó en ruinas, lo que llevó a su posterior destruición. A pesar de todo, el Castillo de Moura todavía nos permite observar sus nueve torres, aunque ya bastante dispersas, los restos de las murallas y sus barbacanas, las puertas de estilo árabe, la puerta de la Traición, con un arco gótico y la torre del homenaje con su espectacular Sala de los Alcaides, medieval y abovedada.

  Un antiguo castro que fue sucesivamente usado por los romanos, los visigodos y los árabes. Éstos convirtieron Moura en la capital de la koura de al-Manijah, y a mediados del siglo XI o inicios del XII construyeron en el solar del antiguo castro una fortaleza de tapial, material éste muy usado en sus edificios y fortificaciones de tipo militar por su disponibilidad y bajo precio.

Durante la Reconquista, el castillo fue tomado en 1166 por los hermanos Pedro y Álvaro Rodrígues, obteniendo de don Alfonso Henriques, I rey de Portugal,  en 1171 carta foral que fue confirmada en 1217 por Alfonso II de Portugal.

Durante el reinado de don Dionís, el castillo fue remodelado a fin de mejorar sus defensas, y se mandaron edificar cuatro atalayas para mejor control de la comarca que enlazaban visualmente con el castillo. Dichas atalayas eran conocidas como la de Cabeça Gorda, la de Cabeça Magra, la de Porto Mourao y la de Alvarinho. De todas ellas, sólo perdura la de Cabeça Magra.


 Según la leyenda, la princesa Saluquia, hija de Abu-Hasan y gobernadora de la ciudad entonces llamada Al-Manijah, se enamoró perdidamente de Bráfama, alcaide musulman de Aroche. En la víspera del matrimonio, Bráfama se dirigió en comitiva a Al-Manijah, a diez leguas de distancia. Pero todo el territorio alentejano al Norte y al Oeste ya había sido conquistado por los cristianos y la jornada se presentaba peligrosa.

Por entonces don Alfonso Enríquez encargó a dos hidalgos, los hermanos Álvaro y Pedro Rodríguez conquistar la ciudad de Al-Manijah. Estando al corriente de los preparativos matrimoniales que allí se desarrollaban, los hermanos se emboscaron en un olivar cerca de los límites de la población. Sorprendido por la acción de los caballeros cristianos, la comitiva de Aroche fue vencida fácilmente y Bráfama fue asesinado. Disfrazándose con los vestidos de los musulmanes, los hidalgos cristianos se dirigieron a la ciudad. Saluquia estaba en lo alto de la torre del castillo, donde aguardaba la llegada de su novio. Viendo aproximarse un grupo de caballeros aparentemente islámicos, la princesa creyó que se trataba de la comitiva de Bráfama, a lo que ordenó les franquesasen las puertas de la fortaleza. Pero apenas traspasaron la muralla, los cristianos se lanzaron sobre los defensores de la ciudad, cogidos por sorpresa, y conquistaron el castillo. Saluquia se dio cuenta entonces del error que había cometido y, herida por la certeza de la muerte de Bráfama, cogió las llaves de la ciudad y se precipitó desde la torre donde se encontraba.
 
Conmovidos por la historia de amor que los supervivientes musulmanes les contaron, los hermanos Rodríguez renombraron la ciudad como Terra da Moura Salúquia (Tierra de la Mora Saluquia). 

El tiempo se encargó de transformar esa denominación en Terra da Moura (Tierra de la Mora), hasta que evolucionó hasta la forma actual de Moura. A una torre de tapial del Castillo de Moura todavía hoy se le llama la Torre de Saluquia, y a un olivar de las proximidades de Moura, aquél donde supuestamente se habían atacado a Bráfama y su comitiva, se llama Bráfama de Aroche. 

En el escudo de armas de la ciudad de Moura figura una musulmana muerta en el suelo, con una torre en segundo plano, en alusión a la leyenda de la Mora Saluquia.