jueves, 24 de octubre de 2013

Tunel de Alfonso VIII en Cuenca. Calle Alfonso VIII

Tiene unos 90 metros de longitud y 250 metros cuadrados de superficie y seis entradas.

Construido por la población civil para protegerse de los ataques aéreos 

durante la Guerra Civil de 1936-1939.



Situado debajo de lo que fue el Alcázar de Cuenca presidido por Torre Mangana. Tiene su entrada por la calle Alfonso VIII


Cuenca tiene túneles de diferentes épocas, el acueducto que traía agua a Cuenca por el castillo, la criptas de las iglesias y los refugios construidos durante la Guerra Civil.

En la Guerra Civil española fue un refugio antiaéreo, después su oscuridad sirvió de cueva para cultivar champiñón y ahora, una vez arreglado, es el primero que muestra la "Cuenca Oculta", un proyecto que pretende sacar a la luz el patrimonio arqueológico subterráneo de la ciudad.

Este refugio, de unos 100 ó 150 metros, está ubicado entre una roca caliza y la calle Alfonso VIII, en el casco antiguo de Cuenca, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

Dentro de unas semanas, cuando se inaugure, será el primer refugio visitable de estas características en la provincia de Cuenca y también la primera muestra de un proyecto que quiere dar a conocer los refugios, los túneles y las criptas olvidadas de la capital conquense.


La idea inicial era conectarlo con otros de similares características ubicados frente a la iglesia San Felipe Neri y la Catedral de Cuenca, aunque nunca se llegó a terminar.

Estudian, entre otros, refugios que fueron mandados construir en su mayoría por los republicanos. Cuenca fue tomada por las tropas franquistas el 29 de marzo de 1939.

Se encuentran en el cerrillo de San Roque, Cerro del Socorro- donde está ahora el Monumento al sagrado Corazón de Jesús y hubo una ermita-, Calderón de la Barca o Colón, entre otros.



Al chantre de la Catedral Nuño Álvarez Osorio se debe la construcción del puente del Chantre, la ermita de San Cristóbal en el Cerro del Socorro, la fundación de las Benitas y la capilla de San Miguel en la Catedral.



Se han documentado, hasta el momento, doce segmentos de refugios, algunos más inaccesibles y otros reforzados después ante el temor de que España pudiera participar en la Segunda Guerra Mundial.

El refugio antiaéreo recuperado conserva su identidad original aunque se ha mejorado la accesibilidad, se ha instalado suelo de madera y se ha iluminado.


El refugio, de 4,5 metros de ancho y 2 metros de altura, está ubicado en una de las zonas más concurridas de la época, ya que el objetivo era que los ciudadanos se pudieran poner a salvo cuando sonaran las sirenas que alertaban de los aviones que podían bombardear la ciudad.


 Los periódicos de la época "exageran" y hablan de una capacidad para "varias miles de personas", lo más probable es que fuera ocupado solamente por "varios cientos" de ciudadanos.

El refugio, de planta única y con tres accesos para evitar que la gente quedara atrapada bajo tierra, los construyeron con barreno albañiles y cuadrillas de mineros.

Después de la guerra se usó como cueva para cultivar champiñón, almacén municipal e incluso zona de juego para los niños del barrio.

Sin embargo, no conserva ninguna inscripción en las paredes aunque sí han encontrado carretillas, víveres y el sistema de iluminación de la época