miércoles, 26 de mayo de 2010

Fregenal de la Sierra y Simón Bolivar Palacios.

Desde 1838 existía en Madrid una importante fábica de pianos propiedad de los MONTANO.
La Fábrica de Montano estaba en la calle de San Bernardino número 3 con vuelta a Dos Amigos número 4, detrás del Edificio España. La fábrica se componía de varios edificios. El más antiguo parece ser una casita de dos plantas que da a la calle Dos Amigos, 4. Detrás de esta casita se levanta un importante edificio del XIX con una fachada en ladrillo de estilo neomudéjar. El edificio está coronado por una especie de espadaña con un reloj y donde pudo haber una campana. Este edificio no se vé desde la calle. Parece que será rehabilitado en un Centro de Día para Ancianos. La fachada está protegida y se conservará. Otro edificio que hace esquina a San Bernardino es un edificio de viviendas, construidas a fines del XIX, donde además de viviendas estaban las oficinas, el muestrario de venta de pianos y el Salón Montano: la sala de conciertos que esta familia de melómanos había establecido para difundir la música clásica. El salón Montano está decorado con excelentes murales de Daniel Zuloaga y hoy está ubicada en él una tienda de decoración. En el ático del inmueble se ven, en un medallón, las iniciales de los Montano. Los edificios son obra de uno de los miembros de la familia: Ricardo Montano, que era arquitecto.

La empresa Hijos de Montano ideó los pianos de tornavoz “Sistema Montano”, una creación propia. En la exposición celebrada en los palacios de Cristal y Velázquez, en el Retiro, en torno a 1883 recibieron dos primeras medallas.

La fábrica se fundó en 1838. Fue su creador don Alfonso Vicente Montano. Pero la historia de los Montano, la podemos remontar a,

Benito Arias Montano Martín Boza, Fregenal de la Sierra, 1527-Sevilla, 1598. Participó en el Concilio de Trento en 1562. A su regreso, se retiró a Aracena hasta 1566, año en que fue nombrado capellán de Felipe II. Encargado de editar una Biblia políglota, la Biblia Regia o de Amberes, compulsó nuevos códices, publicó gramáticas y léxicos de las lenguas siríaca y aramea y escribió diversos comentarios eruditos al texto bíblico. Denunciado a la Inquisición, fue absuelto. Escribió, entre otras muchas obras, el Libro de la generación de Adán (1593), cuya segunda parte, Historia Naturae, no se imprimió hasta 1601.

Realizó sus primeros estudios en Sevilla, interesándose por las ciencias físicas y médicas y, sobre todo, por la filosofía, la lingüística y la teología. Allí permaneció hasta 1550, año en que se trasladó a Alcalá de Henares para cursar estudios en su Universidad, ampliando los ya iniciados en medicina, teología y filosofía, y abordando otros nuevos como los de las lenguas clásicas y semíticas.

Su fama de docto teólogo hizo que en 1562 el obispo de Segovia don Martín de Ayala lo llevase consigo a participar en el Concilio de Trento donde se distinguió por su erudición. De vuelta a España, Felipe II le nombró su capellán en 1566 y le encomendó la ingente obra de la Biblia Políglota de Amberes, conocida como «Biblia Regia». Las innovaciones introducidas con respecto a la Biblia Políglota Complutense y, más aún, en relación con la Vulgata, levantaron los recelos de la Inquisición, y fue denunciada por León de Castro, si bien pudo ser finalmente editada en Amberes en 1572. Otros trabajos bíblicos suyos fueron Comentarios a los doce Profetas Menores, a Josué, a los Jueces, a Isaías, etc. También una versión latina poética de los Salmos, conforme a la verdad hebraica.

Finalizado este trabajo e instalado definitivamente en España, se dedicó por encargo de Felipe II a gestionar la biblioteca del Monasterio de El Escorial, veedor y comprador de libros por encargo de Felipe II para nutrir la recién creada Biblioteca.
Tradujo al latín el famoso Itinerario del gran viajero medieval hispanohebreo Benjamín de Tudela y compuso numerosos escritos sobre los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, tratados teológicos, filosóficos y científicos, cuantiosas traducciones del hebreo y un abundante elenco poético en latín y castellano. Amigo del gran poeta Francisco de Aldana, que le dirigió su famosa Epístola a Arias Montano; escribió 9 tomos de Antigüedades Judías (1593) en que trata de los nombres propios y comunes caldeos, hebreos, griegos y latinos que aparecen en la Biblia; descuellan el Dictatum Christianum, Rhetoricum libri IV, (1569); la colección poética Monumenta humanae salutis (1571); el Liber generationis Adam (1593), los Hymni et saecula (1593) y la Naturae Historia (1594); en esta última innova la biología apartándose de la clasificación bíblica de los animales en acuáticos, volátiles y terrestres y añadiendo diferenciaciones morfológicas más complejas.

En 1584 se retiró a Sevilla renunciando a todos los cargos que poseía en la corte y a otras dignidades que le ofrecían. Allí murió en 1598.
Poseedor de una excelente biblioteca personal.

Pero existe otro Benito Arias Montano, Fregenal de la Sierra, Badajoz, 1588 - 1641. En este caso fue un militar y marino nacido en España que desempeñó varios cargos coloniales, entre ellos el de gobernador de la Nueva Andalucía, Colombia y Venezuela. Era hijo de Alonso Rodríguez Santos y Gómez, muere en 1624, y de María Martínez-Arias- Montano y Adame, hermana del humanista Benito Arias Montano. Como su madre había muerto en 1593- otra fecha encontrada es 1602- Benito emigraba con su padre a Venezuela, fecha 1593, en compañía de su hermano Juan Rodriguez Santos y Arias Montano. Casa en Caracas, fechas 1594 ó 1607, con Francisca Vázquez de Escobedo.

Mientras Juan adoptó los apellidos de su padre, Benito adoptaba los de su tío. Ambos hermanos se crían y se educan en Caracas y su padre, casa de nuevo, en 1607, con la joven Melchora de Vera Ibargoyen. Mientras Juan se dedica a colaborar en los negocios de su padre, Benito opta por dedicarse a la milicia. De la descendencia de Alonso Rodríguez Santos y Melchora de Vera Ibargoyen, nacería el libertador Simón Bolívar. La madre de Bolivar, María de la Concepción PALACIOS Y BLANCO- 1758-1792- desciende de este matrimonio.