martes, 22 de octubre de 2013

Zegries y Abencerrajes

Ginés Pérez de HitaMulaMurcia1544 - 1619.

Historia de las guerras civiles de Granada.


Historia de los bandos de los zegríes y abencerrajes, caballeros moros de Granada, de las civiles guerras que hubo en ella... hasta que el rey don Fernando el quinto la ganó. Apareció la primera parte y más interesante en Zaragoza, 1595. Narra las rivalidades entre Zegríes y Abencerrajes desafíos y luchas entre moros y cristianos etc., ofreciendo una hermosa visión de la Granada de fines del siglo XV, inmediatamente anterior a la conquista. Sugestionó poderosamente la imaginación popular y creó el subgénero del Romancero Nuevo denominado romance morisco, al cual contribuyeron generosamente Lope de Vega y otros autores.
La segunda apareció en Cuenca, 1619, y narra la rebelión de los moriscos de las Alpujarras, en la cual participó el autor a las órdenes de Luis Fajardo y de la Cueva, II marqués de los Vélez.

De un lado el Sultán Boabdil y de otro su destronado padre, Muley Hacen, y su hermano "El Zagal".

Zegries. Originarios de Fez, aparecen en el emirato nazarí en el siglo XIV.
Los Zegríes, por oposición a Boabdil, se pasan al bando castellano-aragonés, siendo uno de los 32 linajes musulmanes que son reconocidos por los Reyes Católicos en las Capitulaciones de Granada.

Abencerrajes. Gozaban del favor de Boabdil y ocupaban una posición destacada en la corte nazarí.

Según cuenta la leyenda, Muley Hacen y su hermano el Zagal ordenaron el asesinato de los principales miembros del clan en un salón contiguo al Patio de los Leones de la Alhambra.   
Este salón recibe el nombre de los Abencerrajes, y se decía que el agua de los surtidores corrió tintada en sangre, cuyas manchas no se han podido borrar.
Con el fin de la Guerra Civil Castellana hacia 1480 y el definitivo asentamiento de Isabel I en el trono, por primera vez se daban en Castilla las condiciones necesarias para realizar la conquista total de Granada, que se veían favorecidas por la crisis política y económica en el Reino nazarí.
Las guerras civiles granadinas eran causadas por las luchas intestinas entre dos facciones del poder nazarí: los partidarios del emir Abú l-Hasan Alí y de su hermano El Zagal, y los partidarios del hijo del emir, Muhammad XII Boabdil. Este último, capturado por los castellanos, firmó con Fernando una tregua que confirmaba su vasallaje, al que posteriormente se unirían otros pactos. A partir de 1484 los Reyes Católicos llevaron a cabo una larga y tenaz serie de asedios en lo que se denominó la Guerra de Granada, utilizando la novedosa artillería que condujo a la toma progresiva de las plazas granadinas una tras otra.

Abú l-Hasan Alí llamado Mulay Hasan o, por los cristianos, Muley Hacén.
Con la sultana Aixa tuvo a su hijo Boabdil, que le quitaría el trono en 1482. En ese momento Muley Hacén huyó de Granada con su hermano el Zagal para combatir a su hijo. En 1485 ya muy debilitado nombró heredero a su hermano, falleciendo ese mismo año en el castillo de Mondújar.
Hay diversas leyendas sobre este rey granadino. Una de ellas es la de Isabel de Solís, noble castellana que fue apresada en una incursión nazarí y fue llevada cautiva a La Alhambra. Allí el rey se enamoró perdidamente de ella, descuidando sus asuntos de estado. Isabel se convirtió al Islam con el nombre de Zoraida y se convirtió en la esposa favorita del sultán, provocando la enemistad de la sultana Aixa, madre de Boabdil. Las intrigas palaciegas causaron la debacle del rey. De ella tuvo dos hijos: Don Fernando de Granada (c. 1460 - Burgos, marzo de 1512), cuarto marido de Mencía de la Vega, sin sucesión, y Don Juan de Granada, que se casó con Beatriz de Sandoval y tuvo descendencia.
Otra leyenda dice que, cansado y hastiado de su trato con los hombres, dispuso que a su fallecimiento fuese enterrado en el lugar más alto, cercano al cielo y alejado de la civilización: en el pico Mulhacén, y de ahí el nombre de la máxima altura de la península ibérica. No obstante, desde entonces fueron muchas las búsquedas y catas que se han realizado en esta montaña para localizar la tumba del monarca y los tesoros que se suponía podía contener, pero nunca ha sido encontrada.

En 1492, los Reyes Católicos entran en Granada como castigo por la negativa de este reino a pagar los tributos que le exigen. En la Capitulación de Granada se establece que Boabdil ostentará el señorío de las Alpujarras y parte a Laujar de Andarax, donde establecerá su residencia.
Según una extendida leyenda española cuya veracidad no está atestiguada por ninguna documentación, al salir de Granada camino de su exilio en las Alpujarras, cuando coronaba un collado, volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez y lloró, escuchando de su madre la sultana Aixa:
«Llora como una mujer lo que no supiste defender como hombre»
Sultana Aixa, madre de Boabdil.
Debido a esto ese monte recibe el nombre del Suspiro del moro. Esta leyenda parte de la imaginación del padre Echevarría que en el siglo XVIII publica el libro Los Paseos de Granada en los que pretende denigrar la figura de Boabdil.
En su exilio alpujarreño, se instaló en la población almeriense de Laujar de Andarax siendo ésta su última residencia en la península ibérica. En Laujar, en 1493 falleció la última sultana de Granada, Morayma, esposa de Boabdil. En 1493 abandona la península con destino a Fez tras vender a los Reyes Católicos los derechos de su señorío y recoger los restos de sus antepasados en Mondújar, junto a Talará (Granada).