viernes, 9 de marzo de 2012

Priego de los Carrilo. Cuenca


Enrique II concede Cañaveras y su cortijo a Fernán Carrillo por documento fechado el 20 de septiembre de 1371 en Toro. Fernán Carrillo su vasallo y Montero Mayor del Infante Don Juan su hijo.

Juan I confirma la concesión de Cañaveras y su cortijo el 20 de Agosto de 1379 en Burgos. Juan I de Castilla confirma a Pedro Carrillo (de Huete), hijo de Fernán Carrillo, el privilegio otorgado por Enrique II en las Cortes de Toro el 20 de septiembre de 1373, que confirma el albalá que él mismo concedió después de la batalla de Nájera contra el Príncipe de Galés, en el que hizo merced de la aldea de Cañaveras con su cortijo -que es en término de la Cuidad de Cuenca- con todo su señorío y la justicia civil y criminal, a favor de Fernán Carrillo su vasallo y Montero Mayor del Infante Don Juan su hijo.

Enrique III confirma la concesión de Cañaveras y su cortijo el 15 de diciembre de 1393 en  Madrid. Este privilegio es confirmado posteriormente por Juan II en las Cortes de Burgos el 20 de agosto de 1.417.

Enrique III confirma la posesión de la aldea de Cañaveras el 28 de octubre de 1402 en Segovia. Enrique III de Castilla confirma a Pedro Carrillo ( de Huete ), Halconero Mayor del Rey, la posesión de la aldea de Cañaveras que fue concedida por su abuelo Enrique II a favor de Fernán Carrillo su Montero Mayor, y manda al Concejo y oficiales de la Ciudad de Cuenca que no le inoportunen en su posesión, que le pertenece por mayorazgo.

De  27 de noviembre de 1402, Cañaveras, es la  Concordia entre Fernando Carrillo y Pedro Carrillo de Huete. Concordía entre Fernán Carrillo, e Pedro Carrillo e Gómez Carrillo e Constanza Carrillo hermanos, fijos de Fernán Carrillo e de Teresa García, en que se ajustaron en la partición de los vienes de sus padres desta manera: Que Pedro Carrillo fuese en Juros y para sus sucesores todos los lugares y vienes raíces que son situados en la Ciudad de Toledo, e sus tierras, y en la Villa de Guete, en sus tierras, y en la Ciudad de Cuenca. E a Fernán Calvillo, e Gómez Carrillo, e Constanza Carrillo todos los lugares e vienes raíces que son situados en el Reino de Murcia, y 200 maravedis situados de los 240 que dicho Pedro Carrillo tenía por merced del Rey.

FERNÁN CARRILLO CALVILLO. III señor de Cotillas y V Señor de Priego. Al servicio de Enrique II y Ballestero Mayor de Juan I. Capitán fallecido en la batalla de Aljubarrota. Casó con TERESA GARCÍA CALVILLO. 

Padres de:

1.- Pedro Carrillo "de Huete", VI señor de Priego, halconero mayor de Juan II, de su Consejo y su Cronista. Casó con Guiomar de Sotomayor, hija del Señor del Carpio. Con sucesión los señores y condes de Priego.

2.- Fernán Pérez Calvillo. Sucesor en Cotillas, Murcia.


“Sepan cuantos esta carta de avenencia vieren, como yo Pedro Carrillo hijo de Fernán Carrillo y Teresa García, su mujer, de una parte, y de otra Fernando Carrillo hijo de los dichos padres, decimos que por cuanto entre nosotros podría acaecer pleito y contienda y debate en nuestra vida y después de nuestra vida entre nuestros hijos y nuestros herederos y sucesores sobre los bienes y herencia que fueron de nuestros padres y nuestro hermanos….. otorgamos y reconocemos que nos queremos avenir y como avenidos entre nosotros en la dicha razón de esta manera igualando los dichos bienes y herencias que nuestros padres y hermanos habían dejado de sus finamientos según dicho es:

Primeramente, que yo el dicho Pedro Carrillo tenga perpetuamente para siempre jamás para mí y para mis herederos y sucesores, para vender y cambiar y empeñar y otra cualquier manera que sea enajenar, todos los lugares y bienes raíces que son situados en la ciudad de Toledo y en su tierra y en la ciudad de Huete y sus tierras y en la ciudad de Cuenca y sus tierras y en sus términos y en los términos de enderredor comarcales los cuales fueron de nuestros padres y hermanos (ya dichos)

De otra parte yo Fernán Carrillo que tenga perpetuamente para mí y para mis herederos y sucesores, para vender y empeñar y cambiar y dar y enajenar de cualquier manera que sea todos los lugares y bienes raíces que están situados en el Reino de Murcia heredados de nuestros padres.

Yo el dicho Pedro Carrillo en razón de iguala 20.000 maravedíes pagar prometo y daros a vos el dicho Fernán Carrillo mi hermano, mi carta para los contadores mayores de nuestro Sr.el Rey para que de los 24.000 maravedíes que yo heredo del Rey en tierra y por merced del año primero que viene que será en 1403, os den a vos o a quien vos mandeis los dichos 20.000 maravedíes.


SANTOS PICARDO, francés. Es residente en Cañaveras. Es uno de los primeros canteros que trabajan en la iglesia, amigo de Jamete, en su casa se instaló al llegar a Cuenca. 

Penitenciado por la Inquisición de Cuenca. Se le acusa de practicar la doctrina Luterana.

Él dice haber sido instruido algún año de su niñez en esa fe, en su ciudad había luteranos, pero dice no haber abandonado nunca la creencia en la Santa Madre Iglesia y por ello pide su absolución.

En otro momento del expediente se le acusa de haber dicho que no tenía que confesar a los curas, sino sólo a Dios. Que no había día vedado para carne, ni había de haber imágenes, pues eran de palo. Que a Dios se había de adorar y los santos ya estaban en el cielo, y no a las imágenes. Que los Santos no tenían poder para lo que pedimos, sí se lo daba Dios y ansí sólo a Dios se había de adorar. Las almas cuando el hombre muere van al cielo o al infierno, porque no hay purgatorio.

Si el Santos Picardo se convierte de todo corazón y de fe no fingida a la santa fe católica, le mandamos en pena y penitencia de lo por él cometido, que el día del acto (?), salga al cadalso con un San Benito amarillo con dos aspas coloradas del Señor San Andrés a donde le sea leída esta sentencia y abjure públicamente de los errores que tiene confesados. Le condenamos a cárcel por un año. Que todos los domingos y fiestas de guardar vaya a la misa mayor y sermones de la Iglesia y que rece con otros penitentes, y los sábados en romería a Ntra. Sra. de la Puente (?) Y allí rece cinco veces el Páter Noster, Ave María y Credo y Salve Regina y se confiese y reciba el Santísimo Sacramento del Altar las tres pascuas del año.