jueves, 11 de febrero de 2010

La epidemia de peste en Cuenca en 1422.


Noticias sobre el brote de peste de 1422 y sus consecuencias en la ciudad y tierras de Cuenca conocemos por la obra Tratado de Consolación de don Enrique de Villena, señor de Albornoz, y habitante de su castillo de Torralba.

El señor de Albornoz dedica esta obra a Juan Fernández de Valera, «servidor e húmil fechura» de don Enrique, para consolar a su servidor conocedor de que ha sufrido en su persona y en su familia la peste. Juan Fernández de Valera era caballero de su casa y pierde la mayor parte de su familia en la peste de Cuenca de 1422. Era Juan Fernández señor de Valera de Arriba, emplazamiento de la ciudad celtibero romana de Valeria.

Juan Fernandez de Valera, tras excusar su tardanza en escribir a don Enrique, "lo uno por andar alterado e ser absenté todo lo más del tienpo que en esta Qibdat duró la pestileuQia, e lo ai por las tentaciones, males e tribulaciones que aquélla o su cabsa, syn enbargo del fuyr", le relata como ha sufrido su familia la peste que ha ocasionado la muerte de algunos de sus familiares más cercanos, «... a duras penas so guarido de la landre, de la qual ha acerca de quatro meses que so pasionado. E en este comedio finó mi muger e una fija mía, e toda mi familia, e Garci Sánchez mi padre, e mis abuelos lohan Fernandes e su muger, e dos hermanos míos, e otros sobrinos e parientes e amigos muchos, tanto e en tal manera, señor, que fablando verdat a vuestra alteza, yo me siento muy solo e desabrigado en esta qibdat". Vemos que mueren su mujer, su suegro, Garci Sánchez, sus abuelos Juan Fernández y Constanza Fernández y dos hermanos

«Ca lohan Fernandes finó primero día de otubre, e Gar;i Fernandes a diez e nueve de otubre del año de veynte e dos. E la memoria déstos tira consigo la de Costanfa Fernandes, abuela vuestra" . Sin que se mencione la posterior fecha de la muerte de la abuela.




La crónica de Alvar García de Santa María da noticias de los brotes de peste sucedidos entre 1400 y 1402 y 1413 y 1414. Tal es así que se suprime la convocatoria a Cortes "... Esto fizo el Rey, sin llamar sobre ello á Cortes, según se solía acostumbrar, por cuanto por muchas partes del reino había pestilencia, é era peligroso que á la corte viniesen gentes de estos tales lugares".
Por don Enrique de Villena sabemos que la mujer de Juan Fernández de Valera, cuñado del contador de Juan II Alonso Álvarez de Toledo "... fue el primero día de otubre, año de veynte e dos, estando Júpiter e Venus juntos en menos de cinco grados en Leo, recebidos del Sol, e Venus refibiente al Sol en su ensaltafion. Libra, e Mars en su casa de Venus, Tauro". Es don Enrique conocido el Astrologo o el Nigromante.
Da don Enrique noticias de la muerte de una hija de Juan Fernández de Valera, Leonor, fallecida también a causa de esta epidemia, "... murió a 26 días de setienbre del dicho año de 22 por estar Venus e Júpiter juntos e acatar de sextil, de signo a signo, a Saturno, ellos en casa del Sol e Saturno en el decaymiento del Sol ' '.


La epidemia de peste bubónica de 1422 tuvo una importante extensión en el reino de Castilla siendo el otoño la estación de mayor mortandad.

El Tratado de la lepra y de como está en las vestiduras e paredes lo escribe don Enrique a petición del medico de Juan II Alfonso Chirino de Cuenca. Vive don Alfonso en Guadaiajara y casó en Cuenca con Maria de Valera, hija de Juan Fernández de Valera, regidor en Cuenca. Era María sobrina del Contador y hermana de la Leonor que aquí se cita.

Es San Roque el que nos salva de la peste y así patrón de muchos pueblos. En este sentido recordar las columnas de la peste levantadas en centro europa para alejar las epidemias y dedicadas a la Santísima Trinidad, protectora contra la peste.

SAN ROQUE. Nació en Montpellier por el 1290, cuando esta ciudad estaba bajo el dominio de Jaime II de Aragón. Su padre Juan, era el gobernador de la ciudad y su madre Libera. Peregrina a Roma. Al pasar por lo ciudad de Aquapendente se encuentra con un brote de peste y Roque se queda para curar a los apestados. Sigue su camino a Roma y durante el trayecto encontró otras ciudades también apestadas:Rimini, Cesena... y en todas ellas se ofrece a cuidar de los enfermos. Tras tres años llega a Roma rodeado de su fama. En España lo encontramos en Plasencia donde se le manifiesta la enfermedad y se retira a una cueva abandonada y lejana de la ciudad. Pero un perro cada día entraba a ella trayéndole alimentos y ropa... Durante su agonía, un ángel enviado por Dios le curó las heridas. Una vez curado, San Roque regresó a su ciudad, donde fue detenido y murió encarcelado. A este santo se le identifica por su traje de peregrino y por el perro que suele acompañarlo.