jueves, 15 de abril de 2010

Palacio de Fernan Núñez. Entre Atocha y Embajadores. Madrid.



Este palacio fue construído por el arquitecto Martín López Aguado en el año 1848 sobre el antiguo palacio de los condes de Cervellón. Su construcción fue llevada a cabo con la máxima opulencia característica del periodo isabelino, con sencillez exterior e interiores barrocos y suntuosos. Reformado por los arquitectos Fernando Ruiz Jaime, Federico Echevarría y Horacio Domínguez en la década de los 70 para albergar el Museo del Ferrocarril, en 1983 el museo fue trasladado a la Estación de las Delicias. Actualmente el palacio es destinado a usos administrativos de RENFE.

Es uno de los ejemplos más significativos de la opulencia con que vivía la aristocracia madrileña durante el periodo isabelino. Su sencillez exterior, más en línea con el orden clásico de los palacios dieciochescos –simetría en los huecos, pilastras, balcones- contrasta con el barroquismo y la suntuosidad de su salón de bailes, salones, saletas, piezas de lectura y despachos ricos en frescos, esculturas, estucos, sedas, marqueterías y cristalerías. Y es que entonces, la élite social de Madrid se relacionaba y se divertía en los palacios de la aristocracia, como en éste de Fernán Núñez, donde se celebraban tertulias, certámenes literarios, lujosas fiestas, conciertos y bailes, y a los que solía acudir con frecuencia la mismísima reina Isabel II.

En la década de 1970 fue reformado por un grupo de arquitectos compuesto por Fernando Ruiz Jaime, Federico Echevarría y Horacio Domínguez con objeto de instalar en parte de sus dependencias el Museo del Ferrocarril. En 1983 el museo fue trasladado a su nueva sede en la antigua Estación de Las Delicias y el palacio sigue destinado desde 1941 a usos administrativos de RENFE.

El Palacio de Fernán Núñez es la sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles desde 1985. Adquirido en 1940 por la Compañía de los Ferrocarriles del Oeste de España, en 1941 pasó a ser sede del Consejo de Administración de RENFE a raíz de la nacionalización de las compañías ferroviarias. Actualmente es propiedad del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias y de Renfe - Operadora.

El Palacio lo empezó a construir en estilo neoclásico el I duque de Fernán Núñez en 1790. La actual configuración es producto de la remodelación realizada por el conde de Cervellón, esposo de la hija del I duque de Fernán Núñez, con el propósito de convertirlo en una de las residencias más sobresalientes del Madrid de mediados del siglo XIX. La reforma afectó fundamentalmente al interior, en el que la primitiva edificación se adaptó al romanticismo dominante en la época.

El primer núcleo del Palacio se empezó a construir en 1790, siguiendo los planos del arquitecto D. Antonio López Aguado. Su actual configuración es, básicamente, producto de la remodelación y ampliación encomendada, a mediados del siglo XIX por don Felipe Ossorio, conde de Cervellón y esposo de doña Francisca Gutiérrez, hija del I duque de Fernán Núñez, muerta en 1829, con el propósito de convertirlo en una de las residencias más sobresalientes de Madrid.

El encargado de la transformación fue don Martín López Aguado, hijo del primer arquitecto, que adaptó la primitiva edificación neoclásica, sobre todo en el interior, al romanticismo dominante en la época. En la decoración tuvo un importante papel don Joaquín Edo del Castillo, cuya trayectoria profesional destacó en los campos de la decoración y la escenografía teatral.

El Palacio se articula en dos áreas: la noble y la de servicio y caballerizas. La parte noble, que es la que mejor se conserva, está decorada con una abundante producción de alfombras y tapices de la Real Fábrica de Santa Bárbara, algunos réplicas de cartones de Goya, así como taraceas en pisos y techos, lámparas de cristal de Baccarat, tejidos de seda, mármoles, bronces, muebles con profusión de dorados y otros elementos de lujosa factura.

Entre los ambientes más significativos del Palacio pueden citarse el Patio de Recibo con la escalera principal, el Salón de Estuco, el Salón de Pasos Perdidos y la Logia, el Salón Rojo (despacho principal), , el Salón de Baile, el Salón Isabelino, el Comedor Principal y el Comedor de los Niños, y la Escalera de Nogal. También destacan el jardín y el invernadero.

El jardín central del palacio de Fernán-Núñez, uno de los ejemplos más representativos de arquitectura romántica en Madrid. Desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad el palacio ha sufrido múltiples transformaciones como hemos visto.

Hasta finales del XVIII los solares que ahora ocupa el palacio de Fernán-Núñez eran casas
de vecindad y huertas pertenecientes a diferentes propietarios, algunos habían formado parte
del Convento de Santa Isabel que desde 1618 los fue vendiendo, poco a poco, a diferentes personas.

En 1753 Blas Jover comienza a adquirir solares próximos a la esquina de las calles Santa Isabel y San Cosme, allí edifica «una casa grande y hermosa, con cinco huecos de puertas, dos regulares y tres cocheras». Esta casa y sus terrenos anexos serán adquiridos en 1796 por los herederos del cardenal de la Cerda y San Carlos, y finalmente por don Miguel José María de Cueva Velasco, XII duque de Alburquerque, casado con doña Cayetana de la Cerda, una de las herederas del Cardenal.

Será el XIII duque de Alburquerque y conde de Fernán Núñez quien inicie la construcción
del palacio en la calle de Santa Isabel a finales del siglo XVIII, apuntando todos los datos a que
es Antonio López Aguado, el arquitecto de la casa ducal, el encargado del proyecto. Ya en esta
primera ordenación del solar estará presente el jardín interior como elemento básico en la
articulación de los espacios. Inmediatamente después de su construcción entró en un período de decadencia debido a dos razones: en primer lugar, por la invasión francesa y, en segundo lugar, por los problemas sucesorios que surgieron tras la muerte, en 1803, de don Miguel José María de la Cueva y Velasco. Así, en esta época el palacio es utilizado como hospital y cuartel –durante la ocupación francesa–, y reformado para casa de inquilinos en 1805.

Una vez resueltos los avatares sucesorios que atravesó la casa ducal en la primera mitad del siglo XIX, Felipe María Osorio y Castelví, duque de Fernán Núñez y conde de Cervellón, financiará esta obra que dirigirá el arquitecto Martín López Aguado. Si los cambios en la planta y la fachada del palacio van a ser de envergadura, no lo son menos las consecuencias que tiene para el jardín.
Al comprarse el terreno lindante con el Colegio de Santa Isabel, el límite sudeste del jardín
se amplía y puede ser destinado a nuevos usos. Se levanta un Invernadero, uno de los mejores de los palacios de la aristocracia madrileña, escenario de fiestas, cenas y recepciones.

Tras la Guerra Civil el palacio de Fernán-Núñez es adquirido en primera instancia por la
Compañía de Ferrocarriles del Norte y más tarde por la RENFE. Se inician en estos momentos
(1941-44) una serie de reformas destinadas a restaurar los desperfectos causados en la guerra
y adecuar el inmueble a los nuevos usos, ya que se convertirá en sede central de esta compañía.
Suponemos que la configuración actual del jardín responde a esas reformas de postguerra y a
las obras realizadas a principios de los años setenta. Con todas estas reformas se consigue aumentar la superfice habitable del palacio, dotarlo de un amplio salón de actos y disminuir la accesibilidad del jardín, éste se convierte en un elemento estético cuya función principal es dotar de iluminación al interior del palacio, a la vez que ofrece bellas prespectivas a todas las ventanas y balcones del patio; pero en este jardín no se realiza ya ninguna actividad, desde 1912 ha ido perdiendo su papel como espacio funcional dentro del conjunto.

Doña María de la Esclavitud Sarmiento Cáceres era la esposa del VI Conde de Fernán Núñez, el gran biógrafo del Rey Carlos III y había nacido en Toro, provincia de Zamora, el 22 de febrero de 1760. El día 17 de noviembre de 1810, murió doña María de la Esclavitud Sarmiento. Ordenando en el día 31 de agosto de 1810 que se le entierre junto a su marido en la parroquial de San Andrés, fecha de su testamento. El VI Conde muere en Madrid en 1795. De su matrimonio el VI Conde había tenido nueve hijos de los que le viven solamente seis, que son Carlos, José, Francisco, Luis, Escolástica y Bruna, pues los otros tres murieron al nacer.

Sus padres eran don Diego Sarmiento, marqués de Castelmoncayo y doña Joaquina Cáceres, aquél gallego y ésta extremeña y descendiente de los Espadero, los primeros conquistadores de Cáceres.
El Rey quiso premiar al VI Conde con el nombramiento de Consejero de Estado y con la Embajada en Viena, de mayor categoría que la lisboeta, pero esto último no lo aceptó don Carlos Gutiérrez de los Ríos, pues estaba muy encariñado con una obra que estaba haciendo, que era, en las vacaciones de su estancia en Lisboa, remodelar su palacio de Fernán Núñez. Él mismo haría los planos de la transformación de un viejo caserón en un palacio neoclásico con su jardín francés. Ya terminado el palacio debía tener en el salón un retrato de la familia. De ello se encarga Goya en la primavera de 1786, así como de los retratos de su hijo y su nuera en 1803 ya muerte el Conde.

Participa la Condesa en la creación de la Junta de Damas de la Real Sociedad Económica de Amigos del País.


Carlos Gutiérrez de los Ríos y Sotomayor, nacido en Lisboa el día 3 de enero de 1779, hijo del VI conde de Fernán Núñez, Carlos, y de María de la Esclavitud Sarmiento de Sotomayor. Murió a los 43 años de edad a causa de una caída de caballo. Fernando VII convirtió su título de Conde en el de Duque y le dio la embajada de Londres.
Se considera su retrato uno de los mejores retratos masculinos del mundo.


María Vicenta de Salís Vignancourt Lasso de la Vega, duquesa de Montellano y del Arco, hija del V duque de Montellano, teniente general del ejército y casado con la marquesa de Anta. Nació el año 1780, y siendo muy joven se desposó con el conde de Fernán Núñez el año 1798. De ese matrimonio nacieron dos hijas, Casilda, que murió siendo niña, y Francisca, que se casaría con el conde de Cervellón.

Poco feliz fue la duquesa en su matrimonio, ya que su amor fue poco correspondido por su marido, el cual la abandonó por la que fue el gran amor de su vida, Fernanda Fitz-James Stuart. Como se recoge su bisnieta casa con un Alba de la familia de Fernanda.

Muy joven enviudó la desdichada duquesa en 1822, y casóse en segundas nupcias con Filiberto José Mahy, con quien no tuvo hijos, siendo su hija Francisca Fernán Núñez la única heredera de todos sus bienes. Fue retrada con su marido en 1803.

María del Pilar Osorio y Gutiérrez de los Ríos, III duquesa de FERNÁN NÚÑEZ, entre otros títulos, casa en 1852 con Manuel Falcó, marqués de Almonacid de los Oteros, hijo menor de Juan Jacobo Falcó y Valcárcel, XIII marqués de Castel Rodrigo, X marqués de Almonacid de los Oteros y de su primera mujer Carolina d’Adda. Padres de María del Rosario Falcó y Osorio, XXI condesa de Siruela, casa en Madrid 1877 con Carlos María Stuart FitzJames Palafox Portocarrero Kirkpatrick Álvarez de Toledo, IX duque de Berwick y XVI duque de Alba de Tormes, y de Manuel Falcó y Osorio, IV duque de FERNáN NÚÑEZ, que sigue.

Manuel Falcó y Anchorena es ahora el VI duque de FERNÁN NÚÑEZ. También V duque del ARCO, duque de BIVONA, X marqués de la MINA, XV marqués de la Alameda, XVII marqués de Almonacir, XIII marqués de Almonacid de los Oteros, XI marqués de Castilnovo, XVIII marqués de Miranda de Auta, XI conde de CERVELLÓN, XVII conde de BARAJAS, XVI conde de Anna, XII conde de Mollina de Herrera, XII conde de Montehermoso, X conde de Pezuela de las Torres, XI conde de Puertollano, X conde de Saldueña, V conde de Xiqiena, vizconde de Dave, XIV señor de la Higuera de Vargas, seis veces Grande de España.