domingo, 18 de abril de 2010

Un destino conjunto, Felipe Juvara y Diego Velazquéz.

En la plaza de Ramales. 1678-1736.
Nacido en el seno de una familia de orfebres en Mesina, Sicilia. Siendo muy joven se trasladó a Roma donde a la vez que se formaba como sacerdote, iba aprendiendo la maestría de la arquitectura como discípulo de Carlo Fontana. Acabada su formación se trasladó a Turín y allí permaneció durante veinte años realizando gran parte de su obra, como la conocida iglesia y monasterio de Superga y el palacio real de Stupinigi. Su maestría le valió el cargo de arquitecto en la corte turinesa de los Saboyas y su fama se fue extendiendo más allá de la península italiana. Así, en un primer momento se trasladó a Portugal, donde proyecta la construcción del Palacio de Lisboa y de su catedral. En 1735 se trasladó a Madrid, llamado por Felipe V, quien le encarga la construcción del nuevo Palacio Real, puesto que el Alcázar había sido totalmente destruido en un espectacular incendio ocurrido el año anterior. Fueron tan grandes las proporciones del palacio que diseño Juvara, que se aconsejó su emplazamiento en unos vastos terrenos que había en la Moncloa. Sin embargo, los costes que suponía acometer tan magna obra aconsejaron desechar el proyecto de Juvara y optar por el más modesto que había diseñado Juan Bautista Sachetti, discípulo de Juvara, y que se levantaría sobre el solar del antiguo Alcázar. Cuentan que esta decisión de Felipe V afectó profundamente a Juvara, que sumido en una profunda depresión murió al año siguiente en Madrid. Enterrado en la ya desparecida iglesia de San Juan Bautista. Fue sacerdote y abad de Selva.

Plaza de Ramales.
Por la calle Vergara se llega a esta plaza, urbanizada tras los derribos ordenados por José Bonaparte, que antaño se denominó de San Juan por la iglesia y monasterio del mismo nombre. El nombre de Ramales lo toma del pueblo de Cantabria donde se ganó la batalla homónima a las tropas de Carlos VII en la I Guerra Carlista, 1839.

La iglesia de San Juan, hoy desaparecida, se consagró en el siglo XIII y ha pasado a la historia porque en ella recibió el bautismo la infanta doña Margarita, hija de Felipe IV; y fue enterrado el pintor don Diego Velázquez cuyos restos están desaparecidos. En 1999 el ayuntamiento emprendió una labor de búsqueda de la tumba que no dio los resultados apetecidos.

Además del proyecto del palacio real, Juvara realizó otros trabajos en Madrid, como el proyecto del nuevo Coliseo de la Cruz, junto con otras actuaciones en los reales sitios de La Granja y de Aranjuez.

Juvara fue uno de los últimos representantes del barroco tardío italiano y uno de los precursores en emplear en sus construcciones la elegancia y el espacio que conferían los recursos clásicos.