domingo, 18 de abril de 2010

Real Monasterio de las Descalzas. Madrid.




En esta casa, contigua al monasterio de las Descalzas vivió Pío Baroja. En 1886 al ser el padre nombrado Ingeniero Jefe de Minas de Vizcaya decidió mandar a la madre a vivir a Madrid para que los chicos siguiesen estudiando, donde Pío se matriculó en el Instituto San Isidro para terminar el bachillerato, viviendo en un piso de la calle de la Independencia,

En 1896, el joven Baroja decide abandonar su puesto de médico en Cestona y volver a Madrid para dirigir, junto con su hermano Ricardo, la panadería que había heredado de una tía de su madre en la calle de Capellanes, hoy Maestro Victoria, y que hacía esquina con la calle de la Misericordia, donde pasa a vivir la familia, al lado de la plaza de las Descalzas, barrio en el que había una concentración de pequeñas industrias, sobre todo de talleres tipográficos y de encuadernación. Es esta experiencia la que quizás más afectó el rumbo que iba a tomar su vida y que sin duda le sirvió para agudizar su visión del mundo social en que vivía.

Pero la administración de la panadería es abandonada por Pío pocos años después y en 1902 la familia se trasladó al número 34 de la calle Mendizabal, donde vivirán hasta la Guerra Civil, cuando la casa fue destruida en un bombardeo.

Tras la guerra, Pío , su hermana Carmen y los hijos de esta, Julio y Pío Caro Baroja, se trasladan a la calle Ruiz de Alarcón, donde muere Pío Baroja en 1956.



Casa de las Alhajas. Ocupa el solar del antiguo monasterio de San Martín de monjes benedictinos. Este cenobio fue el primero que se fundó en Madrid, en el año 1126, con el privilegio de una Carta Puebla para poblar sus inmediaciones. Durante el siglo XIV, San Martín se convirtió en sede parroquial y llegó a ser una de las mayores jurisdicciones eclesiásticas de la ciudad.

José Bonaparte mandó derribar la iglesia, situada en la fachada norte del mismo y su solar sirvió para ampliar la plaza de San Martín. En cuanto al monasterio, en 1836, durante la desamortización de Mendizábal, pasó a titularidad del Estado quien lo dedicó a diversos usos; oficinas del Gobierno Civil, Diputación Provincial, Tribunal y Bolsa de Comercio, Consejo de Sanidad, y cuartel de la Guardia Civil.

Sobre el solar de éste último, demolido en 1868 durante el sexenio revolucionario, la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid promovió la construcción de un nuevo edificio entre 1870 y 1875 pensado para la realización de las subastas de los objetos empeñados.

La Caja de Ahorros y Monte de Piedad, fue el resultado de la fusión en 1869 del Monte de Piedad, (que había sido fundado en 1702 por Francisco Piquer, capellán del monasterio de las Descalzas Reales) y la Caja de Ahorros (fundada en 1838 y promovida por el marqués viudo de Pontejos, el financiero Francisco de Acebal y Azrratía, y Mesonero Romanos).

El edificio, inaugurado en 1875, fue construido según un proyecto de los arquitectos Fernando Arbós y Trementi y José María Aguilar, quienes distribuyeron la planta en torno a un gran patio de operaciones con cubierta de hierro y cristal.

El edificio de la Casa de las Alhajas es la sede de la Fundación Caja Madrid. Fue construido en 1875 por los arquitectos Fernando Arbós y Tremanti y José María Aguilar y fue originariamente la sede del Monte de Piedad de Madrid. Situado en el casco antiguo, en la plaza de las Descalzas de Madrid, constituye una de las piezas singulares de la ciudad. Está organizado en torno a una gran sala central con iluminación cenital, alrededor de la cual se levantan cuatro volúmenes donde antiguamente se encontraban las oficinas y dependencias. En 1986 se inicia una primera rehabilitación del edificio por Alberto Martín Artajo, seguida por una segunda fase en el año 2002, a cargo de Carlos Manzano. En esta remodelación, el espacio de exposición, que antiguamente se limitaba al patio central y galerías perimetrales, se amplia a la parte sur del edificio, donde se han creado tres nuevas salas. En ellas se han recuperado algunos de los espacios originales, predominando el empleo del vidrio y del acero. El edificio cuenta además con espacios destinados a conferencias y conciertos. La última reforma fue inaugurada por S.A.R. el Príncipe de Asturias en octubre de 2002, con ocasión de la conmemoración del Tercer Centenario de la Fundación del Monte de Piedad de Madrid.
El 23 de octubre de 1838 se creó la Caja de Ahorros de Madrid como una institución benéfica. Para tal labor, empleaba los capitales impuestos y los intereses que devengaban las operaciones del Monte de Piedad. La Caja abrió sus puertas el 17 de febrero de 1839. En cuanto a este edificio –del que sobre todo destacaba la capilla aneja, para cuyo acceso, Pedro de Ribera realizó una bella portada barroca en 1733-, fue derribado en la década de 1960. Su lugar lo ocupa un nuevo edificio de Caja Madrid, en cuya fachada trasera se colocó la portada de Ribera como vestigio de aquel primitivo edificio.

El monasterio de Nuestra Señora de la Consolación, más conocido como las Descalzas Reales es un monasterio de monjas de clausura, clarisas franciscanas descalzas, fundado en 1559 por Juana de Austria, viuda del príncipe Juan Manuel de Portugal, hermana de Felipe II y madre del futuro rey portugués don Sebastián. Se encuentra situado en la actual plaza de las Descalzas Es un edificio clasicista del siglo XVI que alberga en su interior importantes obras de arte. Parte del monasterio está en la actualidad dedicado a museo que se puede visitar.

Toma su nombre del convento que se encuentra situado en este espacio y que es el principal monumento. Este lugar constituyó en el siglo XIII el centro del antiguo arrabal de San Martín, en la segunda ampliación del antiguo Madrid. Aquí y delante del edificio del monasterio se proclamó en diversas ocasiones a los reyes y se aclamó a los príncipes de Asturias, alzando para la ocasión un tablado y un dosel.

En el siglo XVII la plaza estaba constituida en cada uno de sus lados por la iglesia de San Martín cuya portada principal daba al postigo de San Martín, la casa del secretario Muriel y en su frente meridional por la gran fachada del monasterio que se unía por un arco con las casas de Juan de Borja, (mayordomo mayor de María, la viuda emperatriz de Austria. Este edificio fue destruido en 1724 para construir el nuevo Monte de Piedad creado por el capellán del monasterio Francisco Piquer.

Más allá del arco existía otro edificio, obra del arquitecto Monegro, que servía como vivienda de los capellanes y como Casa de la Misericordia para 12 sacerdotes pobres. El lado norte de la plaza se cerraba con las casas del marqués de Mejorada y del duque de Lerma. Todos aquellos edificios eran de aspecto severo, con fachadas de color tostado. A partir de la llegada de Napoleón y durante los años posteriores, exclaustración y reformas, aquellos inmuebles fueron derribados unos y alterados otros, salvo el monasterio, que perdió parte de su extensión pero llegó casi intacto a nuestros días.

En el siglo XIX se colocó en medio de la plaza la fuente de la Mariblanca que estuvo con anterioridad en la Puerta del Sol y que hoy se encuentra en el interior de la Casa de la Villa, en la Puerta del Sol hay una réplica en la actualidad. Hoy pueden verse dos estatuas, una en bronce dedicada a Francisco Piquer en homenaje a su obra de creación del Monte de Piedad, obra de José Alcoverro. Otra dedicada al marqués de Pontejos, Joaquín Vizcaíno, obra de Medarno Sanmartí.

El actual monasterio se encuentra ubicado en parte del solar donde hubo un antiguo palacio, uno de los primeros palacios que tuvo Madrid, que algunos investigadores creen que pudo ser de tiempos del rey Alfonso VI y otros dan una fecha mucho más tardía. En el siglo XIII el castiello o alcázar de que hablan los fueros era un lugar de defensa y no se utilizaba como vivienda palaciega, por lo que los reyes de la época tenían que residir en casas nobles o palacios de amigos que ofrecían hospedaje. Las crónicas hablan de que en 1339 se celebraron en este palacio las primeras Cortes en Madrid. En el patio plateresco de la clausura del monasterio se conserva como testimonio los escudos de un noble desconocido.

En el siglo XVI el antiguo palacio de que se ha hecho mención, posiblemente rehecho y rehabilitado, pertenecía al tesorero imperial Alonso Gutiérrez, que en más de una ocasión dio cobijo al emperador Carlos I. En esta casa nacieron varios hijos entre ellos la más pequeña, Juana, que más tarde fundaría en el mismo emplazamiento este monasterio de las Descalzas Reales.

Juana de Austria, princesa de Castilla, estaba casada con Juan Manuel, príncipe de Portugal; quedó viuda muy joven y tuvo un hijo que sería el futuro rey de Portugal, Sebastián. Al quedar viuda, su hermano Felipe II de España la reclamó para darle el cometido de Gobernadora del Reino.

En 1558, Francisco de Borja, duque de Gandía, envió desde el convento de Santa Clara de Gandía una comunidad de monjas clarisas, de acuerdo con el padre Andrés Insulano, general de la Orden de San Francisco. Eligieron como abadesa a sor Francisca de Jesús, tía del duque de Gandía que no llegó a habitar el convento de Madrid pues murió en Valladolid antes de finalizar las obras. La segunda abadesa tampoco llegó a pisar el nuevo monasterio pues murió cuando la comunidad habitaba aun la casa de Gutiérrez.

En 1559, día de la Asunción tuvo lugar la gran fiesta de inauguración del monasterio, aun cuando la iglesia estaba todavía sin construir. Hubo una procesión solemne en la que participó Felipe II y toda la familia real. En 1564 se concluyó la iglesia y el día de la Concepción se colocó el Santísimo Sacramento en el altar mayor.

En 1580 el monasterio acogió a María de Austria, viuda del emperador Maximiliano II, que llegó con su hija Margarita. La emperatriz adoptó el régimen de la comunidad y su hija profesó como monja. María de Austria dio en el convento una grandiosa fiesta el día 22 de abril de 1602, de acuerdo con el Concejo de la Villa y los frailes de Atocha, para agasajar al rey Felipe III y persuadirle de que no trasladara la corte a Valladolid. El agasajo duró tres días, con gran complacencia del rey, pero el traslado de la corte se hizo realidad. María de Austria murió el 21 de febrero de 1603, pidiendo en su testamento ser enterrada al pie del altar de la Oración del Huerto, en el claustro bajo, con una piedra llana y lisa como lápida. Trece años más tarde Felipe III trasladó el cadáver a un sepulcro lujoso hecho de mármoles y bronce, colocado en el coro de la iglesia.

El espacio del monasterio era enorme y en él estaba comprendida una gran huerta además de la iglesia y las dependencias monacales. A lo largo de los años ingresaron aquí mujeres de la casa real y de la alta aristocracia, haciendo importantes regalos y donaciones por lo que el monasterio llegó a a tener un verdadero tesoro en obras de arte.

Durante la Guerra Civil Española el monasterio fue privado de su comunidad. No obstante fue cuidado y protegido, poniendo sus obras de arte a buen recaudo. Cayeron sobre él algunas bombas que produjeron desperfectos sobre todo en la bóveda de la escalera y en el coro que fue destruido. Se realizó la restauración durante esos mismos años de la guerra en que, entre otras cosas, cambiaron la teja deteriorada del tejado por una nueva de pizarra. Acabada la guerra, volvieron las monjas.

En los últimos años del siglo XX se construyó en la plaza de las Descalzas un estacionamiento subterráneo cuyas obras afectaron levemente al edificio. Con este motivo fue restaurado y consolidado, acondicionando algunas de sus dependencias para ser visitadas en un recorrido turístico. Todo el proyecto fue dirigido y supervisado por el marqués de Lozoya, Consejero de Bellas Artes del Patrimonio Nacional.

El monasterio con todas sus dependencias ocupó en origen un espacio enorme con un gran terreno para huertas que llegaban hasta la actual calle de Preciados y que fue vendido por la comunidad en el siglo XIX, donde se alzó una manzana de casas para la Sociedad "La Peninsular". La puerta de la iglesia y la portería del convento daban a la plaza. Otra puerta daba a la calle de la Misericordia y otra más a la calle llamada Postigo de San Martín.

La iglesia. Es obra de Antonio Sillero. La fachada fue obra de Juan Bautista de Toledo, en 1559, así como la cubrición del templo con bóveda de cañón y lunetos (1561). Las gradas del altar, el coro y la sacristía fueron obra de Juan Gómez de Mora en 1612. Gaspar Becerra realizó en 1565 el gran retablo mayor siendo el autor de toda su arquitectura, de sus pinturas y esculturas.


En la plaza de las Descalzas, junto a la plaza de Celenque y a la de San Martín.