lunes, 9 de mayo de 2011

La Quinta de los Molinos. Madrid. Jardín Histórico-Artístico.




Este jardín fue propiedad del VI conde de Torre Arias. En el año 1920 lo regala al arquitecto alicantino César Cort Botí, que era profesor de Urbanismo en la Escuela de Arquitectura así como concejal del Ayuntamiento. Este construyó un jardín de tipo mediterráneo. A la muerte de éste, el parque quedó semiabandonado. En septiembre de 1980 y tras un convenio con la Gerencia Municipal de Urbanismo, se cede al Ayuntamiento tres cuartas partes de las 28,7 hectáreas de la propiedad original, permitiendo que el resto del parque fuera de uso residencial.

Con una extensión de 25 hectáreas, el parque incluye grandes extensiones de arbolado, en el que podemos encontrar una gran cantidad de especies, olivos, pinos, eucaliptos, aunque la estrella del parque son los almendros.

También se halla, en el extremo Norte del parque, un palacete de comienzos del siglo XX, cerca del que podemos encontrar zonas de jardín con flores y extensiones de césped. También podemos encontrar un estanque, un molino y el edificio conocido como "Casa del Reloj", actualmente en rehabilitación. El parque está recorrido por multitud de caminos de tierra, además de por un camino pavimentado, bordeado por grandes plátanos, que lleva dede la entrada principal, en la calle Alcalá, hasta el palacete.














Enrique-Eduardo Pérez de Guzmán el Bueno y Gallego, hijo de Domingo Pérez de Guzmán el Bueno y Fernández de Córdoba, IX conde de Villamanrique de la Condesa, Sevilla.- no Villamanrique de Tajo como se puede leer en muchas páginas de Internet.- Casa con María de la Concepción de Gordón y Golfín de Carvajal, V condesa de Torre Arias. Padres de Alfonso Pérez de Guzmán El Bueno y Gordón, VI conde de Torre Arias, marqués de Santa Marta. Casa con María de los Dolores de Salabert y Arteaga, IX marquesa de la Torre de Esteban Hembrán. Padres, entre otros de, María de la Concepción Pérez de Guzmán el Bueno y Salabert, IX condesa de Quintanilla, casa con Luis de Figueroa y Alonso-Martínez, II conde de Romanones, hermano del IV marqués de Santo Floro que es el padre de la mujer del cantante Raphael.

Narciso de Salabert Pinedo Torres y Huici Feloaga Ponce de León Vargas O’Connor-Phaly de Butrón y Múgica, VII marqués de la TORRECILLA, marqués de Navahermosa, VIII marqués de la Torre de Esteban Hambrán, VIII marqués de VALDEOLMOS, conde de Aramayona, conde de Ofalia, duque de Ciudad Real. Casa en Madrid en 1857 con María Josefa de Arteaga y Silva Carvajal Téllez-Girón, hija de Andrés Avelino de Arteaga Lazcano y Carvajal, XVIII señor de la casa solar y palacio de Lazcano, VII marqués de Valmediano, y de Fernanda de Silva y Téllez-Girón, hija de José Gabriel de Silva Bazán y Waldstein, X marqués de Santa Cruz de Mudela, y de Joaquina María del Pilar Téllez-Girón y Alonso Pimentel, II condesa de Osiló, de los IX duques de Osuna. Padres de,

Andrés Avelino, VIII marqués de la TORRECILLA. Muere sin sucesión, sigue su hermana Casilda.

Casilda de Salabert y Arteaga, VI condesa de Ofelia, XI duquesa de CIUDAD REAL, IX marquesa de la TORRECILLA, marquesa de Navahermosa, condesa de Aramayona, vizcondesa de Linares. Casa primero con Luis María Constantinopla Fernández de Córdoba y Pérez de Barradas, XVI duque de Medinaceli, con sucesión. Después con Mariano Fernández de Henestrosa y Mioño, IV conde de Estradas, I conde de Santo Mauro. Con sucesión en los duques de SANTO MAURO.

Fernanda, IX marquesa de VALDEOLMOS. Con sucesión en los marqueses de VALDEOLMOS.

María de los Dolores de Salabert y Arteaga, IX marquesa de la Torre de Estebán Hambrán. Casa en 1887 con Ildefonso Pérez de Guzmán el Bueno y Gordón, VI conde de Torre Arias, asesinado en 1936. Con sucesión.





El parque debe su nombre a dos molinos, traídos desde Estados Unidos en 1920, usados para extraer agua.
El conde de Torre Arias fue amigo de Cesar Cort, y le vendió la primera finca registral que estaba junto al estanque actual, este es el principio de la Quinta que conocemos. A cambio Cesar Cort, le hizo al conde de Torre Arias el palacio donde vivía en la calle General Martinez Campos. En relación al actual poseedor del titulo de condesa de Torre Arias, recae sobre Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno. Propietaria de otra Quinta en la siguiente estación de la red de Metro, “ Torre Arias “. Es otro bello parque cerrado al público, por ser propiedad particular, pero existe un convenio con el Ayuntamiento, mediante el cual, al fallecimiento de Tatiana, el parque pasará a ser propiedad municipal y supuestamente se abrirá su uso al público.







El núcleo originario de la finca fue el entorno del palacete y la zona situada al norte del camino de Trancos o de la Quinta. El resto de la finca es el resultado de varias adquisiciones que realizó el César Cort hasta los años setenta. Hacia 1925 se inició la construcción del Palacete, posteriormente se edificó la Casa del Reloj. Ambas construcciones están orientadas al Sur, hacia la vaguada del arroyo de los Trancos, que dispone de una plantación importante de frondosas en el seno de la cual se construyó el lago y el jardín. En los alrededores de la Casa del Reloj se distribuyeron parcelas escalonadas de huertas o de producción de flores, y en el entorno del palacete otra serie de parcelas dedicadas unas a producción y otras a jardín ornamental, rodeadas por muretes y escaleras que separan las distintas zonas.

En 1978 muere el Señor Cort, llegando los herederos a un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid en 1982, por el cual 21 ha de la finca pasan a ser patrimonio del Ayuntamiento de Madrid. Por su importancia dentro de la historia del urbanismo se inicia un proceso de restauración y puesta en valor que culmina incluyendo el jardín en el catálogo de Parques y Jardines Históricos de especial protección del Ayuntamiento.

Las arquitecturas que acompañan al jardín, incluido la casa palacio, forman un conjunto único de la arquitectura prerracionalista madrileña de principios del siglo XX, sobre todo porque no existe en toda la ciudad un jardín tan extenso y tan bien conservado de aquel periodo.

El agua empleada para regar la finca procedía en el inicio de pozos y manantiales descubiertos a lo largo del proceso de formación de la Quinta, lo que dio lugar a la construcción de numerosas albercas y balsas para almacenamiento y distribución, y de fuentes que cumplían una doble función decorativa y de abastecimiento. De este modo se fue creando un complejo sistema de circulación de agua en toda la parte norte de la Quinta.

Cuando fueron adquiridas las parcelas situadas al sur del Arroyo de los Trancos, se elevó un tramo del camino construyendo un puente sobre el Arroyo y se levantaron sendas tapias a ambos lados de dicho camino, ya que constituía una servidumbre de paso. Estas tapias de ladrillo contribuían en alto grado a la diferenciación entre el ambiente frondoso y sombrío de la cabecera del arroyo y el resto de la Quinta cubierta de almendrales. Recientemente estas tapias han sido demolidas.

La transformación de la mitad sur se realizó mediante una división en cuarteles de distintas variedades de almendros, y la creación de caminos y paseos cuyas directrices vienen dadas por el marco de plantación de los almendros. Todos los bordes de los caminos y paseos fueron plantados con coníferas y frondosas, con el fin de proteger los cuarteles de almendros y de enmarcar estas vías de servicio. Los taludes laterales fueron marcados con arbustos de flor y con lirios.