miércoles, 21 de diciembre de 2011

Embid y Guisema. Guadalajara.


Entonces por  su situación en tierra de frontera entre Castilla y Aragón. Alfonso XI repuebla Embid y para ello concede la aldea abandonada en 1331 a Diego Ordóñez de Villaquirán, no sólo para que la pueble, sino también para que construya una fortaleza en su término.

Además de proteger la frontera, el rey busca aumentar la escasa población del Señorío, ya que específica a Diego Ordóñez que ha de traer a sus pobladores que fija en un número de veinte, de fuera de la Tierra molinesa.

De Diego Ordoñez pasa Embid a su hermano Ordoño Ruiz de Villaquirán, canónigo de la catedral de Toledo, heredó el señorío en los años cuarenta del siglo XIV, y lo retuvo en sus manos hasta 1347. En este año, Ordoño Ruiz lo vendió a Adán García de Vargas, repostero del rey Alfonso X, quien también era señor del vecino despoblado de Guisema, igualmente por concesión regia desde 1340.

La sucesión de Adán García de Vargas en el señorío de Embid y en el de Guisema es de su hijo Juan de Vargas quien al carecer de hijos lo cedió a su hermana Sancha. Fallecida también sin hijos la herencia de Embid recae en Ucenda López, esposa en primeras nupcias de García de Vargas, que tiene los señoríos hasta 1379.

En 1379 Ucenda López vende el lugar y su señorío a Gutierre Ruiz de Vera. Sus descendientes lo tienen durante el resto del siglo XIV y probablemente los primeros años del XV.

El señorío de Embid aparece como parte integrante del patrimonio molinés del conde de Medinacelí, Luis de la Cerda. La ocupación del señorío de Embid por el conde de Medinaceli se hizo por la fuerza, y no de forma legal. Los herederos de Gutierre Ruiz de Vera van a pleitear por su posesión hasta los años cuarenta del siglo XV

En el año 1426, Luis de la Cerda concede el señorío de Embid al caballero molinés Juan Ruiz de Molina, el Caballero Viejo.

Embid se mantiene como propiedad de la familia Ruiz de Molina, en cuyas manos se convierte en marquesado ya en el siglo XVI.

Juan Ruiz de Molina recibe un lugar cuya posesión estaba siendo pleiteada por sus anteriores propietarios. El Caballero Viejo se vio obligado a resolver con Pedro de Vera, descendiente de Gutierre Ruiz de Vera. En 1440 el Caballero Viejo compró a Pedro de Vera sus derechos sobre esta aldea y Embid quedó en manos de los Molina.

Juan Ruiz de Molina entregó el lugar de Embid junto con su señorío, a su tercer hijo varón,

Señores de Embid.

1331,  Diego Ordóñez de Villaquirán
1347, Ordoño Ruiz de Villaquirán
1347, Adán García de Vargas
Juan de Vargas
Sancha de Vargas
1379, Ucenda López
1379, Gutierre Ruiz de Vera
 Pedro de Vera
1426, Luis de la Cerda
1426, Juan Ruiz de Molina
1453, Alfonso Ruiz de Molina y sus descendientes hasta hoy.

Guisema.
Como Embid era lugar fronterizo. Despoblado hoy en día. Se encontraba situado en el actual término municipal de Tortuera.

Abandonado por los  conflictos fronterizos con Aragón durante la primera mitad del siglo XIV.

Alfonso XI sigue la misma política repobladora que con Embid, concediendo un privilegio para repoblar Guisema a su repostero mayor Adán García de Vargas  ya señor de Embid.

Adán García de Vargas tuvo algunos problemas para hacerse con el control efectivo sobre el lugar que aparentemente poseían los hijos de Juan Alfonso Carrillo, señor de Priego. En el año 1341 Vargas compra el señorío a los hijos del señor de Priego.

A su muerte como sucede con Embid fueron sus herederos sus hijos, y Ucenda López, su viuda. Ésta lo vendió a Martin González de Mijancas. En 1378, pertenecía a Gonzalo López de Stúñiga, alcaide y justicia de Molina y un año después, su viuda y albacea, Sancha de Rojas, lo vende a Aldonza de Ayala,  esposa de Pedro González de Mendoza junto con el lugar de la Serna de la Solana.

Pedro González lo cedió a su hijo mayor vivo, Diego Hurtado de Mendoza que lo dio a su hermana Elvira de Mendoza. Había de recuperarlo poco tiempo después ya que antes de su muerte en 1404 lo había otorgado nuevamente, junto con el resto de los bienes de los Mendoza en Molina, a su hermano, Iñigo López de Mendoza, futuro señor de Castilnuevo, Castilnovo, en Guadalajara, junto a Molina de Aragón- Hay otro Castilnovo en Segovia-. A éste había de sucederle en el señorío su hijo primogénito Diego Hurtado de Mendoza, por su matrimonio con la señora de Priego es señor y conde de priego, hasta que lo vendió a Juan Ruiz de Molina el Caballero Viejo, en el año 1425.

 A inicios del siglo XVI, Catalina de Mendoza que es hermana del III conde de Priego casa con Iñigo de Molina, III señor de Embid, señor de Santiuste, el Pobo de las Dueñas y los lugares de Teros, Guisema, Olbes y Orrea. 

Una hermana de Diego, Elvira e Íñigo está casada con el II conde de Medinaceli.

En manos de la familia Ruiz de Molina permanece Guisema durante todo el siglo XV. Parece que el lugar se despobló en torno a 1452 permaneciendo en pie sólo la casa fuerte de los Molina.

Juan Ruiz en su testamento de 1453, lo concedió a su tercer hijo, Alfonso Ruiz de Molina, junto con el lugar y castillo de Embid y otras propiedades. Pero en estos momentos estaba ya reducido a dehesa.

Quizá su despoblamiento coincidió con la toma de Embid por los aragonesesen 1452.