domingo, 29 de mayo de 2011

Los Infantado y La Compañía de Jesús.

El colegio de los jesuitas de El Recuerdo fue fundado en 1880 en el palacio del mismo nombre de los duques del Infantado de Charmartín. En el reinado de Alfonso XII se readmite a la compañía de Jesús en España, que había sido ya expulsad por primera vez por Carlos III.


Los jesuitas deciden crear un gran colegio en Madrid que pudiera continuar la tradición del Colegio Imperial, fundado en el siglo XVI y también regentado por la Compañía. Es ahora la Colegiata e Instituto San Isidro de Madrid.


Residió Napoleón en el palacio de los Infantado en 1808 y se firmó aquí la capitulación de Madrid. Pudo ser en este palacio o en otro próximo que fue la primera sede del colegio del Sagrado Corazón, cuyos terrenos también fueron donación de los duques de Pastrana, a cuya finca de Chamartín de la Rosa pertenecían. Placa en los que queda de la tapia original de ladrillo que rodeaba la finca de El Recuerdo donfde estaban los dos palacios de la Casa del Infantado.



El edificio original del colegio, de estilo neogótico, fue proyectado por el Marqués de Cubas a finales del siglo XIX. En 1920, se construyó un nuevo edificio de estilo neogótico-mudéjar a cargo del arquitecto Modesto López Otero, inspirado en la casa de Ignacio de Loyola, en Azpeitia.


Hacia 1852 Magdalena Sofía recibió en París una carta de Madrid firmada por veinte señoras que le pedían un Colegio. Ese es el comienzo de la historia del Colegio del Sagrado Corazón Chamartín que también se funda en un palacio de los Infantado en la misma finca de El Recuerdo. El 11 de mayo de 1931 se quema el Colegio.


Santa Magdalena Sofía Barat. Nació en Joigny, Francia, el 12 de diciembre de 1779. El 21 de noviembre de 1800, a punto de cumplir 21 años, fundó la sociedad Sagrado Corazón de Jesús. Magdalena Sofía fue elegida superiora de la orden y del primer colegio. Recorrió toda Francia y Europa fundando colegios. El turno de América llegó en 1818 cuando envió a Norteamérica a la futura santa, madre Filipina Duchessne. Más tarde vinieron las fundaciones de colegios en América del Sur y en los otros continentes.



Se llama Santa Magdalena Sofia la calle donde está el colegio del Sagrado Corazón, situado tras la Parroquia de San Miguel de Chamartín.


El 11 de Mayo de 1959 en el año centenario de Chamartín, se puso la primera piedra del nuevo colegio de Pío XII que funcionó de 1962 a 1980. La creación de la M-30 provocó la desaparición de aquel edificio y la creación del actual nuevo con entrada por marqués de Torroja.


También hubo un colegio del Sagrado Corazón en otro palacio de los Infantado, el que tenían en Leganitos.


La avenida de la Gran Vía en su tramo tercero, Vía de Eduardo Dato, y en lo que sería la Plaza de España desembocaba en la Plaza de Leganitos y taponando su progresión estaba el edificio que ocupaba la manzana 531, la casa palacio de los duques de Pastrana en la que estaba instalado el colegio del Sagrado Corazón.


Los duques de Pastrana tenían un palacio en el número 12 de la calle de Isabel la Católica, anteriormente calle de la Inquisición y después de María Cristina. Lo donaron en 1884 a las religiosas del Sagrado Corazón, cuando ya estaba funcionando allí un colegio de niñas con el nombre de San Dionisio. Al morir el duque en 1886 dejó a los jesuitas otro palacio en la colindante Plaza de Leganitos, en 1887 los jesuitas hicieron un trueque con las monjas y éstas establecieron el Colegio del Sagrado Corazón en la mencionada plaza y los Jesuitas pasan al palacio de Isabel la Católica.


Debido a las obras de la Gran Vía a principios de los años 30, el Colegio entraba en el plan de edificios a expropiar por lo que las monjas desalojaron el colegio y compraron una parcela en la calle de Ferraz limitada por las calles de Romero Robledo, Paseo de Rosales y Benito Gutiérrez donde el Colegio permanece hasta nuestros días.

En la construcción del tercer tramo de la Gran Vía que nos lleva hasta la Plaza de España lo más importante fue la demolición del antiguo palacio de los duques de Pastrana cedido a los Jesuitas para la construcción de su Residencia y Casa Profesa, que intercambiaron por el colegio de San Dionisio en la calle Isabel la Católica ocupado desde 1884 por las religiosas del Sagrado Corazón y donde finalmente construirían sus edificios. Las religiosas construyeron en este lugar delimitado por las calles Dos Amigos, Leganitos y plaza de Leganitos su colegio al final de lo que sería el nuevo trazado de la Gran Vía.

Los jesuitas tienen un convento, que llaman de la Flor, en el tercer tramo de la Gran Vía. Me aseguran que los jesuitas del convento de la Flor dicen la última misa a las ocho de la mañana. A las nueve, el edificio quedó, en gran parte, abandonado.

El colegio fue durante la guerra civil habilitado como hospital de sangre. En esos años de la guerra fue muy dañado por los bombardeos y finalmente fue derribado en 1943 para consumar el enlace de la Gran Vía con la calle Princesa. Las monjas que ya conocían el destino de su convento, comenzaron a construir antes de la guerra uno nuevo en la cercana calle Ferraz que también quedó muy dañado, iniciándose en 1940 su reconstrucción que no culminó hasta 1943 cuando abandonan la sede temporal del colegio que estuvo en un palacete situado en Martínez Campos con vuelta a Zurbano y toman posesión de su restaurada sede en calle Ferraz 63.

En 1929, se adquirió una manzana en la calle Feraz donde debía construirse el nuevo edificio que comprendía un colegio gratuito, otro de pago y una residencia para las religiosas. Las obras empezaron en 1930, pero en 1931 quedaron interrumpidas hasta después de la Guerra Civil. Fue terminado en 1943 por los arquitectos Manuel de Cárdenas Pastor y Gonzalo de Cárdenas Rodríguez, quienes cambiaron el proyecto inicial del edificio dotándolo del típico estilo de arquitectura de postguerra.

El Colegio de los Jesuitas en la calle Areneros, actualmente calle de Alberto Aguilera, el edificio ICAI-ICADE actual. Fue quemado el 11 de mayo 1931. Poseía la Biblioteca del Instituto Católico de Artes e Industrias, con 20.000 volúmenes y obras únicas en España.



Palacete de Louis Guilhou Rives en la calle de Platerias de Chamartín. Aquí nace el paseo de La Habana.