miércoles, 20 de enero de 2016

San Esteban de Gormaz. Soria

917,  San Esteban, llamado también Castro-Moro o Castro Muros

920. Abderrahmán, en persona, se puso al frente de su numeroso ejército a primeros de junio de 920. Y casi sin combate y por sorpresa, en una breve campaña, se apoderó de las plazas de Osma, San Esteban, Alcubilla y Clunia.

941. Al pie de Peña Tajade, hoy Peña la Vara, en la falda del cerro de Osma, junto al Ucero, donde el general poeta Gálib derrotó a los nuestros, y corriéndose hacia San Esteban la ocupó. Pero entonces Fernán González amagó a Sepúlveda, recuperando con gran habilidad a San Esteban y pactando con el célebre caudillo musulmán una tregua de cinco años, que se prolongó diez más. 

Entre manos cristianas y moras, 

La incorporación definitiva de San Esteban a Castilla es una fecha que, por falta de datos concretos, creemos que no se puede precisar. Si bien  parece verosímil  que la hiciera Fernando I en la  campaña de 1059, a pesar de que la Historia de España que mandó componer Alfonso el Sabio, sólo dice que en aquella memorable primavera, el primer Rey de Castilla y de León tomó en tierras de Soria a Gormaz, Vado Rey, La Aguilera, Berlanga, etc., y que subió después por los valles del Escalóte y Bordecorex hasta Medinaceli; tanto, porque pasada esta fecha no vuelve a sonar su nombre en son de guerra, cuanto por no figurar San Esteban en la conocida relación de plazas que hace Rodrigo Ximénez de Rada, pasaron a poder de los cristianos con motivo de la trascendental conquista de Toledo, llevada a cabo, en 1085, por el noble Alfonso VI.

En el Poema de Mío Cid, recogiendo una tradición local, refiere que, después de la ignominiosa afrenta de que fueron víctimas las inocentes hijas del Campeador en el robledo de Corpes por parte de sus primeros maridos, los cobardes infantes de Carrión, allí las encontró y recogió su primo Félez Muñoz, llevándolas en su caballo a la hospitalaria villa de San Esteban, donde fueron solícitamente atendidas y cuidadas con todo esmero por Diego Tellez, el alcaide de Sepúlveda, hasta que totalmente repuestas, mandó a buscarlas su padre. Y a unirse con él se fueron camino de Valencia, pasando por Medinaceli y por Molina de Aragón.

Por mayo de 1102, tres años después de la muerte del Cid, pasó por San Esteban de Gormaz,  su viuda, doña Jimena, sus hijas, doña Cristina y doña María.


El 27 de febrero de 1113 se sabe que la brava reina Doña Urraca dio una haceña de San Esteban a un tal Pascual Mallarón. Y que, por el extraño testamento otorgado por su marido D. Alfonso el Batallador, en el cerco de Bayona, por octubre de 1131, legaba en una de sus muchas mandas, a San Salvador de Oviedo, las villas de San Esteban y Almazán. En noviembre de 1146 se reunieron en San Esteban, con  Alfonso VII, el rey García de Navarra y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona y príncipe de Aragón, citados por el Emperador, con objeto de suavizar las asperezas que había entre estos dos últimos soberanos, para que luego le acompañaran a la campaña que planeaba contra los musulmanes de Andalucía. Solo consigue Alfonso VII que ambos príncipes pactaran treguas por poco tiempo.

 Sancho, hijo de Alfonso VII el Emperador, obrando ya como rey, en los últimos años del reinado de su padre, confirmó al obispo don Juan, el 1154, todas las donaciones que le había hecho el Emperador, y además le hizo otras nuevas; entre ellas, el Monasterio de San Esteban con todas su heredades y los monasterios de Santa María y San Martín, situados en la villa, pero en la ribera opuesta. Y dos años después aparece Alfonso VII en San Esteban, firmando con su hijo, el rey  don Sancho, un privilegio a favor del Monasterio de Nuestra Señora de la Vid.  

En al antiguo convento de San Francisco hoy está abierta la posada del Convento, 
Existía en 1302, pasando a pertenecer a la custodia del convento Domus Dei de La Aguilera en Burgos desde 1492.
Situado extramuros se sabe que contó con 20 religiosos en 1679 y que en 1832 sólo contaba con 7, ante la escasez de vocaciones, aunque entre sus muros han estado como miembros fray Francisco Agustín de Herrera, predicador del rey Carlos II y confesor de su hermana María Teresa de Austria, que llegó a ser Prior Provincial de la Orden en 1677. la iglesia parroquial de San Esteban de Gormaz  es ahora la iglesia del convento de los Jesuitas.
San Esteban de Gozmaz contó con seis monasterios y conventos, entre los situados dentro y fuera de las murallas.
Uno era el de los monjes benedictinos, de finales del siglo XI, llamado de San Esteban y cuya iglesia románica fue demolida en 1922 y comprada por León Levy y actualmente se conserva en Camprodón, Gerona. Este convento estaba situado en la Placetuela y calle San Esteban y su iglesia tenía pintura románica con una escena de Jesús en casa de Simón el leproso. El de San Esteban era de frailes, dependía del de San Pedro de Arlanza y estaba en el interior de la villa. Desaparecido el convento, su iglesia llegó a ser la parroquia, demolida en 1922.
Otros dos conventos  eran los de Santa María y San Martín, situados al otro lado del Duero y pertenecientes también a la regla de San Benito. Existían a mediados del siglo XII. siendo el de Santa María de la Catedral de Osma y el de San Martín del monasterio burgalés de Silos.
Existía también el monasterio de Santa María de Castros, de canónigas agustinas, que posteriormente pasaron a la orden dominica, y que en 1266 se trasladarían a Caleruega.
Y por última existía el monasterio de San Pedro de canónigos regulares de San Agustín, que fueron trasladados a la colegiata de Roa en el siglo XIV.


Puente de piedra, de dieciséis ojos, sobre el Duero, que, seguramente debió sustituir a otro romano, contribuyendo en todo tiempo a la importancia de San Esteban. 

Reconstruido en la Edad Media, fue considerablemente restaurado en 1526, y luego en 1717, como lo indicaba la siguiente inscripción /. H. S. Reinando la Majestad de (Don Felipe) V se hizo esta obra, siendo (Juez de) ella el Licenciado Don Juan Alfonso (Col)wenero Corregidor de Aranda y Oidor (nombrado para) la Real Audiencia de la ciudad de (Oviedo). 

Ermita de San Roque. A la derecha del puente y al otro lado del Duero, se halla la sencilla ermita del abogado contra la peste.  


Los de Santa María y San Martín estuvieron al otro lado del Duero, donde, a derecha e izquierda de la carretera, se conservan ligeros vestigios de sus románicas ruinas. Y poseyeron muchas haciendas que agregaron a la Iglesia de Osma. De los Benedictinos.

Del de San Pedro se ignora quién y cuándo lo fundó, sabiendo sólo que se trasladó a Roa. 

A su regreso de Roma, hacia 1219, con las Constituciones de su Orden aprobadas, Santo Domingo de Guzmán visitó en San Esteban el convento de canónigas agustinas de Santa María de Castro. Y la evangélica palabra del glorioso Patriarca cautivó tanto el ánimo de las piadosas religiosas, que dejaron la regla de San Agustín para adoptar la de Santo Domingo. Años después, un superior fué de parecer que no debían continuar en su hermandad y unión, por carecer las monjas de facultad para cambiar de religión. Pero ellas se defendieron, probando en la oportuna información abierta, que el mismo fundador de la Orden de Predicadores y del Rosario, las había recibido, personalmente, en su Regla al pasar por San Esteban desde donde, en 1270, se trasladaron a su villa natal de Caleruega.

Extramuros y al oriente de la villa'se hallaba el convento de RR. PP. Franciscanos Observantes, cuya fecha de fundación se ignora, constando sólo que existía en 1302, por la carta de venta que su guardián Fr. Domingo Pérez y otros testamentarios de D. Juan García de Villamayor otorgaron de la villa de Ucero, su castillo, aldeas y otras cosas que en vida pertenecieron a dicho señor, a favor del obispo de Osma D. Juan de Ascaron y de sus legítimos sucesores. Como los conventos franciscanos de Almazán y Soria, dependió de la Custodia de La Aguilera (Burgos).  Tenía  sólo 7 religiosos en 1832. Duró hasta la exclaustración. Hoy día, su iglesia sirve de Parroquia, y la que fué casa conventual está convertida en Posada.


 Hospital de San Lázaro Martín Gonzalo de Alcozer y su mujer doña María, vecinos de Atauta, hacen donación el 29 de enero de 1459, a la casa Hospital de San Lázaro y al Concejo de San Esteban, en su nombre, de todos sus bienes presentes y futuros radicantes en el lugar de su residencia y en esta villa. 


El castillo de San Esteban de Gormaz es uno de los míticos castillos de la alta Edad Media que defendían el paso del río Duero, unas veces para los musulmanes y otras para los cristianos. Uno de los castillos claves, que cambiaron de manos continuamente durante los siglos X-XI. En el siglo XI pasa definitivamente a poder cristiano.Desde la invasión francesa de 1808 en que el castillo sufrió grandes desperfectos no se ha recuperado.

Este castillo no fue tan importante ni reconocido como el de Gormaz (a 30 kilómetros de San Esteban), pero sí lo fueron sus gentes que defendían el puente que cruza el río Duero, una poderosa frontera natural entre tierras musulmanas y cristianas. Debido a la escasez de pasos de este tipo sobre el Duero, a la villa se la llegó a conocer como la "Puerta de Castilla". El castillo está situado en lo alto de un cerro, a 920 metros de altitud, a cuyos pies se extiende la villa.