

Como la ermita de San Antonio ya era objeto de una gran devoción, ese mismo año Carlos IV ordenó levantar un tercer y definitivo templo que es el que hoy conocemos. Fue construido por el arquitecto italiano Francisco Fontana entre 1792 y 1798. Lo más interesante del edificio son los magníficos frescos con los que el pintor aragonés Francisco de Goya decoró su cúpula y bóvedas. Sobre todo destacamos los frescos de la cúpula en donde representó uno de los milagros de San Antonio: el de hacer hablar a un muerto para salvar a su padre, acusado injustamente de su asesinato.
El trabajo que Goya realizó en esta ermita hizo que tras ser declarada Monumento Nacional el 1 de abril de 1905, el 29 de septiembre de 1919 se trasladaran a su interior los restos de Goya. Es así panteón conmemorativo del artista cuyos restos fueron traídos desde Burdeos, donde había muerto en 1828.
Para preservar la integridad del edificio, en 1929 se suspendió el culto, que fue trasladado a una ermita gemela que el arquitecto Juan Moya construyó entre 1925 y 1928, quedando el antiguo edificio como museo.
Enhorabuena por tu blog al que he llegado por casualidad. Preciosas fotos y muy buenos comentarios.
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