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lunes, 6 de febrero de 2012

Orden Militar de Calatrava.


El 15 de marzo es la fiesta de san Raimundo de Fitero Abad fundador del monasterio de Fitero –Navarra- y fundador de la Orden Militar de Calatrava.




 La Orden Militar de Calatrava, la más antigua de las Órdenes Militares de España, fue fundada en enero de 1158 por San Raimundo de Fitero para conseguir gente que se comprometiera a defender Calatrava, posición avanzada junto al Guadiana, que estaba en peligro ante la invasión almohade. Enterado del gran peligro que corre la plaza de Calatrava casi desguarnecida, y acuciado por el también monje Diego Velásquez, Raimundo se ofrece al rey para defender Calatrava. Trae de Fitero una tropa formada por monjes de su monasterio junto con campesinos y artesanos y consigue defender la plaza ahuyentando a los almohades. Se trata de Calatrava la Vieja (Carrión de Calatrava, Ciudad Real).

El rey Sancho III le concede el dominio de Calatrava donde Raimundo funda el mismo año 1158 la Orden que fue aprobada posteriormente por el papa Alejandro III, por bula de 25 de septiembre de 1164, cuando ya había muerto su fundador.

En 1195 tiene lugar la batalla de Alarcos, lugar próximo a Ciudad Real, en la que son derrotados los cristianos por los almohades. Como consecuencia, se perdió Calatrava la Vieja y murieron los caballeros que la defendían. Pero en 1212, después de la batalla de las Navas de Tolosa en la que realizaron una gran aportación los caballeros de Calatrava, se reconquista y se levanta una ermita en Carri (emplazamiento de Calatrava la Vieja) en honor de Nuestra Señora de los Mártires.

San Raimundo de Fitero estuvo al frente de la Orden de Calatrava como abad durante los seis primeros años, bajo la regla del Císter. Hasta que se estableció el primer Maestre, al ser confirmada la fundación de la Orden de Calatrava por bula de Alejandro III en septiembre de 1164. En 1217 se construye el Convento de Calatrava la Nueva (Calzada de Calatrava, Ciudad Real), lugar donde se trasladan los archivos de la Orden y las reliquias de los anteriores defensores, desde Calatrava la Vieja (Carrión de Calatrava).
Raimundo murió en 1163 en Ciruelos, Toledo, y allí fue enterrado.

Fundado en 1140 en el lugar de Niencebas, el navarro monasterio de Fitero puede presumir de ser el primer cenobio cisterciense que se construyó en la Península Ibérica. Aunque no son sus únicos méritos. Desde allí, el abad encargado de dar forma, sentido y contenido al edificio emprendió una gesta religiosa y militar que culminó con la creación de la Orden de Calatrava.

Maestres de la orden de Calatrava.

1)García (1164)
2) Fernando Escaza (h. 1173-h. 1183)
3) Martín Pérez de Siones (h. 1183-h. 1198)
4) Nuño Pérez de Quiñones(h. 1198-1206 y 1209-1210 En Alcañiz)
5) Ruy Díaz(1206-1212)
6) Rodrigo García (1212-1214)
7)Martín Fernández de Quintana(h. 1214-1218)
8) Gonzalo Yánez(1219-h. 1237)
9) Martín Ruiz (1238-1240)
10) Gómez Manrique (1241-1243)
11) Fernando Ordóñez (h. 1243-1254)
12) Pedro Yánez (1254-h. 1267)
13) Juan González (1267-1284)
14) Ruy Pérez Ponce(1285-1296)
15) Diego López de Santsoles (1296-1297)
16) García López de Padilla (1298-1325 y 1329-1336 En Alcañiz)
17) Juan Núñez (1325-1355)
18) Diego García de Padilla (1355-1365)
19) Martín López de Córdoba (1365-1371)
20) Pedro Muñiz de Godoy (1365-1384)
21) Pedro Álvarez de Pereira (1385)
22) Gonzalo Núñez de Guzmán (1385-1405)
23) Enrique de Villena (1405-h. 1414)
24) Luis de Guzmán (1405-1443)
25) Fernando de Padilla (1443)
26) Alfonso de Aragón (1443-1455)
27) Pedro Girón (1445-1466)
28) Rodrigo Téllez Girón (1466-1482)
29) García López de Padilla (1482-1489)



Juan Portocarrero Pacheco. II conde de Medellín. Badajoz.

Juan Portocarrero es el II conde de Medellín. Hijo de Rodrigo Portocarrero, I conde de Medellín, y de  Beatriz Pacheco, señora de Villarejo de Fuentes. Muere Beatriz en 1490. Enterrada en el monasterio del Parral de Segovia, fundación de su padre.

Su boda con Rodrigo Portocarrero tiene como finalidad recuperar para la familia su antiguo condado de Medellín.

El I marqués de Villena  toma posesión del señorío, personalmente, en Medellín, en 1446.         

En 1449, Juan II acepta la permuta propuesta por el marqués de Villena de la villa y castillo de Medellín por las villas de Chinchilla y Garcimuñoz más próximas a Belmonte, nucelo de su poder territorial  en Cuenca 

Medellín es entregado a la familia Portocarrero.         

 El II conde de Medellín casa con  Inés de Ribera.

Padres de  Rodrigo que casa primero con Francisca de Zúñiga y luego con Aldonza Leonor de Toledo. 

Beatriz Pacheco, hija natural del I marqués de Villena, señora de la villa de Villarrejo de Fuentes, casa primero en 1453 con Rodrigo Portocarrero, I conde y señor de la villa de Medellín. Repostero mayor de Enrique IV  y de sus Consejos. Viuda,  en 1465 casa con Alonso de Silva, II conde de Cifuentes, alférez mayor de Castilla,  y ya viudo de  Isabel de Castañeda, señora de la villas de Palos, Purchena, las Ormazas, el Honor de Sedano y San Martín de Foyos.
En el siglo XV Medellín se convierte en condado, cuyo primer titular fue don Rodrigo de Portocarrero, quien a su muerte fue sucedido por su viuda Beatriz de Pacheco. Ésta se involucró a fondo en las luchas dinásticas de la Guerra de Sucesión Castellana, tomando partido por la derrotada pretendiente a la corona de Castilla, Juana la Beltraneja, lo que acarrearía, tras la victoria de Isabel la Católica las consiguientes represalias políticas, y en 1479 el retorno de la villa a la corona de Castilla. En esta convulsa época se sitúa el episodio en que Beatriz de Pacheco mantuvo encerrado durante varios años en una mazmorra del castillo a su propio hijo, partidario de negociar con el bando isabelino y que le disputaba la sucesión en el condado. Es fama en la población que Calderón de la Barca pudo inspirarse en este prolongado encierro para crear el personaje de Segismundo en La vida es sueño, pero esta hipótesis no puede demostrarse documentalmente. Como era de imaginar, triunfadora la reina Isabel, el pleito sucesorio se dirimió por decisión real a favor del hijo de la condesa viuda.
Fernán Ruiz de Pacheco, Señor de Ferreira en Portugal y alcalde mayor de Celorico, casó con Constanza Riba Visela. Padres deJuan Fernández Pacheco, señor de Ferreira, que casó con Estefanía de Paiva. Padres de Lope Fernández de Pacheco, señor de Ferreira, Merino Mayor y Ricohombre  de Portugal, y valido de sus reyes Alfonso IV y Pedro I. Casó con Teresa o María Tavera Yáñez. Padres de Diego López Pacheco, llamado El Grande, Ricohombre de Portugal, señor de Ferreira de Aves, Penela, Celorico y otros lugares. Este caballero aparece como el primero de su apellido que pasó de Portugal a radicar en España, donde fue Notario Mayor de Enrique II, Ricohombre de Castilla, Señor de Béjar y tronco de los marqueses de Villena, Villanueva del Fresno y Cerralvo; de los duques de Escalona y Osuna; de los condes de Ureña, de la Puebla de Montalbán, de la Puebla de Llerena y de Medellín, después duque de Camiña; y de otras ilustres casas. Casó con Juana Pereira, hija de Vasco Pedreira y de Inés Lorenzo de Acuña. Padres de
1.- Juan Fernández Pacheco, que sigue.
2.- Lope Fernándezhttp://palomatorrijos.blogspot.com/2010/02/villarejo-de-fuentes-y-su-tierra.html Pacheco, progenitor de los marqueses de Cerralvo.

Juan Fernández Pacheco, señor de Ferreira, Penela y otros lugares; Ricohombre de Portugal y Castilla, Alcalde de Santarén, Guarda mayor de Juan I de Portugal y primer señor de la villa de Belmonte y su tierra en la Mancha de Cuenca. Casó con Inés Téllez de Meneses. Juan fue padre de
1.- María Pacheco, 
2.- Beatriz (habida por Juan fuera del matrimonio) Fernández Pacheco, que casó con Rodrigo Rodríguez de Avilés, siendo ambos progenitores de la rama Pacheco, Señores de Minaya, Santiago de Torres y Martinobieco en tierras conquenses cercanas a Belmonte.
  
María Pacheco fue segunda señora de la villa de Belmonte y su tierra, en Cuenca, y casó con Alonso Téllez Girón, segundogénito de Teresa Téllez de Girón y de Martín Vázquez de Acuña, primer conde de Valencia. Padres d, 
1.- Juan Pacheco,
2.- Pedro Girón, progenitor de la rama de Girón o Téllez Girón, Condes de Ureña, Duques de Osuna

 

 

Monasterio de Uclés. Cuenca.



De nuevo las fotos de Dulcinea nos permiten visitar otro lugar de la provincia de Cuenca. En este caso estamos en el monasterio de Uclés.




















domingo, 5 de febrero de 2012

Jerónimo de Mascarenhas- Mascareñas-.


Eclesiástico y escritor portugués Jerónimo de Mascarenhas o Mascareñas, nacido en Lisboa en 1611 y fallecido en Segovia en 1672. 

Fue el sexto hijo de don Jorge Mascarenhas, marqués de Montalvao y primer virrey del Brasil, y de su esposa Francisca de Vilhena.

Estudió teología en la Universidad de Coimbra en donde consta su admisión en el Colegio de San Pedro el 20 de octubre de 1631. 

Se doctoró y obtuvo el nombramiento de canónigo de la catedral de Coimbra. 

Al producirse la revuelta portuguesa contra Felipe IV el primero de octubre de 1640, tomó el partido contrario a su nación, no reconociendo al nuevo Juan IV, por lo que tuvo de exiliarse y pasó a Madrid. Aquí sigue una carrera
eclesiástica y cortesana. 

En mayo de 1641 fue nombrado caballero de la orden de Calatrava, y más adelante sumiller de cortina, definidor general de la orden y miembro del Consejo de Órdenes y del Consejo de Portugal. Fue propuesto como obispo de Leiria y gran prior de Guimaraes, aunque en este caso no pudo tomar posesión de ambos cargos ni disfrutar de sus rentas dada la situación de conflicto abierto tras la revolución portuguesa.

Sumiller de cortina eclesiástico destinado en palacio para asistir a los reyes cuando iban a la capilla, correr la cortina del camón o tribuna, y bendecir la mesa real en ausencia del capellán y del procapellán mayor de palacio.

Después de las capitulaciones matrimoniales de Felipe IV con su sobrina doña Mariana de Austria en abril de 1647, Jerónimo Mascarenhas fue nombrado
capellán mayor y limosnero mayor de la casa de la futura reina, y en calidad de tal formó parte de la numerosa delegación que salió de Madrid en
noviembre de 1648 para recoger a la novia en Viena y traerla a España, ya en octubre de 1649. 

Más adelante ejerció también como tutor del futuro Carlos II, y después de la muerte de Felipe IV, doña Mariana le recompensó presentándolo en diciembre
de 1667 para el obispado de Segovia, siendo nombrado por Clemente IX en abril de 1668. 

Murió en esa ciudad el Jueves Santo de 1672, y en cuya
catedral está enterrado. 

En la colección de retratos de obispos de Segovia no figura el de Mascarenhas.

Como escritor casi toda su producción es en lengua castellana, pues sólo llegó a publicar en portugués un breve opúsculo de época juvenil fechado
en Lisboa en 16404. 

Los escritos que pudo ver impresos son siete y se editaron todos en Madrid
entre 1650 y 1665. Dos de ellos son relaciones de viajes o de campañas militares, otros tres son estudios históricos o jurídicos en relación con la orden de Calatrava, y los otros dos libros se ocupan de
cuestiones hagiográficas. 

Esta relativamente discreta fortuna editorial no debería ocultarnos su
enorme tarea de escritor, trabajos en los campos de la crónica, las relaciones, la genealogía y la biografía. 

Una parte de estos títulos  se conservan en forma manuscrita en la Biblioteca Nacional de Madrid, procedentes de la Biblioteca del Duque de Uceda,
la cual fue confiscada a su propietario por Felipe V en 17117. 

Algunos de estos trabajos han sido publicados modernamente, pero el grueso de los mismos permanece inédito. El fondo Mascarenhas de la Biblioteca Nacional comprende además un conjunto de manuscritos recopilatorios o de varios, compuesta por 51 gruesos volúmenes y que configuran una monumental y enciclopédica, Recopilación de sucesos varios desde el año 1000 de Cristo hasta el de 1669. 

L


Leonor de Mascarenhas-Mascareñas-.


El convento de Santo Domingo, orientado hacia la entonces Plazuela de Santo Domingo, se extendía hasta la actual plaza de Isabel II y compartía manzana con el convento real de Santa María de los Ángeles, de aquí el nombre de la citada Costanilla de los Ángeles, antes calle de los Ángeles que cerraba la manzana. El convento de los Ángeles fue derribado en 1838. Había sido fundado en un solar de su propiedad por Leonor Mascareñas, aya portuguesa de Felipe II y del príncipe Carlos, en 1564. Estuvo hospedada Santa Teresa de Jesús. Un incendio en 1617 destruyo gran parte de sus celdas, y las monjas se acogieron en el vecino de Santo Domingo, para ello se rompe la pared que los separaba. Quiso su fundadora que la comunidad fuera de religiosas franciscanas de Santa Clara, y para tal efecto, trajo a nueve religiosas del convento de Santa María de Jesús de Ávila. La primera misa se dio el 7 de diciembre de 1564. El convento era de patronato real, puesto que tras la muerte de doña Leonor en 1584 -la cual acabó profesando en el convento- legó el patronato al rey y a sus descendientes.


Otra de las grandes obras realizada por los Austrias es la Colegiata de San Isidro. Catedral provisional de Madrid hasta que se inauguró la Catedral de la Almudena. Fue realizada por los Jesuitas entre 1622 y 1664, y mandada construir a los escultores Pedro Sánchez, el Hermano Francisco Bautista y Pedro de la Torre durante el reinado de Felipe IV. Los terrenos sobre los que se asienta fueron cedidos por  Leonor Mascareñas y la colegiata fue financiada con el dinero que donó, a su muerte en 1603, Doña María de Austria. Era tanto el dinero que dejó a la orden, que todavía en el siglo XIX quedaban 4 millones de las antiguas pesetas por gastar.

Juana de Austria, hija de Carlos I y de Isabel de Portugal,   quedó huérfana de madre a los cuatro años y fue encomendada a Leonor de Mascareñas.

El príncipe Carlos fue el primogénito del príncipe Felipe, futuro Felipe II, y de su primera esposa y prima hermana, María Manuela de Portugal, hija de Juan III de Portugal y de Catalina, hermana menor de Carlos I. Nacido en 1545. Como consecuencia del matrimonio consanguíneo de sus padres nació con trastornos físicos y psíquicos. Pasó su infancia en Alcalá de Henares  al cuidado del aya portuguesa Leonor de Mascarenhas, quien siguió para su educación las instrucciones enviadas desde Bruselas por su abuelo, el emperador Carlos I, pues la relación con el padre en esos años fue prácticamente inexistente. En 1549 se trasladó a Toro,  Zamora, junto con el aya y la infanta Juana, quien en 1552 marchó a Portugal para contraer matrimonio.



Leonor de Mascarenhas

Noble portuguesa muerta en 1584. Dama de honor de Isabel de Portugal (1503-1539), a quien acompañó desde su matrimonio con su primo Carlos I (1516-1556; Carlos V de Alemania, 1519-1556), en la Sevilla de 1526, hasta el fallecimiento de la emperatriz. Persona de confianza de la Casa Real española, se le asignó, entre otros cargos, el cuidado del príncipe Felipe (futuro Felipe II, 1556-1598), n. en Valladolid el 21-V-1527, y de su hermana María, un año menor, aunque oficialmente este cometido siempre perteneció a la española Inés Manrique. Aunque el príncipe tuvo varios tutores que, por deseo paterno, se caracterizaron por su austeridad y dureza (destacando entre otros Juan Martínez Silíceo, ayo y confesor; Cristóbal Calvete de Estrella, de quien Felipe aprendió latín y griego; Honorato Juan, su profesor de matemáticas y arquitectura; Juan Ginés de Sepúlveda, maestro de geografía e historia, y Juan de Zúñiga), fueron, sin embargo, su propia madre y Leonor de Mascarenhas las que, con mayor humanidad, se encargaron desde su más tierna infancia de enseñarle como vernácula la lengua portuguesa y otras costumbres domésticas. Tras la muerte de la emperatriz a la edad de treinta y seis años, Leonor de Mascarenhas continúo sirviendo en la Corte con el afecto de todos sus componentes. Cuidó de las infantas María, futura esposa de Maximiliano II (1564-1576), y Juana, quien con el tiempo casó con Juan de Portugal. En 1543 contrajeron matrimonio Felipe y María de Portugal; fruto del mismo nació don Carlos (1545-1568). La infanta Juana, hermana de Felipe, y Leonor de Mascarenhas fueron las encargadas del cuidado del príncipe, primero en Alcalá de Henares y después en Toro. Don Carlos, tristemente famoso por padecer una enfermedad degenerativa que desencadenó su reclusión en la torre del castillo de Arévalo, lugar donde pereció el 24-VII-1568 tras un largo periodo en el que se negó a ingerir alimento alguno, fue apartado del cuidado de su tía y de Leonor a la edad de nueve años, siendo encomendada su educación a un nuevo ayo, García de Toledo. En sus últimos años de vida, Leonor de Mascarenhas fue perdiendo responsabilidades en la Casa Real y su figura fue haciéndose cada vez menos relevante en la Corte.


En Alcalá de Henares, 

Convento de Carmelitas Descalzas de La Concepción o ‘De La Imagen’ de Alcalá de Henares, que era el antiguo palacio del marqués de Lanzarote, y que fue fundado en 1563 por Sor María de Jesús Yepes en colaboración con Santa Teresa de Jesús, bajo el patronazgo de Leonor de Mascareñas. La portada, el claustro y la excepcional escalera son obra de Alonso de Covarrubias.
Santa Teresa de Jesús fue priora de la Comunidad durante tres meses en 1567, en una de las muchas visitas que hizo al convento. Y en tres ocasiones fue priora de este convento Sor Luisa de Belén, hermana de Miguel de Cervantes.


sábado, 4 de febrero de 2012

Valmelero. Cuenca.

Valmelero es un pequeño arroyo que nace en la provincia y partido judicial de, en el caz que le da nombre; sigue por Villarejo de la Peñuela y Valdecolmenas de Arriba y de Abajo, é incorporado con el de Villar del Maestre y Villar del Saz de Navalon, sale del partido para entrar en el de Huele y formar el río Mayor. 
Valmelero y sus cercanos Fuente Ruz y Cabrejas son ahora despoblados. Fueron señorios de los Ribera titulares del señorio del cercano Villarejo de la Peñuela. 


La actividad desplegada en la Corte de los RR.CC. por el doctor Juan  Díaz de Alcocer le dio, en contrapartida, múltiples satisfacciones y compensaciones. Casa con María Téllez. Hijo de Fernando Díaz de Alcocer y María Ortiz.


Entre las que hay que destacar las de orden económico, pues logró de los monarcas grandes mercedes, ampliando sus posesiones de forma considerable. Posiblemente fue esa la razón que le impulsó a solicitar a los soberanos licencia y facultad para establecer mayorazgo  de sus bienes, tal como efectivamente se le concedió, por cédula regia  fechada en Medina del Campo, a 7 de enero de 1504.

Dicho mayorazgo fue instituido en favor de García de Alcocer, su hijo, vecino y regidor de la ciudad de Valladolid, casado con Luisa de Sandoval, y de hecho ya en la cédula que se acaba de reseñar se mencionaba a este personaje como beneficiario del mayorazgo que el doctor  de Alcocer deseaba establecer.

García no fue el único hijo que engendraron Juan Díaz de Alcocer y su esposa, María Téllez. De hecho, el matrimonio tuvo, al menos, cuatro hijos más:

— Cristóbal de Alcocer. Bachiller, es protagonista de cierta actividad  en la Corte de los Reyes Católicos durante la década de los noventa, desapareciendo después en la documentación, lo que  nos podría indicar su posible muerte.
— Juana de Alcocer sí que se consagró a la vida religiosa, pues  profesó monja en el Monasterio de San Quirce de Valladolid.
 — Isabel de Alcocer, sobre cuya vida también se cierne cierto misterio: mientras que el genealogista de la familia reseña su matrimonio con un tal Pedro de Madrid, individuo del cual no se conoce más que el nombre, las fuentes presentan a la dama  consagrada al servicio del Señor, aunque sin profesar como religiosa, añadiendo que había hecho voto de castidad.

 — Por último, María Téllez de Alcocer, vecina de Alcalá de Henares, casada con Hernando de Ribera Coello,  señor de Villarejo de la Peñuela, Cabrejas y Valmelero en Cuenca, que debió de morir prematuramente, siendo su presencia en la documentación realmente escasa. 

 
Ana de Ribera, hija de Fernando de Ribera Coello, señor de Villarrejo de la Peñuela, y de María Téllez de Alcocer. Abuelos de Isabel Hurtado de Mendoza, VI señora del Fresno de Torote. Casa con Diego Hurtado de Mendoza, nieto de los IV duques del Infantado. Con sucesión los VI señores de Fresno de Torote en la que recayó el ducado del Infantado por hembra.

Testaron el Doctor y su mujer en Valladolid, mancomunadamente, el día 16 de febrero de 1503. Apenas un año después, el día 11 de febrero de 1504, en su casa de Valladolid murió el doctor Juan Díaz de Alcocer. Su esposa no debió sobrevivirle demasiado. Se hicieron enterrar en la capilla que, bajo la advocación de San Juan Evangelista, se habían edificado en la iglesia de San Miguel de Valladolid.

Aunque sobre ellos se cernía, amenazadora, la sombra de la Inquisición, algunos personajes de origen hebreo, como el doctor de Alcocer, pudieron triunfar, manteniéndose al margen de controversias religiosas. 

De la rama que se estableció en La Puebla de Alcocer, provincia de Badajoz, fue Alonso Pérez de Alcocer, que vivió en tiempos del Rey don Sancho IV el Bravo, y fue padre de Alonso Pérez de Alcocer, que contrajo matrimonio en Alcocer, cabeza del Infantado  de Guadalajara, con María de Arce, en la que procreó a Diego de Alcocer que casó en Cuenca con María Díaz de Alarcón, y vivió en Guadalajara en tiempos de los Reyes don Pedro I, don Enrique II y don Juan II, tuvo por hijo a Fernando Díaz de Alcocer, que fue armado Caballero de la Banda por el Rey don Juan II y casó con Leonor de San Pedro, de la que tuvo, entre otros hijos, a Fernán Díaz de Alcocer, escribano de cámara de Juan II,  regidor de Alcalá de Henares en 1436. Este año fue armado Caballero por don Juan II, y obtuvo privilegio de hidalguía, en 1477 le hizo el citado Monarca Guarda suyo, que equivale a lo que después se llamó gentil-hombre, fundo también, para su enterramiento, la capilla de Santiago en la iglesia de Santa María de Alcalá de Henares, casó con María Ortiz, de quien tuvo, entre otros,  al doctor Juan Díaz de Alcocer, a Álvaro de Alcocer, a Luís de Alcocer  y a García de Alcocer, Alcaide de los Alcázares de Madrid.

Hermanos de Fernando Díaz de Alcocer son Teresa de Alcocer que casa con don Álvaro de Luna y Álvaro de Alcocer que casa con Catalina de Cepeda- apellido converso-.



Álvaro de Alcocer, hermano del doctor Juan Díaz de Alcocer, fue  regidor de Madrid y guarda vasallo de Enrique IV, fue recibido en el estado de Hijosdalgo de la parroquia de San Miguel en 1462, y tuvo por hijo y sucesor a Fernando de Alcocer, que litigó su nobleza en Toledo y fue padre de Álvaro de Alcocer, que fue Secretario del Emperador Carlos V y casó con su sobrina Leonor Álvarez de Alcocer, de la que tuvo a Antonio Álvarez de Alcocer, Regidor de Toledo, Señor de Villamelas y padre de Juan Álvarez de Alcocer, que sirvió en Sicilia y fue Gobernador del castillo y plaza de Trapana, casó en primeras nupcias con Bernarda de Saavedra, y en segundas con María de Agroste Maldonado, le sucedió su hijo Julián de Alcocer, que casó con Ana González, vivieron en Villalba del Rey (Cuenca), y fueron padres de Juan de Alcocer González, que efectuó su enlace con Ana Gusano, de la que tuvo a Julián de Alcocer, bautizado en Tinajas (Cuenca) en 1641, donde casó en 1664 con Isabel de Buendía, de este matrimonio nació Juan de Alcocer, que efectuó su enlace con María Huete, naciendo d esta unión Francisco de Alcocer y García, bautizado en Tinajas, en 1792, donde casó con María Crespo Camarero, fueron padres de Juan Manuel de Alcocer y Crespo, bautizado en Tinajas en 1732, del Consejo de Su Majestad y su Secretario, Intendente del Real Sitio del Buen Retiro y Caballero de Carlos III, en 1789, ganó Real provisión de nobleza en Valladolid el 13 de Diciembre de 1789, formó e ingresó en 1789 como Caballero del Estado Noble en el Real Cuerpo Colegiado de Hijosdalgo de la Nobleza de Madrid.

Fernando Díaz de Alcocer, contemporáneo de Juan II, por albalá regio fechado a 22 de febrero de 1436 el monarca castellano ordena a su Montero Mayor, don Diego Hurtado de Mendoza, que arme caballero al citado Fernando, tal como efectivamente sucede en la propia localidad de Alcalá de Henares, a 10 de abril de 1436.

Casa con Leonor de San Pedro. Padres de Fernando Díaz de Alcocer, Álvaro de Alcocer y Teresa de Alcocer. Álvaro de Alcocer casó con Catalina de Cepeda y  Teresa de Alcocer contrajo matrimonio con don Álvaro de Luna.

El primogénito, Fernando, se consagró al servicio de Juan II, ostentando—al menos— los oficios de escribano de cámara y de guarda, estando datado su nombramiento para este segundo cargo a 2 de noviembre de 1447. Casado con María Ortiz – puede que relacionada con los Cota toledanos, una de las familias conversas más prominentes de la Ciudad Imperial  Fueron padres de una numerosa prole, de la que el doctor Juan Díaz de Alcocer fue el que alcanzó una mayor gloria. Varios de los hermanos del doctor Juan de Alcocer  fueron oficiales regios,

Tenía el doctor de Alcocer fama de converso, y por tal era tenido en la Corte de los Reyes Católicos.  Puede estar la familia Alcocer emparentada con el doctor Fernando Díaz de Toledo, relator de Juan II y uno de los conversos que más destacaron al servicio de ese monarca.

Cuando el doctor De Alcocer se integró en las filas de los juristas de que se rodearon Isabel y Fernando tras su acceso al trono, era ya figura conocida y prestigiosa. A esto hay que unir la fecha de su fallecimiento, que hay que situar en el año 1504, cuando Juan Díaz de Alcocer parecía haber accedido ya a una edad longeva. Uniendo todos estos datos, se puede concluir que el doctor de Alcocer debió nacer, muy probablemente, en una fecha que habría que situar, aproximadamente, entre 1435 y 1445. Fue contador mayor de cuentas de los RR.CC.

Fernando Díaz de Alcocer  y  María Ortiz fueron padres de,

— Juan Díaz de Alcocer.
— Sancho Díaz de Alcocer, también oficial regio al servicio de la
Corona, provocando su inamovilble lealtad a la misma su exilio,
pues fue de los servidores de Enrique IV que se destacaron en
favor de Juana de Castilla, trasladándose con ella a Portugal
cuando se vio obligada a abandonar Castilla.
— García de Alcocer, vecino y regidor de la villa de Madrid, igualmente
oficial de Enrique IV, aunque siguió un camino opuesto al
de su hermano Sancho, pues se inclinó en favor de los Reyes
Católicos, desempeñando durante su reinado puestos de gran
responsabilidad.
— Álvaro de Alcocer, también servidor de Enrique IV, y, posteriormente,
de los Reyes Católicos.
— Luís Díaz de Alcocer, igualmente servidor de Enrique IV y de los
Reyes Católicos.
— Doctor Pedro Díaz de Alcocer, igualmente servidor de la monarquía
castellana a lo largo de la segunda mitad del siglo xv.
— Fernando Díaz de Alcocer, vecino de Alcalá de Henares, tal vez
el más joven de los hermanos, ya que apenas consta como oficial
regio durante el reinado de Enrique IV, aunque sí aparece más
frecuentemente como tal durante el reinado de los Reyes Católicos.

y fueron padres de varias hijas.

Por tronco de este linaje, según consta en una donación hecha al Monasterio de San Félix de Oca en 2 de Agosto de 1039, se tiene al Infante Sancho Sánchez de Alcocer, hijo del Rey D. Sancho II de Navarra y nieto del Rey García Sánchez.

Hijo de este Sancho Sánchez de Alcocer, fue Sancho García de Alcocer, que floreció por los años de 1048, fue Señor de Alcocer en la provincia de Guadalajara, y acompañó al Cid en su entrada a Valencia.




El caballero Sancho García de Alcocer, que floreció por los años de 1048, y fue Señor de Alcocer, en la provincia de Guadalajara, traía: En campo de plata, un águila de sable.




Las armas anteriores fueron modificadas por los descendientes de Fernán Díaz de Alcocer, los cuales comenzaron a traer: Escudo partido, 1º de plata, un águila de sable; y 2º de sinople, una banda de oro engolada de dragantes de gules y acompañadas de dos estrellas de oro; bordura de gules, con ocho sotueres de oro.




Los de Extremadura, traen: En campo de azur, dos estrellas de oro puestas en palo; bordura de gules, con ocho aspas de oro. Estas armas traía el caballero Alonso Pérez de Alcocer, natural de Puebla de Alcocer, primero de la rama de Cuenca y Madrid.

viernes, 3 de febrero de 2012

El contador Alonso Álvarez de Toledo. El monasterio Bernardo de Nuestra Señora del Monte Sion de Toledo.


 La Hermandad de Nuestra Señora del Monte Sion se encuentra en este monasterio en la Calle Iglesia de Santo Tomas Apostol. En el camino de la Puebla de Montalbán.



En consonancia con la estrategia común de su grupo social de judeo conversos, uno de los fines del Contador era la incorporación de hecho y de derecho a la nobleza de sangre. y para ello Alonso Álvarez realizó importantes obras piadosas.

Fundaron él y su mujer dos monasterios, el de San Bernardo Extramuros de Toledo y el de Santa Clara en Madrid respectivamente, donde ambos fueron enterrados, cada uno en el de su propia fundación, el contador en 1457 y su viuda en 1472.

En la Biblioteca de la Real Academia de la Historia existe una interesante descripción de estos enterramientos de la familia en el monasterio de Monte Sión realizada a fines del siglo XVI que dice así:

Sepulcro en el monasterio de Nuestra Señora de Montesion. Dice que fue fundado por Alfonso Álvarez de Toledo, contador mayor de Juan II, quedando sus sucesores como patronos. Deste Alfonso Álvarez descienden los caballeros del apellido de Toledo, moradores en Madrid, en la parroquia de Sanctiago. 

El dicho Alfonso Álvarez es sepultado en la capilla mayor de la pared del Evangelio en el primer túmulo de alabastro, muy ricamente labrado, a lo antiguo, con muchos escudo de jarras con flores de açucenas, y dize el letrero del: Este sepultura es de Alfonso Álvarez de Toledo, contador rey,que fundó e edificó esta yglesia e sepultura e se acabó en el año de 1433 e finó en el año de 14[ ] . 

Aquí fecho de advertir que como el mismo acabó todo en sus días, dexó lugar en la piedra en el segundo reglón para que se añadiese el año en que Dios le llebase de esta vida, que fue reynando el rey don Enrique el quarto cuyo reino començó en el año de 1454 porque fue su contador mayor como lo avía sido del padre y sus herederos y los religiosos descuidáronse y quedó con esta imperfeción e lletrero. 

En una sepultura de la parte de la Epístola frontero de la del padre está enterrado su hijo don García de Toledo, obispo de Astorga, que fundó en Madrid, frontero del Alcázar, el hospital de Sancta María de Campo de Rey, y no tiene letrero que manifieste el tiempo de su muerte, sino una escultura del obispo de rodillas orando. En el suelo junto a la sepultura del obispo está enterrada su madre, y por averse reparado y luzido la yglesia en el año de 1583 no ay cosa que pertenezca a ella. 

En la pared de la parte del Evangelio esta otro túmulo tan rico como el de Alfonso Álvarez junto al suyo, lleno de escudos, con insignias de sendos leones, orlados de cruzes cuyo letrero dize estas palabras. Esta sepultura es de Luis Núñez de Toledo, arcediano de Madrid, patrón de este monasterio, nieto del Contador, que fino a 18 de Septiembre de 1566 años, pero es de advertir que el está enterrado en Sancta Clara de Madrid auque se mandó enterrar en esta iglesia.

El Monasterio Cisterciense del Monte Sión (San Bernardo) es una comunidad de hermanos cistercienses, fundación del Monasterio de Santa María de Huerta, Soria. La Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia proviene de la tradición monástica de vida evangélica expresada en la Regla de Monasterios de san Benito de Nursia. Los Fundadores de Císter dieron a esta tradición una forma peculiar, cuyos ideales defendieron vivamente los monasterios de la Estrecha Observancia. En el año 1892 se unieron tres Congregaciones de la Estrecha Observancia y formaron una Orden que actualmente se llama: Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia.

La Congregación de Castilla o de la Regular Observancia de San Bernardo en fue consecuencia de una reforma, promovida por Martín de Vargas en el monasterio de Montesión de Toledo, con el fin de recuperar la pureza de la vida cisterciense y eliminar el orden comendatario, y autorizada por el Papa Martin V mediante Bula del 24 de octubre de 1425 y por la que se segregan de la jurisdicción del Capítulo General del Cister, monasterios cistercienses de Castilla, Galicia, Asturias y León, lo que no sucedería con la Congregación de Navarra y Aragón.


Martín de Vargas fue un cisterciense y teólogo español que nació en Jerez de la Frontera, Cádiz. Viajó a Italia y pasó gran parte de su vida en el monasterio jerónimo de Santa Cecilia en Roma y fue confesor del papa Martín V.

Regresó a España por circunstancias desconocidas y vivió en el monasterio de Piedra, con el pensamiento puesto en la elaboración de una reforma de la orden cisterciense cuyas costumbres se habían relajado bastante y no cumplía con estricta norma la regla. El papa Martín V le dio permiso en 1425 para construir un edificio que sirviera de reunión y trabajo a los monjes cistercienses que así lo solicitaran, para discutir sobre la reforma. Fue así como se fundó el monasterio de Montesión, en Toledo, donde se estudió y gestionó la reforma española llamada de la Congregación de Castilla, que agrupó a todos los monasterios de la Corona de Castilla.

En 1430, el rey Juan II de Castilla y el obispo de Palencia don Gutierre le nombraron abad del Monasterio de Santa María de Valbuena en la provincia de Valladolid, para que impusiera allí la reforma que se extendería por toda Castilla.

El regreso de la Ciudad Eterna lo sitúan los historiadores hacia mediados de 1426. Se encaminó directamente al monasterio de Piedra. «Gozosísimo el Venerable Martín de haber conseguido quanto deseaba, dio la vuelta a España y su presencia sirvió de mucho consuelo a los compañeros que noticiosos del feliz suceso de su pretensión, se llenaron de santa alegría y no pensaron más que en poner en ejecución su piadoso designio».

En vez de abandonar todos juntos el monasterio de Piedra, nuevamente nombraron a Martín de Vargas para que en compañía de otro monje buscase el lugar apto para iniciar en él la reforma. Después de recorrer varios parajes con éxito infructuoso, al fin se dirigieron a Toledo donde el reformador contaba con un amigo íntimo, el canónigo y tesorero de la catedral de Toledo don Alonso Martínez. Se ofreció a ayudarle económicamente con 600 florines, si se decidían a fundar en las inmediaciones de la ciudad.

«Ese día anduuo el dho thesorero con el dho fray Martín por muchas partes de la ciudad buscando lugar en el qual pudiese edificar una hermita y ultimamente despues de muy cansados le trajo el dho thesorero al valle que dicen Hâdahallete que confina con Pena ventosa el qual era todo poblado de viñas y arbolada, es un cerro bien alto y está saliendo por la puerta de S. Martín de la dha ciudad a la mano derecha ribera del río desta otra parte del a media legua pequeña de la ciudad».

«El thesorero pregunto al dho fray Martín si le contentaua aquel lugar, aquel le respondió hic requien meam in saeculum saeculi hic habitado quoniam elegi eam, el qual dicho tesorero compro la mayor parte de aquel heredamiento el qual enteramente posee oy el dho monesterio y traxo maestros y comenzaron abrir los cimientos y el dho thesorero puso por su mano la primera piedra a XXI de enero dia de sancta Agnes el año de MCCCXXVII. En este lugar, en la falda del cerro,  parece que había ya una ermita de dedicada a la Virgen.

El monasterio se comienza a edificar el 21 de enero de 1427 acabándose gracias a los donativos del Contador. La fundación de la iglesia fue el 2 de abril de 1431 y construida en estilo gótico. La capilla mayor fue rehecha en 1485 por el obispo de Astorga, hijo del Contador. En 1494 se reedifica el claustro por el canónigo de la Catedral Francisco Álvarez de Toledo. La capilla de La Visitación, junto a la cabecera de la iglesia, fue fundada y construida en 1463 por el canónigo de Toledo y arcediano de Madrid don Luis Núñez de Toledo, hermano de la segunda mujer del Contador. Aquí consigue que en 1471 se traigan las reliquias de San Raimundo, fundador de la orden de Calatrava, abad de Fitero- Navarra-, desde Ciruelos, Toledo.

En la villa de Ciruelos, próxima á Toledo, descansó en el Señor el día I5 de Marzo de 1163. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia del mismo pueblo. Aquí permaneció hasta el de 1468, en el que don  Luís Núñez, canónigo de la santa iglesia de Toledo y arcediano de Madrid, trasladó los sagrados restos del santo abad Raimundo al monasterio de Monte-Sión de la misma ciudad de Toledo, en virtud de bula especial que ad hoc obtuvo del papa Paulo II, y los colocó en una capilla propia suya, donde se conservaron hasta el año 1590, en que Fray Marcos de Villalba, general que fue de la Orden, siendo abad de Fitero, trasladó las  reliquias a un suntuoso sepulcro, que mandó labrar cerca del altar mayor, al lado de la Epístola, con la correspondiente y aclaratoria inscripción. Fray Marcos se apropia de parte de las reliquias que da a Fitero. En 1721 las Reliquias de distribuyen entre los monasterios de Monte Sión- hoy en la capilla del Ochavo de la Catedral-, las monjas Calatravas de Madrid- trasladadas al convento de Calatravas de Morazarzal-, las monjas de san Clemente de Toledo y las monjas de San Felices de Burgos.

El padre Jerónimo de Mascareñas, Lisboa, 1611-Segovia, 1672. Caballero de Calatrava,  fue el gran impulsor de la elevación a los altares del fundador de la orden de Calatrava a mediados del siglo XVII. Escribe libros sobre la Orden y es el recopilar y copista de los documentos de esta Orden, y de gran parte de los documentos de los reinados de Felipe III y Felipe IV, amén de otros libros de política, geografía e historia que ahora se encuentran en la Colección Mascareñas. Cincuenta volúmenes que están en la Biblioteca Nacional de Madrid.  Escribe    y una biografía de don Raimundo publicado en 1653. Autor de Campaña de Portugal por la parte de Estremadura el año de 1662, que  se publicó en Madrid un año más tarde. Con su hermano Pedro de Mascareñas, interviene en algunas de las diligencias para el expediente de ingreso del pintor Diego Velásquez en la orden de Santiago, con informe positivo. La documentación de este expediente se conserva en parte en el AHN y en el Archivo del Tribunal de la Órdenes.

María Zapata y Mendoza, V condesa de BARAJAS, X condesa de Coruña del Conde, X vizcondesa de Torija, III marquesa de la Alameda. Casa primero con Pedro Zapata, su tío, hijo del los II condes de Barajas, Con sucesión. Después con don Pedro Mascarenhas, II marqués de Montalvão en Portugal, muere en 1675, sin sucesión.

El 15 de marzo es la fiesta de san Raimundo de Fitero Abad fundador del monasterio de Fitero –Navarra- y fundador de la Orden Militar de Calatrava.


La amistad de Martín de Vargas, fundador del monasterio de Montesión de Toledo, con el canónigo y tesorero de la catedral de Toledo don Alonso Martínez provenía de cuando su estancia en Roma. Algunos quieren dar a entender que el motivo de dirigirse a fundar a Toledo fue porque era oriundo de esta ciudad. Razón poderosa para pensar lo contrario: de haber sido oriundo de Toledo, jamás hubiera ido a fundar a aquellas tierras, porque sabia muy bien que ningún profeta es bien visto en su propia tierra. Ya hemos demostrado su procedencia de Jerez de la Frontera, aunque está fuera de duda que sus ascendientes lejanos provenían de tierras toledanas.

Edificada una pobre ermita y unas celdas contiguas, para que sirviesen de habitación a los monjes, mientras se elevaba el edificio del monasterio. Martín de Vargas fue elegido Prior y Reformador del incipiente eremitorio.

Estos santos varones comenzaron a hazer vna vida santísima en la ermita de nuestra Señora de Monte Sion cuyo nôbre se le dio porque assí como del Monte de Syon salió la ley dada a los Israelitas, assí de esta casa salió la ley y las definiciones de la regular observancia de Císter en España, y fue tal la fama y opinión de su santidad, que los fieles comenzaron a hazerles muy largas limosnas y a visitar la ermita tomando grande deuocion con nuestra Señora de Monte Syon por cuya intercesión el Señor ha hecho muchos milagros y los haze cada día, sanando coxos y mancos y librado a otros del captiuerio y peligros de muerte y enfermedades mortales e incurables.

Don Álvaro de Luna quiso engrandecer pero los monjes no quisieron aceptar. Efectivamente, don Álvaro de Luna, con toda su autoridad de valido preponderante por aquellos tiempos en Castilla, no logró vencer la resistencia de aquellos monjes, opuestos tenazmente a que su casa desentonara de los principios de santa pobreza en que la habían concebido.

En 1438 muere Martín de Vargas.

Monasterio e iglesia de Santa maría de Montesión sufrieron reformas en los siglos XVI, XVII y XVIII.



La antigua finca de Don Tirso, situada a pocos kilómetros de Toledo ocupa los mejores cigarrales de la Vega del Tajo. Los frailes del Císter la recibieron en herencia hace ahora dieciséis años. O mejor, recuperaron su propiedad, perdida en 1835 por la desamortización de Mendizábal. En realidad, esta vega fue escogida por los cistercienses en 1428 como cuna en Castilla de esta congregación, surgida de una reforma de la orden de Cluny, en 1098. Durante los siglos XV, XVI y XVII se va construyendo en este lugar un monasterio, de estilo herreriano y sin gran valor artístico, conocido como de San Bernardo o de Montesión.

Monasterio de Santa María de Montesión de Toledo. Cistercienses. Bernardos. Aunque hoy día es conocida con el nombre de Congregación de Castilla, al principio se la llamó LA OBSERVANCIA DE ESPAÑA, añadiendo o anteponiendo el genérico de cisterciense, posteriormente, prevaleció el de CONGREGACIÓN, o SAGRADA CONGREGACIÓN DE SAN BERNARDO Y OBSERVANCIA DE CASTILLA, también se la denominó CONGREGACIÓN DE MONTESION, y más comúnmente, los BERNARDOS. 


Con los años, la comunidad pasa sus momentos malos. En 1812 y 1820 sufre sendas exclaustraciones, y en 1835, con la desamortización de Mendizábal, el convento pasa a propiedad particular. En una época la iglesia es utilizada como lagar. En los años veinte, la marquesa de la Unión de Cuba, propietaria entonces, se toma interés por el lugar y repara y mejora notablemente los jardines al tiempo que restaura en lo posible el edifico, que en la guerra sirve como hospital de sangre y campo de concentración. Al final de la misma, Tirso Rodrigáñez Sánchez Guerra, administrador hasta entonces, la alquila primero y la compra después. Habilita el convento como palacio y da trabajo en la finca a 34 familias, que cuidan los olivares y los frutales.

En el año 1966 fallece don Tirso sin herederos y decide devolver el monasterio a sus primitivos propietarios, a quienes se lo deja en herencia, junto con 620 de las mil hectáreas que ocupa la finca. El resto del terreno queda para una fundación benéfico-agrícola y una pequeña parte para el albacea testamentario, José Gambín. El 13 de noviembre de 1970, la comunidad cisterciense de Santa María de Huerta, en Soria, toma posesión del monasterio y su entorno. A partir de entonces se plantean los frailes qué hacer con la finca o realidad material de que disponen para alcanzar, sus fines superiores, según la expresión que prefieren. La comunidad está metida en fuertes gastos por las reparaciones de su monasterio de Santa María de Huerta y también hace falta dinero para acondicionar mejor el de San Bernardo, que, al parecer, aspiran a convertir en el centro de formación de la orden en España.

El albacea testamentario que había heredado un pequeño trozo de la finca, consiguió, sin recalificar el terreno ni aprobar plan parcial, venderlo por parcelas a diez compradores que edifican en ellas sus chalés. El Ayuntamiento concede licencias de obras, pese a las irregularidades arriba reseñadas.

Los cistercienses deciden hacer lo mismo. Acotan una zona de cerca de sesenta hectáreas y realizan una parcelación de la misma, que incluye el trazado de carreteras interiores. Son 69 parcelas a vender en una primera fase y 34 en una segunda. Sus extensiones varían entre los 3.000 y los 4.000 metros cuadrados.