miércoles, 1 de junio de 2011

La calle de Leganitos. Madrid.




Entre ésta calle y la plazuela de Santo Domingo discurría por un barranco el arroyo de Leganitos procedente de la parte alta que regaba las huertas de Leganitos y las Minillas. Era un gran obstáculo para la comunicación con el nuevo distrito de los Afligidos que se salvaba por un puente que estaba frente a la calle de Leganitos como se ve en el plano de Texeira de 1656.




y el último-barrio- de Afligidos y Leganitos, hasta la subida de San 
Vicente y el Palacio Real, donde principió y terminó siempre la villa de Madrid. Entre la plazuela de Santo Domingo y calle Ancha de San Bernardo a la puerta de San Vicente y al Alcázar Real. Mesonero Romanos.



Los ocho Cuarteles o Departamentos en los que quedó dividida Madrid con los borbones fueron los de Plaza Mayor, Palacio, Afligidos, Maravillas, Barquillo, San Jerónimo, Lavapiés y San Francisco.



Calle de Leganitos. 
      La calle de Leganitos, que desde la plazuela de Santo Domingo corre hasta los confines
de la población entre Norte y Oeste, es una extensa vía de regular caserío, aunque poco
notable, como destinado a habitaciones particulares, excepto el edificio que sirvió de
colegio Real de Santa Bárbara para niños músicos al servicio de la Real  capilla,
fundado por Felipe II en 1590, y que dirigió en tiempo de Fernando VI el célebre Carlos
Broschi (Farinelli), y produjo en todos tiempos excelentes discípulos, conocidos en el
mundo filarmónico. 


Este colegio , fundado en 1590 por Felipe I I , para el mejor servicio de su Real Capola , se hallaba sit.  En la calle de Leganitos .  Su dotación era de 6 n i ñ o s , servia de rector el maestro de la Real Capilla, y estaba al cuidado de un vice-réctor , quien les ensenaba latinidad, religión y moral: otro maestro los instruía en el solfeo y demás rudimentos de la música , hasta que se encontraban dispuestos para que el rector les diera lecciones de estilo y composición.  Estos alumnos asistían diariamente á la Capilla Real y servían al coro y música, conforme l° iba permitiendo el estado de su instrucción: los gastos de manutención, ropas , maestros y criados, se sufragaban P°r la tesorería de S. M. Varios fueron los jóvenes que m e recieron á este colegio la instrucción musical de que hicieron alarde, y por cuyo medio consiguieron una decente subsistencia,” pero e n c l año de 1835 fue suprimido , sin duda por no creer necesaria esta clase de instrucción, que gratuitamente se da hoy en el Conservatorio de Música de Maria Cristina. Pascual Madoz


En el siglo XVIII, se recogen la aguas en una alcantarilla, que a pesar de su ancha boca para recibir las arroyadas, ocasionaba en las grandes avenidas peligros y destrozos.

Junto a la calle de Leganitos estaba el Palacio de Osuna. Pasada esta alcaalcantarilla, y al final de la parte alta de dicha calle, formando la manzana 557, última de las de Madrid en el orden de numeración, existe aún el considerable edificio, palacio viejo de los Duques de Osuna, con su extendida huerta, llamada en lo
antiguo de las Minas. Esta casa, de gran suntuosidad, aunque muy deteriorada, ha tenido en nuestros tiempos varios usos, tales como fábricas y talleres, teatros caseros, y otros, ademas de estar ocupada en gran parte por la magnífica biblioteca del señor Duque propietario, hasta que últimamente fue trasladada a la del Infantado en las Vistillas. Hoy, comprada esta casa por S. M. el Rey, ha sido destinada a convento de San Vicente de Paul y el Duque de Osuna se trasladó al Palacio de la actual Alameda de Osuna.


Otro de los edificios emblemáticos dela calle  fue el Real Colegio de Niños Cantores de la calle Leganitos de Madrid que fundado por la Reina María Cristina en 1830 a semejanza de las instituciones que para la enseñanza de la música existían en otros países europeos, especialmente en Italia y Francia. Hasta entonces se habían ocupado de la enseñanza musical instituciones como las escolanías de las catedrales y monasterios, las universidades y el Real Colegio de Niños cantores de la calle Leganitos. La feliz fundación del Conservatorio por Real Decreto de 15 de junio de 1830 (publicado el 16 de septiembre del mismo año) vino a paliar un grave error del XVIII, cual fue la exclusión de la música del ámbito de las Reales Academias de Bellas Artes creadas por Felipe V y Fernando VI.


El Colegio del Sagrado Corazón de la calle Leganitos había sido un regalo de los Duques de Pastrana, quienes unos años antes habían donado también los terrenos para el Colegio de Chamartín.


Debido al crecimiento de Madrid durante los años treinta, al colegio de Leganitos le llegó la orden de expropiación. Por esa calle y las adyacentes se iba a prolongar la Gran Vía que sólo llegaba entonces hasta la actual plaza de Callao.


Se comienza a buscar otro emplazamiento para el colegio. En el Paseo de Rosales, frente al Parque del Oeste, hay un gran terreno encuadrado por las calles Benito Gutiérrez, Ferraz, Romero Robledo y Paseo del Pintor Rosales que se considera el sitio ideal para levantar el nuevo colegio. Se hacen averiguaciones y resulta que el solar pertenece a la Casa Real, que finalmente accede a su venta a las Religiosas del Sagrado Corazón. Sin embargo, durante la guerra civil, el colegio de Leganitos se habilita como hospital de sangre hasta que finalmente los bombardeos lo destruyen.


Otro edificio notable de la misma zona que podemos hacer coincidir con el arrabal del monasterio de Santo Domingo, es el palacio del marqués de Grimaldi construído por Sabatini a finales del siglo XVIII y que, afortunadamente se conserva en la actualidad siendo su uso como sede del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, dependiente del Ministerio de la Presidencia del Gobierno de España.


En la Plaza de la Marina Española, 9.

En 1776 Carlos III encargó a Francisco Sabatini la construcción de este palacio para alojar a los primeros Secretarios del Despacho y sus correspondientes dependencias administrativas, entendidas como una prolongación de las existentes en el nuevo y cercano Palacio Real.

El edificio se construyó sobre un solar, perteneciente al Rey y al Conde de Sástago, frontero al convento y colegio de doña María de Aragón, en la actual plaza de la Marina Española. Es un edificio de trazas clásicas y de rígida simetría en la disposición de vanos y ventanas, cuenta con piso bajo, principal y entresuelo intermedio; en su interior destaca notablemente la composición de la escalera del vestíbulo pues consigue un efecto visual que tiende a ampliar el espacio de su alrededor. Hasta la invasión francesa de 1808 el palacio realizó las funciones para lo que fue concebido, teniendo por moradores a principales ministros de la monarquía como el Marqués de Grimaldi, el Conde de Floridablanca y Manuel de Godoy, Príncipe de la Paz, razón por la que este palacio era y es conocido por el nombre de algunos de estos ministros. Durante la estancia de Godoy se decoró el interior del palacio con mármoles, pinturas al fresco, puertas de bella factura y esculturas. También estuvo alojado Murat, Gran Duque de Berg y cuñado de Napoleón, durante las jornadas previas al levantamiento popular del Dos de Mayo de 1808, en calidad de máxima autoridad militar de las tropas francesas acantonadas en Madrid.

Desde el final de la Guerra de Independencia el palacio fue sometido a un continuo baile de usos públicos, fue sede del Consejo del Almirantazgo hasta que en 1819 pasó a albergar las dependencias de la Biblioteca Real; en 1826 fue ocupado por las Secretarías del Despacho de Gracia y Justicia, Hacienda, Guerra y Marina, hasta que un incendio en el edificio ocurrido el 29 de noviembre de 1846 aconsejó el traslado de estas dependencias, ya convertidas con el régimen liberal en Ministerios. Sólo quedaron en el edificio las dependencias del Ministerio de Marina, al que pocos años después se le agregarían las del recientemente creado Museo Naval (1844). El resto del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX siguió desempeñando funciones ministeriales, aunque en algunas ocasiones parte de sus habitaciones y salones recuperaron el lujo de tiempos pasados al convertirse en los alojamientos de las futuras reinas de España, Maria Cristina de Austria y Victoria Ana de Battenberg, antes de sus respectivas bodas con Alfonso XII -en segundas nupcias- y Alfonso XIII.

En 1941, después de la reestructuración del organigrama institucional franquista, se decidió instalar en el palacio el Museo del Pueblo Español, para lo que se encargó al arquitecto Fernando Moreno Barberá la realización de un proyecto de reforma y ampliación del inmueble por la calle de Bailén. En 1943 Luis García de la Rasilla concluyó las obras y se pudo abrir al público este museo donde se podían contemplar trajes regionales e históricos, productos y manifestaciones artísticas locales y populares, y, entre otras colecciones, gran variedad de productos artesanales. Con la llegada de la democracia el museo fue clausurado y en la actualidad el palacio es utilizado por dependencias de la Presidencia del Gobierno.




El Palacio del Tribunal de la Inquisición situado en la actual calle de Isabel La Católica, fue construido por el arquitecto Ventura Rodríguez en 1782 como sede del Consejo Supremo de la Inquisición. Se trataba del típico caserón del siglo XVIII sobre cuya entrada se podía leer el terrible lema inquisitorial «Exurge Domine et judica causam tuam» -“Levántate Dios y juzga tu causa” y una vez fue abolida dicha institución, se convirtió en sede del Ministerio de Fomento hasta que 1849 pasaron al antiguo convento de la Trinidad en la calle Atocha y que había sido desamortizado en 1836.


Posteriormente pasó a albergar un hotel inglés y una imprenta hasta que en 1897 se convirtió en el convento de las Madres Reparadoras, institución que continúa albergando actualmente y en cuya Iglesia tiene su sede la Adoración Nocturna Española.


me trasladé
á más correr á la villa del oso y del madroño, á platicar el Triduo de reno-
vación á las Madres Reparadoras de la calle de Torrija y del Fomento.

Calle de Torija, 12.

Fue construido por el arquitecto Ventura Rodríguez en 1735 como sede del Consejo Supremo de la Inquisición, si bien fue completado por Mateo Guill en 1796. Se trataba del típico caserón de trazas clásicas tan característico del siglo XVIII, en el que se combinan los lienzos de ladrillo, hoy enlucidos, con la piedra de cantería. Encima de su portada se podía leer el terrible lema inquisitorial Exurge Domine et judica causam tuam –Levántate Dios y juzga tu causa-. 

Abolida dicha institución, se convirtió en sede del Ministerio de Fomento hasta su traslado al antiguo convento de la Trinidad en la calle Atocha en 1849. Posteriormente, pasó a albergar un hotel inglés y una imprenta hasta que en 1897 se convirtió en el convento de las Reparadoras. Para ello, el edificio tuvo que someterse a una completa obra de remodelación realizada por el arquitecto Juan Bautista Lázaro. Lo más destacable de estas obras fue la construcción en 1898 de la iglesia del convento, levantada sobre una planta de cruz latina y decorada con elementos neorrománicos.


Calle de Fomento, 11, c/v Calle de Torija, 7.

Fue construida sobre un solar que hacía esquina entre las calles de Fomento y Torija, donde estuvo la residencia del Marqués de Cañizares, Conde de Luna de Aragón, y en el siglo XVIII del Marqués de la Regalía. La casa palacio actual no se sabe a ciencia cierta cuando se construyó, pero es probable que se edificara durante la primera mitad del siglo XIX, ya que por su composición arquitectónica se está más cerca de construcciones palaciegas y aristocráticas de finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. Se pueden ver algunas de estas similitudes con los palacios de Buenavista y de los Duques de Villahermosa, este último de principios del siglo XIX.

Este edificio de estilo clásico está compuesto por sótano y tres cuerpos en altura que presentan una acusada simetría en la disposición de los vanos y los balcones. La armonía de la fachada, realizada en ladrillo, se completa con las decoraciones en piedra blanca que se disponen en las líneas de imposta que separan los diferentes cuerpos del edificio y con unos elegantes balcones situados en el piso principal que se decoran con motivos barrocos.

En sus bajos se encuentra el Cafe de Chinitas.

La Plaza de España, antes de Leganitos, esta situada en una pequeña colina entre la colina del Alcazar y la Montaña del Príncipe Pio.  Ocupaba la Plaza de Leganitos uno de los altozanos más importantes de Madrid que por su elevación fue punto estratégico en siglos pasados. Según relata el arquitecto Miguel García-Lomas, durante los trabajos de acondicionamiento del monumento a Cervantes se encontraron restos arqueológicos romanos en las excavaciones de la Plaza.


En la época árabe, en el solar de la plaza de España, estaba ocupado por huertas de donde viene su nombre. 


El aspecto actual de la plaza arranca en 1898 con la construcción de la Royal Compagnie Asturienne de Minnes en la esquina de la calle Bailén, considerada una de las obras más logradas de la arquitectura burguesa de finales del siglo XIX. El estilo francés destaca en la disposición de los templetes, que rematan el edificio, intentando darle aires de palacete cuando en realidad se trata de una casa de pisos. Obra del arquitecto Manuel Martínez Ángel, este gusto artístico se desarrolló ampliamente en algunas zonas de Madrid, como el barrio de Salamanca y la Gran Vía. Su parte trasera es una nave con una cubierta de hierro y cristal.
En la actualidad alberga la sede de la Consejería de las Artes de la Comunidad de Madrid.