domingo, 8 de mayo de 2011

Francisco Javier Castaños y Aragorri.

 Vencedor de los franceses en la batalla de Bailén, presidente del Consejo de Regencia y tutor de  Isabel II.
El ducado de Bailén, "Ducado de Bailén Castaños", fue creado el 12 de junio de 1833 por Fernando VII  a favor del general Francisco Javier Castaños y Aragorri. Aunque fue creado ad personam (con carácter vitalicio), el 31 de mayo de 1847 fue convertido en perpetuo (con carácter hereditario) por Isabel II. El general Castaños no se casa. Su Concepción hermana casa con Francisco Luis de Carondelet, barón de Carondelet. Es hijo de este matrimonio el II duque de Bailén asi como barón de Carondelet y el hijo de este el III titular del ducado de Bailén y I marqués de Portugalete, título que pasa a su herman Sofia, la II marquesa de Portugalete a cuyos nietos vendrán Bailén, Portugalete y Carondelet por falta de descendencia en los otros titutales. Sin hijos el III duque de Bailán sigue su sobrina Enrcarnación, IV duquesa de Bailén, hija de su hermana Matilde que casa con Pedro Fernandez de Córdoba Álvarez de las Asturias-Bohorquez, X marqués de Mirabel. La IV duquesa Bailén no tiene hijos y sigue como V duque el hijo mayor de su prima hermana la III marquesa de Portugalete. Sigue en Portugalete un hermano de este y en Carondelet otro hermano de estos.

El marquesado de Portugalete fue creado por Isabel II en 1851 a favor de Eduardo Carondelet y Donado, III duque de Bailén y barón de Carondelet.

 La familia paterna del general Castaños era de Portugalete.

Maria Luisa hemana del II duque de Bailén casa en 1820 con el XII conde de Puñoenrostro, Manuel Matheu y Mallea. Con sucesión.

El Palacio de Portugalete fue la  residencia de los duques de Bailén y marqueses de Portugalete. En la calle Alcalá en su esquina con la de Alfonso XI muy próximó a la Puerta de Alcalá.
 
Su verdadero nombre es Pasaje Comercial La Equidad, pero es más conocido como Pasaje de Matheu, pues a este financiero de origen peruano se debe su construcción entre 1843 y 1847. En la relación que realizó Pascual Madoz sobre Madrid en 1848, se consideraba como uno de los pasajes comerciales más suntuosos de Europa. Este tipo de establecimientos se disponían en el interior de una manzana de casas, formando galerías transversales que comunicaban dos vías urbanas y en las que se ubicaban las tiendas y cafés. La galería o calle central estaba cubierta por una armadura de hierro y cristal, y sus entradas estaban formadas por cuerpos salientes rematados con esculturas de Francisco Pérez que personificaban el comercio y el lujo. Destruida la cubierta y arcos de entrada, hoy en día se conserva como calle peatonal, habiendo perdido parte de su sentido arquitectónico original. Hoy calle Espoz y Mina.