martes, 8 de marzo de 2011

Los Mendoza y Los Vargas.

Antonio de Mendoza y Pacheco nace en Mondéjar, Guadalajara, en torno a 1496. Casa con Catalina Vargas, hija del contador mayor de los Reyes Católicos. Padres de tres hijos. Se inició en la actividad política y militar al servicio de Fernando "el católico". Luego al servicio de su nieto Carlos I, a quien, como casi todos los Mendoza, apoya en la Guerra de las Comunidades. Aunque no está del todo claro este apoyo

Antonio de Mendoza y Pacheco parece que nació hacia 1490 o 1491 en Mondéjar, según se cuenta en un documento recientemente hallado en el Archivo Histórico Nacional (OOMM-Caballeros de Santiago exp 2107, año 1595) por Escudero Buendía. Anteriormente se le ha supuesto nacido en Granada o incluso Valladolid, siendo la hipótesis más verosímil que hubiera nacido en Alcalá la Real a fines de 1491, al ser su padre allí alcaide en esas fechas y considerando que nació después que su hermano Luis y antes que María Pacheco, que ya nació en La Alhambra.

Fue Antonio de Mendoza el primer Virrey y Capitán General de la Nueva España desde el 17 de abril de 1535. Muere en Lima en 1552.

Hijo de Íñigo López de Mendoza y Quiñones, II conde de Tendilla y I marqués de Mondejar, y de su segunda esposa, Francisca Pacheco Portocarrero, hija de Juan Pacheco, I conde de Escalona y I marqués de Villena.

Comendador de Socuellamos, Ciudad Real, en la orden de Santiago.

Se casó con Catalina de Vargas, hija de Francisco de Vargas, contador mayor de los RR.CC, y de Juana de Carvajal. Padres de Íñigo, Francisca y Francisco de Mendoza.

Catalina de Vargas y Carvajal, hija de Francisco de Vargas, Contador Mayor de los Reyes Católicos y del Rey Carlos I de España, de sus Consejos de Hacienda y Estado, alcaide de Trujillo y de Marbella, Tesorero general y Chanciller Mayor de Castilla, el del dicho «Averigüelo Vargas» porque de todo sabía y entendía del idioma castellano. Muerto en Marbella en 1524.

Padres de,

Íñigo de Mendoza y Vargas "El Indio" o "El Largo". Nace en Socuéllamos en 1523 . Señor por compra de Estremera y Valdeacerete en Madrid.

Francisca de Mendoza y Vargas, esposa de Alonso Fernández de Córdoba, II conde de Alcaudete, Jaén. Probablemente nacida en Trujillo, Cáceres, fue dama de compañía en Granada, antes de 1535, de Isabel de Portugal.

Francisco de Mendoza y Vargas "El Indio", obispo de Jaén entre 1538 y 1545. Muere en 1563.

Íñigo nace en Granada en 1518 y muere en San Quintín en 1557. El segundo, Francisco, lucharía en las galeras de su tío Bernardino, en Argel y pasó en 1542 a América con su padre, volviendo a su muerte a Flandes y España, muriendo en 1563. Ninguno tuvo descencencia y sus posesiones pasaron a su hermana Francisca.

Antonio de Mendoza es conocido como “el Morisco”.

Con Antonio viajaría a México su hermanastra pequeña María de Mendoza, a la que casó con Martín de Ircio.

Estuvo desterrado en Socuéllamos a raiz de los sucesos ocurridos en Almazán donde era señor el conde de Monteagudo de las Vicarias, su cuñado. Éste se había marchado a Flandes, dejando en el cargo de alcaide de la fortaleza a Juan Garcés, quien parece impidió a los Mendoza, Antonio y su hermano Bernardino, hacerse con el control de los destinos de la ciudad.

La partida mendocina atacó el baluarte defensivo sin piedad, utilizando incluso fuego de alquitrán, apresando en su huida al desgraciado alcaide, torturándolo y ajusticiándolo después.

Antonio de Mendoza fue condenado a un año de destierro por proceso ilegal, en el convento de Uclés en Cuenca, ya que era caballero de la orden de Santiago, momento que aprovechó para ir a residir a Socuellamos y rehabilitar la Casa-Encomienda de dicha localidad manchega.

Antonio de Mendoza era un diplomático, militar y político con cuarenta años de experiencia, con fases de gobierno en la capitanía general-virreinato de Granada, en el que la convivencia con una población mayoritaria recientemente conquistada y convertida a una nueva religión y por supuesto hostil —los moriscos—tenía a los ojos de la Corte española de la época grandes paralelismos con los indios americanos.

Éste fue, sin duda, uno de los principales argumentos de su nombramiento como primer virrey americano —aunque también ayudó mucho que fuera camarero real en 1530— y su experiencia junto a los moriscos donde aplicó comportamientos aprendidos y heredados en Granada.

Fue el primer hombre que recibió el cargo de virrey en un territorio americano, junto con los nombramientos de gobernador, capitán general de Nueva España y presidente de la Real Audiencia en 1535. Mantuvo derechos de competencia con el capitán general Hernán Cortres quien tuvo que subordinarse al Mendoza.

Durante los quince años de su mandato en Nueva España, las leyes administrativas que impartió le convirtieron en el supremo organizador del Virreinato.

Fundó en 1535 la Casa de la Moneda en la ciudad de México, en 1536 se empezaron a acuñar monedas de plata y cobre como las españolas, llamadas por su forma macuquinas.

Estableció la imprenta que fue la primera de América, siendo el impresor Juan Pablos. El primer libro americano publicado fue la Breve y compendiosa Doctrina Christiana en lengua mexicana y castellana del obispo de México Juan de Zumárraga en 1539.

Durante su gobierno se continuaron los viajes de exploración.

Se fundó el colegio Imperial de Santa Cruz de Tlatelolco, destinado a la educación de los indios nobles, donde colaboraron frailes como Andrés de Olmos, Juan de Gaona y Bernardino de Sahagún. Asimismo se fundaron otros colegios como el de San Juan de Letrán, para los indios y mestizos, y de La Concepción, para mujeres.

Dictó ordenanzas para dar buen trato a los nativos.

Impulsó y ordenó la minería. Se abrieron las minas de Zacatecas en 1548.

Se puso en marcha de numerosas obras públicas que ampliaron las infraestructuras.

Inició el acondicionamiento del Puerto de Veracruz.

Fundó en 1541 la ciudad de Valladolid, en el valle de Guayangareo, hoy Morelia en el estado de Michoacán, y otras en lo que hoy es el estado mexicano de Jalisco.

Inició las gestiones para crear la primera Universidad de México.

Acató la promulgación de las Leyes Nuevas el 24 de marzo de 1543, pero al poco tiempo las suspendió hasta que la Corona decidiera acerca de la protesta en contra de las mismas por parte del cabildo de México.

A diferencia de lo sucedido en Perú atendió prudentemente los reclamos de los conquistadores y encomenderos en contra de las Leyes Nuevas, lo que evitó que estallaran revueltas. Las Leyes Nuevas finalmente fueron derogadas por este virrey el 20 de octubre de 1545. En 1546 el visitador Francisco Tello de Sandoval elevó a la corona 46 cargos en su contra y, simultáneamente, fray Bartolomé de las Casas lo excomulgaba por apoyar a los encomenderos. Sin embargo, en 1548 el Consejo de Indias lo declaró libre de todos los cargos.

Estimando que la dilatada experiencia de don Antonio en el gobierno de la Nueva España pasa a ser Virrey, Gobernador y Capitán general de Perú y Presidente de la Real Audiencia de Lima desde 1549.. Fue el primero que recibieron como premio el traslado al gran virreinato de América del Sur.

A pesar de su mala salud y de las secuelas de una hemiplejía, se dedicó a poner orden en la administración y el servicio público. Su mandato sería breve, durando solo diez meses,

En 1552 expidió unas ordenanzas para la Audiencia de Lima, que significan el primer código de procedimientos judiciales promulgado en el Perú, con señalamiento de las atribuciones y obligaciones de magistrados, fiscales, relatores, abogados y demás ministros del foro. Se preocupó por hacer recoger informaciones veraces sobre el Tahuantinsuyo o Imperio de los incas. Recibió dos cédulas, del 12 de mayo y de 21 de septiembre de 1551 que autorizaban la fundación de la Universidad de San Marcos en el convento de Santo Domingo de Lima. Bajo su administración se creó el Obispado de la Plata, en Chuquisaca; tuvo lugar la llegada de los primeros sacerdotes de la orden de San Agustín y la celebración del primer concilio provincial limense, por convocatoria del arzobispo Jerónimo de Loayza en 1551.

Preparó un memorial en 1551, que envió con su hijo Francisco de Mendoza a España que podría ser considerado por su incendiario contenido la primera declaración de independencia de América, máxime teniendo en cuenta que el propio virrey dice en ella que "no oso decirle más porque me va mal de ello", frente a la que tradicionalmente ha sido considerada hasta ahora —entre otros por Simón Bolívar—, que era la carta a Felipe II de Lope de Aguirre en 1561.