viernes, 7 de mayo de 2010

San Antonio de los Alemanes. Madrid.


Imagen de San Antonio, obra del portugués Manuel Pereira.




Corredera Baja de San Pablo, 16. Iglesia de San Antonio de los Alemanes, la Santa y Pontificia Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid, y el Colegio de la Purísima Concepción.

Dedicada a San Antonio de Padua, fue fundada en 1606 por Felipe III, quien con la mediación del Consejo de Portugal, quiso ofrecer esta iglesia y hospital a los portugueses que vivían en Madrid, por lo que pronto se la conoció con el nombre de San Antonio de los Portugueses.

Al independizarse Portugal de la monarquía española a partir de 1640, el edificio quedó vacío, y en 1689, la regente Mariana de Austria decidió cederla al séquito de alemanes católicos que vinieron a Madrid acompañando a Mariana de Neoburbo, quien debía contraer matrimonio con Carlos II. A partir de ese momento va a ser conocida como San Antonio de los Alemanes.

En 1702, Felipe V concedió la administración del recinto a la Hermandad del Refugio, que había sido fundada en 1615 por el padre Bernardino de Antequera, don Pedro Lasso de la Vega y don Juan Jerónimo Serra, y que por esos años se encontraba sin edificio tras arruinarse su iglesia del postigo de San Martín.

El edificio actual, que hoy en día sigue regentado por la Hermandad del Refugio, fue construido a partir de 1624 según un proyecto del jesuita Pedro Sánchez, aunque fue el arquitecto Francisco Seseña quien dirigió las obras, ayudado por Juan Gómez de Mora, a quien se le atribuye la fachada. Construida sobre una planta oval, San Antonio de los Alemanes es una de las iglesias más bellas de la ciudad, sobre todo su interior, todo ello pintado al fresco por Lucas Jordán, Francisco Carreño, y Francisco Ricci. También es de destacar el soberbio retablo mayor, realizado a mediados del siglo XVIII por el arquitecto Miguel Fernández, con esculturas de Francisco Gutiérrez.

En 1887 el exterior fue restaurado por el arquitecto Antonio Ruiz de Salces, quien dio uniformidad al conjunto formado por la iglesia y la Hermandad. En 1972 fue declarado Monumento Nacional.

Los hermanos de la Hermandad repartían comida, trasladaban al hospital a los enfermos y vestían a los necesitados que vagabundeaban por las calles de Madrid. salían de noche en busca de los necesitados, a los enfermos los acogían y los llevaban a algún hospital, y a los hambrientos les daban pan y dos huevos cocidos, de ahí el nombre de la ronda nocturna, la Ronda de Pan y Huevo.

La Santa y Pontificia Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid fue fundada en 1615.

En1833 con la llegada de la policía urbana se suspendió la ronda, pero se abrió una Hospedería donde se proporcionaba cena y cama a los más necesitados, que existió hasta 1936. Actualmente continúa funcionando un Albergue. Hasta 1890 realizaron la Visita, que consistía en repartir limosna a aquellos que lo habían solicitado con anterioridad. También proporcionaban Socorro secreto a personas de alta clase social pero que habían llegado a vivir en situación de pobreza; Aires y Baños termales a los enfermos y convalecientes; y vestido a los que apenas tenían ropa con que cubrirse. Hoy día continúa funcionando un Ropero del que se encargan algunas vecinas del barrio una vez a la semana. Con el fin de acoger a las numerosas niñas huérfanas que los hermanos encontraban durante su ronda, en 1651 se fundó el Colegio de la Inmaculada Concepción, hoy llamado de la Purísima Concepción. n nuestra época se creó una Residencia de ancianos, que tiene su sede en la calle del Pez esquina Corredera, casi frente a la iglesia.

Además de las limosnas, los títulos que le concedió la Corona fueron suponiendo una importante ayuda económica para los hermanos. La actividad de la Hermandad ha sido tan importante desde que se fundó que acabó dando su nombre al barrio, hoy conocido como el Barrio del Refugio.

El padre Bernardino de Antequera conmovido ante la miseria que veía en las calles de Madrid inició, en su propia celda, unas reuniones con un grupo de caballeros seglares, que compartían sus sentimientos y, entre todos, acordaron fundar una Hermandad que atendiera a los que no tenían ni cobijo ni alimentos. Estos caballeros eran don Pedro Lasso de la Vega, Juan Jerónimo Serra, Alonso de Torres Silva, Juan Suárez de Canales y Cristóbal Fernández Crespo. Los enfermos los empezó acogíendo don Pedro Lasso de la Vega, que vivía enfrente del Noviciado de los jesuitas, en su propio domicilio.

La Compañía de Jesús, a la que pertenecía el padre Bernardino había adquirido, en 1602, todos los terrenos que hoy enmarcan las calles de San Bernardo, Noviciado, Amaniel y Reyes,
para edificar un gran edificio que albergara el Noviciado de la Orden con la correspondiente Iglesia. Siglo y medio después, la expulsión de los jesuitas en 1767, en tiempos de Carlos III y, posteriormente, la Desamortización de Mendizábal hicieron que dicho Noviciado desapareciera totalmente y que en el siglo XIX se edificara en su solar un edificio para la Universidad Central de Madrid trasladada desde Alcalá de Henares.

Tras su inicio en el Noviciado de los Jesuitas, la Hermandad tuvo varias ubicaciones. En primer lugar, cuando el Padre Antequera fue trasladado a Talavera de la Reina, en 1630, empezaron a reunirse en el Convento de Franciscanas de los Ángeles, que estaba junto al importante y antiguo Monasterio de Santo Domingo el Real.

También se reunían en la iglesia de San Miguel, hoy desaparecida. Posteriormente alquilaron casas para el hospital y se establecieron en la calle del Carmen y en el Postigo de San Martín. En estos dos últimos lugares construyeron iglesias anexas al Hospital, y desde todos ellos salían por la noche a socorrer con un pan y un par de huevos a cuantos menesterosos encontraban por la calle, lo cual no era difícil, pues eran legión. La Ronda también tuvo sede en el Albergue de San Lorenzo, situado en la calle de los Cojos (entre las calles de Toledo y la Arganzuela).

El 30 de noviembre de 1651, fundó la Hermandad el Colegio de Niñas Huérfanas, en la calle del Rubio, trasladándose en 1659 a la del Prado, permaneciendo allí hasta 1702 fecha en la que cesó su peregrinar instalándose, definitivamente, como hemos dicho más arriba, en la que hasta ese momento había sido la Iglesia y el hospital de San Antonio, en un principio de los Portugueses y más tarde de los Alemanes.