martes, 31 de mayo de 2011

Los Osuna. La calle del Duque de Osuna. Su palacio en la calle Barquillo y su palacio en la calle de Leganitos.


Esta calle Real del Barquillo (según dice D. Nicolás Moratín) correspondió en
un principio a la jurisdicción de Vicálvaro, sin duda por estar fundada en tierras de
su término, y se hizo desde luego una importante vía de comunicación entre la
parte central y alta de Madrid.


Doña Remigia Fernández de Velasco, hija del VII duque de Frias, duquesa de Osuna por su matrimonio con Francisco Téllez-Girón y Benavides, VI duque de Osuna.

Hereda, a finales del siglo la casa palacio de los duques de Frías en el barrio de Barquillo conocida como por este matrimonio como la Casa de la duquesa de Osuna, con fachada a la calle de Piamonte y a la de Santa Bárbara la Vieja, ahora Válgame Dios. Tenían los Osuna su casa palacio en la Plaza de Leganitos.

Calle de Gravina. Entre las calles de Hortaleza y Pelayo. Lleva el nombre del heroico marino Federico Carlos Gravina (1756-1806), que murió luchando valerosamente contra el almirante Nelson en la batalla de Trafalgar. En origen, el tramo de esta calle comprendido entre las de Pelayo y Góngora, pues las prolongaciones hasta Barquillo por el este y Hortaleza por el oeste no existían, se llamaba calle de San Francisco. En 1848 se abrió el trozo entre Pelayo y Hortaleza recibiendo el nombre de Gravina. Como la calle de San Francisco hacía escuadra con la de Santa Bárbara la Vieja (actual Válgame Dios), las dos cambiaron su denominación por la de Válgame Dios. Y en 1876, una vez abierta la prolongación hasta Barquillo toda la calle se llamó Gravina, quedando como Válgame Dios la comprendida entre Augusto Figueroa y Gravina, tal como las conocemos hoy.
Casada en Madrid, el 6 de marzo de 1695 con el VI duque de Osuna a quien sucede su hermano, Francisco María de Paula Téllez-Girón. Hija de Iñigo Melchor Fernández de Velasco Tovar, VII duque de Frías, X conde de Haro, y de María Teresa de Benavides Dávila Corella, su segunda mujer, duquesa de Segorbe y Cardona. Descendencia: 1ª María Dominga Lucía, VI condesa de la Puebla de Montalbán, 2ª María Ignacia. Fue VII marquesa de Berlanga y Toral. Murió en Madrid, el 30 de noviembre de 1734.

Es Remigia tía abuela del IX duque de Osuna.

Contaba con una huerta y un jardín a la  italiana. El jardín dominaba la huerta desde lo alto. Había en el jardín quince bustos de emperadores que bien puede ser lo sque podemos ver ahora en e parque de El Capricho de La Alameda de Osuna.

El palacio del duque de Frías es un palacio hoy desaparecido. Estaba entre las calles del Barquillo, Piamonte y Libertad. Primeramente fue una casa-jardín con huerta propiedad de don Juan Serrano Zapata. Ocupaba tres manzanas actuales de viviendas y tenía 187.200 pies cuadrados en total. La finca estaba compuesta por la casa principal, varias construcciones accesorias, jardín y huerta. La finca estaba en 1739 en manos del ya IX duque de Frías, Bernardino Fernández de Velasco.

Hereda Frías un primo hermano de Remigia, VIII duque de Frías, padre de Bernardino, IX duque de Frías. Con los títulos hereda la casa palacio del ducado en Madrid en la calle Barquillo. 

El palacio del duque de Frías es un palacio hoy desaparecido. Estaba entre las calles del Barquillo, Piamonte y Libertad. Primeramente fue una casa-jardín con huerta propiedad de don Juan Serrano Zapata. Ocupa­ba tres manzanas actuales de viviendas y tenía 187.200 pies cuadrados en total. La finca estaba compuesta por la casa principal, varias construcciones accesorias, jardín y huerta. La finca estaba en 1739 en manos del ya IX  duque de Frías, Bernardino Fer­nández de Velasco.
 
Iglesia de San José. Se trata de la iglesia del antiguo convento de San Hermenegildo, fundado en 1586 por fray Nicolás de Jesús y María, bajo licencia del cardenal Gaspar de Quiroga, dueño de las colindantes  Huertas de Buenavista, y más conocido con el nombre del Carmen Descalzo, por estar habitado por religiosos de dicha orden. En 1836, con la desamortización de Mendizábal, los religiosos carmelitas fueron expulsados y tanto el convento como el templo quedaron vacíos y sin uso. El convento, tras albergar durante algunos años la Dirección de la Administración Militar, fue demolido, construyéndose en su lugar el teatro Apolo, y más tarde el edificio del Banco de Vizcaya.

En cuanto a la iglesia, desde este momento se va a convertir en la sede de la parroquia de San José, función que sigue desempeñando en la actualidad. Esta parroquia había sido fundada como anejo parroquial de San Ginés en 1745 por Bernardino Fernández de Velasco, duque de Frías. Antes de situarse en la iglesia del Carmen Descalzo tuvo varios emplazamientos; primero estuvo en el cercano palacio del propio duque, hasta que durante la dominación francesa se trasladó a la iglesia de las monjas de Góngora, y más tarde al Hospital de los Flamencos. 


Últimamente, enfrente de éste se construyó, con puerta a la calle de los Caños
de Alcalá, en los primeros años  del siglo XVII, el convento de padres
carmelitas descalzos de San Hermenegildo, aunque la iglesia actual fue
construida en 1742; hoy sirve de parroquia de San José, y es acaso la más
hermosa y capaz de las iglesias parroquiales de Madrid.
Fue trasladada a ella la
parroquialidad a la extinción de los regulares en 1836, habiendo estado antes en
el hospital de Flamencos, calle de San Marcos, en las monjas de Góngora y en la
capilla que fundó para este objeto, en 1745, en la sala teatro de su propio palacio,
el Duque de Frías D. Bernardino Fernández de Velasco. La iglesia actual de San
José del Carmen, tiene contigua la capilla de Santa Teresa, fundada
primitivamente por el célebre y desdichado ministro D. Rodrigo Calderón,
marqués de Siete Iglesias, y en ella estuvo depositado su cadáver hasta ser
trasladado a las monjas de Portaceli de Valladolid. -El convento, que ocupaba
toda la inmensa manzana número 288, entre las calles de Alcalá, de las Torres,
de las Siete Chimeneas y del Barquillo, en una extensión de 202.668 pies, y la
huerta, que ya había sido mermada en tiempo en que vivía en la casa frontera el
Príncipe de la Paz, para formar la plazuela que tomó del mismo el título de
Almirante, hoy del Rey, han sido vendidos después, y construidas en ella diversas
casas particulares y el teatro de Apolo.
En 1904 el Duque de Sueca y de Alcudia, Adolfo Rúspoli y Godoy, encargó al arquitecto José Urioste y Velada la construcción de su nueva residencia. Seis años después, este arquitecto, que había realizado el Pabellón Español de la Exposición Universal de París (1900), había construido esta casa palacio de planta cuadrada como dos viviendas independientes y distribuidas en torno a un patio central rectangular. Al ser la construcción entre medianerías sólo tenía dos fachadas, una dando a la calle del Barquillo y a la otra a los jardines del Palacio de Buenavista, sede del Cuartel General del Ejército.


Los IX Osuna, sobrinos nietos de Remigia por la Casa de Osuna, están ya ocupados en sus proyectos para el palacio de Leganitos y para El Capricho.

LÓPEZ AGUADO, Antonio
(1764-1831)
Comenzó sus estudios en la Real Academia de
Bellas Artes de San Fernando, de la que llegó a
ser director en 1805. Alumno aventajado de Villanueva,
estuvo pensionado en Francia e Italia
y practicó una arquitectura conforme a las normas
de la Academia, aunque fue evolucionando
hacia composiciones neoclásicas europeas. Entre
sus obras, algunas ligadas a labores propagandísticas
del régimen de Fernando VII, destacan el Palacio de Villahermosa, el Casino de la Reina,
el Salón de Baile del Palacio de la Alameda de
Osuna, la Puerta de Toledo, o el proyecto y comienzo
del Teatro Real. Ostentó el cargo de Arquitecto
Mayor del Ayuntamiento.

Los duques de de Osuna residen en París desde 1799 porque el Duque embajador del rey de España en Viena, embajador extraordinario en Viena. Viven en el palacio de los duques del Infantado construido por el arquitecto Chalgrin en 1767 para los Fitz James.

Martínez de Hervás, José. I marqués de Almenara. Banquero y político español nacido en Granada hacia el 1757, cuya fecha de muerte se desconoce. Comisionado del Banco de San Carlos en París, llegó a la ciudad en abril o mayo de 1796.

El 10 diciembre 1800 compró el palacio de los Infantado, en París, que más tarde será adquirido por Talleyrand. Fundó su propia Banca, instalada en el palacio, de la que se dice que fue la primera banca española fundada en París, desde tiempos inmemoriales. Para ello se asoció con el duque de Osuna, Pedro de Alcántara Téllez Girón y Pacheco.

Los Osuna deciden para su casa de Leganitos en Madrid un hotel al estilo de su residencia en París. El elegido es Mandar.

Barrio del Principe Pió. Comprende la parte de la calle de Leganitos desde la plazuela de su nombre, la de Afligidos, callejón de Leganitos, calle de S. Leonardo, de los Dos Amigos, de Castro, del Duque de Osuna, del Principe Pió y su callejón , plazuela y callejón de S Marcial- estaba en Cuartel de San Gil, hoy Plaza de España-, paseo ó bajada de S. Vicente , y la posesión y montaña de Príncipe Pió- Cuartel de la Montaña y Templo de Debob-.

En 1629, el IV duque de Osuna, Camarero mayor del Rey, gentilhombre de cámara de los reyes Felipe III y Felipe IV, compra casi la totalidad de la manzana 557 en la zona de Leganitos, junto al Palacio Real, donde existe una casa de disposición tradicional. Se incendia en 1723 lo que obliga a su reconstrucción. Los duques la con sus huertas y jardín. Aparece en el plano de Espinosa de 1769 en calle del Duque de Osuna. En el de Tomás López de 1785 es recogida como una de las «Casas de los Grandes».

Capilla del duque de Osuna: tiene la advocación de Ntra. Sra. de la Concepción, y se halla en la calle del  Duque de Osuna, esquina al callejón del Príncipe Pío.
Otras Bibliotecas, la particular del duque de Osuna, que consta de unos 25,000 volúmenes y muchos manuscritos; la del duque del Infantado, etc.

La Montaña del Príncipe Pío formaba parte con la Moncloa de la
gran propiedad de La Florida que el rey Carlos IV adquirió en 1792
y estaba dedicada a varias explotaciones agrícolas e industriales
(alfares y tejares). Hacia mediados del siglo XIX, la parte de la
ciudad que limitaba con esta propiedad real y que comunicaba
el Prado Nuevo con la calle de Leganitos y la plazuela de Afligidos,
era un conglomerado de callejuelas y caserío entre los que
destacaban las casas de Osuna y de Liria, el cuartel de San Gil y
la cerca fiscal. Hay un informe de 1852 donde el Ministerio de
Gracia y Justicia pidió al alcalde corregidor sobre el plan general
de alineación respecto al callejón de la manzana 557, denominado
de Leganitos. La propuesta de alineaciones del Consistorio no fue aceptada
al ser considerada incompatible con la conveniencia del Instituto
religioso de San Vicente de Paúl, establecido en las casas del
Duque de Osuna afectadas por la misma.

María Josefa Pimentel, condesa-duquesa de Benavente, casa con su primo hermano Pedro de Alcántara Téllez-Girón, IX duque de Osuna, en 1771. Viven en esta Casa. En las ausencias del Duque, Maria Josefa reside con su madre en su casa junto a la Puerta de La Vega. Son ambos nietos del VII Osuna que sigue al VI titular y s su mujer Remigia al frente del ducado de Osuna.

Es Josefa hija única de Francisco de Borja Alfonso Pimentel Vigil de Quiñones, XIV. conde y XI duque de Benavente, conde de Mayorga, duque de Gandía, y de Medina de Río Seco, conde de Luna, de Melgar, de Alba de Liste, de Villaflor y de Oliva, Grande de España de primera clase, y de María Faustina Téllez-Girón, hija de José María Joaquín Téllez-Girón, VII duque de Osuna, y de Francisca Bibiana Pérez de Guzmán el Bueno Silva y Mendoza, hija de los XII duques de Medina Sidonia.

Recorriendo con este dato contemporáneo el exterior de Madrid en los primeros
años del siglo XVII, empecemos por la parte alta al Norte, donde hallamos la dicha
huerta de la Florida y la del cardenal de Rojas Sandoval (tío del Duque de Lerma), y
otras, formando un conjunto con lo que hoy las dos Reales posesiones de la Moncloa,
o Real Florida, y la Montaña del Príncipe Pío, que más adelante fueron separadas por
Carlos III con el costoso desmonte y rotura del camino o Cuesta de Areneros. -Donde
después se colocó el portillo de San Joaquín, o de San Bernardino (porque es sabido
que entonces Madrid no tenía cerca alguna), arrancaba el camino de las Cruces, que
guiaba al convento de San Bernardino, fundado por el contador Garnica en 1572; y la
primera casa o edificio de Madrid por aquel lado estaba en lo que después se llamó
plazuela de los Afligidos, y era el convento de clérigos menores, apellidados con aquel
título, y la huerta contigua del Conde de Nieva, hacia donde hoy el palacio de Liria; a
que seguían, en la dirección del actual cuartel de Guardias y portillo del Conde-Duque,
otros edificios y casas particulares. -Al término de la cuesta de Leganitos, y sobre la
dicha Montaña del Príncipe Pío, en que hay varias huertas, está ya señalado el viejo
palacio del Duque de Osuna, que aún subsiste, y todas las dichas calles de Leganitos y
sus paralelas, hasta las de San Bernardo, Fuencarral y Hortaleza, daban salida al
campo y no se prolongaban tanto como después lo hicieron. -Al final de esta última (la
de Hortaleza) se ve ya en la extensa plaza o descampado el convento de Santa Bárbara
a su derecha, y al frente, otro edificio considerable con su huerta. -Detrás del de Santa
Bárbara estaban el palacio y jardines del Príncipe Stillano, convertido después, por él
mismo, en convento de monjas de Santa Teresa; y más adelante seguían otros huertos
y casas aisladas hasta el extenso campo donde después se elevó el monasterio de
las Salesas.



La casa contigua de los Duques de Osuna y Benavente, que se ve después a la
bajada, debió construirse sobre las ruinas de la primitiva muralla, y aun
sospechamos que la otra casa más abajo, conocida también por la chica de Osuna
fuera en gran parte la misma fábrica en que estaba colocado el hospital de San
Lázaro, destinado a la cura de leprosos, y que dio nombre al callejón contiguo, que
aún conserva.

El palacio tiene su origen en las casas que, junto a la Puerta de la Vega, poseía María Leonor Pimentel, condesa de Benavente. Hacia 1661 concluyó una reforma en las mismas con la idea de donar el conjunto para la fundación de un colegio de trinitarios descalzos. Sin embargo, este plan no llegó a realizarse y la casa palacio acabó siendo adquirida por la duquesa de Medinasidonia, Juana Pacheco. A finales del siglo XVIII pasó a ser propiedad del matrimonio que selló la alianza de dos poderosas casas de la nobleza, Pedro Alcántara Téllez Girón, duque de Osuna y María Josefa Alonso Pimentel, duquesa de Benavente. Fue el derribo de este palacio, en 1970, el que puso al descubierto el tramo más importante de la muralla islámica de Madrid.

Al  a d v e n i m i e n to de  C a r l os IV, en 1789, y  p a ra  c e l e b r ar su  c o r o n a c i ó n, se  h i c i e r on  en el  p a l a c io  de  L e g a n i t os  alg u n as  o b r as de  i m p o r t a n c i a,  a  
ju z g ar  p or  los  g a s t os efect u a d os en  d e r r i b os y  r e f o r m as cuyo  c o s to  excedía el mi l l ón y  m e d io de  r e a l es

La  n u e va  e t i q u e ta de  la  s e g u n da  m i t ad del siglo XVI I I mecesita muevos espacios.  P or ello, la  d u q u e sa de Osuna,  d e s p u és de  c o n o c er las casas de la nobleza en  P a r í s  q u i so tener una residencia semejante en Madrid q ue  e c l i p s a r á  a la residencia de los duqes de Alba en Liria y hasta al propio P a l a c io Real.  El e n c a r go  en 1799  se hace a al  a r q u i t e c to e i n g e n i e ro  f r a n c és C. F.  M a n d a r.


La residencia de Mandar era un gran diseño de hotel con patio de honor, patio interior, fachada al jardín y una disposición interior a modo de palacete: piezas de aparato, gran escalera, salón de baile, comedor, teatro, capilla, salones de recibo, biblioteca para unos cien mil volúmenes,  habitaciones íntimas como cámaras, gabinetes, dormitorios, baños y oratorios, todo ello por duplicado para el duque y la duquesa, y nuevamente desdoblado para invierno y verano, zona administrativa con sus correspondientes despachos, oficinas y archivo, así como una serie larga de habitaciones para la numerosa servidumbre de distinta cualificación que necesitabaesta auténtica corte de los Osuna. No podían faltar las caballerizas, en un edificio accesorio, cuyo volumen y cuadras para casi un centenar de caballerías, pueden dar una idea aproximada del ritmo y lujo en que se desenvolvía la vida de los duques.

La decoración interior era en el estilo «Directorio» a caballo entre el último Luis XVI y el próximo estiloImperio.

La idea inicial era de un jardín inglés sacando el máximo partido de los irregulares límites del terreno disponible. Ningún recuerdo queda de la tradicional jardinería francesa aun presente en el palacio de Liria.

Los cuantiosos gastos que produjo la estancia en Parísde los Osuna, la muerte del IX duque en 1807 y la invasión
napoleónica de 1808, impidieron a la duquesa viuda
llevar adelante este proyecto. Finalizada la Guerra de la Independencia,
no era mejor la situación general, en concreto
la económica, y la duquesa de Osuna hubo de contentarse
con enriquecer su Alameda. A su muerte los nietos don
Pedro y don Mariano Téllez-Girón, intentarían organizar su
vida en el antiguo palacio del Infantado en las Vistillas,
que ahora vendría a manos de los Osuna. Así, el viejo caserón
de Leganitos acabaría sirviendo de alojamiento a la
comunidad religiosa de San Vicente de Paul, hasta que se
procedió a su derribo, en la segunda mitad del siglo xix,
para ordenar urbanísticamente esta zona, según el proyecto
del ingeniero Carlos María de Castro .

Mariano Téllez Girón, futuro XII duque de Osuna fue el primer presidente del Casino de Madrid.


Calle Barquillo. Entre las calles de Alcalá y Fernando VI. Se dice que la marquesa de Nieves tenía en su finca un barquillo enclavado donde posteriormente se levantó el convento de las Salesas Reales. Al comienzo de la calle, en la acera de los impares se halla la plaza del Rey con la casa de las Siete Chimeneas ocupada por la Secretaría de Estado de Cultura. En el número 7 vivió el escritor Eduardo Marquina, autor de Las hijas del Cid, entre otras obras. Y al final de la calle, esquina con la de Belén se alzaba la famosa casa de Tócame Roque.
Aunque no precisamente en la calle de Alcalá, sino mirando a ésta desde larga
distancia, se levanta el ostentoso palacio de Buenavista, que hoy ocupa el
Ministerio de la Guerra, obra verdaderamente regia, mandada construir en los
últimos años del siglo pasado por la célebre duquesa de Alba D.ª María del Pilar
Teresa de Silva y su esposo el Marqués de Villafranca, que no llegaron, sin
embargo a verle concluido ni a habitarle. En 1805 fue comprado este palacio a
los herederos de la Duquesa por la villa de Madrid, y regalado al almirante
Príncipe de la Paz, que tampoco lo llegó a ocupar; y secuestrados en 1808 
los bienes de éste, ha venido recibiendo distintas aplicaciones, tales como Parque
de Artillería, Museo militar, habitación del regente del reino Duque de la
Victoria, del embajador turco Fuad-Efendí, y por último Ministerio de la
Guerra. En él también fueron recientemente alojados el príncipe Muley-ElAbbas
y los embajadores de Marruecos que vinieron a Madrid después de la paz
en 1860.

En el sitio que ahora ocupa este suntuoso palacio y sus cercanías estaban las
casas del Marqués de la Ensenada, de D. Francisco de Rojas, Diego de Vargas,
D. Rodrigo de Silva y otros, formando las calles de la Emperatriz, de Buenavista
(hoy cerradas), y que salían a la del Barquillo, y la plazuela de Chamberí, dentro
del inmenso termino comprendido ahora bajo el número de la manzana 277, y
que ha absorbido también las 286 y 287. A su límite por la calle de Alcalá a la
del Barquillo se alza hoy la moderna casa del Marqués de Casa-Irujo, y a la
esquina del paseo de Recoletos la casa que fue Dirección de Infantería, y
después habitación del Presidente del Consejo de Ministros. Este edificio
(considerado también como del Estado, aunque procedente igualmente  del
secuestro de Godoy, y en que vivió su hermano don Diego en 1808) no merecía
ciertamente detenernos en él y únicamente como recuerdo histórico repetiremos
que su hermoso jardín era la misma famosa huerta del regidor Juan Fernández,
célebre por su amenidad, y relacionada con las memorias poéticas del siglo
XVII, como sitio que era entonces de pública recreación, y a que aludieron y en
el que colocaron algunas ingeniosas escenas de sus dramas los célebres escritores
de aquella época, entre ellos Tirso de Molina, que la dedicó y consignó su
nombre en una comedia entera: La Huerta de Juan Fernández.
 
Sor Patrocinio de las Llagas regresa a Madrid, tiene treinta y tres años pero su hermosura sigue cautivando profundamente. Se han cerrado conventos, el de Caballero de Gracia ya no existe, se traslada al de la Latina,

Un día visitan el convento la reina doña María Cristina y sus dos hijas,
Isabel y María Luisa Fernanda...Pero el convento está en pésimas condiciones y don Francisco de Asís, cumpliendo un voto hecho a la Virgen, compra y acondiciona el palacio del duque de Osuna de la calle de Leganitos, para la comunidad.