jueves, 2 de junio de 2011

Buenavista. Madrid.

 En el plano de Texeira de 1656 podemos ver las huertas de Buenavista en primer término y tras ellas las de la duquesa de Frias.


Dominando la plaza de Cibeles, se levanta el palacio de Buenávista. El palacio primitivo es de la segunda mitad del siglo XVIII.Fernando de Silva y Alvarez de Toledo, XII duque de Alba, compra la posesión de Buenavista.
 
En el siglo XVI era una propiedad a extramuros del cardenal Quiroga, luego de Felipe II, Felipe III, Casa de Híjar, Congregación de los Vizcaínos, marqués de la Ensenada, Isabel de Farnesio y Casa de Alba. Más tarde.pasaría al Ayuntamiento en 1807, quien lo dona a Godoy en 1808). A su caida pasa a la Corona y se  instala el Ministerio de la Guerra, más tarde del Ejército y ahora de Defensa.
 
Gaspar de Quiroga siempre actuó como firme defensor de la figura de la princesa de Éboli. Con ella y con sus hijos le unía una relación excepcional al haber estado vinculado el cardenal al llamado partido "pacifista" de Éboli que lideraba Ruy Gómez de Silva, frente a los partidarios de una política más violenta que seguían al duque de Alba. Intercedió ante Felipe II para que tanto doña Ana como sus hijos abandoranan la torre de Pinto primero y el castillo de Santorcaz después, lugares que sirvieron de prisión a la princesa durante los primeros años de cautiverio, para poder regresar a su palacio ducal de Pastrana y disfrutar así de unas condiciones que no perjudicaran su salud.


El XII duque de Alba compra en la testamentaría de Isabel de Farnesio la posesión de Buenávista,

En 1775, su única hija y heredera,  María del Pilar Teresa Cayetana de Silva, XIII duquesa de Alba, casa con José María Alvarez de Toledo, XI marqués de Villafranca, y el arquitecto Pedro Arnal recibe el encargo de un proyecto para el palacio donde vivirain los nuevos duques de Alba. En 1777 comienzan las obras. Arnal
cambió, posiblemente pedido por los mismos duques, la orientación de la fachada que ahora se elevaría mirando hacia la calle de Alcalá. La muerte temprana del duque de Alba, en 1796, y la de la duquesa en 1802, además de unos incendios fortuitos en el palacio de Buenavista, paralizaron las obras de los jardines, y la invasión francesa de  1808 supusieron el final. A la vuelta de Fernando VIIse piensa en convertir el edificio en museo de pinturas, Museo Fernandino. No se lleva a cabo esto. Se instalará el Museo de Artillería. En el jardín se plantan los árboles que ahora podemos ver.

Convento de las Góngoras. Calle Luis de Gongora 5 y 7, calle paralela a la calle Barquillo donde estaba la casa palacio del duque de Frías.  El sobrenombre del convento y de la antigua calle provenía de su fundador Juan Jiménez de Góngora, y no del famoso escritor Luis de Góngora y Argote, a quien el Ayuntamiento erróneamente le dedicó esta calle en 1961.

Construido sobre unas antiguas huertas conocidas como del duque de Frías. Constituyó unos de los conventos con mayor terreno de Madrid en el siglo XVII.
Se trata del convento de Nuestra Señora de la Concepción, de religiosas mercedarias descalzas, y que desde su fundación se conoce como las Góngoras. Tuvo su origen en un beaterio fundado en 1626 en la calle San Opropio por Doña María de Mendoza, hija de los embajadores de Portugal, que toma hábitos. En este beaterio estuvieron las religiosas hasta que en 1661, el edificio quedó arruinado por una inundación.

 Hija de don Jerónimo Barrios, embajador de Portugal, la cual vino a Castilla en 1624, con intento de ser religiosa; pero como no lo pudiese lograr en varios conventos donde lo intentó, se retiró a una casita en la calle de San Opropio, mas arriba del cuartel de Guardias Españolas, cerca de la puerta de Santa Bárbara. Allí, en 1626, recibió el hábito de la Orden de la Merced, en que profesó Santa Mariana de Jesús, con otras nobles doncellas. En ese beaterio permanecieron hasta 1661, en que, a 23 de septiembre, un temporal de aguas les arruinó la vivienda y hubieron de recibir hospitalidad ofrecida por el duque de Abrantes, hasta que pasaron a otra residencia frente a Santa Bárbara.
Por otra parte, en 1663, Felipe IV quiso hacer un convento dedicado a Nuestra Señora de la Concepción en acción de gracias por el nacimiento de su hijo -el futuro Carlos II- y sabiendo que las religiosas mercenarias se encontraban sin casa, decidió confiarlas el nuevo edificio. La fundación se encomendó a Juan de Gongora  ministro del consejo de Castilla, señor de Chamartin de la Rosa, –y de quien el convento ha adoptado el sobrenombre-, y al padre Fray Juan de Santa María, Vicario General de los Mercedarios Calzados, siendo inaugurado el 24 de marzo de 1665, con la colocación del Santísimo.

El palacio del duque de Frías es un palacio hoy desaparecido. Estaba entre las calles del Barquillo, Piamonte y Libertad. Primeramente fue una casa-jardín con huerta propiedad de don Juan Serrano Zapata. Ocupa­ba tres manzanas actuales de viviendas y tenía 187.200 pies cuadrados en total. La finca estaba compuesta por la casa principal, varias construcciones accesorias, jardín y huerta. La finca fue adquirida en 1739 por el duque de Frías, don Bernardino Fer­nández de Velasco.

En 1679, Doña Catalina, viuda de Ruy Gómez de Silva, IV duque de Pastrana  compra a  Luisa de Góngora, viuda de don Juan, la villa de Chamartín, anexionándola a sus posesiones. 
En 1627, Chamartín de la Rosa pasó a manos de Francisco de Trejo y Monroy, I señor de Chamartín, Señor de la Villa de la Rosa, luego marqués de la Rosa y Mota de Trejo. En 1660 Juan de Góngora, Caballero de Alcántara y del Consejo y Cámara de su Majestad Felipe IV, compra la villa a doña Ángela, III marquesa de la Rosa emparentada con los Medinaceli, casada con un hermano natural del III y IV duque de Medinaceli. En 1679 los duques del infantado y de Pastrana compran a Luisa de Góngora, viuda de Juan de Góngora, la villa de Chamartín, anexionándola a su propiedad del resto de los terrenos de Chamartín.