martes, 13 de noviembre de 2012

El monasterio de las Descalzas Reales y el convento de San MartÍn.


El monasterio de las Descalzas Reales de Madrid de la orden de clausura de las clarisas descalzas es el monumento madrileño más representativo de la arquitectura del primer Renacimiento en nuestra villa Madrid. Con el podríamos nombrar, si existiese, al Alcázar Real, con el que además podría disputarse el primer puesto en cuanto a relevancia del edificio. Las Descalzas Reales, que probablemente se ha mantenido por albergar una comunidad religiosa, fueron convento y palacio; residencia y retiro para doña Juana de Austria, hermana de Felipe II. Son las clarisas monjas franciscanas de clausura, conocidas como Descalzas Reales por calzar unas sencillas sandalias durante todo el año y ser su convento una fundación real.
            

Compartiendo espacio con las Descalzas estuvo el convento de San Martín. Priorato benedictino fundado como dependencia de Silos a inicios del siglo XII. Su solar lo ocupa ahora y desde la década de los 70 del siglo XIX la Casa de las Alhajas para las subastas de los objetos empeñados en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid que tiene su sede histórica en la manzana contigua frente a las Descalzas. El monasterio de San Martín de monjes benedictinos fue el primero fundado en Madrid, en el año 1126, con el privilegio de una Carta Puebla para poblar sus inmediaciones. Durante el siglo XIV, San Martín se convierte en parroquia. José Bonaparte mandó derribar la iglesia del convento situada en la fachada norte y su solar sirvió para ampliar la plaza de San Martín, “El convento de San Martín es vasto, y la iglesia fue destruida en tiempo de la invasión de los franceses, desapareciendo muchas presiosidades que contenía (…). En el día se ha habilitado la iglesia con harta sencillez”, Ramón de Mesonero Romanos. 1831. En 1836, durante la desamortización de Mendizábal, el convento pasa a titularidad del Estado quien lo dedicó a diversos usos; oficinas del Gobierno Civil, Diputación Provincial, Tribunal y Bolsa de Comercio, Consejo de Sanidad, y cuartel de la Guardia Civil. Fue demolido en 1868 durante el sexenio revolucionario.

            La plaza de San Martín y la contigua de las Descalzas Reales giran en torno a la presencia en ellas de las posesiones del tesorero Alonso Gutiérrez. Estuvieron en este espacio sus casas principales y las que tuvo anejas en las que vivirá su segunda esposa y ya viuda María de Pisa tras la venta de las primeras a Juan de Austria para fundar el convento de las Descalzas Reales. Junto a estas edificaciones el monasterio benedictino de San Martín que hasta 1570 se utilizaba como cementerio parroquial. Los monjes de San Martín tienen que ceder nuevamente ante Juana de Austria, cuando ésta solicita regalen a su convento la parte de cementerio que tenía San Martín “a las espaldas del altar mayor” y que venía a alcanzar hasta la puerta de la iglesia de las Descalzas estorbando su acceso y afeando su arquitectura”.

La infanta Juana de Austria.

El edificio de las Descalzas Reales que podemos, y debemos, visitar está ocupado por las hermanas clarisas. Esta comunidad de monjas de clausura fue fundada por la infanta doña Juana, hermana menor de Felipe II.

Nace Juana de Austria en 1535, el 24 de junio, día que se celebra San Juan y por ello su nombre y por el de su abuela materna; Juana de Castilla, Juana “la Loca”. Muere antes de cumplir los cuarenta años el 7 de septiembre de1573. Falleció en el monasterio de El Escorial, en 1573; pero fue enterrada en el convento de las Descalzas Reales de Madrid, en un sepulcro realizado por Pompeo Leoni.

Hija del emperador Carlos y de Isabel de Portugal. Fue Regente durante el viaje de su hermano Felipe II a Inglaterra para casarse con María I de 1554 a 1556 y de 1556 a 1559.

Muere su madre la infanta Isabel de Portugal el 1 de mayo de 1539. Juana apenas tiene cuatro años. Se ocupa de ella Leonor de Mascareñas, dama de compañía de la su madre la emperatriz Isabel de Portugal aya de Felipe II y en un par de años del Infante don Carlos. Doña Leonor de Mascareñas, mujer de la corte, tenía casas en Alcalá y con frecuencia huía de la corte y buscaba la paz y la tranquilidad de la antigua Compluto. Este hecho es el responsable de que Felipe II y sus hermanas pasaran frecuentes temporadas en Alcalá” Annales Complutenses, p.490.

Era Leonor dueña de varios solares en nuestra Villa que dedica a la construcción de edificios religiosos. El convento de Santo Domingo, orientado hacia la Plazuela de Santo Domingo, se extendía hasta la actual plaza de Isabel II y compartía manzana con el convento real de Santa María de los Ángeles, de aquí el nombre de la actual calle de Costanilla de los Ángeles, antes calle de los Ángeles que cerraba la manzana. El convento de los Ángeles fue derribado en 1838. Había sido fundado en un solar de su propiedad por Leonor Mascareñas. Un incendio en 1617 destruyo gran parte de sus celdas, y las monjas se acogieron en el vecino de Santo Domingo, para ello se rompe la pared que los separaba. Quiso su fundadora que la comunidad fuera de religiosas franciscanas de Santa Clara, y para tal efecto, trajo a nueve religiosas del convento de Santa María de Jesús de Ávila. La primera misa se dio el 7 de diciembre de 1564. El convento era de patronato real, puesto que tras la muerte de doña Leonor en 1584 -la cual acabó profesando en el convento- legó el patronato al rey y a sus sucesores, a la Corona.

Sobre un solar también propiedad de Leonor Mascareñas en la calle Toledo se levanta la iglesia dedicada a los Santos Pedro y Pablo por la Compañía de Jesús, comienza su construcción en 1564 y termina en 1567. A su lado se edificara en 1572 el Colegio de la Compañía de Jesús, protegido desde 1581 por la emperatriz María de Hungría, hermana de Felipe II y de Juana de Austria, y que dio el apelativo de imperial a los Estudios del Colegio. En 1581 llegaba a Madrid la emperatriz doña María de Austria, que andando el tiempo se convertiría en la gran protectora de los jesuitas y de su Colegio. Tras su muerte, el 26 de febrero de 1603, el Colegio, que quedaba como heredero más importante de la egregia dama, sostuvo con los demás herederos un pleito que, con altibajos, duró más allá de 1635. En virtud de la sentencia favorable obtenida el 25 de febrero de 1609, el Colegio de los jesuitas de Madrid se llamará, a partir de esta fecha, Colegio Imperial”

Juana de Austria funda en 1557 con 22 años el convento de Nuestra Señora de la Consolación para clarisas descalzas, convento de las Descalzas Reales, en el palacio de Madrid donde ella había nacido. En Alcalá de Henares, ciudad a la que tenía gran aprecio por sus estancias aquí con Leonor Mascareñas, el Real Colegio de San Agustín.
            
En 1559, concluido el acondicionamiento pero no las obras completas de remodelación de lo que es ya el convento, Juana de Austria se retira a las Descalzas donde lleva una vida cortesana y religiosa según las circunstancias. Ni se casó, ni regresó a Portugal. Con su hijo Sebastián mantuvo una amplia correspondencia. De él se conserva en España diferentes cuadros pintados a distintas edades para que la princesa conociera como crecía su hijo. En 1564 se construyó la iglesia y en 1573 murió su fundadora, sin ver terminado el complejo al completo que quería ser también colegio y autosuficiente en su abastecimiento por las huertas que completaban el convento. El convento con todas sus dependencias ocupó en origen un espacio enorme, una manzana entera, con un gran terreno para huertas que llegaban hasta la actual calle de Preciados y que fue vendido por la comunidad en el siglo XIX, donde se alzó una manzana de casas para la Sociedad "La Peninsular". La puerta de la iglesia y la portería del convento daban a la Plaza de las descalzas. Otra puerta daba a la calle de la Misericordia y otra más a la calle llamada Postigo de San Martín.
            
Se hicieron en el convento grandes modificaciones en 1679 y en 1773. Por lo cual hoy cuesta mucho imaginar el Patio renacentista de sabor andaluz alrededor del que el Tesorero Alonso Gutiérrez dueño anterior de la casa organiza las dependencias de su nueva residencia en Madrid. Patio que le recuerda sus estancias juveniles en Sevilla cuando comenzaba en esta ciudad su carrera de hombre de negocios. El espacio del monasterio era enorme y en él estaba comprendida una gran huerta además de la iglesia y las dependencias monacales. A lo largo de los años ingresaron aquí mujeres de la Casa Real y de la alta aristocracia, haciendo importantes regalos y donaciones por lo que el monasterio llegó a tener un verdadero tesoro en obras de arte.
            
Cinco siglos permaneció cerrado al público. No fue hasta 1960 cuando los directivos de Patrimonio Nacional, en acuerdo con la comunidad franciscana, decidieron abrir los espacios más relevantes para que pudieran ser visitados.
            
En los últimos años del siglo XX se construyó en la plaza de las Descalzas un estacionamiento subterráneo cuyas obras afectaron levemente al edificio. Con este motivo fue restaurado y consolidado, acondicionando algunas de sus dependencias para ser visitadas.

En 1559 Juana de Austria funda también el hospital de La Misericordia para acoger a sacerdotes pobres. Lo regentaba el capellán de las Descalzas y estaba unido a este convento por un pasadizo. El hospital de la Misericordia corresponde al solar donde se levanta el Corte Inglés en la Plaza de Celenque. El Hospital fue derribado en los años sesenta del siglo pasado y antes había sido un teatro.

            Las monjas que habitarán en las Descalzas vienen del convento de Santa Clara de Gandía. Se alojan hasta que se termina de acondicionar el monasterio en la Capilla del Obispo. El 15 de agosto 1559, las religiosas ocupan el monasterio. En él residió Santa Teresa de Jesús cuando iba camino de Pastrana, ciudad donde fundaría un convento para frailes.

Pocos años después de la muerte de Juana, su hermana, la emperatriz María regresa a España en 1581 ya viuda desde 1576 de su matrimonio con su primo hermano Maximiliano de Hungría, sobrino de su padre el emperador Carlos. Se instala María en las Descalzas con su hija Margarita, muerta en 1580 su última hija Leonor. María y Maximiliano se habían casado en 1548 y tuvieron 15 hijos. Su tercer descendiente, el segundo de los hijos, sucede como archiduque de Austria, rey de Bohemia, de Hungría y como emperador de Alemania.

En el Monasterio seguirán profesando y retirándose otras mujeres de la familia Real, algunas de ellas de origen bastado. Esta presencia hace que el convento goce de la protección y el mecenazgo de la Corona y que se acondicione a modo de residencia palacial.

Se continúa en las Descalzas la costumbre de los reyes de Castilla de tener a su disposición estancias para su uso en ciertos monasterios. De esto es muestra el monasterio de los Jerónimos de Madrid, Tordesillas, Yuste, Guadalupe o San Lorenzo de El Escorial.

Si atendemos a los cronistas podemos leer que en la casa donde se funda el convento para la clarisas descalzas había nacido Juana, por lo que la quiso como residencia del Real Monasterio de Monjas Descalzas de Santa Clara de Nuestra Señora de la Consolación. Esto podemos leer en Crónica y historia verdadera de las cosas memorables y particulares del Santo Convento de la Madre de Consolación de Madrid, y de su fundación y principio. “finalmente determinase Su Alteza en mandar que viniesen fías monjas a Madrid y que allí fuese la fundacion del dicho monasteria, en la misma casa donde nacia, que es en la que oy estamos. Y la capilla rnayor de la iglesia está en el mismo lugar donde haptizaron a Su Aheza, porque cid mejor se cumpliese. su intento y devacion. Mientras se entendio en la venta y compra de las casas estuvieron las dichas madres con sus religiosas en casa del dicho Obispo de Plasencia”.
            
Esta mansión palaciega en el arrabal de San Martín perteneció a Alonso Gutiérrez, uno de los más importantes financieros al servicio de la Corona de Castilla. Así lo atestiguan los elementos heráldicos que se conservan en la ornamentación de las Descalzas. El escudo de Alonso Gutiérrez es un águila pasmada a la derecha y las llaves cruzadas sobre el castillo en la izquierda.

No fue esta casa un edificio que podamos considerar común entre las construcciones civiles de Madrid en el siglo XVI. El nacimiento aquí de la infanta Juana es posible verosímil tal vez por la cesión de la mansión por parte de Alonso Gutiérrez a la familia imperial por las obras que se estaban haciendo en el Alcázar por su padre Carlos I. La casa estaba rodeada de huertas y jardines por su situación junto al arroyo del Arenal. No puede extrañar esta cesión por ser Alonso Gutiérrez tesorero y banquero de Carlos I y uno de sus más firmes apoyos económicos.
            
Carlos I reforma el Alcázar y trabajan en ello los arquitectos Luis de Vega y Alonso de Covarrubias. Consiguen convertirlo en un palacio imperial. Transforman el antiguo patio de armas en patio del Rey y construyendo el patio de la Reina, por lo que la vieja capilla y la nueva Gran Escalera quedaban en el centro del edificio. La reforma quedaba completada con la construcción de una nueva fachada que integraba el escudo imperial entre las dos torres medievales.
            
La casa en la vive Alonso Gutiérrez en Madrid fue confiscada por Carlos I al comunero madrileño Pedro de Sotomayor, ajusticiado en 1522. Era en el siglo XV un palacio de estilo plateresco. Adquirido luego por el Tesorero del monarca. Sin embargo, y a pesar de ser propiedad Real, no hay razones concretas que expliquen por qué estaba aquí la emperatriz Isabel cuando nace su hija Juana aparte de las derivadas de las obras en el Alcázar. Así se dice que durante el embarazo de Isabel de Portugal, Carlos I deseó que se instalara en este palacio que era mucho más confortable que el Alcázar. Tampoco está suficientemente documentada la nueva compra por Juana de Austria.