sábado, 10 de noviembre de 2018

Alrededores del Duoma y La Signoria. Florencia








Arcos de la plaza de la República


El Arte di Calimala, es el gremio de los terminadores y mercaderes de telas extranjeras, fue uno de los más importantes gremios de Florencia, los Arti Maggiori, que se arrogaron a si mismos el poder cívico de la República de Florencia durante la Alta Edad Media.​ 

La importancia de los Calimala provenía de la organización en el siglo XIII de los gremios florentinos, cada uno con su gonfaloniere- luego el titulo dado al priori principal de la Signoria-, hasta que el ascenso de los Medici usurpó todos los poderes comunales en el siglo XV. 

Su presencia es conmemorada en la via di Calimala, que nace en el foro romano de la ciudad (actualmente Piazza della Republica) pasa por el Mercato Nuovo, Porcellino, hacia la antigua puerta de la ciudad, la Porta Santa Maria, como la cardo romana; la calle principal. Esta vía nos lleva dese la Plaza de la República al Ponte Vecchio.



El elegante palacio el Arte de la Lana, del siglo XIV, fue construido por la familia Compiobbesi, pero, después, lo compró el gremio del Arte de la Lana. 

Este gremio, al pertenecer a las Artes Mayores y recoger a los florentinos más ricos y potentes, tenía un papel fundamental en la vida política de la ciudad.



Palazzo dell'Arte di Calimala, de fines del siglo XIV, sede del gremio.


En 1336, se empezó a construir, sobre las ruinas de una pequeña iglesia dedicada a San Miguel en Orti, una galería para que fuera mercado de trigo. 

Se le encargó el proyecto a Neri di Fioravante, a Benci di Cione y a Francesco Talenti. Para que no se olvidara el antiguo valor cultural del lugar, en los pilares externos de la galería se pusieron 14 tabernáculos para estatuas de los santos patrones mayores. Estas esculturas fueron ordenadas, a principios del siglo XV, a los mejores escultores. En 1380, decidieron cerrar los arcos de la planta baja para crear un lugar de culto dedicado a San Miguel; los pisos superiores, en cambio, siguieron siendo graneros hasta finales del siglo XVII.

Actualmente, en la sala inferior está la iglesia dedicada a Santa Ana. Se trata de una estructura curiosa con dos naves cubiertas por bóvedas de crucería. Las bóvedas y algunos pilares y paredes tienen frescos con ciclos de personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento. En la nave izquierda, sobre el altar de Santa Ana, se encuentra un grupo de esculturas de mármol de Giuliano da Sangallo (1526), que representan a la “Virgen con el Niño” y a “Santa Ana”. En el fondo de la nave de la derecha, en cambio, se encuentra el tabernáculo de mármol de Andrea Orcagna (1349 -1359) para guardar a la “Virgen de las Gracias”, pintada por Bernardo Daddi, para sustituir a la Virgen de Orsanmichele, que se quemó en el incendio de 1304.

Las esculturas de los tabernáculos externos son esculturas de los santos protectores, que están dentro de los 14 tabernáculos, fueron financiadas por los potentes gremios de las artes y realizadas por los mejores artistas florentinos, como Donatello, Andrea del Verrocchio, Giambologna, Ghiberti. Las obras que actualmente están en los tabernáculos son copias, los originales están dentro del museo en el primer piso del edificio.


La Iglesia de Orsanmichele, Huerto de San Miguel, ya que fue construida sobre el terreno donde se encontraba el huerto del desaparecido monasterio de San Miguel
Localizada en la Via Calzaiuoli, la iglesia fue construida en 1337 por Francesco Talenti, Neri di Fioravante, y Benci di Cione, originalmente como un mercado de granos. 
Entre los años 1380 y 1404 fue convertido en iglesia y usado como capilla por los más poderosos gremios de artesanos y comerciantes de Florencia. 
En la planta baja del edificio están los arcos del siglo XIII que originalmente formaron la logia del mercado. 
El segundo piso se dedicó a los oficios, mientras el tercero albergaba uno de los graneros municipales, mantenido en caso de hambrunas o estados de sitio. 
A fines del siglo XIV se le ordenó a los gremios encargar estatuas de sus santos patronos para embellecer la fachada de la iglesia. Las esculturas que se observan en la actualidad son réplicas, puesto que las originales se encuentran en diferentes museos.


El águila sobre un rollo de tela, símbolo del Arte di Calimala







Al fondo torres de los palacios de la nobleza florentina




Logia del Porcellino, El Mercado Nuevo.


Al fondo la Signoria

Exposición de las Maquinas de Leonardo da Vinci en la Iglesia de San Estefano al Ponte





El Porcellino




Según la tradición popular, los visitantes deben introducir una moneda en la boca del jabalí para que les traiga suerte y para asegurar su vuelta a Florencia. El procedimiento completo para obtener un buen augurio consiste en meter la moneda tras haber frotado el hocico del animal. Si esta cae y supera la reja de la pila hasta la zona donde salpica el agua, traerá fortuna; de lo contrario, no se conseguirá el efecto deseado. En realidad la inclinación es tal que solo las monedas más pesadas caen con facilidad por las rendijas.


Esta tradición, que el novelista viajero Tobias Smollett ya atestiguó en 1766, explica el lustre del hocico del Porcellino, que de hecho brilla por el continuo roce del bronce, pulido por miles de manos al día. El dinero así recaudado es destinado en su totalidad a la Opera della Divina Provvidenza Madonnina del Grappa, una institución católica caritativa. 

La Ópera de la Divina Providencia Madonnina del Grappa es una institución eclesial católica caritativa fundada por el presbítero Galeate Giulio Facibeni en 1923 en Florencia. La idea de la Ópera nació aquí, inspirada en la estatua de la Madonnina del Grappa, una imagen de la virgen en el Monte Grappa. La Grappa es también un aguardiente de orujo con graduación alcohólica que varía entre 38 y 60 grados. Nace en Bassano del Grappa, cerca del Monte Grappa.

Hoy en día esta fuente representa una de las atracciones más populares para los turistas en la ciudad de Florencia.




La Fuente del Porcellino aunque se trata de un jabalí salvaje adulto, no de un cerdo.

Realizado en bronce por Pietro Tacca hacia 1633 a partir de una copia romana en mármol de un original del período helenístico. Este último, encontrado en Roma y transportado a Florencia a mediados del siglo XVI por los Médici

Tras haber formado parte de las colecciones del Gran Ducado de Toscana, el original de mármol se expone actualmente en la sección clásica de la Galería Uffizi.








Decir que parte de la Historia Medieval e Italia estuvo dominada por las luchas entre los Güelfos y los Gibelinos.

Los términos güelfos y gibelinos proceden de los términos italianos guelfi y ghibellini, con los que se denominaban las dos facciones que desde el siglo XII apoyaron en el Sacro Imperio Romano Germánico, respectivamente, a la casa de Baviera (los Welfen, de donde proviene el término «güelfo», aunque en alemán se pronuncie “velfen”) y a la casa de los Hohenstaufen de Suabia, señores del castillo de Waiblingen(y de ahí la palabra «gibelino»). 

La lucha entre ambas facciones tuvo lugar también en Italia . Su contexto histórico era el conflicto secular entre el Pontificado, que pasaría a estar apoyado por los güelfos, contra el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, apoyado por los gibelinos. 


Las principales ciudades gibelinas fueron Arezzo, Forlì, Módena, Osimo, Pisa, Pistoia, Siena, Spoleto y Todi, mientras que las principales ciudades güelfas fueron Bolonia, Brescia, Crema, Cremona, Génova, Lodi, Mantua, Orvieto, Rímini, Perugia y Florencia.

Hubo también ciudades que mantuvieron una adscripción variable a uno u otro partido, como Bérgamo, Ferrara, Florencia, Lucca, Milán, Padua, Parma, Piacenza, Treviso, Verona o Vicenza.



Campanille del Duomo y detrás remate de la cúpula de Brunelleschi



Las torres de mansiones de la nobleza florentina en las inmediaciones de La Signoria








Al fondo el Museo del Bargello y en primer plano  el convento y la iglesia de San Firenze.


Torre del Museo del Bargello, a la derecha, al izquierda Torre de la Badia Florentina


Ya a orillas del Arno y junto a la Iglesia de la Sana Cruz están las dependencias de la Biblioteca Central de Florencia.

Es un biblioteca pública nacional y uno de las dos bibliotecas centrales de Italia, junto con la Biblioteca Nacional Central de Roma

La biblioteca fue fundada en 1714 cuando Antonio Magliabecchi, un famoso erudito italiano, legó su colección completa de libros, que abarca aproximadamente 30.000 volúmenes, a la ciudad de Florencia. Desde 1743 se requiere que una copia de cada obra publicada en la Toscana se ceda a la biblioteca. Originalmente conocida como la Magliabechiana, la biblioteca se abrió al público en 1747. Sus fondos se combinaron con los de la Biblioteca Palatina, en 1861, y en 1885, tras la unificacion de Italia, la biblioteca fue rebautizada como la Biblioteca Nacional Central de Florencia, o BNCF. Desde 1870, la biblioteca ha recogido ejemplares de todas las publicaciones italianas.

Desde 1935, las colecciones son alojadas en un edificio diseñado por César Bazzaniu y Vincenzo Mazzei, situado a lo largo del río Arno de Santa Cruz. Antes de esto, se encontraban en varias salas que pertenecen a la Galería de los Uffizi.

Una gran inundación del río Arno en 1966 dañó casi un tercio de los fondos de la biblioteca, en especial, sus publicaciones periódicas y colecciones Magliabechi y Palatino. El Centro de Restauración se estableció posteriormente, al que se atribuye la recuperación de muchos objetos de valor incalculable.


No lejos se encuentre la Torre de la Casa de la Moneda y al otro lado del Arno la Torre de San Nicolás, una de las pocas torres de la muralla de Florencia que no fueron derribadas. 


La torre cerraba los muros de Florencia hacia el este, hacia el Arno, y toma su nombre del Taller de la Casa de la Moneda que allí estaba y donde se acuñaron los florines de la República Florentina. 
















Iglesia de Santa María del Carmen y de San Frediano en Cestelo . Barrio de Oltrarno. Florencia



La Iglesia de San Frediano  en Cestelo domina la plaza homónima, en el barrio de Oltrarno

Es famosa por albergar una de las obras maestras del arte renacentista: la capilla Brancacci, decorada por Masaccio y Masolino finalizando las labores Filippino Lippi.


A veces se la llama la "Capilla Sixtina del primer Renacimiento" por su ciclo de pinturas, que se encuentran entre las más famosas e influyentes de la época.

La construcción de la capilla fue un encargo de Pietro Brancacci y comenzó en 1386. Se construyó de acuerdo con las disposiciones testamentarias de Pietro Brancacci.


El patrón de la decoración pictórica fue Felice Brancacci, descendiente de Pietro y próspero mercader en sedas.


La iglesia y el convento del Carmen, fundados poco después de promediar el siglo XIII por un grupo de monjes carmelitas llegados de Pisa, se cuentan entre los monumentos más antiguos de Florencia; se trata del primero de los grandes complejos levantados por las órdenes mendicantes en la ciudad. Las salas más antiguas del convento son las que rodean el claustro actual, reconstruido durante el siglo XVII; en particular, el antiguo capítulo que da al pórtico y la sala del refectorio decorada en 1581 por Alessandro Allori.

De este monumental complejo forma parte la Capilla Brancacci (se entra por un costado de la iglesia), famosa en todo el mundo por el ciclo de frescos que ilustran la vida de San Pedro, obra maestra de Masaccio y Masolino, ejecutados entre 1425 y 1427; las pinturas quedaron inconclusas y fueron terminadas por Filippino Lippi entre 1481 y 1482.

En la Sala della Colonna, que es parte de los edificios del convento, han sido reunidos varios frescos arrancados y sinopias procedentes del convento mismo y de la iglesia, entre los que destacan dos frescos del inicio de la carrera de Filippo Lippi, los frescos de Gherardo Starnina procedentes de la demolida capilla de San Jerónimo y dos sinopias atribuidas a Masaccio y Masolino halladas en la capilla Brancacci.


 Calle florentina del Barrio del Carmen




Puerta de la Iglesia del Carmen y a su derecha entrada a la Capilla  Brancacci.

La iglesia surge en 1268 como parte de un convento carmelita aún existente. De esa época quedan visibles algunos restos románico-góticos. El complejo fue ampliado en una primera ocasión en 1328 cuando el gobierno de la ciudad concedió a los frailes el uso de unos terrenos anexos, y posteriormente en 1464 con el añadido de la sala capitular y el refectorio. Los trabajos finalizaron en 1476, quedando finalmente establecida la estructura de planta de cruz latina con una única nave.

En 1771 fue víctima de un incendio que destruyó casi por completo su interior, salvándose milagrosamente la capilla Brancacci.
La fachada permanece inconclusa, como el de otras muchas iglesias florentinas. El incendio no afectó tampoco a la antigua sacristía, que aún conserva la pintura Las Historias de Santa Cecilia, atribuida a Lippo D'Andrea (alrededor de 1400). También se salvó el monumento fúnebre de Pier Soderini, obra de Bendetto da Rovezzano, situado en el interior del coro, junto al altar mayor. Soderiri fue gonfaloniere vitalicio en 1502

La familia Corsini, una de las más ricas de la ciudad en el siglo XVIII, mandó edificar una capilla dedicada a un santo de su familia, San Andrea Corsini (1301-1374), canonizado en 1629. Se llamó al arquitecto Pier Francesco Silvani que eligió el estilo barroco, de moda entonces en Roma, realizando una de las mejores muestras de ese estilo que quedan en la ciudad de Florencia. Luca Giordano se encargó en 1682 de decorar al fresco la cúpula de la capilla con escenas de La Gloria de San Andrea Corsini.

El amplio complejo fue objeto también de numerosas destrucciones, incendios, reconstrucciones, bombardeos, sufriendo incluso una inundación en 1966. No obstante conserva en su interior numerosas obras de arte, sobre todo frescos, destacando entre ellos El otorgamiento de la Regla del Carmelo, obra de Filippo Lippi, y el cenáculo, realizado por Alessandro Allori. Hay también numerosos fragmentos de frescos provenientes de las capillas de la antigua iglesia, atribuidos, entre otros, a Pietro Nelli. El refectorio está decorado con la obra a cena en casa de Simón, obra de Juan Bautista Vanni (alrededor de 1645).

El convento es visitable, al igual que la capilla Brancacci, a la que se accede por un lateral del mismo, no pudiéndose acceder a ella desde la misma iglesia.





Siguiendo nuestro paseo por esta parte de Florencia, más tranquila y sosegada, llegamos a la Plaza del Cestello, ya junto al rio Arno.



Muy cerca de la Iglesia del Carmine la Plaza del Cestello, junto al río Arno. 

Preside la Plaza la iglesia de SAN FREDIANO IN CESTELLO.

Esta iglesia barroca es una de las más importantes del barrio de “Oltrarno”.

El edificio actual fue construido entre 1680 y 1689, sobre el antiguo monasterio de Santa María de los Ángeles. 

En el monasterio, al principio, residían las monjas carmelitanas, después pasó a los monjes cistercienses, de los que tomó el nombre de Cestello.

La cúpula, terminada en 1689 por Antonio Maria Ferri, está decorada completamente con frescos con escenas de la Gloria de la Magdalena y de la Virtud de Antonio Domenico Gabbiani.


En la plaza con el mismo nombre, está el seminario mayor, cuya biblioteca conserva el Código Rustici, con las preciosas imágenes y noticias de todas las iglesias florentinas.

Es un códice del orfebre florentino Marco de Bartolomeo Rustici del siglo XV



Santa Maria de 'ServiBasílica de la Santissima Annunziata. Codice Rustici


Badia Florentina



Puente Americo Vespucci. Dirigiendonos al centro de Flotencia el siguiente puente es el Puente Carraira, seguido del puente de la Trinita y tras el puente Vecchio

Con motivo del quinto centenario del nacimiento de Américo Vespucio, entre 1952 y 1954 se llevó a cabo un concurso para la construcción de un nuevo puente, realizado entre 1955 y 1957 según el proyecto ganador de los arquitectos Giorgio Giuseppe GoriEnzo Gori y Ernesto Nelli; y del ingeniero Riccardo Morandi

Con una anchura máxima de 22,50 metros, una altura de 9,50 y sus tres vanos, cada uno de 54,30 metros de luz, el puente se caracteriza por sus líneas simples, que le dan la apariencia de una cinta estirada desde una de orilla a la otra, con una idea parecida más al diseño de una carretera que a la de los arcos tradicionales de un puente.


El Barrio de Porta al Patro, frente a Oltrarno, donde se encuentra la Basílica de Santa María Novella y la de San Lorenzo.

Porta al Prato es una de las puertas más antiguas de la ciudad y se remonta a 1285 , año en que comenzó el sexto círculo de murallas .

La puerta toma su nombre del patio delantero llamado Il Prato , o piazzale della Porta al Prato, no por el hecho de que comienza una carretera que también conduce a Prato .

En la antigüedad esta área servia para el mercado semanal de ganado.


Vista del  Puente Carraria y de las torres de la Signoria y del Museo de Bargello desde Oltrarno 

Barrrio de Oltrarno

Como indica el nombre, esta zona de Florencia es la que está en el otro lado del río Arno. Es particular por sus casas pequeñas, ya que era la zona popular de la ciudad hasta 1550, cuando la familia de los Médicis decidió mudarse allí. Por esto, entre las pobres y estrechas calles populares, destaca calle Maggio, con muchos e imponentes palacios del siglo XVI, cerca de Palazzo Pitti. Éste último fue construido en 1457 por el banquero Pitti, pero el imponente aspecto actual se lo dieron los Médicis, que lo reestructuraron para convertirlo en su residencia. Quizás, la austera y enorme fachada, fue proyectada por Brunelleschi, el resto del edificio, al haber sido desde el siglo XV la residencia de todos los gobernantes de Toscana, ha sido muy ampliado y modificado, por ejemplo las alas laterales fueron comisionadas por los Lorena.

En la zona de “Oltrarno” también hay dos maravillosos edificios religiosos. El primero es la Iglesia de Santo Spirito, proyectada por Brunelleschi en 1435 y cuya característica es la fascinante fachada del siglo XV sin terminar. El segundo es la Iglesia de Santa Maria del Carmine, importante artísticamente sobre todo por los conmovedores frescos de la Capilla “Brancacci”. Éstos fueron comisionados por el mercader florentino Felice Brancacci al pintor Masolino, que los hizo junto a su alumno Masaccio. Se merece una atención especial la “Expulsión del Paraíso Terrestre”, obra en la que Masaccio muesta, con un estilo sencillo, toda su habilidad para expresar la tragedia de ese momento. La capilla fue, en el Renacimiento, motivo de estudio para todos los artistas, entre ellos Leonardo y Miguel Ángel.

En este barrio de Florencia, muy cerca del palacio Pitti, también se encuentre la iglesia del Santo Spirito en la Plaza de su mismo nombre


La plaza, dominada por la iglesia del mismo nombre, es una de las zonas más vivas de la ciudad. Todas las mañanas, hay un mercado de frutas, verduras y ropa, mientras que los fines de semana hay mercados especiales muy grandes. Por la noche, la plaza es un lugar donde los jóvenes florentinos quedan, ya que, en la zona, hay, además de muchos talleres de artistas y artesanos, muchos restaurantes y locales nocturnos.
Al principio, en la plaza se reunían las multitudes que asistían a las predicaciones de los monjes agustinianos, a los que pertenecía la iglesia de Santo Spirito. A causa del gran número de fieles, el Ayuntamiento, a finales del siglo XIII, tuvo que comprar y derrumbar los edificios de alrededor de la plaza para ampliarla. Por esto, Santo Spirito fue, por mucho tiempo, la plaza más grande de Florencia.
Este edificio religioso tuvo un papel fundamental en la historia de la ciudad, ya que prestó su nombre a todo el barrio de “Oltrarno”. Sobre el año 1269, los monjes agustinos construyeron en la zona, donde hoy está “Santo Spirito”, un convento y una pequeña iglesia, enfrente de ésta se reunían los florentinos para escuchas las predicaciones de los monjes. Sobre los restos de este convento agustiniano, que un incendio destruyó, se edificó la basílica actual. Lo que caracteriza a la Iglesia de Santo Spirito, considerada la última obra maestra de Brunelleschi, es la sencillez y elegancia de su fachada. Las obras empezaron en 1446. Dos años después, tras la muerte del gran arquitecto, sus alumnos se ocuparon del trabajó, pero no comprendieron bien el proyecto original y, por esto, realizaron sólo una parte. La fachada que mira hacia el Arno, se quedó si terminar. A la izquierda de la iglesia, está la entrada al cenáculo, donde se encuentra el Museo de la Fundación Romano.

El interior de la construcción es uno de los mejores ejemplos de la Arquitectura del Renacimiento.

La actual iglesia fue construida sobre las ruinas de un convento agustino del siglo XIII y que en 1371 fue destruido por un incendio. Filippo Brunelleschi comenzó los diseños del nuevo edificio a principios de 1444. Después de su muerte en 1446, el trabajo fue continuado por sus seguidores Antonio Manetti, Giovanni da Gaiole, y Salvi d'Andrea; el último fue también responsable de la construcción de la cúpula.

La fachada de Brunelleschi nunca fue realizada y se dejó en blanco

El año 1489 se construyó una sacristía a la izquierda del edificio y se abrió una puerta en una capilla para hacer la conexión a la iglesia.

Miguel Ángel fue huésped del convento cuando tenía diecisiete años de edad, después de la muerte de Lorenzo de Médici el Magnifico, su protector. Aquí pudo hacer estudios anatómicos de los cadáveres provenientes del hospital del convento; a cambio de esto, esculpió un crucifijo de madera, que fue colocado sobre el altar mayor. Actualmente se encuentra ubicado en la sacristía.


Miguel trabaja en Roma, Basílica de San Pedro,  y en Florencia, Sacristía Nueva de la Basílica de San Lorenzo,  para el Papa León X segundo hijo varón de Lorenzo el Magnífico y de Clarice Orsini y para el papa Clemente VII, hijo natural de Juliano de Médicis y primo hermano por tanto de León X.



Vista de Florencia, según un grabado del Liber chronicarum (1493), en los primeros años de Miguel Ángel.