Páginas

Mostrando las entradas para la consulta Buenamesón ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Buenamesón ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de mayo de 2020

Algunas notas sobre la presencia de la Orden Militar de Santiago en tierras de la provincia de Cuenca


PEDRO ANDRéS PORRAS ARBOLEDAS LA ORDEN DE SANTIAGO EN EL SIGLO XV LA PROVINCIA DE CASTILLA, 1997.


Organización municipal y gobierno de una ciudad señorial castellana en el siglo XIII: el caso de Uclés. Milagros Rivera Garretas, 1985. 


La instalación de la Orden de Santiago en la ciudad de Cuenca data de 1177.

Alfonso VIII le da unas casas en el alcázar.

Cinco años más tarde ya se había constituido el nuevo hospital de redención de cautivos.46

A fines del siglo XV, poseía una casa de morada, con su granero y bodega; en las afueras una iglesia dedicada al apóstol Santiago en buen estado y un edificio ruinoso.

Su fuente de ingresos eran algunos diezmos de cereal, monopolios y mercedes de almudes, pero la más importante era la derivada del arrendamiento de numerosas heredades despobladas, diseminadas por todo el alfoz conquense  como 

Arcos- de la Sierra?, de la Cantera?, 

Tondillos-Tondos-, 

Castellar, 

La Moraleja, 


Berrechina, 

Abengamar,?

Torres defensivas como la Torre de don Alonso, Torre de Morant, Torre de la Dehesa, torre de Abengomar y Torre de Borrachina, entre otras, marcan la jurisdicción de la ciudad medieval de Moya.

Moya fue repoblada en el 1210 y en 1211 fue cedida a la Orden de Santiago que funda Hospital para redención de cautivos.




Torre de don Alfonso, La finca Torre de Don Alonso abarca los términos municipales de Fuentelespino de Moya y Landete.

Mijares, 

Torre Renera. Talayuelas y Casillas de Ranera. Fue poblada por la Orden de Santiago. En 1617 figuraba como posesión del Hospital de Santiago de Cuenca.
La denominada Torre Ranera se alzaba sobre una roca en el lugar denominado Fuente Ranera, apartada de la población, quedando de ella restos de su cimentación.



Villar del Hierro y 

Palmero-Villar de Olalla-



Estas rentas en 1525 alcanzaron el cuarto de millón de maravedíes.


En la provincia de Cuenca los términos redondos estaban en manos de los hospitales de Alarcón y Cuenca

El hospital de Alarcón dominaba en 

Arcas, 

Tondillos, 

Castellar, 

La Moraleja, 

Torre del Aceite-también llamada Torrebuceit-, 

Berrachina, 

Abengamar, Torre de don Alfonso, 

Mijares, 

Villar del Hierro, 

Palmero y 

Torre Renera, lugar éste último que se intentó poblar sin éxito en el siglo XIII.

El hospital de Alarcón poseía las heredades de 

Alamesón-Villarejo de Periesteban-, 

Torrecilla, Municipio de Sotorribas.

Casasola, Ciudad de Cuenca

La Presa y 

Pozo de los Freires. 

El prior de Uclés tenía los términos de 

Buenamesón, 


Torreluenga, ahora una finca  en Pozorubio de Santiago. 


Fuente Redonda en Uclés

El comendador de Uclés tenía las heredades de 

Villalba y 

Carrascosilla- ahora despoblado cerca de Huete-

El convento  de Uclés tenía la propiedad dehesas y heredades 

Buenamesón 

Torreluenga 

Fuente Redonda, 

Rozalén, 

Saelices, 

Villarrubia, 

Villamayor 


Gúzquez en Villamayor de Santiago


Ganada Uclés en 1157, seis años más tarde fue donada a la Orden de San Juan, la cual parece que no repobló el lugar, por lo que, al fin, en 1174 pasó a manos de la de Santiago.

En 1179 el maestre don Pedro Fernández acometió la repoblación, dándole el fuero que caracterizaría a todo el Priorato del mismo nombre,

Pronto se hubo de formar la comunidad de villa y tierra, en la que a fines del siglo XV se incluían diez aldeas. Estas aldeas son Tarancón, Saelices, Rozalén, Moraleja, Villarrubio, Tribaldos, Almendros, El Acebrón, Fuente de Pedro Naharro y Torrubia-del Campo-.

Enclavada en tierras de pan llevar, la Encomienda de Uclés contaba con los lugares, además de los citados, 

de Cabeza Mesada, El municipio se encuentra situado en una llanura de la comarca de La Mancha y linda con los términos municipales de Horcajo de Santiago, al este, en la provincia de Cuenca, y Santa Cruz de la Zarza, al norte y Corral de Almaguer, al sur y oeste, en la de Toledo. 

El río Riánsares, afluente del Cigüela, pasa por el municipio, recorriendo el término de noreste a suroeste. Se fundó durante la reconquista tras la derrota de Alfonso VI, en la batalla de Uclés. Las huestes cristianas que huyeron por la vega del Riánsares, fundaron a sus orillas un castillo que sería feudo de la familia Albornoz.

Los Reyes Católicos, en el último tercio del siglo XV, durante el gran maestrazgo de don Alonso de Cárdenas, conceden a la población el título de Villa, erigiéndose el rollo como testimonio de su nueva jurisdicción.


Villalba 


Carrascosilla, de los que sólo el primero estaba poblado.


Entre Ocaña y sus aldeas-Villatobas, Chozas Nuevas, Chozas Viejas, El Aljibe, Ocañuela, El Corral y El Prado, éste cerca de Ontígola- y Uclés, estaba Santa Cruz de la Zarza que en 1253 recibió sus aldeas Villaverde-y Paraconsol-, Villarejo Seco- localidad del municipio de Villar de Olalla.

Castillejo de Albuher, Castillo de Tajo en Villamanrique de Tajo. En referencia al castillo que existió en el paraje conocido como Castillo de Albuher destruido en el Siglo XV.


Testiellos 

Villar del Sauco y Villarejos en Santa Cruz de la Zarza


viernes, 15 de mayo de 2020

Castillo de Albuher



La presencia humana en el término de Villamanrique aumenta en época musulmana.
           
            Aparece la aldea de Albuher, pequeño núcleo de población situada en el mismo lugar en que ahora se alza Villamanrique, y con un término que se extendía por ambas orillas del río.
            Albuher contaba en el siglo XI, en que fue conquistada por el rey de Castilla Alfonso VI, con pesquerías, molinos y tierras de labor en las que debía haber regadío, porque el mismo nombre de Albuher indica que había una presa en el río o en alguno de los arroyos que desembocaban en él.
           
            También había un Castillo, cuyos restos aún se conservan en un cerro al otro lado del río frente al pueblo.
​           
            Este castillo fue un punto de defensa importante durante las épocas del Emirato y del Califato de Córdoba (siglos VIII al X),pues formaba parte de la línea defensiva de la marca media, en la que también estaban integrados otros castillos vecinos como los de Oreja, Alharilla-desaparecido en Fuentidueña de Tajo a poca distancia del que podemos ver ahora en ruinas- y Zorita.

            En 1153, Alfonso VII concede el castillo de Alboher al conde Ponce Giraldo de Cabrera[1]. Tambien el conde Ponce de Cabera[2] recibe el castillo de Almonacid de Zorita

            La primera noticia documentada del castillo de Albuher es de 1099.

            El castillo de Albuher jugó un papel destacado durante las invasiones almorávide y almohade, para quedar definitivamente destruido durante la Guerra de Sucesión Castellana en 1478.
           
            Albuher fue integrado en una encomienda de la Orden de Santiago, la de Viloria o Villoria-despoblado desde el siglo XVII, a siete kilómetros de Villarrubia de Santiago en Toledo[3]-, pero en el siglo XIV se despobló, como otras aldeas cercanas, tal vez a consecuencia de las guerras civiles en Castilla, las epidemias y la política repobladora de la Orden de Santiago en la zona, en rivalidad con el Obispado de Toledo con el que tuvo un largo pleito a consecuencia del cobro de los diezmos en varias iglesias, entre ellas Albuher, Valdepuerco y Salvanés.
            
Del antiguo pueblo solo quedó en uso su iglesia, que siguió incorporada al patrimonio de la Orden de Santiago con el nombre de ermita de Santa María de Albuher.

            En la actualidad, dentro de la actual provincia de Toledo, se hallaba la encomienda de Villoria, cuya cabeza y aldeas estaban perdidas: Villahandín y Albuher; éste último lugar se repobló en 1480 con algunos vecinos y, al parecer, con éxito, pues en el siglo siguiente se la conoce como Villamanrique de Tajo.

           
            Cuando en 1480 fue fundado Villamanrique, esta ermita se convirtió en su primera iglesia, por eso su patrona llevó el nombre de Nuestra Señora de Albuher, aunque con el paso de los siglos la palabra se ha convertido, ya en el XIX, en Arbuel.
           
            El nombre de la nueva Villa está claramente relacionado con la familia Manrique, varios de cuyos miembros ocuparon puestos muy relevantes en la Orden de Santiago.

            Instalado primero en la encomienda de Villoria y luego en la encomienda mayor de Castilla se hallaba don Gabriel Manrique. Este era hijo del conde de Castañeda y señor de Aguilar de Campoo, y estaba casado con una hija del Condestable, de donde heredó Osorno, cuyo primer conde fue, además era señor de Galisteo, Villasirga, Maderuelo, San Martín del Monte, Fuenteguinaldo y otros[4].

            Entre 1475 y 1511 le sucedió en la encomienda mayor su hijo Pedro, segundo conde de Osorno.

            Pedro Manrique, segundo duque de Osorno, comendador de Viloria y luego Comendador Mayor de Castilla, fue quien le dio nombre.
           
            En 1480, siendo aún comendador de Viloria dio la orden de repoblar el "Exido de Albuher", según consta en el libro de visitas de la Orden de ese año.
           


Villamanrique siguió siendo territorio de la Orden de Santiago hasta que, en 1573, en tiempos de Felipe II, fue vendida como Villa de señorío a doña Catalina Lasso de Castilla, junto con la dehesa del Castillo, desgajados ambos territorios de la encomienda de Viloria.
           
            En 1666, con Carlos II, Villamanrique se convirtió en un condado, cuyo título perteneció a la familia Lasso de Castilla. Este condado se convirtió en dos en el siglo XVIII, permaneciendo dicha familia como Condes del Castillo y pasando a poseer el título de condes de Villamanrique la familia Fernández de Córdoba. Esta situación se mantuvo así hasta la desaparición del régimen señorial a principios del siglo XIX.
           
            Durante la segunda mitad del siglo XVIII y la primera del XIX Villamanrique experimentó un crecimiento de su territorio y de su población, por dos hechos que vinieron a darle su configuración actual. El primero fue la creación de las Reales Salinas de Carcavallana, que favorecieron el aumento de la población, y el segundo la incorporación a su término municipal del territorio de Buenamesón, que perteneció a la Orden de Santiago y a su priorato de Uclés hasta la desamortización, y del que aún se conserva su convento-palacio, edificio de finales del siglo XVI y principios del XVII, remodelado en el XVIII, siendo el monumento más destacado de la localidad y uno de los más importantes de la Comarca.





[1] Un magnate catalán en la corte de Alfonso VII. Comes Poncius de Cabreira. Ernesto Fernández-Xesta y Vásquez, 1991. https://books.google.es/books?id=HDkEM31ggx0C&pg=PA96&lpg=PA96&dq=albuher&source=bl&ots=aJFd28NKnK&sig=ACfU3U2BUOyzry3mTgrqnK7YvGMSVF7vbg&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwjz7rbIvbbpAhUiA2MBHdQrCP4Q6AEwCXoECAoQAQ#v=onepage&q=albuher&f=false

[2] Ponce Giraldo de Cabrera (hacia, 1105–1162), vizconde de Áger y de Gerona, señor de Cabrera (1132-1145), fue un noble catalán, referido en ocasiones como el Conde Ponce o princeps de Zamora, que llegó al Reino de León como miembro del séquito que acompañó a Berenguela de Barcelona, hija del conde Ramón Berenguer III, para su boda con el rey Alfonso VII de León. 1​2​ Una calle en la ciudad de Zamora lleva su nombre y se conserva en la capilla mayor de su catedral una estatua realizada en el siglo XV del conde Ponce en postura orante. Fue el fundador del Monasterio de Santa María de Moreruela.
[4] La Orden de Santiago en el siglo XV. Pedro Andrés Porras Arboledas, 1997.

El Castillo y el Monasterio de Uclés. Cuenca.



El enclave de Buenamesón tiene restos de habitación dese la época romana. 

Es de la orden de Santiago desde el siglo XIII

La construcción que ahora vemos fue  utilizada como casa de recreo en una finca agrícola, y en su última etapa como palacio.

Esta construcción fue en su origen un convento con iglesia y viviendas auxiliares levantado en el siglo XVII por los mojes de Uclés como residencia de verano y explotación de recursos de agua y tierra.

En estado de ruina progresiva.

En el rió Tajo se encuentra el  azud de Buenamesón, junto a los restos del monasterio palaciego del siglo XVII  de la Orden de Santiago. 

La presa refleja la maestría de los ingenieros flamencos y alemanes contratados por Carlos V y Felipe II para mejorar los viejos azudes musulmanes del Tajo.



;


El Castillo y el Monasterio de Uclés. Cuenca


            El monasterio formaba parte de un conjunto de fortificaciones que tuvo sus orígenes en la dominación musulmana de la Península Ibérica.

            Tras su reconquista por los cristianos fue donado por el rey Alfonso VIII a la Orden de Santiago.

            Era el 9 de enero del año 1174.        

            La Orden convirtió el castillo de Uclés en su casa madre -Caput Ordinis-Orden.

            El monasterio anterior al siglo XVI formaba parte de un conjunto de edificaciones, parte de las cuales aún se conservan en la actualidad, destacando, de norte a sur, las torres del Pontido y el Palomar, aún de la fortaleza árabe, y unida a ellas por un imponente lienzo de muralla, la torre Albarrana o torre del homenaje nuevo, en el extremo meridional.
            Con el fin de la reconquista, en el siglo XVI, la administración del maestrazgo de la Orden de Santiago pasa a la Corona de Castilla y pierde de forma progresiva su función militar. Bajo el reinado de Carlos I, el 7 de mayo de 1529, el Prior D. Pedro García de Almaguer inicia una reforma radical que convertirá el monasterio medieval en el actual edificio.



Siglos XVI y XVII

            El 7 de mayo de 1529, la comunidad conventual  con el prior Pedro García de Almaguer[1],  da de forma simbólica inicio a las obras de construcción del Convento de Uclés.

            En el ábside de la iglesia se puede leer una inscripción conmemorativa[2].

            El prior Pedro García de Almaguer tuvo dos trienios consecutivos por dispensa papal. Desde comienzos del siglo XVI los priores no eran perpetuos como lo habían sido desde el año 1173. El primer prior de Uclés es don Andrés, antes prior de Santa Maria de Loyo, Lugo[3]
           

            Treinta y ocho años despues, El 7 de mayo de 1567, mediante una cédula real dada en Madrid, por Felipe II se hace merced al real convento de Santiago de Uclés de la fortaleza de la misma villa, con la obligación de pagar dos mil ducados y contribuir con la piedra necesaria para edificar otra nueva en la torre albarrana.
           
            Ya se habían pedido nuevas trazas y se habían designado entre sus propios maestros reales al encargado de dirigir, como maestro mayor, las obras de Uclés. Era necesario, demoler la antigua fortaleza, por tener poco sitio para la obra que se pensaba hacer, y mandó se pasaran las armas a la torre Albarrana, que en adelante se convertiría en la fortaleza de Uclés, donde en adelante residirá su alcaide. Uclés, antigua residencia de la Orden de Santiago, Pelayo Quintero Atauri, 2007.

            Algo más de un siglo despues, el 13 de mayo de 1676 toma posesión como prior del monasterio de Uclés don Diego Pérez Alcázar que era natural de Verdelpino de Huete, Cuenca.

            Su ascendencia podría estar en Caracenilla donde vive desde principios del siglo XVI la familia Alcázar. Con líneas en Verdelpino de Huete y en la misma ciudad de Huete[4].

            Estuvieron los Alcázar en muy buena relación con el monasterio de Uclés. El Monasterio parece que promete el hábito de Santiago a los Alcázar tras comprar a esta familia una propiedad que tenía en Buenamesón, entre Fuentidueña del Tajo y Villamanrique de Tajo[5]. Buenamesón era propiedad de la Orden de Santiago desde el siglo XIII[6].
           
            Don Diego Pérez Alcázar es uno de los setenta priores con mando por tres años. Es prior entre 1676 y 1679.

            En el monasterio de Uclés desde 1504 hasta 1739 el mando del prior era por tres años. En 1739 era prior de Uclés don Diego Sanchez Carralero.

            Desde 1173 los priores eran perpetuos. Existieron dieciocho  priores perpetuos. El último fue don Alvaro López de Becerra[7].

            En el trienio como prior de don Diego Pérez Alcázar comenzaron las obras de la fachada oeste del monasterio. Fue diseñada por Francisco de Mora en el siglo XVI, pero su construcción se resolvió un siglo después.

            La fachada oeste es la de entrada principal a la iglesia situada a la izquierda. A la derecha se encuentran las dependencias conventuales del lado oeste. La fachada del templo se encuentra retranqueada en comparación con el resto del edificio. 

            La fachada principal es la del sur, obra del siglo XVIII. Fue acabada en el año 1735, tal y como se indica en la cita que aparece en la inscripción de la portada principal de entrada al monasterio. Atribuida primero a Churriguera, posteriormente se ha considerado que el autor de la obra fue uno de sus discípulos, Pedro de Ribera.




            Un  accidente debido a las dificultades de allanar el terreno tiene lugar el 3 de noviembre de 1679. Este accidente se recuerda en una inscripción con el siguiente texto.

            Martes 3 de noviembre, estando abriendo estos cimientos, se arrollaron los terrenos y mataron a 5 hombres. Rueguen a Dios por ellos. Año del Señor de 1679[8].
           
            Comienza las obras el maestro Diego de Alcántara. Fallece el 11 de mayo de 1587 y las continua Francisco de Mora,  tío materno del también arquitecto Juan Gómez de Mora.

           
Francisco de Mora
           
            Francisco de Mora (Cuenca, h. 1553 - Madrid, 1610)
           
            Es tío materno del también arquitecto Juan Gómez de Mora y del humanista Baltasar Porreño, sacerdote, humanista e historiador 
           
            Francisco de Mora es uno de los máximos representantes de la arquitectura herreriana, estilo que se desarrolló en el último tercio del siglo XVI, si bien su obra también anticipa las corrientes barrocas imperantes en el siglo XVII.

            A Francisco de Mora debemos el Convento de San José  de Ávila y el Palacio ducal de Lerma en Burgos. Edificios precursores de la arquitectura religiosa y civil del siglo XVII.
            
Francisco de Mora se formó junto a Juan de Herrera, trabajando con él en la reconstrucción del Alcázar de Segovia y en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Tras la muerte del maestro en 1597, continuó con las obras de este último edificio. En concreto, a él se deben la galería de Convalecientes y las casas para el séquito real.
            
Se responsabilizó de la primera ordenación urbanística de la Plaza del Arrabal, actual Plaza Mayor, que tuvo lugar en 1580. Actuó sobre las caras norte y este del recinto, con el derribo de las llamadas Casas de la Manzana, y diseñó la Casa de la Panadería (1590-1599), aunque su construcción corrió a cargo de Diego Sillero y, finalmente, de su sobrino de Juan Gómez de Mora.
            
En 1591 fue nombrado Maestro Mayor de las obras reales y, al año siguiente, Maestro Mayor de obras de la Villa de Madrid, puestos que ocuparía hasta su muerte. En el desempeño de estos cargos, procedió a la remodelación de la fachada meridional del Real Alcázar de Madrid y levantó la Iglesia de San Bernabé (1594-1595), en El Escorial, Madrid.
            
Construyó el Convento de Santa Isabel[9] (1596) donde tambien interviene su sobrino Juan Gomez de Mora. Monasterio Real de Agustinas Recoletas de la Visitación de Santa Isabel Agustinas. Situado en la calle Santa Isabel, junto al palacio de los duques de Fernán Nuñez y el Museo de Arte contemporáneo Reina Sofía.
            
Trazó los planos de la capilla del desaparecido Convento de Nuestra Señora de Atocha (1598), reedificado en el siglo XX como Real Basílica.
            
Hacia 1600 intervino en el Convento de San Felipe el Real, procediendo a su restauración.
            
Fuera de la capital, realizó la iglesia del Monasterio de Uclés, Cuenca. Terminándola en 1598.
            
Su obra maestra fue la construcción de la Villa ducal de Lerma, Burgos. El duque de Lerma le encargó el proyecto de la ciudad, en la que levantó su palacio, empezado en 1601 y concluido en 1617, siete años después de su muerte. También se responsabilizó de diferentes edificios religiosos, todo ello dentro de un estilo dominado por el orden y el equilibrio geométrico característicos de la arquitectura herreriana.
            
Entre sus últimas obras, figuran la iglesia del Convento de San José, en Ávila, iniciada en 1607; la fachada principal del Hospital de Santiago de Cuenca, cuyo trazado firmó en 1608; y el nuevo edificio del Convento de las Descalzas Reales, en Valladolid.
            
En numerosos proyectos, trabajó en estrecha colaboración con su sobrino, Juan Gómez de Mora, de tal modo que en ocasiones no es fácil determinar el grado de intervención de uno y otro. Es el caso del Palacio de los Consejos o del duque de Uceda, en Madrid, diseñado en 1609, cuya autoría es atribuida bien al tío, bien al sobrino, aunque otros investigadores sugieren que es obra de Alonso de Trujillo; y de los ya mencionados Convento de Nuestra Señora de Atocha y Casa de la Panadería, entre otros edificios, todos ellos terminados por su sobrino.
Otras obras,
            
Convento de Velada, Toledo, de la orden franciscana.
            
Convento de San Diego, enclavado en el Palacio Real de Valladolid.

Juan Gomez de Mora

            Juan Gómez de Mora nace en 1586. Era hijo de Juan Gómez, pintor de cámara de Felipe II y de Francisca de Mora, hermana del arquitecto Francisco de Mora. Se formó con su tío Francisco de Mora que era Maestro Mayor de las Obras Reales y Maestro Mayor de Obras de la Villa. Recibió la influencia del Renacimiento italiano y de la obra de Juan de Herrera.
           
            Al morir su tío fue nombrado Maestro Mayor de las obras y al poco tiempo arquitecto de Felipe III. Tambien fue maestro de obras con Felipe IV.

            En sus sesenta y dos años de edad interviene en un gran número de proyectos.
         
 Madrid debe a Juan Gomez de Mora,
           
            La reforma de la fachada sur del Alcázar
           
            El Convento madrileño de la Encarnación
           
            La Plaza Mayor de y su entorno, como las casas de la Cava de San Miguel  y la Casa de la Panadería
           
            El Ayuntamiento de Madrid en la Plaza de la Villa. Proyecto para la Sala de Alcaldes de la Casa y Corte.
           
            El Convento de San Gil
           
            La iglesia y el convento de Nuestra Señora del Loreto. En colaboración con Jerónimo Lázaro Goiti.
           
            Probablemente el Palacio de Santa Cruz. Proyecto para la Cárcel de Corte, posterior palacio de Santa Cruz y actual Ministerio de Asuntos Exteriores.
           
            El Palacio de los Consejos, situado al final de la Calle Mayor. Palacio del duque de Uceda. En 1717, fue adquirido por Felipe V como nueva sede de las oficinas del Real Alcázar de Madrid, conociéndose desde entonces como Palacio de los Consejos. Sin embargo, el Consejo de Estado se mantuvo en la Sala del Rubí del Real Alcázar. Hoy sede del Consejo de Estado y de dependencias del Ministerio de Defensa.[10]
           
            El Monasterio Real de Agustinas Recoletas de la Visitación de Santa Isabel Agustinas, en colaboración con Jerónimo Lázaro Goiti.
           
            La reforma en colaboración con fray Alberto de la Madre de Dios del coro del Monasterio de las Descalzas Reales.
           
            La Reforma del Colegio de los Ingleses, en el solar ocupado por la actual iglesia de San Ignacio de Loyola.
           
            El Proyecto de la llamada Cerca de Felipe IV, que delimitaba Madrid al norte por las calles Génova, Sagasta, Carranza y Alberto Aguilera; al sur por las rondas; al este por el palacio del Buen Retiro y al oeste por el complejo del Alcázar Real.
           
            El Proyecto del puente de Toledo.
           
            La Fuente de la Abundancia en la plaza de la Cebada y la Fuente de Orfeo de la que existe una copia en la Plaza de la Provincia, junto a la Plaza Mayor, donde se encuentra el Palacio de Santa Cruz.

Provincia de Madrid 
           
            Palacio de la Zarzuela
           
            En el Convento de Nuestra Señora de los Ángeles del Pardo
           
            En el Panteón Real del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial
           
            En el Colegio de San Ildefonso y Convento de Recoletas Bernardas en Alcalá de Henares.
            El Patio de Santo Tomás de Villanueva en la Universidad de Alcalá de Henares
           
            Catedral de La Magdalena de Getafe

En Salamanca
           
            La Clerecía
           
            El Colegio Real de la Compañía de Jesús. Tracista de la iglesia y colegio y Maestro de Obras del Real Colegio de la Compañía de Jesús, actualmente Universidad Pontificia de Salamanca.

En Zamora
           
            El Hospital de la Encarnación, actual sede principal de la Diputación de Zamora.


En Pamplona
           
            El Convento de Agustinas Recoletas



[1] Fue Prior del convento de Uclés pero anteriormente había sido Prior en Sevilla y Vicario de Yeste. Nacido en Corral de Almaguer, Toledo.
[2] “REINANDO EN E[S]PAÑA DON CARLOS V EMPERADOR ADMI[NISTRADOR] DESTA ORDEN D[ON] P[EDRO] G[ARCÍA] DE ALMAGVER P[RIOR] DESTE CONVENTO CON SOLE[M]NIDAD PONTIFICAL ASENTÓ LA PRIMERA PIEDRA DESTE EDIFICIO. TODO A VII DE MAYO ANNO DE M D XX IX”.

[3] Regla y establecimientos nuevos de la Orden y Cavallería del glorioso apóstol Santiago patrón de las Españas, 1752. Francisco Ruiz de Vergara y Álava.

http://www.paradela.es/es/node/134 En el lugar de Loyo, del concello de Paradela en Lugo, podemos visitar una capilla, recientemente restaurada, con una imagen de Santiago que resume lo que allí sucedió, el nacimiento de la Orden de los Caballeros de Santiago, fundada para la protección de los peregrinos y del sepulcro del Apóstol allá por los siglos IX-X.
[5]http://www.telemadrid.es/programas/ruta-179/Villamanrique-Tajo-lugar-joyas-historicas-2-1801039936--20160609100303.html El enclave de Buenamesón tiene restos de habitación dese la época romana. Es de la orden de Santiago desde el siglo XIII. La construcción que ahora vemos fue  utilizada como casa de recreo en una finca agrícola, y en su última etapa como palacio. Esta construcción fue en su origen un convento con iglesia y viviendas auxiliares levantado en el siglo XVI por los mojes de Uclés. En estado de ruina progresiva. En el río Tajo se encuentra el  azud de Buenamesón, junto a los restos del monasterio palaciego del siglo XVII que perteneció a la Orden de Santiago. La presa refleja la maestría de los ingenieros flamencos y alemanes contratados por Carlos V y Felipe II para mejorar los viejos azudes musulmanes del Tajo.

[6] Anales De La Real Academia Matritense De Heráldica y Genealogía VI. Año  2000-2001. Manuel de Parada y Luca de Tena.

[7] Constituciones Sinodales del Priorato de Santiago de Uclés, 1742.
[8] En la  Revista Malena de la Asociación Arco de la Malena Tarancón en su número 28 de septiembre de 1983 encontramos el capítulo XI de un coleccionable dedicado al Monasterio de Uclés. En este capítulo e trata de las obras en el Monasterio en el siglo XVII. El Arco de la Malena es la puerta de entrada a lo que en su día fue el recinto amurallado de Tarancón. Su origen se sitúa sobre el siglo XI.
[9] El Real Monasterio de Santa Isabel está situado en una manzana próxima a la calle de Atocha, en la calle llamada asimismo de Santa Isabel. El monasterio dio nombre a la antigua Fábrica de Tapices de Santa Isabel, representada por Velázquez en Las hilanderas, que se localizaba en sus proximidades.
El monasterio de Santa Isabel agrupa dos fundaciones, un colegio de niñas, llamado Casa del Recogimiento de Santa Isabel, fundado en Alcalá de Henares por Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, en 1595, y un convento de clausura de monjas agustinas recoletas fundado en 1589 por el santo agustino fray Alonso de Orozco, reformador de la orden, con monjas procedentes del convento de Nuestra Señora de Gracia de Ávila.
El convento tuvo su primer alojamiento en la calle del Príncipe, en las propiedades de una viuda rica, Prudencia Grillo, verdadera impulsora de la fundación tras un legendario lance amoroso que la llevó ante el tribunal de la Inquisición.
Su alojamiento definitivo en la calle de Atocha, lejos de la incomodidad que ocasionaba la vecindad con el corral de Comedias del Príncipe, se debe a la intervención de la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, quien creó el Patronato Real en 1610, entregando a las monjas la llamada Casilla, finca y palacio de campo del secretario de Felipe II Antonio Pérez, edificio en parte subsistente en la actual clausura. El monasterio, situado en Lavapiés y fundado por Felipe II en el lugar donde su secretario Antonio Pérez tuvo una casa de campo, también es conocido como Real Monasterio de Santa Isabel. En él se agrupó en sus orígenes un colegio de niñas, hijas de sirvientes de la Casa Real,  y un convento de clausura de monjas agustinas recoletas.
El arquitecto Juan Gómez de Mora fue el encargado de acondicionar el edificio para convento y proyectó la iglesia, iniciándose su construcción en 1640 por Jerónimo Lázaro Goiti. En 1732 sufrió una gran remodelación y tras ser saqueado por las tropas francesas y amenazado de destrucción en el siglo XIX, y sufrir un gran incendio durante la Guerra Civil, que destruyó las obras de arte de la iglesia (no así las que se encontraban en clausura, donde hay importantes pinturas y esculturas de los siglos XVI y XVII), el conjunto fue reconstruido entre 1941 y 1946 por Diego Ménde y José Yarnoz Larrosa. En 1964 se proyectó una reforma y reconstrucción parcial.
La iglesia tiene planta de cruz latina de dimensiones reducidas. Está formada por tres espacios perfectamente integrados: la nave única, gran crucero de forma octogonal y la cabecera plana. El crucero se cubre con una amplia cúpula sobre pechinas y grandes machones achaflanados, que en las esquinas albergan nichos con altares.
En 1995, fue declarado Bien de Interés Cultural. Además, el monasterio forma parte de los bienes propiedad de Patrimonio Nacional.
[10] Situado en el Madrid de los Austrias, este palacio señorial de estilo barroco, es uno de los pocos ejemplos que quedan de la arquitectura residencial nobiliaria del siglo XVII. Construido por encargo de Cristóbal Gómez de Sandoval-Rojas, primer duque de Uceda, valido de Felipe III, fue proyectado por Alonso de Turrillo, y ejecutado por Pedro de Pedrosa (aunque otras fuentes otorgan la autoría a Francisco de Mora, arquitecto mayor del Rey), de 1613 a 1625. Imitando el aspecto de fortaleza del Alcázar de los Austrias, el edificio es de planta rectangular distribuida en torno a dos patios interiores de distinto tamaño. Como consecuencia del desnivel del terreno que ocupa, la fachada delantera se divide en tres plantas, y la trasera, en cinco. Destacan por su gran sencillez, combinando el ladrillo y la piedra. En 1615, el duque fundó el Convento del Santísimo Sacramento como un anexo del palacio. En conjunto, sus trazas y dimensiones venían a reflejar la magnificencia y el poder del duque de Uceda en tiempos de Felipe III. Actualmente alberga las dependencias del Consejo de Estado y al Ministerio de Defensa. https://www.esmadrid.com/informacion-turistica/palacio-del-duque-de-uceda-o-de-los-consejos