viernes, 16 de octubre de 2009

Cuenca. Intendencia y provincia.

La Intendencia de Cuenca intercambió territorio y pueblos con Teruel, Toledo, Guadalajara, Albacete, Ciudad Real, Valencia y Madrid. Las villas de Utiel y Requena junto con otras siete poblaciones más pasan a la provincia de Valencia. A la de Albacete veintitrés pueblos entre ellos las villas de La Roda, Minaya y Tarazona. A Guadalajara las villas de Sacedón y Pareja y otros veintiocho pueblos más entre ellos Alique, Córcoles, Casasana, Castilforte, Chillarón del Rey, Escamilla, Millana, Ocentejo, Poyos, Sacedón, Tabladillo y Villaescusa de Polositos y setenta y cuatro de los setenta y cinco del territorio de Molina de Aragón- sólo queda en la provincia de Cuenca la villa de Valsalobre-. Guadalajara cede a Cuenca San Pedro Palmiches y Valdeolivas- que junto con Salmerón y Alcocer de la tierra de Guadalajara y de la intendencia de Guadalajara y ahora también de la provincia formaban parte de la comunidad de pastos de Huete y conformaban junto con Millana el señorío conocido como Las cinco villas del Infantado, luego base territorial del ducado mendocino del Infantado. Cuenca recibe treinta y cuatro pueblos de las intendencias de Valencia, Albacete, Guadalajara, Ciudad Real, Madrid y Teruel y otros ocho que habían pertenecido a los señoríos de Haro y Albornoz una vez derogados señoríos y mayorazgos como figura jurídica de propiedad vinculada y jurisdicción territorial. Veintidós núcleos de población que ahora pertenecen a la provincia de Cuenca estaban incluidos en el territorio de Toledo. Eran villas que formaban parte del territorio de la Orden de Santiago. Entre ellas, Pedro Muñoz, Mota del Cuervo, Uclés, Fuente de Pedro Naharro, Villarrubio, Tribaldos, Tarancón, Rozalén, Saelices. Pertenecían al partido de rentas de Ocaña, centro administrativo de la orden que tenía en Villarejo de Salvanés- en la actualidad en la Comunidad de Madrid- la cabeza de la Encomienda Mayor de Castilla. De Madrid pasa a Cuenca Buendía.
La intendencia de Cuenca contaba a mediados del siglo XVIII, según la Relación de Poblaciones con su censo de vecinos elaborada en la Contaduría Principal de Cuenca en el año 1757, con un total de cuatrocientos veintidós 422 núcleos de población y cincuenta y dos 52 despoblados de los que solamente aparecen recogidos en la relación de poblaciones con su vecindario diez 10 de ellos. De estos cuatrocientos veintidós 422 núcleos de población dos 2 tenían la categoría jurídica de ciudades que eran la propia capital de la intendencia y la ciudad de Huete. Las villas eran doscientas treinta y dos 232, las aldeas ciento seis 106 y los lugares ochenta y dos 82. Se contabilizaron cinco 5 ventas, doce 12 granjas y setecientas sesenta y tres 763 casas de campo y dos 2 términos redondos. Por lo que se refiere a edificios eclesiásticos el número de colegiatas en la provincia era de una, el de parroquias de cuatrocientas sesenta y una 461 y el de ermitas de doscientas cincuenta y cuatro 254. El número de monasterios, conventos, colegios y congregaciones de religiosos y religiosas era de setenta y cuatro 74. El Partido de Rentas de Huete recibía los impuestos reales de setenta y siete 77 pueblos y en su territorio se contabilizó un despoblado. En el total del territorio de la intendencia había treinta y cinco 35 pueblos que tenían menos de quince 15 habitantes y de ellos trece 13 tenían cinco 5 vecinos o menos.
La intendencia de Cuenca contaba además de con el partido de rentas de Huete, con el partido de rentas de la villa de Molina de Aragón, que era cabeza de los pueblos de este señorío que en la actualidad pertenecen a la provincia de Guadalajara, con el partido de rentas de la villa de San Clemente y con el partido de rentas que tenía como centro la propia ciudad de Cuenca. A finales del siglo XVIII la intendencia tenía dos ciudades, Cuenca y Huete, doscientas cuarenta y cinco 245 villas, setenta y nueve 79 lugares, ciento seis 106 aldeas; en total cuatrocientas treinta 430 poblaciones y cincuenta 50 despoblados. Los núcleos de jurisdicción real eran doscientas treinta y seis 236 y se contabilizan ciento noventa y siete 197 poblaciones de señorío.

La intendencia de Cuenca fue la última creada de las veintidós en las que se organizaron los territorios de la Corona con la dinastía Borbón. Los territorios, que luego darían lugar a esta intendencia, estaban incluidos, en la primera división que se hace en dieciocho intendencias en el año 1718, en la llamada intendencia de La Mancha. La intendencia de La Mancha abarcaba las diócesis de Toledo y Cuenca. En el decreto de restablecimiento de intendencias del año 1749 es ya una intendencia con entidad propia en el Reino de Castilla. Los límites de la Intendencia de Cuenca fueron modificados en el año 1789 cuando el conde de Floridablanca mandó realizar un estudio para fijar los límites de la provincia, limites que volverían a ser modificados en el año 1804. Las Cortes de Cádiz dividen el estado en provincias división que fue suprimida en el año 1814 con la Restauración de Fernando VII después de la guerra de la Independencia. En el año 1822 fueron restablecidas nuevamente las divisiones provinciales y se fijaron sus límites actuales. La provincia de Cuencas intercambió territorio y pueblos con las actuales provincias de Albacete, Ciudad Real, Guadalajara, Valencia, Teruel y Toledo. Se suprimió la división provincial de nuevo en el año 1823 y fue reinstaurada en el año 1833, sin alteraciones para la provincia de Cuenca, con la definitiva estructura administrativa de división en provincias que se hace desde el ministerio de Fomento por Javier de Burgos durante el reinado de Isabel II. Como hemos visto la división provincial del territorio o su supresión con el mantenimiento de las intendencias es una dinámica que se mantiene durante la primera mitad del siglo XVIII. Esta circunstancia será una consecuencia de los vaivenes de la política liberal o conservadora durante el reinado de Fernando VII que adopta o deroga la vigencia de la Constitución de Cádiz y de otras legislaciones liberales con sus intentos de modernización del país.

La intendencia de Cuenca no concuerda en extensión y en límites geográficos con la actual provincia de Cuenca ya que se realizaron importantes intercambios de pueblos entre Cuenca y las provincias limítrofes. El mapa de Cuenca, tanto en su trazado como en su extensión, sufrió importantes modificaciones en el paso desde la división administrativo y territorial de intendencia a la de provincia. El partido de rentas de Cuenca perdió 57 de sus 229 núcleos de población, el de San Clemente 11 de sus 50 pueblos, el de Huete 16 de sus 78 pueblos y el partido de Molina 74 pueblos ya que solamente se mantiene en la actual provincia de Cuenca la villa de Valsalobre. Para contrarrestar esta pérdida de pueblos y de población Cuenca recibirá 22 núcleos de población que estaban incluidos en el territorio de Toledo. Eran villas que formaban parte del territorio de la Orden de Santiago y que integraban el priorato de Uclés ya que bajo la dirección del monasterio de Santiago de esta villa estaban las tierras y las gentes que constituían las posesiones de la Orden en las tierras conquenses. Entre las villas del priorato que se integran en las tierras de la intendencia están Almendros, Belinchón, Fuente de Pedro Naharro, Mota del Cuervo, Pedro Muñoz, Pozorrubio, Rozalén, Saelices, Tarancón, Tribaldos, Uclés, Villamayor de Santiago y Villarrubio. Estos pueblos pertenecían al partido de rentas de Ocaña que era el centro administrativo de la Orden Militar de Santiago. Villarejo de Salvanés, en la actualidad perteneciente a la Comunidad de Madrid, era la cabeza de la Encomienda Mayor de Castilla. Las ordenes militares desparecen como tales a lo largo de los siglos XIX y XIX.
La provincia de Albacete recibirá de la de Cuenca 23 poblaciones entre ellas las villas de La Roda y Tarazona. De la importancia de estas poblaciones puede darnos una idea sus censo de población en el vecindario de Ensenada en el que se recoge que la villa de La Roda contaba con 880 vecinos laicos y 49 eclesiásticos y la de villa de Tarazona con 927 vecinos del estamento laico y 30 vecinos pertenecientes al estamento eclesiástico. Del territorio provincial de Albacete pasan al de Cuenca 9 poblaciones. Los núcleos de población que pasaron de Cuenca a la provincia de Valencia fueron nueve 9 como es el caso de Requena y Utiel. A mediados del siglo XVIII la villa de Requena contaba con una población de 1.675 vecinos laicos y 118 vecinos eclesiásticos y la villa de Utiel con 873 vecinos del estamento laico y 52 del estamento eclesiástico. De la importancia de estas villas reasignadas a otras provincias puede dar una idea la comparación con la población de la capital de la intendencia que tenia en el momento de la encuesta catastral 1.592 vecinos laicos y 512 eclesiásticos que suponían la cuarta parte de la población total. La provincia de Valencia cederá seis 6 poblaciones a la de Cuenca. La provincia de Guadalajara fue la que más amplio su terreno a costa de las poblaciones que toma de la de Cuenca. Cuenca cedió treinta pueblos pertenecientes a los partidos de rentas de la propia capital y del partido de rentas de Huete a la provincia de Guadalajara y setenta y cuatro 74 de los setenta y cinco 75 pueblos del partido de rentas del Señorío de Molina y entre ellas estaba la propia villa de Molina de Aragón. De este partido de Rentas solamente quedará en la provincia la población de Valsalobre. Entre las villas cedidas a Guadalajara podemos citar las de Sacedón y Pareja. La población de Poyos pasará del partido de rentas de Huete a la provincia de Guadalajara y volverá a la de Cuenca cuando este pueblo sea inundado por las aguas del pantano de Entrepeñas y sus habitantes realojados en el pueblo de Paredes que a mediados del siglo XVIIII ya estaba deshabitado. A la provincia de Sevilla Cuenca cedió las villas de Alcalá del Río que tenía 966 vecinos laicos y 8 eclesiásticos y la de Pozo Amargo con 164 vecinos laicos y 3 eclesiásticos. La primera pertenecía al partido de rentas de Cuenca y la segunda al partido de rentas de San Clemente. A la provincia de Teruel Cuenca pasó la villa de Vindel y recibió de ella las villas de Huelamo y Lagunaseca y de la provincia de Madrid la villa de Buendía. Del territorio de Ciudad Real pasan a Cuenca las poblaciones de El Simarro y Las Casas del Roldan. Después de la realización del Catastro muchos núcleos de población con escaso número de habitantes se convirtieron en despoblados y sus nombres desaparecen del registro de pueblos de la provincia y sin embargo podemos rastrearlos en el vecindario del Catastro. En esta situación se encuentran unos diecisiete 17 núcleos de población de los cuales seis 6 ya eran considerados despoblados a mediados del siglo XVIII y los otros once 11 contaban con menos de diez 10 vecinos excepto uno de ellos donde se contabilizaron trece 13 vecinos.

La provincia de Guadalajara comprende en la actualidad 450 núcleos de población, la de Albacete 283 pueblos, la de Toledo 241 pueblos y la de Ciudad Real tiene 196 núcleos de población. Históricamente tendríamos que recordar que algunos pueblos de la actual provincia de Cuenca eran territorio de la Orden de Santiago, que tenía su sede en el Monasterio de Uclés que recibiría de Alfonso VIII importantes territorios de las tierras de Alarcón. Las poblaciones y tierras de la Orden de Santiago pertenecían para sus pagos de contribuciones al partido de rentas de Ocaña, como ya hemos recogido. El alfoz de Uclés como territorio de la orden de Santiago en Cuenca se organizaba en tres sexmos el de Saelices, Tribaldos y Riánsares. La Orden de Calatrava era la dueña de importantes pueblos y latifundios en la provincia de Ciudad Real. Del territorio provincial de Ciudad Real pasan al de Cuenca dos villas. La provincia de Guadalajara y, en particular, las villas de Pastrana, Valdeolivas, y Salmerón era la base económica de la familia de los Mendoza y territorio de los Duques del Infantado que estaban relacionados por vínculos familiares con los Manrique de Lara. La villa de Valdeolivas será junto con la de San Pedro de Palmiches una de las que la provincia de Guadalajara cede a Cuenca. Del Señorío de Haro se incorporan cuatro 4 poblaciones a la provincia.
En resumen, la intendencia cedió un total de 159 pueblos de los 432 contabilizados por la Contaduría Principal en el año 1757 entre los que pasan a otras provincias o se van despoblando. De estos 159 pueblos que desaparecen del territorio de la intendencia 74 eran los pertenecientes al territorio del Señorío de Molina y se integraron nuevos en la provincia 75 pueblos siendo el núcleo más importante de estos los 22 que pasan desde la Orden de Santiago. Como vemos en la intendencia desaparece uno de sus partidos de rentas y sufre la perdida de 85 pueblos de los otros tres partidos. Estas pérdidas se contrarrestan para llegar a los 347 pueblos que tiene ahora la provincia con las poblaciones que entraron de las intendencias limítrofes, fueron integrados de señoríos, de mayorazgos y de casas nobiliarias y con los que experimentaron diversos cambios dentro de la propia intendencia como es el caso de aldeas que se separaron de la villa en la que estaban integradas.

A la provincia pertenecen actualmente tierras de los señoríos del obispado de Cuenca, de Albornoz, de Alarcón, de Montalvo y Valverde después que la Constitución del año 1808 deroga los señoríos De estos señoríos el que pertenecía a la familia del Arzobispo de Toledo el cardenal Gil Álvarez Carrillo de Albornoz, que se forma en el siglo XIV, abarcaba veinticinco poblaciones. En el siglo XIV los reyes Alfonso XI y Enrique II dieron a los Albornoz los señoríos de Torralba y Tragacete a los que Alvar García de Albornooz, hermano del Cardenal, unió mediante compra el de Beteta, Utiel y Moya y el infantado de Cuenca. Las tierras y los pueblos de Cuenca fueron la base económica y territorial de muchas casas nobles como las de los marqueses de Villena, Ariza, Cañete, Léganes, Valdecabras, Moya y como las de los Condes de Haro, de Acuña, de Huete, de Cervera, de Campo Real o de La Ventosa y del duque del infantado señorio de los albornoz casas emparentdas entresi por matrimonios entre heredereos de mayorazgos y titulares de casas nobiliarias; marqueses de Cañete, Hurtado de Menodoza, y antes de los Luna como señorío, de los condes de La Ventosa y señores de Caracena como fueron los Sandoval y luego los Alvarez de Toledo

Los territorios del marquesado de Villena tenían su centro en el pueblo de Belmonte donde en el año 1456 don Juan de Pacheco, segundo marqués de Villena, manda construir su Castillo. Todas las posesiones de la casa de Villena pasan a la Corona por el apoyo que el tercer marqués de Villena, don Diego López Pacheco, ofrece a Juana la Beltraneja en la guerra civil que la enfrenta con su tía Isabel la Católica. Recordemos que el primer marqués de Villena fue un gran aliado actuando, prácticamente, como valido del rey Enrique IV en calidad de favorito del monarca. El señorío de Moya fue elevado a marquesado por los Reyes Católicos en las Cortes de Toro celebradas en el año 1480. Los marqueses de Moya ejercían su jurisdicción sobre 32 (ó 36) poblaciones. El marquesado de Moya fue la recompensa de la reina Isabel La Católica a su gran amiga y apoyo Isabel de Bobadilla casada con Andrés Cabrera. Su hija, Isabel Cabrera de Bobadilla, casará con un Hurtado de Mendoiza , quienes recibirán el título de marqueses de Moya. Los Reyes Católicos utilizaron la concesión de títulos para recompensar los apoyos recibidos de la nobleza a sus aspiraciones al trono de Castilla. El condado de Haro en las tierras de Cuenca pertenecía a una rama de la familia de los descendientes de la familia López de Haro, señores de Vizcaya, y que fueron una de las familias que desempeñaron un papel fundamental en la reconquista de estas tierras. Miembros de esta familia estarán presentes a lo largo de toda la historia de Castilla.

En la actualidad en la provincia existen 347 pueblos y algunos menos municipios, en concreto 238, ya por razones , principalmente económicas, algunos pueblos sean agrupado en un solo municipio. Estos 347 pueblos de la provincia, que ocupan una superficie de 17.061 kilómetros cuadrados, son el resultado de todas las alteraciones descritas debidas a los intercambios con las provincias limítrofes, a las desapariciones por despoblamiento, a las circunstancias que han favorecido crecimientos de poblaciones prácticamente deshabitadas y a las segregaciones de municipios que a mediados del siglo XVIII formaban una sola población.
Decir de las tierras de Albacete que el oeste y el suroeste de la capital conitituían un sector pantanoso e insalubre. La desecación llevada a cabo por la acción del hombre se incrementa a inicios del siglo XX dando lugar al paisaje actual. Llama la atención el gran numero de pueblos que en la provincia de Cuenca en sus límtes con la de Albacete llevan el nombre de Casas que recuerdan un poblamiento disperso en tierras que presentaban la característica antes expuesta.