miércoles, 25 de enero de 2012

Ayuntamiento de Sevilla. Plaza de San Francisco y Plaza Nueva.


Edificio de la Telefónica. El Edificio de la Telefónica de Sevilla es una de las obras más representativas del regionalismo neobarroco local.
Situada en una de las esquinas de la Plaza Nueva, en una ubicación excepcional, abierta hacia la Avenida de la Constitución, el edificio surge a partir del año 1926 cuando es encargado por la Compañía para establecer allí su central en Sevilla.
Se caracteriza por su elaborada ornamentación, inspirada en algunos de los mejores edificios barrocos de la ciudad y por el acertado juego de la bicromía empleada en sus fachadas, combinando el color ocre-rojizo del ladrillo con el gris de la piedra labrada, con el que además se reviste toda la planta baja.
Un elemento especialmente singular es su mirador, de tres alturas y decrecientes en sección, que evoca la silueta de la Giralda.



Plaza de San Francisco.




Antigua Audiencia

En 1918 se destruye parte de las cubiertas por un incendio, procediéndose una remodelación completa del edificio por Aníbal González; remodelación que concluiría en 1924. La última intervención fue en 1983, de la mano de Rafael Manzano Martos, recuperándose todo su esplendor para sede actual de la caja de ahorros Cajasol de Sevilla.Los Reyes Católicos crean en Sevilla la Audiencia de Grados, dependiente de la Chancillería de Granada, siguiendo su plan iniciado para la reforma de la justicia. En 1553 se funda la Real Chancillería de Sevilla, independiente de la anterior, lo cual lleva a la ampliación del edificio. A final de siglo se consigue su unidad compositiva y estilística, quedando integrado éste en el ámbito renacentista de la plaza de San Francisco.










Plaza Nueva.



Preside la plaza el monumento al rey santo Fernando III de Castilla. Destacan el edificio del Ayuntamiento, que presenta su fachada dieciochesca en el lado oriental de la plaza. También hay que señalar la pequeña Capilla de San Onofre embutida dentro de las construcciones del siglo XIX, único resto del desaparecido Convento de San Francisco, y el magnífico edificio de la Telefónica, obra de Juan Talavera y Heredia.

La primera idea de este monumento partió del alcalde Francisco Javier Cavestany en 1848, cuando aún se estaba construyendo la plaza, a partir del solar de la Casa Grande franciscana, aunque la idea no cuajó. En 1861 se retomó la iniciativa con el apoyo expreso de la reina Isabel II. Varios cambios de opinión y de circunstancias administrativas retrasaron la decisión hasta 1877, año en el que colocó la primera piedra el rey Alfonso XII. La obra se acabó al año siguiente, siendo su inauguración el 25 de agosto de 1924.
En la elaboración definitiva del monumento colaboraron los artistas más afamados de la época. Así, el pedestal y la idea del conjunto es de Juan Talavera Heredia. Los lados del pedestal están flanqueados por las figuras de cuatro personajes que acompañaron al Santo Rey en la conquista de Sevilla: la figura de Alfonso X es obra de Enrique Pérez Comendador; el caballero Garci Pérez de Vargas es obra de Joaquín Sánchez Cid; el almirante Ramón Bonifaz es de José Lafitta y Diaz, y Alfonso López Rodríguez hizo la del obispo Don Remondo. En la cima, la estatua ecuestre de San Fernando es de Joaquín Bilbao Martínez.


Fachada del Ayuntamiento. 


El Ayuntamiento de Sevilla se comienza a construir en 1526 siguiendo las trazas de Diego de Riaño en estilo renacentista-plateresco, del que constituye un magnífico ejemplo. Su fachada principal se abre a la antigua Plaza Mayor,  ahora Plaza Nueva, ante el desaparecido convento de San Francisco.



La Plaza Nueva pertenece al distrito Casco Antiguo sirve de divisoria entre dos barrios, la plaza se encuentra dentro del barrio del Arenal, estando las manzanas de sus lados norte y este (ayuntamiento) dentro del barrio de la Alfalfa.
Conocida como "laguna de la Pajería", era un humedal en la Edad Media, cuyas aguas, de un brazo del río Guadalquivir, procedían de la calle Sierpes y tenían salida por la avenida de la Constitución. Con la ampliación almorávide de la muralla se accedía a ella por la puerta de los Alfareros.
Tras su desecación se convertiría en un cementerio, y en el siglo XIII se afincarían en este terreno los frailes franciscanos, quienes por sucesivas ampliaciones acabarían construyendo una casa conventual de enormes dimensiones, mucho mayor al actual perímetro de la plaza.

Tras la guerra napoleónica de 1808 el edificio del convento quedó muy dañado, sufriendo además en 1810 un incendio que lo terminó de arruinar, hasta el punto que se acondicionó parte de la zona como plaza; no obstante, se acometería una lenta reconstrucción iniciada en 1813, que no se llegaría a materializar a causa de la desamortización de los bienes a la Iglesia de 1835 que paralizó definitivamente los trabajos.

La Plaza Nueva, y todas las pequeñas calles que la circundan, surgen en 1848 cuando se derriba el Convento "Casa Grande" de San Francisco, de la Orden Franciscana y sus anexos del Hospital de Terceros Franciscanos y el Colegio de San Buenaventura, que era el noviciado y casa de estudios de la orden. Se concluyó en 1853, aunque no se inauguró hasta 1857.
El aspecto primitivo de la plaza era de un caserío de dos plantas, uniforme en las tres caras frente al Ayuntamiento, del que sólo se mantiene en pie como testigo el tramo comprendido entre el edificio de la Telefónica y la calle Barcelona.
En el centro de la plaza hubo un gran quiosco para música, que desapareció para levantar el actual monumento a San Fernando, que se inauguró en 1924.
EL primer nombre que se le dio fue el de plaza de San Francisco por el convento desaparecido, hasta 1857. En un primer momento se rotuló como "Plaza de la Infanta Isabel", por la hija de los Duques de Montpensier. Desde 1873, con la I República, la plaza pasó a llamarse "República" y "República Federal". Con la Restauración en 1875, el Ayuntamiento la denominó "de San Fernando". En 1931 la II República la bautiza como "Plaza Nueva". En 1936 vuelve a ser de "San Fernando", pero nunca se cambiaron las placas. Finalmente la democracia le puso oficialmente el nombre por el que siempre había sido conocida: "Plaza Nueva".