lunes, 5 de marzo de 2012

Juan Núñez I de Lara. El Gordo, El Bueno.


Señor de la Casa de Lara, Lerma, Amaya, Dueñas, Palenzuela, Tordehumos, Torrelobatón, y la Mota, así como señor de Albarracín por su primer matrimonio con Teresa Álvarez de Azagra.

Fue hijo de Nuño González de Lara "el Bueno" o el Gordo, señor de la Casa de Lara. Muere en 1275.

Se desconoce su fecha de nacimiento.
Fue  padre de Núño González de Lara el conde Gonzalo Núñez de Lara y de María Díaz de Haro y Azagra.  


Por parte paterna fueron sus abuelos el conde Nuño Pérez de Lara y su esposa, Teresa Fernández de Traba. Por parte materna fueron sus abuelos Diego López  de Haro, señor de Vizcaya, y su segunda esposa, Toda Pérez de Azagra.


Fue hermano Nuño González de Lara, entre otros, de Diego González de Lara, de Fernando González de Lara, y de Teresa González de Lara, que casa con el infante Alfonso de Molina, hijo de Alfonso IX de León.




Se rebeló Gonzalo Núñez de Lara en varias ocasiones contra Fernando III el Santo, pero, a pesar de ello, Alfonso X de Castilla, hijo de Fernando III, protegió a Nuño González de Lara.
Nuño Gonález de Lara el Bueno, señor de la Casa de Lara, Torrelobatón, Herrera, adelantado mayor de la frontera de Andalucía, gobernador de Castilla y León y tenente de Sevilla y Écija.




En 1275 los benimerines invadieron Andalucía y atacaron el valle del Guadalquivir. El día 25 de julio de 1275 falleció en Ciudad Real el infante Fernando de la Cerda, hijo primogénito de Alfonso X, a quién su padre había encargado el gobierno del reino durante su viaje al Imperio. Antes de fallecer, el infante Fernando suplicó a Juan Núñez de Lara y León, hijo de Nuño González de Lara, que velase por los derechos sucesorios de sus hijos Alfonso y Fernando, conocidos como los infantes de la Cerda, pues preveía que sus derechos al trono serían cuestionados, debido a su corta edad.

Nuño González de Lara, que había sido nombrado Adelantado mayor de la frontera de Andalucía, se dirigió a la ciudad de Córdoba, y hallándose allí, decidió pasar a Écija a fin de reforzarla con sus tropas, pues preveía que sería atacada por el emir de los benimerines. Una vez en Écija, el señor de Lara optó por no atacar a los musulmanes y aguardar la llegada de las tropas cristianas de la frontera, a las que había ordenado que se reuniesen con él allí. No obstante, temiendo que su actuación fuera tachada de cobardía, resolvió dejar Écija y librar batalla campal contra los musulmanes.

Durante la batalla que se libró en las cercanías de Écija el día 7/8 de septiembre, las bajas castellano-leonesas fueron numerosísimas, y el propio Nuño González de Lara y la mayor parte de sus hombres perdieron la vida en ella, escapando de la muerte únicamente los hombres que se refugiaron en Écija tras la derrota.

Don Nunno et los que estauan con él pelearon con los moros que venían con Abén Yuçaf e fueron vençidos los christianos e murió y don Nunno en la pelea et muchos de los que yuan con él. Et murieran más sy non que tenían la villa de Écija çerca, do se acogieron. Et fállase por escripto que don Nunno e los que eran con él fueron tan fuertes caualleros que lidiaron tanto que Abén Yuçaf resçeló que sus moros serían vençidos, ca él estava en logar donde veýa la pelea. Et desque don Nunno fue muertoe los christianos fuydos del campo, Abén Yuçaf fue ver qué gentes de los christianos murieran en aquella pelea, et fallaron a don Nunno muerto en el campo e yazían aderredor dél muertos muchos caualleros e quatroçientos escuderos de pie quel guardauan e otras muchas gentes de christianos e de moros que murieron allí.

El emir de los benimerines ordenó cortar la cabeza de Nuño González de Lara y la envió su cabeza al rey Muhammad II de Granada, que se mostró apenado por la muerte del magnate que había hecho mucho porque él fuese rey, y ordenó que la cabeza del señor de Lara fuera enviada a la ciudad de Córdoba, para que recibiera sepultura junto con el resto de su cuerpo, trasladado a la ciudad de Palencia, donde recibió sepultura en el convento de San Pablo de Palencia, en el que recibió sepultura también su esposa, Teresa Alfonso.


Como esposa  de El Bueno,  Nuño González de Lara, y así madre de Juan Núñez I de Lara encontramos que puede ser,
Teresa Alfonso, hija de Pedro Alfonso de León, maestre de la orden de Santiago y supuesto hijo ilegítimo de Alfonso IX de León.
El Genealogista del siglo XIV, el conde Pedro de Barcelos, señaló que su esposa fue Teresa Alfonso de León, hija ilegítima de Alfonso IX de León y de Aldonza Martínez de Silva.
El historiador Julio González González señaló que Teresa Alfonso podría haber sido hija de Urraca Alfonso de León, hija ilegítima de Alfonso IX de León, y de Lope Díaz II de Haroseñor de Vizcaya
Se dice que la esposa de Nuño González de Lara fue Teresa Alfonso de Molina, hija del infante Alfonso de Molina y nieta de Alfonso IX de León.

Fueron los abuelos paternos Juan Núñez I de Lara el conde Gonzalo Núñez de Lara y su esposa, María Díaz de Haro y Azagra, mientras que entre sus ascendientes por parte materna se contaba, de una u otra manera,  el Alfonso IX de León.
Fue hermano de Nuño González de Lara y León, señor de Estella y ricohombre de Castilla, de Teresa Núñez de Lara y León, que contrajo matrimonio con Gil Gómez de Roa, y de María Núñez de Lara y León, que contrajo matrimonio con Diego Gómez de Deza.