domingo, 9 de mayo de 2010

Real Academia de Farmacia, Museo Romántico y Fundación Fernando de Castro. Madrid.

Sus orígenes se remontan a comienzos del siglo XIX, cuando el Colegio de Boticarios de Sevilla estableció en Madrid una Cátedra de Botánica Farmacéutica. Durante años esta Cátedra -germen de la Facultad de Farmacia- estuvo deambulando por diversos edificios de la ciudad, y no muy adecuados para sus funciones. Así, primero estuvo en la calle de Atocha, luego en la calle de Alcalá –junto a la iglesia del convento del Carmen- y desde 1814 en la del Barco. Para acabar con el trasiego de la institución, Agustín José Mestre abrió una suscripción nacional entre los farmacéuticos para comprar un terreno en la calle San Juan, hoy Farmacia, y construir su sede definitiva. Finalmente, en 1827 se puso la primera piedra del edificio que se destinaría a albergar la que ya era Facultad de Farmacia.

El edificio fue proyectado y construido por Pedro Zengotitabengoa entre 1827 y 1830, con trazas neoclásicas. Desde 1967 alberga la Real Academia de Farmacia, previo traslado de la Facultad a su nuevo emplazamiento en la Ciudad Universitaria.
Calle de la Farmacia 9 y 11. No lejos de las Escuelas îas de San Antón en la calle Hortaleza. También a un paso el Museo Romámtico.
El Museo Romántico surgió gracias a la generosidad de don Benigno de la Vega-Inclan y Flaquer, II marqués de la Vega-Inclán, quien hizo donación al Estado en 1921 de un conjunto de 86 pinturas del siglo XIX junto a libros y mobiliario para que sirviese de núcleo a un museo popular denominado Museo Romántico. En 1924 funda e instala el mencionado Museo en el palacio de los Condes de Puebla del Maestre - cuyo escudo se observa hoy en el edificio - situado en la calle de San Mateo. Se trata de un bello y sencillo palacio madrileño decimonónico construido por el arquitecto Manuel Martínez Rodríguez para el general marqués de Matallana. En 1920 fue alquilado por el marqués de la Vega-Inclan para instalar la Comisaría Regia de Turismo, habiendo servido anteriormente el edifico como sede de las oficinas y depósitos de la editorial Calpe. A mediados del siglo XX se realizó una reforma para alojar las salas que forman el actual museo.

Fue construido este palacio en 1776 como casa palacio del teniente general Rodrigo de Torres y Morales, marqués de Matallana, y de quien el edificio ha adoptado el nombre. El proyecto y su ejecución fue obra del arquitecto Manuel Martín Rodríguez, sobrino de Ventura Rodríguez, siguiendo una concepción arquitectónica clásica, aunque también introdujo algunos elementos barrocos.

En 1850 pasó a la propiedad de Francisco de Paula Fernández de Córdoba, marqués de Bacares y conde de la Puebla del Maestre, y en 1920, el edificio fue alquilado por Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer, II marqués de la Vega-Inclán, para instalar la Comisaría Regia de Turismo. En 1924, el propio marqués convirtió el edificio en el Museo Romántico, donando para tal efecto su colección personal de muebles, cuadros, porcelanas, libros, y otros interesantes recuerdos de los personajes, escritores y artistas de aquella agitada época romántica.

Contiguo al museo se encuentra el palacio del duque de Veragua.
También junto al Museo la sede de la Fundación para la Enseñanza de la Mujere Fernando de Castro.
Fernando de Castro nació en Sahagún el 30 de Mayo de 1814, quedando huérfano a los doce años. A los 15 años procesa en el convento de San Diego en Valladolid decantándose por esta Orden Franciscana. En 1837, tras los decretos de 1835 y 1836 por los que se suprimen los conventos, es exclaustrado sin haber recibido las órdenes sacerdotales.

Ocupará plaza de profesor del seminario de San Froilán de León y fue vicerrector de la Institución. En esos momentos empieza a reconocerse su gran papel como predicador y entre otras muchas actividades relacionadas con la sociedad leonesa, es elegido secretario de la Sociedad Económica de Amigos del País.

A los 31 años se traslada a Madrid, donde comienza su carrera docente, doctorándose además en Teología. En 1847 es nombrado Predicador Supernumerario de la Reina Isabel II y designado Capellán de Honor de Número en 1850. Ese mismo año se crea la Escuela Normal de Filosofía y es nombrado Director. En 1852, obtiene la Cátedra.

En 1864 es elegido Académico de Número de la Real Academia de la Historia, tomando posesión en 1866. En su discurso de ingreso ya se percibe su acercamiento hacia el “Catolicismo Liberal”. En ese momento, sin embargo, en Roma se adoptan unas posiciones totalmente opuestas a cualquier idea cercana a las expuestas por el catolicismo Liberal.

Ocupó la vicepresidencia del Senado y en 1868 aparece como uno de los firmantes de la “Declaración sobre la libertad de religión y libertad de cultos”.

Crea escuelas gratuitas para niños y adultos, clases nocturnas para obreros y organiza las famosas Conferencias Dominicales para la educación de la mujer, germen de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, y posteriormente creará el Ateneo de Señoras y la Escuela de Institutrices. La primera Conferencia Dominical se celebrará el 21 de Febrero de 1869.

Se separa definitivamente de la Iglesia cuando tras el Concilio Vaticano I se da cuenta que catolicismo y progreso son incompatibles. En ese momento comienza la búsqueda de lo que llamó la “Iglesia Universal”. Desde ese momento hasta el final de su existencia se mantuvo considerablemente apartado de la vida pública.

Fernando de Castro fallece el 5 de Mayo de 1874.

Comprendió que el comportamiento social y cultural hacia la mujer debía cambiar. Creó el Aula Abierta, que consistía en la impartición de ciclos y conferencias a las que podían asistir gratuitamente toda persona interesada, con independencia de su sexo o condición social. Dichas conferencias fueron el germen de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, creándose posteriormente y ya, tras la muerte de Fernando de Castro acontecida en 1874, un gran número de Escuelas dedicadas al desarrollo profesional de la mujer: Escuelas Artísticas y Literarias, de Institutrices, de Comercio, de Correos y Telégrafos, de Bibliotecarias y Archiveras, de Mecanógrafas así como de Idiomas y Arte.
Fernando de Castro y la Asociación para la Enseñanza de la Mujer jugaron un papel pionero y decisivo en la historia de la educación de nuestro país, y sobre todo consiguió dar los primeros pasos y abrir el difícil camino hacia la consecución de la independencia, libertad y desarrollo de la mujer en el mundo laboral.

Importante destacar el protectorado que ejerció la Reina María Cristina, viuda de Alfonso XII y madre de Alfonso XIII. Así mismo, la Infanta doña Isabel, conocida en Madrid como “la Chata”, siguiendo el ejemplo de su cuñada apoyó económicamente las iniciativas del que fuera su Capellán de Honor.



El edificio sede de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer fue edificado entre 1892 y 1893 para albergar adecuadamente las dependencias de la Institución, cuyos anteriores locales en la calle del Barco y la calle de la Bolsa se habían quedado sucesivamente pequeños. El inmueble posee una fachada principal en la calle San Mateo 15, y una trasera y menos caracterizada que da a la calle de la Beneficencia, 16.