viernes, 12 de noviembre de 2010

Murallas de Almazán- El Fortificado-. Soria.

Rollo de Las Monjas. Torre redonda del siglo XII . Junto al monsterio de las monjas clarisas.


Puerta de Herreros. Con torreones ciclíndricos. Cerca de aqui la iglesia de Santa María de Calatañazor.
Abderramán III es el fundador de la población y fortificación original, fechada por Blas Taracena en 1088. Siendo destruida y abandonada por los árabes, es en 1098 cuando Alfonso VI reconquista la plaza e inicia una repoblación de forma permanente. En 1121 pasará a depender del Obispado de Sigüenza.
A partir de estas fechas adquiere gran importancia en la línea defensiva de las fronteras castellano-aragonesas, y así se tiene noticias de su fortificación por el rey aragonés Alfonso I el Batallador en 1128, al refugiarse en Almazán ante el empuje de Alfonso VII de Castilla. Es Alfonso I el que, habiendo considerado siempre de su propiedad esta parte de la ballesta del Duero, la rebautiza con el nombre de Placencia, nombre que no tuvo demasiado arraigo. Es en Almazán, en 1158, donde se proclama la fundación de la Orden de Calatrava. Durante 1196 sufre los ataques que el navarro Sancho el Fuerte está realizando por toda la zona. En 1296 los de La Cerda toman Almazán, Soria, Serón, Osma, y Deza.

En 1359 forma corte y cuartel general Pedro I el Cruel de Castilla, en repuesta a las hostilidades de la frontera con Aragón promovidas por sus hermanastros, los Trastámara. Poco después la villa será entregada a Beltrand Duguesclin como pago por sus servicios a Enrique de Trastámara en la consecución del reino de Castilla por medio del fratricidio de Pedro I. En 1375 se firma el tratado entre Castilla y Aragón conocido como "la paz de Almazán". Ya en esta época la villa contaba con una importante judería, segunda en importancia de la provincia por detrás de Soria.

Los Hurtado de Mendoza acceden al señorío de la villa en 1395 como pago de Enrique III por sus servicios, a cambio de Agreda que se mostró hostil a esta entrega.


Puerta del Mercado. de Berlanga. Presenta como característica esencial, un hueco entre dos arcos ojivales para alojar el rastrillo. Con torres prismáticas de tradición árabe.



.




















Puerta de la Villa

Es la Iglesia de San Miguel el máximo exponente de la arquitectura religiosa de Almazán. Es el palacio de los Hurtado de Mendoza el edificio más relevante de su arquitectura civil. Presenta dos partes de muy diferenciado estilo. El cuerpo del edificio orientado al noroeste, se eleva sobre un abrupto terraplén que mira al río Duero. Su construcción se remonta a finales del siglo XV por mandato de Pedro González de Mendoza y Luna, señor de Almazán y primer conde de Monteagudo, guarda mayor de Enrique IV.

Merece reseñarse el escudo con los distintivos de los Mendoza que parte el frontón curvado del balcon principal. Posee el palacio patio interior con robustas arcadas de ladrillo, que sirven de soporte a las crujías de la galería superior, abierto a la escalera principal.

Constituye la parte de más reciente construcción, la fachada orientada a saliente, que cierra por uno de sus lados la Plaza Mayor, formando ángulo con la iglesia de San Miguel. Es ésta una obra de ampliación del palacio iniciada en 1575, fecha en que D. Francisco Hurtado de Mendoza y Chacón, hasta entonces Señor de Almazán, fué elevado al rango de marqués por gracia del Felipe II.

Se conservan en la muralla de Almazán tres de las seis puertas que tuvo en el siglo XIII, la del Mercado al Sur, Herreros al Sureste y de la Villa cerca de la Plaza, más el postigo de San Miguel y el de Santa María.

Las murallas de Almazán tiene una altura de unos diez metros, porque el fuerte declive del terreno redobla su fortaleza. El adarve está protegido por un muro con almenas y merlones, donde se abren saeteras. Su construcción sigue grandes paños poligonales con quiebros y variaciones de orientación. No tiene torres, salvo las que franquean las puertas y el rollo de las monjas, que más que una torre es un contrafuerte redondo que protege un ángulo de 90 grados en el muro, coronado por un festón de matacanes volados, unidos por arquillos, sin duda añadidos en el siglo XIV.

De las siete puertas que tenía el recinto originalmente se conservan tres y dos postigos. La Puerta del Mercado situada al sur, la Puerta de Herreros orientada al sureste y la Puerta de la Villa situada cerca de la plaza. Las tres son de la misma etapa constructiva y presentan la misma configuración: dos fuertes torres o cubos entre los que abren arcos ojivales con matacán oculto, y un arco con apoyo para un rastrillo levadizo. Los cubos de la puerta del Mercado son rectangulares, mientras que los de las otras dos son redondos. Las tres son de toscos y recios sillares. En el siglo XX fue demolida la Puerta de Berlanga, de parecidas características a las existentes. A la Puerta de la Villa se le añadió la torre del reloj en 1886.

Se conservan algunos lienzos de la muralla árabe en el tramo que va desde el rollo de las Monjas hasta la puerta del Mercado y algunos tramos de la muralla románica construida por los cristianos en los siglos XII y XIII. Queda una torre restaurada con cuidados matacanes a la que llaman el rollo de las monjas, el lienzo del lado del río en el qué se embuten la iglesia de San Miguel y el Palacio de Altamira, unos lienzos desde la Puerta de la villa hasta la iglesia de Santa María, donde se aprecia el adarve en los tramos que no tienen construcciones adosadas. Quedan también dos postigos: el de San Miguel y el Santa María, junto a la iglesia de Santa María de Calatañazor, se trata de simples aperturas en el muro conformadas interior y exteriormente por arcos de medio punto, con bóvedas de cañón en el interior. Cerca de la iglesia de San Vicente había otro postigo demolido en 1889. En las partes más vulnerables también había un foso del que no queda nada mas que el nombre de una calle, de la Cava.

Postigo de San Miguel.