martes, 25 de mayo de 2010

Parque Quinta de la Fuente del Berro. Los Nuevos Campos Elíseos de Madrid.

El actual Parque Quinta de la Fuente del Berro se encuentra en los terrenos de lo que en principio fue Quinta de Miraflores, encargado por Felipe IV como un nuevo Real Sitio.

El origen del Parque tiene lugar en una finca situada junto al arroyo Abroñigal, arroyo del que se tienen noticias desde el siglo XVII y que va canalizado a lo largo de la M-30.

Bernardino Fernández de Velasco, duque de Frías y conde de Haro, condestable de Castilla y León, compró diversas tierras con el fin de formar una quinta que se llamaría de Miraflores, de Frías o Huerta del Condestable. En diciembre de 1630, Felipe IV adquirió por 32.000 ducados la mencionada finca, que contenía una casa con jardines, huertas, tierras de labor, viñas y frondosas arboledas compuestas de gran cantidad de árboles frutales, cipreses, álamos y moreras, que gracias al arroyo Abroñigal era extraordinariamente rica en aguas, que se aprovechaban para sus fuentes y estanques.

La finca fue cedida en 1640 a unos monjes benedictinos castellanos expulsados del monasterio de Montserrat por motivo del levantamiento contra el poder real, si bien la Corona se reservó el derecho de utilización del agua que se transportaba a palacio a lomos de burros.

En 1703 fue comprada por María Trimiño Vázquez de Coronado, adelantada de Costa Rica, quien realizó mejoras en las conducciones de agua y de riego fundamentalmente para el riego de las huertas. Años más tarde la legó a la Obra Pía de los Padres Mercedarios Calzados, si bien la Corona seguían reservándose el derecho sobre sus aguas y el mantenimiento de la fuente, Carlos III mandó proteger la fuente con una casilla, con lo que empezó a denominarse fuente del Rey. El agua de la Fuente del Berro fue considerada como la de mejor calidad de todo Madrid.

Martín Estenoz adquiere la finca en mayo de 1800, salvo la casa y la fuente del Rey, y comienza a levantar la tapia de la finca, cuyo perímetro será el definitivo. A mediados del siglo XIX parece ser que el propietario era un tal Ramírez.

A finales del siglo XIX sufre una transformación radical para convertirse en un parque de recreo denominado los Nuevos Campos Elíseos.

El 18 de julio de 1864 se inauguraban los llamados “Campos Elíseos”, el primer gran parque de atracciones que tuvo Madrid. Iniciativa del empresario catalán José Casadesús, ocuparon un extenso terreno de 1.370.621 pies cuadrados de superficie situado aproximadamente entre las actuales calles de Alcalá, Velázquez, Castelló y Goya. Se trataba de un auténtico complejo de ocio en el que había plaza de toros, un teatro cubierto -al que se le puso el nombre del músico Rossini-, espacio para fuegos artificiales, quiosco de música, cafés, salón de baile, casitas rústicas, montaña rusa, tiro de pistola y carabina, y hasta una ría navegable para embarcaciones ligeras.
Frecuentado por la alta sociedad del Madrid de la época, desapareció en 1881 al construirse el barrio de Salamanca.



A comienzos de la década de 1870, la plaza de toros de Madrid seguía siendo el viejo edificio que construyó Fernando VI en 1749, y que estuvo situado en las proximidades de la Puerta de Alcalá, entre las actuales calles Lagasca, Claudio Coello, Conde de Aranda y Colmuela.

Estando así las cosas, en 1873 se decidió sustituir esta plaza por un nuevo coso -más moderno y capaz que el anterior-, y que fue construido sobre unos terrenos adquiridos para tal efecto en la Fuente del Berro.

La obra de la nueva plaza se encargó a los arquitectos Emilio Rodríguez Ayuso y Lorenzo Álvarez Capra, quienes realizaron una magnífica plaza en estilo mudéjar con un ruedo de 60 metros de diámetro y un aforo para 14.867 espectadores, incluidas las localidades de favor: Palco Regio, Presidencia, Diputación y Música.

Tras darse la última corrida en la antigua plaza el 19 de julio de 1874, el 4 septiembre de ese mismo año se inauguró la nueva, y en su andadura fue testigo de una de las épocas más brillantes del toreo en Madrid.

Demolida en 1934 tras la construcción de la Monumental de las Ventas del Espiritu Santo, su lugar lo ocupa hoy el Palacio de los Deportes.

Los Nuevos Campos Elíseos abierto en 1900,
que sustituyeron a los Campos Elíseos situados entre las actuales calle de Goya y calle de Jorge Juan, constituía lo que hoy denominaríamos un Parque de Atracciones, que contaba con una torre-mirador, una montaña rusa, caballitos, un velódromo, una sala de tiro al blanco, una ría con su estanque y cascada, invernaderos y un restaurante de lujo que se instaló en el antiguo palacete ya existente. Así como conciertos y bailes de piñata con premios y bailes de máscaras. Sin embargo este parque de atracciones dejó de funcionar a los dos años.

A partir de este momento el terreno pasa por numerosos propietarios hasta 1948,
En los años 20 y 30 del siglo XX, la Quinta del Berro pertenecía a un matrimonio holandés, los Van Essghen. Son momentos de esplendor para la posesión, que se encuentra bien mantenida y que con frecuencia es escenario de fiestas de sociedad, consolidándose su estilo paisajista.

En 1948 la finca es adquirida por el Ayuntamiento de Madrid siendo alcalde el conde de Mayalde, si bien ya había sido declarado "jardín histórico-artístico" en 1941. Su precio fue de 6.700.000 pesetas. A partir de ese momento comienzan las obras de acondicionamiento del jardín y la restauración del palacete para Instituto y Museo Arqueológico Municipal, se abre al público en 1954. En ese tiempo su superficie era de 79.000 metros cuadrados, reduciéndose a las actuales 7,4 hectáreas, 7.400 metros cuadrados, por el trazado de la M-30 en los 70. En la actualidad el Palacete es un Centro Cultural.

El parque, de tipo paisajista con diversos desniveles, está formado por praderas surcadas por sinuosos paseos y escaleras rústicas de piedra posee una rica variedad de árboles. Entre los elementos que nos podemos encontrar destacan el monumento a Bécquer, la estatua dedicada al poeta Pushkin, una fuente con un gran jarrón de piedra junto a la entrada antes mencionada, una cascada y un par de pequeños estanques, además del ya mencionado palacete.

Una de los árboles mas importantes del parque es el ejemplar de
GINKGO, especie que viene del Mesozoico y que podemos ver en la parte de abajo del Parque. Su poder de regenerarse a si mismo causó sorpresa cuando se encontró un retoño verde en Hiroshima en 1946, ocho meses después de la explosión nuclear, en medio de la ciudad destruida. Tambien podemos ver en el parque ejemplares importantes de una Sequoia y un Haya.