miércoles, 23 de octubre de 2013

Santa Cruz de Retamar, Toledo, y Villa del Prado, Madrid. Finca de El Alamín

Cruzada por el Río Alberche entre Santa Cruz de Retamar en Toledo  y Villa del Prado en Madrid
Hay un pueblo y un castillo con el mismo nombre a pocos kilómetros uno de otro y propiedad del mismo dueño
El pueblo de El Alamín, ahora deshabitado
El pueblo se fundó sobre 1956 mandado construir por el marques de Comillas para albergar a parte de los trabajadores de tan extensa finca. Otros trabajadores de la finca vivían en unas casas también construidas al efecto al otro lado del rió Alberche en una zona denominada El Romeral, junto a "Casa de Yeguas"para unos y  "Casa de Vacas" para otros.
En 1436 Alamín pasó a ser propiedad de Álvaro de Luna en una permuta de terrenos con el Arzobispado de Toledo a instancias del rey Juan II y más tarde a su viuda Juana de Pimentel. En 1484 el castillo entró a formar parte del patrimonio de los duques del Infantado tras el matrimonio de su hija, María de Luna y Pimentel, con Íñigo López de Mendoza y Luna, segundo duque del Infantado. A partir de ese momento comenzó la decadencia del castillo y su posterior derribo a manos de los vecinos, quedando reducido a ruinas.
En 1841, el castillo pasa a la Casa de  Osuna hasta que en 1886 los terrenos en los que se ubicaba el castillo fueron comprados por el primer marqués de ComillasAntonio López y López, a los Osuna.
En 1886 los terrenos en los que se ubicaba el castillo fueron comprados por el primer marqués de Comillas, Antonio López y López, al Duque de Osuna. 
El castillo de Alamín fue propiedad del Marquesado de Comillas hasta 1999, año en que el  marqués de Comillas vendió la parte de la finca del Alamín situada en la margen del río Alberche donde se asentaba el antiguo castillo.

El castillo de Alamín estuvo situado en el municipio de Santa Cruz del Retamar, al norte de la provincia de Toledo, sobre un cerro a 60 metros sobre el río Alberche. El castillo servía como punto de vigilancia del paso del río y el puente que lo cruzaba. No quedan restos del castillo ni del puente sobre el río, el último existente quedó desmontado a principios del 2000. Se puede llegar al lugar por la carretera que va desde Santa Cruz del Retamar hasta Méntrida aunque no es posible su visita por ser de titularidad privada.
No se conservan restos de este castillo. Los únicos restos que se conservaban fueron usados para la construcción de la mansión que ahora se ubica en su lugar. Al parecer, esta mansión fue construida sobre las ruinas de un muro o lienzo del castillo de Alamín que quedaba, además de parte de una bóveda subterránea.
Esta Mansión es un palacete del siglo XVII de estilo manchego, reformado elegantemente por su penúltimo propietario Gerardo Díaz Ferrán, ex dueño del imperio Marsans y ex presidente de la CEOE. La Finca esta valorada en 40 millones de euros.
La propiedad le fue embargada por los problemas económicos del ex-empresario vinculados al caso Marsans y adjudicada a Berwick Associate Corporation en 2012. Detrás de este grupo se encuentra la diseñadora de joyas venezolana Lilia López, actual pareja del exmatador de toros Palomo Linares.
La diseñadora de joyas Lilia López cuenta con excelentes relaciones con la jet set española y también mantuvo una relación sentimental con el torero Palomo Linares.
Su nuevo dueño,  Alejandro Betancourt, es hijo de Lilia Lopez un joven abogado y empresario venezolano que firmó importantes contratos de construcción de plantas eléctricas con el gobierno de Hugo Chávez.

Miguel Palomo, mano derecha de su padre en los negocios familiares, intervino en la gestión directa de la inversión debido a su relación con Alfredo Betancourt, hijo de la empresaria Lilia López, con la que su padre comenzó a salir al poco tiempo de separarse de su madre, tras cerca de 35 años de unión. El noviazgo entre éstos terminó, pero no el contacto. De hecho, Miguel hace tan sólo unos meses decidió poner punto y final a su matrimonio con Marta González, hija del torero Dámaso González, y comenzó un noviazgo con Lilia Jimena Begoña, hija de Lilia López.

La empresa de Betancourt, Derwick Associates, figura como propietaria de de la finca de 1.600 hectáreas. La compañía, que en España se dedica a actividades inmobiliarias según el registro mercantil, ha sido acusada por el ex embajador de Estados Unidos de Venezuela, Otto Reich, de sobornos a la empresa pública petrolera, Pdvsa.

La venta de la finca se ejecutó con el visto bueno del juzgado mercantil número 12 de Madrid que embargó la propiedad y procedió a la subasta. Fue adjudicada por 25 millones de euros, un tercio de lo que había pagado Díaz Ferrán unos años antes.

El hijo de Linares habría sido asesor en la operación. Tamara Falcó, la hija de Isabel Preysler y del marqués de Griñón, que también tiene una finca en la zona- Aldea del Fresno-, organizó la boda de Betancourt 


En el año 1999 Gerardo Díaz-Ferrán compró a Alfonso Güell, marqués de Comillas, casi 5.000 de las 7.000 hectáreas que tenía El Alamín.  Gerardo revendió parte de lo comprado para quedarse con 2.000 hectáreas, invirtió mucho dinero en renovar la casa dotándolo de todo tipo de comodidades: salones, cine, apartamentos para sus hijos, pista de tenis, campos de fútbol y piscina cubierta.

En octubre de 2003 los vecinos de Mentrida denunciaron  que los dueños de la finca «El Alamín», situada a pocos kilómetros de Santa Cruz del Retamar, aunque también está muy próxima a otros municipios de la zona como Méntrida o La Torre de Esteban Hambrán, llevan años sin abrir los caminos públicos que conducen a esta propiedad y que se encuentran actualmente cerrados  lo que priva a de la visita al paraje que rodea a la finca.
El Alamín es una de las fincas más bonitas de España, a poco más de 50 kilómetros de Madrid, es uno de los cotos de caza con más historia del país. Bañado por el río Alberche, fue la dote que llevo la hija de Álvaro de Luna en 1484, cuando se casó con Íñigo López de Mendoza, II duque del Infantado. Estuvo en manos de los duques del Infantado hasta la quiebra del duque de Osuna, cuando se subastaron sus bienes en 1896. Fue entonces cuando la compró el marqués de Comillas, quien levantó una casa donde se encontraba el antiguo castillo y se llevó del vecino castillo de Maqueda la portada renacentista que da entrada a la capilla actual de la casa.