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martes, 9 de febrero de 2021

Los Husillos de Toledo

Los de apellido Toledo de Cuenca, Madrid y Guadalajara pueden ser descendientes de la influyente familia hebrea de los Husillo, Uziel, que eran jurados del ayuntamiento de Toledo. Cambian Uziel por Usillo, basado en una forma diminutiva usada en algunas juderías. Descendientes de Moseh Fusillo que vive en el siglo XIV. Eran judios originarios de Fez. Moseh Fusillo, parece suegro de un Don Judá y su testamento es de 1350.[1] 

La casa de Toledo de Cuenca, Madrid y Guadalajara tuvo su origen en el judeo converso Alonso Álvarez Husillo, del linaje de los Fusillo y nombrado luego de Toledo por ser natural y vecino de Toledo, contador mayor de Juan II y Enrique IV, regidor de Cuenca y Toledo, donde sobre sus casas se levantó el convento franciscano de San Juan de los Reyes en vida de su hijo Pedro Núñez de Toledo. Según cronista de la época fue armado caballero de la orden de la Jarra por el infante don Fernando de Antequera, y ennoblecido por entonces y Real Privilegio de su hermano, ¿del año 1415?, en atención a ser de linaje noble de los judíos y cristiano como su abuelo Juan Álvarez de Toledo. Que añade tomó por armas las de la Orden, un escudo azul con una jarra blanca con unas azucenas dentro eso mesmo blanco.

Por lo tango el Contador sería el judeo converso Alonso Álvarez Husillo, luego Alonso Alvarez de Toledo. En la ciudad de Toledo podeos rastrear diversos vecinos con el apellido Alvarez de Husillo en la primera mitas del siglo XVI[2].

Los Husillo se dedicaron al comercio de la seda al comenzar el siglo XVI y en este comercio siguieron hasta el derrumbe de la Renta de la Seda al finalizar este siglo[3].

El impuesto sobre la seda cuando se exportaba fuera de Castilla era uno de los impuestos llamados almojarifazgo[4]. La gestión de tan compleja tributación así como su comercialización se controlaba desde las alcaicerías[5]. Establecimientos que en 1494 los Reyes Católicos reinstalaron en Granada, Almería y Málaga. Desde ese momento los arrendadores mayores que controlarán la renta serán judeoconversos. Dos grandes arrendadores de la seda  fueron Juan de la Torre y Alonso de Toledo, ambos unidos por lazos familiares al ser cuñados. El toledano Juan de la Torre, hijo de Alfonso González de la Torre, contaba con experiencia previa en el negocio de la seda antes de afincarse en Granada. Él y los hermanos Husillo -Alonso y Diego- dirigieron, hasta 1524, una empresa que comerciaba con este tejido en las ciudades de Granada y Valencia. Probablemente, su entrada en la renta de la seda obedeció a una ambiciosa estrategia desplegada a fin de ampliar el negocio en torno a tan preciado producto, toda una política de control que hizo de él un verdadero peso pesado en el mundo fiscal. Así lo avala el hecho de que, en 1517, de la Torre pagara por la renta 11 .000.000 de maravedíes, una cantidad que se elevará hasta los 20.000.000 de maravedíes entre 1539 y 1546. Seguramente, estos fuertes desembolsos, le impulsaron a buscar ganancias a cualquier precio, recurriendo incluso a prácticas ilegales, algo ya reseñado para el caso de otros arrendadores. Concretamente, en 1 5 37, los representantes de Granada ante las Cortes de Castilla, lo denuncian por importar ilegalmente seda procedente de Murcia y Valencia. Una seda que mezclada con la granadina, daba como resultado un tejido de inferior calidad que, sin embargo, era vendido como seda granadina: los beneficios eran más que considerables. Años después, a fin de evitar represalias, Juan de la Torre obtendrá permiso de la Corona para comprar seda fuera del reino. Por su parte, Alonso de Toledo, originario como Juan de la Torre de la ciudad de Toledo, fue uno de los primeros mercaderes implicados en el negocio fiscal del reino. Aunque en sus inicios intervino en otro tipo de rentas, su mayor apuesta iría dirigida, desde 1503, a la renta de la seda, formando compañía con su cuñado, Juan de la Torre.

De esta familia fue el padre jesuita Pedro de Rivadeneira, hijo del jurado Álvaro Fusillo Ortiz de Cisneros. Los Uziel tendrían entre sus apellido Ortiz de Cisneros. Pedro de Rivadeneira nacido como Pedro Ortiz de Cisneros, adoptó el apellido de su abuela materna, oriunda de la Riba de Neyra (Galicia). En 1539 viajó a Roma en el séquito del cardenal Farnesio y allí conoció a san Ignacio, quien le convenció para que entrara en la Compañía de Jesús y le tuvo siempre entre sus preferidos.



[1] Juan Carlos Gomez Menor Fuentes. La progenie hebrea del padre Pedro de Rivadeneira, S. I. Revista Sefarad, 1976. España, Europa y el mundo atlántico: homenaje a John H. Elliott. John Huxtable Elliott, 2001.

[2] Miscelánea toledana (1520 - 1534). José-Carlos G6mez-Menor, 2014

[3] El negocio del siglo. Los judeoconversos y la renta de la seda del Reino de Granada (siglo XVI). Enrique Soria Mesa, 2016.

[4] Derecho que se pagaba por los géneros o mercaderías que salían del reino, por los que se introducían en él, o por aquellos con que se comerciaba de un puerto a otro dentro de España. Conjunto de impuestos de origen árabe que se incorporó a la hacienda real castellana.

[5] Se denominaba alcaicería al lugar de las ciudades de al-Ándalus, donde se autorizaba a comerciar, al por mayor, con seda bruta.  Después la actividad se extendió a la venta de objetos de seda elaborados, para llegar a ser conocido como el mercado de todos los productos textiles, aunque la seda siguió siendo el objeto fundamental de venta. Las Alcaicerías de mayor renombre, aunque no las únicas,  de al-Ándalus fueron las de Madinat Garnata (Granada) y Sevilla, por este orden. En la actualidad, en Granada, se mantiene la denominación al lugar donde se encontraba su antiguo emplazamiento, que fue destruido en el incendio de 1843, y se conoce como La Alcaicería. Sigue siendo una zona comercial próxima a la Catedral y conserva rasgos de los zocos árabes y algunos recuerdos de la bulliciosa actividad del mercado de la seda nazarí. En Sevilla, por otra parte, también una calle conserva ese nombre al encontrarse en el emplazamiento primitivo de una de las dos alcaicerías con que llegó a contar la ciudad: la de cacharros y loza, próxima a la primera mezquita principal que se construyó, y la de sedas, telas y tejidos, anexa a la nueva que se erigió, actual catedral.

Luján, Huesca.



Los Luján de Madrid

http://palomatorrijos.blogspot.com/2021/02/los-pacheco-lodena-y-montijo.html

Traición y supervivencia política en tiempo de los Reyes Católicos. Juan de Luján, regidor de Madrid, alcaide de Escalona, gobernador de Elche. Óscar López Gómez.  Universidad de Castilla-La Mancha, 2015.

 https://www.ucm.es/data/cont/docs/446-2015-06-04-separata_lopez%20gomez%20oscar.pdf

 Juan de Luján “el de la Morería” o “el de Elche”.

 En 1480, con el II marqués de Villena ya sometido, Isabel le exigiría que traicionara a algunos de sus secuaces a cambio de que éste no viera destruido su patrimonio por completo.

 

El linaje de los Luján (o Luxán) es originario de una aldea del mismo nombre, sita en las serranías de Muro de Roda, en Aragón.

 

La casa-solar de la familia estaba en Tierrantona, población de la comarca de Sobrarbe, en el valle oscense de La Fueva. Allí se erigía su castillo principal, la casa fuerte de Lujanes, controlando un territorio en que, a inicios del siglo XIV, y tras participar activamente en la pugna de ocupación del territorio contra los musulmanes andalusíes, el linaje terminó vinculándose de manera íntima con los Mur, creándose una nueva familia conocida como los MurLuján, o Luján, que en las siguientes décadas se dividiría en cuatro grandes ramas: los Lujanes de Madrid, con Miguel Jiménez de Luján como antepasado común; los de Cuenca, descendientes de un abuelo de Fernán García de Luján, que se instaló en Enguídanos a mediados del siglo XIV; los de Lérida; y los Lujanes de Zaragoza.

Desde el siglo XII hay Lujanes en Castilla desempeñando oficios de diversa consideración.


En el caso de los Lujanes que se quedaron en Madrid y sus tierras, en el siglo XV formarían una familia amplia, llegaron a tener seis mayorazgos, y poderosa, capaz de dirigir los designios de la población junto a otros dos linajes: los Zapata y los Vargas.


Los líderes del linaje de los Luján ostentarían la dignidad de regidor de la villa y lograrían acaparar oficios de relevancia de la corte, lo que les confirió un poder y una influencia por encima de sus iguales.

 

Miguel Jiménez de Luján, apodado “el viejo”, fue el primer miembro del linaje que destacó en Castilla. Nacido en torno a 1345, debió morir con unos 80 años, alrededor de 1425; el mismo año en que murió su primogénito de idéntico nombre, apodado “el de la rosa”. Su recalada en tierras de Madrid se produjo de la mano de la reina doña Leonor, esposa de Juan I (1379-1390), del que obtuvo el cargo de maestresala, preeminencia que ostentaría también en el reinado de Enrique III (1390-1406). Por entonces los Luján ya hacían alarde en sus emblemas de las barras de Aragón.

 

El escudo de los Luján madrileños se dividía en cuarteles con faja, referidos a su sangre, y muros almenados, en referencia a los Mur,  como hoy puede verse en la fachada del palacio de los Luján, ubicado en la madrileña plaza de la villa, que fue erigido por Juan de Luján “el bueno” entre 1460 y 1490.

En campo de oro, un pedazo de muralla almenada, de azur. Aragonés. Del lugar de dicho nombre perteneciente al Ayuntamiento de Muro de Rueda, partido judicial de Boltaña (Huesca). Ya en el siglo XII aparece una rama asentada en Madrid. Con posterioridad se fue extendiendo por Castilla, Andalucía y América.

En 1490 aparecen documentados en Madrid cuatro hombres llamados Juan de Luján.

Uno de ellos era apodado el bastardo (¿?- 1494), por ser hijo ilegítimo de Pedro de Luján (1400-1472) y una mujer cuyo nombre se ignora. También se le conocía como el del arrabal, el borde o el de la laguna, pues su casa se erigía próxima a la iglesia de Santa Cruz, en la plaza del arrabal, al lado de una laguna desaparecida.

Juan de Luján el del arrabal era hermanastro bastardo de otro Juan de Luján al que se apodaba el bueno (ca. 1423- 1500), fruto de la relación de su padre con su primera esposa, Isabel de Aponte1. El más principal y el más hacendado de los Juan de Luján de Madrid de fines del siglo XV era el conocido como el bueno,

 

Juan de Lujan el bastardo tuvo tres hijos y Juan de Luján el Bueno tuvo catorce hijos con su esposa María Luzón: ocho hombres y seis mujeres. Debió casarse en torno a 1479, habiendo sido maestresala del rey Enrique IV y alcalde de alzadas de Madrid y siendo por entonces señor de Coslada, además de poseedor de huertas y tierras de labor.

 

Juan de Luján el bueno fue regidor de Madrid, cargo que ostentaría desde 1472 hasta 1495 en que lo renunció en su hijo Pedro Luján. Tambien fue alcalde mayor de las alzadas en la villa. Ocurrió poco después de que Enrique IV le concediera el señorío de Coslada con los términos de Carrascalejo, la Matilla y el Negralejo. Frente a las quejas de los regidores de Madrid, dicha merced fue anulada por el rey el 21 de enero de 1472. A cambio, el 18 de enero de 1472 se le nombró alcalde de alzadas de la villa, y posteriormente regidor en ella[1].



Casado el padre de El Bueno en segundas nupcias con Inés de Bracamonte y Mendoza, convirtió a su entonces unigénito en hermano de cinco más: Álvaro de Luján, María —mujer del señor de Barajas y La Alameda—, Inés —esposa del capitán Martín de Alarcón—, Leonor —casada con Juan Hurtado de Mendoza— y Catalina mujer del comendador de Santiago, Pedro Fernández de Lodeña. En 1472, Pedro de Luján otorgaba testamento falleciendo poco después.


Luján, JuanEl Bueno. ¿Madrid?, p. m. s. XV – ¿Coslada (Madrid)?, c. 1500. Señor y alcalde mayor de las Alzadas de Coslada, corregidor de la villa de Madrid, consejero y maestresala de los Reyes Católicos, maestresala y mayordomo de la princesa Isabel de Portugal.

Hijo único del primer matrimonio de su padre Pedro de Luján y de Isabel de Alponte, hija del señor de Montreal, Juan de Luján, el Bueno, se declaró heredero de su tío, del mismo nombre, que había muerto sin sucesión.

 

Juan Hurtado de Mendoza, I señor de Colmenar, Cardoso de la Sierra, el Vado y Fresno de Torote; hermano del I duque del Infantado. Casa con Francisca de Ribera, hija de Diego González, Gómez de Ribera, II Adelantado mayor de Andalucía, general de la Frontera y Reino de Granada, y de su primera mujer Beatriz Portocarrero, hija de Martín Fernández Portocarrero, señor del estado de Moguer, y Villanueva del Fresno, y de Leonor Cabeza, con sucesión, los marqueses de Castil Bayuela, por hembra. La segunda boda de Juan Hurtado de Mendoza es con Leonor de Luján, hija de Pedro de Luján, y de su segunda mujer Inés de Mendoza, hija del mariscal Álvaro Dávila y de Juana de Bracamonte, señora de Peñaranda y de Fuente-el- Sol, con sucesión, los duques del Infantado de la casa de Arteaga, por hembra.


http://palomatorrijos.blogspot.com/2011/01/lujanes-vargas-y-vozmediano-madrid.html


Coetáneo al bastardo y al bueno existió otro Juan de Luján (1445-1513) llamado el de la Morería, por residir en el barrio de los moros, o el de Elche” por el cargo de gobernador que allí ejercería. Con toda probabilidad el más joven de los tres individuos, se casó dos veces. La primera con Juana de Lodeña, hija de Pedro Fernández de Lodeña, señor de Romanillos y comendador de Aguilarejo, de la Orden de Santiago; uno de los hombres a través de los que comenzó a tener contacto con los santiaguistas, hasta el punto de convertirse, también, en comendador de la Orden. Juan Pacheco, marqués de Villena, fue el otro hombre que lo vinculó a la organización, si bien los Lujanes tradicionalmente habían pertenecido a la Orden de Santiago, desde el siglo XIII. No teniendo descendencia de este matrimonio, a la altura de 1481 estaba casado en segundas nupcias con Marina de Herrera, con quien tuvo tres hijas: Catalina, Marian y Leonor. El único varón de su descendencia, Diego de Luján, fue fruto de un romance con una joven soltera, María de Soto, hija del señor de Rigueros. Fue reconocido heredero de su casa tras solicitar su legitimación en 1510.

 

Juan de Luján el de la Morería obtuvo de su hermano Diego de Luján el mayorazgo de Villaverde, vinculado con las casas del barrio de los moros y la capilla de San Jerónimo, sumando a esto un juro de diez mil maravedíes en las alcabalas de Toledo que le concedió Enrique IV.


Con no más de treinta años se puso al servicio de Juan Pacheco, marqués de Villena. Gracias a él es designado comendador de la Orden santiaguista. Pacheco tambien le nombra alcaide de Escalona en abril de 1470, tras recibir el control de la villa e su tierra de manos de Enrique IV[2]. Por último, el 12 de diciembre de 1472 el monarca nombró a Juan Pacheco duque de Escalona; y el día 17 le permitió crear un mayorazgo. Escalona se convertía de este modo en la capital de un ducado, y Juan de Luján el de la Morería en el primer alcaide de la población

 

Juan de Luján el de la Morería era regidor de la villa de Madrid, en la información que se conserva sobre las juntas de su ayuntamiento a partir de 1480 apenas hay datos de él. Durante años y años nunca acudió a las asambleas de los regidores madrileños; en un principio porque su otra ocupación de alcaide de Escalona se lo impedía; posteriormente porque se lo imposibilitó el ostracismo a que le sometieron los monarcas; y por último, porque en gran medida dada su postergación hubo de abandonar Castilla, dirigiéndose a Valencia.

 

A finales del reinado del rey Enrique el ascendiente del marqués de Villena sobre la villa de Madrid era notorio, así que tras su fallecimiento fue inmediata la constitución de dos bandos. Uno de los bandos era dueño del alcázar y de la mayor parte de la población y era partidario de la princesa Juana. Su gran valedor era Diego López Pacheco, II marqués de Villena y II duque de Escalona, y sus dos líderes en Madrid Juan Zapata, señor de Vargas y La Alameda, y Rodrigo de Castañeda, alcaide del alcázar. El propio Enrique IV había ordenado al hijo de Juan Pacheco que salvaguardase a su hija Juana. Y así lo había hecho. Durante meses había vivido en la fortaleza de Madrid centrado en este cometido. No en vano, residía en la fortaleza cuando su padre murió. Los derechos al trono de la princesa Isabel eran defendidos por el bando que dirige Pedro Núñez de Toledo. Pedro Núñez y Pedro Arias de Ávila, señor de Torrejón de Velasco, acordaron pedir ayuda a Diego Hurtado de Mendoza, I duque del Infantado, quien, haciéndose eco de la situación, organizó una hueste de tres compañías de arcabuceros al mando de Pedro de Torres, Diego del Águila y Juan de Robles, y lanzó a la tropa sobre Madrid. El objetivo era tomar la plaza por sorpresa. Pero fue un fiasco que degeneraría en una batalla callejera. Ocurrió en el mes de febrero de 1476. El alcaide Castañeda reprimió enérgicamente a sus rivales. Por un lado, represalió a los partidarios de Isabel mediante multas y azotes. Por otro, echó de la villa a todos los más principales, e puso tan gran guarda en ella, que el duque [del Infantado] no pudo por entonces entrar en la villa. Como contrapartida, los isabelinos pusieron cerco a la muralla, buscando someter a la población mediante el corte de suministros. Y paralelamente minaron la Puerta de Guadalajara, sobre cuyo sector lanzarían el grueso del ataque, con el fin de entrar a la fuerza. La contundencia de las embestidas sobre la Puerta de Guadalajara comenzó a ser de tal calibre que su alcaide, el comendador de Paracuellos, Pedro de Ayala, consciente de que le sería imposible mantener la posición, optó por pactar con los sitiadores y dejarles paso. De este modo, a últimos de febrero de 1476 el duque del Infantado se hacía con el control de la villa, excepto el alcázar, donde los adversarios de Isabel se hicieron fuertes dirigidos por Rodrigo de Castañeda. Los defensores recibían socorro de Juan Zapata, atrincherado, igualmente, en su castillo de La Alameda y del alcaide del Pardo, Pedro de Córdova. Los partidarios de Juana pretendían resistir lo posible, en espera de refuerzos. De unos refuerzos que debían llegar desde Escalona, la plaza principal de Diego López Pacheco en el territorio, pues Toledo, sobre la que el marqués ejercía su influencia, se había decantado desde el inicio por Isabel. La firmeza del alcázar y de las fortificaciones rebeldes duró seis meses, en los que los principales colaboradores del bando isabelino, Pedro Núñez de Toledo, Pedro Arias y Pedro de Ayala, recibieron de la aspirante al trono poderes extraordinarios en cuando a la elección de los oficios en la villa. Diego Hurtado de Mendoza, primer duque del Infantado, ordenó rodear el alcázar con una tapia que acabó de construirse en julio de 1476. Dos meses después, en septiembre, el alcázar claudicó; aunque, de forma inexplicable, entonces se supo que Rodrigo de Castañeda había escapado.

 

Concluida la primera fase de la pacificación de la villa, la fase militar, empezaba la segunda, la negociación política. Dos hombres serían esenciales en este cometido. Uno de ellos fue Pedro de Ayala, comendador de Paracuellos, que ha cambiado de bando, y Juan de Luján el bastardo. Este no había exhibido preferencias ni por Isabel como lo hiciera Juan de Luján el bueno ni por Juana como si lo hace Juan de Luján el de la Morería, servidor del marqués de Villena y que desde que falleciera Enrique IV no había vacilado jamás la hora de defender los derechos al trono de la princesa Juana. Por estas razones, la reina le escribió el 29 de diciembre de 1476 desde Valladolid pidiéndole que se encargase de la pacificación de Madrid. Había de ponerse bajo las órdenes de Diego Hurtado de Mendoza, convirtiéndose en una pieza clave en la pacificación de la villa. El pacto de rendición que se firmó con el comendador de Paracuellos contenía un indulto para los grandes linajes, Zapata, Vargas y Luján, que habían apoyado a Juana. Madrid dejó de ser una plaza de Diego López Pacheco y la aspirante al trono, muy agradecida por la labor del bastardo, lo recompensó nombrándole contino de su casa, el 15 de abril de 1477, con un acostamiento anual de 40.000 maravedíes.

 

Juan de Luján el bueno y Juan de Lujan el bastardo en la primavera de 1477 ya estaban definitivamente en la órbita de Isabel. No ocurría así con el de la Morería. Mientras se producían estos acontecimientos Juan de Luján el de la Morería actuaba como alcaide de Escalona. La derrota militar de Madrid en febrero de 1476 precedió a la derrota de los seguidores de Juana en campo abierto, el día 1 de marzo de 1476, en la batalla de Toro. Diego López Pacheco se atrincheró entonces en Escalona, la única plaza de la región que con seguridad estaba en sus manos. Escalona se convertiría en su principal núcleo de resistencia. Sin embargo, dadas las circunstancias en que se hallaba la región, prácticamente al completo bajo dominio isabelino, el marqués no tuvo más remedio que pactar su derrota ante la reina, el 11 de septiembre de 1476. En esta primera capitulación frente a Isabel se acordó, entre otras cuestiones, que se perdonasen los abusos cometidos por los partidarios de Diego López desde el inicio de la guerra. Uno de los beneficiados de ese indulto fue el de la Morería, que gracias a ello pudo continuar siendo el alcaide de Escalona[3]. A inicios de la primavera de 1479 todo el territorio en torno a Escalona ya estaba controlado por las fuerzas de Isabel. En principio la campaña se preveía corta, pero pasados dos meses la rendición de Luján comenzaba a verse difícil, y el cerco a Escalona se hacía largo y penoso. La guerra entre Juana e Isabel prácticamente había concluido, y el triunfo de los isabelinos era irrefutable. En estas circunstancias, el alcaide se empeña en no dar por concluso el enfrentamiento. No pudiendo resistir las circunstancias, muchos escaloneros escaparon de la villa; sobre todo cuando las tropas rivales acamparon en los alrededores de la plaza. La resistencia parecía absurda. Escalona se había convertido en el último escenario de una guerra en la que, con todo perdido, la lucha era inútil. Se desconoce la fecha exacta en que Juan de Luján se rindió, pero debió ocurrir a finales del verano de 1479, unos días antes de que el 14 de octubre Isabel y Fernando entraran triunfantes en Toledo para celebrar las famosas Cortes de 1480, en que, entre otros asuntos, se ratificaría el acuerdo de Alcaçobas que ponía fin a la guerra.

 

Dado el carácter oculto de las negociaciones, no hay registros que nos aclaren la forma en que se trataron los distintos temas relativos a la rendición del Pacheco. Isabel y Fernando ponen como condición innegociable la salida de Juan de Luján de Escalona. Diego López Pacheco se vio presionado por los negociadores de los monarcas, quienes, a cambio de alcanzar un pacto de rendición justo, le obligaron a deshacerse de algunos de sus hombres, cuya consideración era nefasta. Uno de esos hombres era Juan de Luján. En total fueron doce los secuaces del marqués que sufrirían la defenestración con el fin de salvar lo poco que iba a quedarle a Diego López. Para ellos lo más triste fue el sentimiento de haber sido traicionados por su señor, al que siempre habían seguido.

 

El trato recibido por Luján fue ignominioso. La comparación más evidente es con Pedro de Baeza, la persona que sustituiría al defenestrado alcaide de Escalona en el oficio. Al igual que Luján, se había sublevado contra la reina primero en Trujillo y más tarde en el castillo de Garcimuñoz, donde como alcaide mandaría a los soldados causantes de la muerte de Jorge Manrique. La reina, aun así, el 2 de marzo 1480 perdonó todos sus desmanes, junto a los de treinta y dos de sus hombres, achacándolos a una loable lealtad a su señor, el marqués de Villena. El trato que recibió Juan de Luján, estando en una situación parecida, fue el opuesto. No existen datos de los movimientos que realizó Juan de Luján una vez se marchó de Escalona en marzo de 1480. Al parecer volvió a Madrid junto a su esposa, si bien no ejercería en su oficio de regidor. Traicionado por el marqués de Villena, la única salida era buscarse un nuevo señor, a pesar de la prohibición explícita realizada por Isabel a los regidores madrileños el 27 de enero de 1481, que les exigía que no se vinculasen con grandes por intereses políticos. Empero, el señor al que ofrecería sus servicios iba a ser el menos pensado: Gutierre de Cárdenas, uno de los colaboradores más estrechos y antiguos de la reina. La lealtad mostrada por Juan de Luján, antiguo alcaide de Escalona, haría que Gutierre de Cárdenas lo nombrase corregidor de Torrijos y su tierra. Debió ocurrir a mediados de la década de 1480. Y gracias a ello pudo reintegrarse en la obediencia a la Corona. No en vano, a fines de 1490 se encargó de resolver unos alborotos acaecidos en la Puebla de Montalbán; y salvaguardó en Torrijos a María de Luzón y Leonor de Luján, mujer e hija de Luján el bueno, que huyeron de Madrid al rechazar los compromisos de desposorio que habían firmado con Pedro de Lago, regidor de Toledo. Al poco de que Luján el bueno fuera nombrado maestresala de la infanta Isabel en 1495, Luján el de la Morería recibió el encargo de abandonar Torrijos para, como delegado de Gutierre de Cárdenas, ir a la localidad valenciana de Aspe en representación de su señor, que había comprado la villa a los condes de Concentaina por 41.000 libras el día 20 de mayo de 1498. En los años posteriores, ya alejado de Castilla, y siempre bajo el mandato de Gutierre de Cárdenas, Luján fue gobernador de Aspe y Elche, y alcaide en varias plazas del reino de Valencia. De esa forma consiguió restaurar en parte su antigua fama, resucitando a la vida política, consiguiendo un estatus similar al que ostentaba antes de su defenestración en 1480. Moriría en 1513 siendo conocido ya mayoritariamente en Madrid como Juan de Luján el de Elche.



[1] Los madrileños hicieron que Isabel y Fernando anulasen el nombramiento el 8 de junio de 1480. La Corona lo recompensa de tres modos distintos: por un lado, permitiendo a Juan de Luján continuar en su cargo de regidor de Madrid (se trata del miembro del linaje que más asiste a las reuniones del Ayuntamiento entre 1481 y 1494), y concediéndole nuevas dignidades, como la de corregidor de Logroño, Calahorra y Alfaro (1488-1491). Por otra parte, encargándole misiones de relevancia, que irían desde la de vigilar que nadie matara a Juan de Cañamares cuando fue atrapado tras su intento de acuchillar al rey Fernando en Barcelona, hasta la de ir a Portugal con la infanta Isabel para residir a su lado tras su matrimonio con Manuel I. Por último, si bien no menos importante, es revelador que este Juan de Luján sea el único conocido por un solo apodo, el bueno, y que dicho apodo aparezca incluso entre la documentación oficial; en las actas municipales del Ayuntamiento de Madrid.

[2] Poco después, el 2 de mayo, el rey otorgó a la villa el título de Leal, la agració con las escribanías y herbajes del señorío y confirmó sus privilegios.

[3] El lugarteniente del alcaide y su alcalde mayor en la villa era el bachiller Juan Martínez de Segovia, natural de Belmonte, quien, de acuerdo a lo establecido por Luján debería presidir las asambleas del Ayuntamiento.


miércoles, 3 de febrero de 2021

Juan Fernández Galindo

 Juan Fernández Galindo casa con  Inés de Zayas y Eslava, su segunda esposa.

Las noticias más ciertas que se tienen de su origen, que relata el Padre Juan de Mariana en su "Historia de España", lo hacen derivar del Caballero Juan Fernández Galindo, Comendador de la Reina en la Orden de Santiago y del Consejo del Rey Don Enrique IV y uno de los depositarios, junto con el Arzobispo de Toledo y el Maestre de la Orden de Calatrava, de lugares y castillos que quedaron en rehenes en favor del nombrado Monarca, cuando acordó la paz con Don Juan II de Aragón, en el año de 1462.

El citado Caballero Juan Fernández Galindo, de la Orden de Santiago, era hijo de Juan Fernández Galindo, que ganó la ciudad de Alhama y Villa García, y de Doña Juana de Sandoval; tercer nieto de Martín Fernández Galindo, también Comendador de la Reina en la Orden de Santiago.

Fue Capitán de la guardia real y del Consejo de Estado de S. M. y Alcalde de los Alcázares de Illescas y Madrid.

http://hmedieval.ugr.es/pages/cuaderno_estudios_medievales_dir/articulos/17/cem017001artculo008/!

Padres de, 

Juan Fernández Galindo que casa con Luisa de Medina Nuncibay

María de Zayas que casa con Pedro de Perea, hijo del alcaide de Morón 

Inés Galindo que casa con  Alonso de Hinestrosa, hijo de Mayor Cabrera y del comendador Juan de Hinestrosa.

En 1495, Inés Galindo, esposa de Alonso de Hinestrosa, reclama a sus hermanos, por vía judicial, el cumplimiento de lo establecido en el testamento paterno.

El 3 de julio de ese año, los monarcas ordenaban a Martín, sobrino paterno de Inés, y a Juan Fernández Galindo, hermano de Inés, que enviaran sus procuradores a la Chancillería de Ciudad Real, iniciándose, así, el pleito al que, al poco tiempo, se incorporaría María de Zayas, viuda de Pedro de Perea, así mismo, como parte demandante. 

El proceso originó una abundante documentación que permite seguir la carrera político- militar de Juan Fernández Galindo, padre de Inés- desde sus inicios en la casa de don Álvaro de Luna y, al mismo tiempo, conocer el proceso de formación de su patrimonio.

http://rmcg.es/wp-content/uploads/2018/06/Casa-de-Porcel-por-el-Caballero-de-la-RMCG-Jes%C3%BAs-Fdez-de-Bobadilla-Fdez-de-Bobadilla.pdf


Casó tres veces: 

la primera, en Antequera, con Doña Isabel Fernández de la Puebla, hija del Comendador Gonzalo Fernández de la Puebla, y de Doña Beatriz de Luna, sobrina de Don Álvaro de Luna, Maestre de la Orden de Santiago; 

la segunda, en Écija, con Doña Inés de Zayas, hija de Alonso de Zayas, muerto siendo Gobernador de Jaén. De este matrimonio hubo a: Juan Fernández Galindo; María Inés y Francisco Galindo y Zayas; y, 

la tercera, también en Écija, con Doña Inés Fernández de Luna, en quien hubo a: Francisca, Pedro y el Comendador Pedro Galindo. 

Está considerado por los tratadistas como el fundador de la casa solar primitiva de Écija.

 

http://palomatorrijos.blogspot.com/search?q=%C3%89cija


Mayor Enríquez de Cabrera,  mujer de Juan de Henestrosa, Comendador de Caravaca, era hija de Pedro de Cabrera, Alguacil Mayor, de Córdoba, y de Inés Gutiérrez de Porras. Nieta de Fernán Diaz de Cabrera y de  Mayor Benegas, hija de Egas Benegas de Córdoba, señor de Luque, y de Teresa de Córdoba, descendientes de Payo Arias de Cabrera, señor de la Villa de Torres Cabrera, y de  Luis Giralte de Cabrera , que se halló en la Conquista de Córdoba, y le tocó en el Repartimiento, la Villa de Torres Cabrera, que casó  Doña Luisa de Lara, hijo de Giralte de Cabrera, y de Doña María Pérez de Castro, que fue hermana de Garao de Cabrera, de quien descienden los Marqueses de Moya, Condes de Módica, Marqueses de Camarasa, condes de Chinchón, Condes de Lemos, Marqueses de Ballezin, y Duques de Escalona.

Juan Fernández de Hinestrosa era hijo de Lope Álvarez Sánchez, señor de Henestrosa y comendador de Estepa, y  de Mencía Arias[4], hija de Juan Arias de Quadros[5] y de Leonor de Lara a su vez  hija de Nuño González el Bueno[6], y de Teresa Alfonso, hija de Alfonso IX de León y de su amante Aldonza Martínez de Silva.


Don Enrique de Villena, señor de Iniesta

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En Iniesta la ciudad romana de Egelasta

Don Enrique de Villena, señor de Iniesta, nace en el año 1384, pudo ser en Alarcón, Garcimuñoz o Villena. En 1385 muere su padre a los veintitrés años  y su madre viuda con apenas veinte años vuelve a casar.

Hijo de Pedro de Aragón, II marqués de Villena,  y de  Juana de Castilla, hija ilegítima del rey Enrique II de Castilla.

Juana de Castilla (n. 1367), hija de Elvira Íñiguez. Su padre la menciona en su testamento-Enrique II muere  en 1379- y dice que si no llegara a contraer matrimonio con Pedro de Aragón, II marqués de Villena (1362-Aljubarrota, 1385) —hijo de Alfonso de Aragón el Viejo— que heredase Urueña. Finalmente el matrimonio llegó a celebrarse en 1378 y fueron padres, entre otros hijos, de Leonor de Villena y de Enrique de Villena el Nigromántico,10​ maestre de la Orden de Calatrava, I conde de Cangas y Tineo y III señor de Cifuentes, que se casó con María de Albornoz, señora del Infantado.

Nieto paterno de Alfonso de Aragón y Foix. Este era nieto del rey Jaime II de Aragón, conde de Denia y Ribagorza, I marqués de Villena y persona influyente y fundamental en la vida de Don Enrique). 

Alfonso de Aragón «el Viejo» (1332 - Gandía, 5 de marzo de 1412)1​ llamado también Alfonso IV de Ribagorza y Alfonso I de Gandía, era el hijo primogénito del conde Pedro IV de Ribagorza y de Juana de Foix. Era nieto de Jaime II y primo de Pedro IV el Ceremonioso.

Ostentó los títulos de conde de Denia (desde 1355), conde de Ribagorza (desde 1361), I marqués de Villena (desde 1366), duque de Gandía (desde 1399), señor de Cifuentes y primer condestable de Castilla. Fue asimismo uno de los candidatos a la Corona de Aragón, alegando mejor derecho por ser descendiente por línea recta de varón del rey Jaime II de Aragón, tras la crisis sucesoria desencadenada a la muerte sin descendencia Martín el Humano, que se resolvería mediante el Compromiso de Caspe, aunque su inmediata muerte hizo que la candidatura recayera en su hermano, Juan de Aragón y Foix.

Casa con María de Albornoz dela que se separó a los pocos años sin haber conseguido descendencia. 

Fue heredero del título de marqués de Villena por su padre en su adolescencia pero le fue arrebatado por su primo hermano Enrique III, quien, a modo de compensación, le otorgó el condado de Cangas de Tineo, merced y título que luego se lo “cambiaría” por el de Maestre de la Orden de Calatrava, honor y cargo este que sólo disfrutaría durante tres años. 

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Por todo lo perdido, a finales de 1417 y principios de 1418, Don Enrique visita a la reina regente- esposa de Enrique III-, Catalina de Lancaster, y a su hijo, Juan II, para pedirles algún tipo de compensación, principalmente por la pérdida del marquesado, y es entonces cuando le dieron Iniesta. 

El nuevo señor de Iniesta tuvo fama de excéntrico, de extravagante, de mago, de alquimista, de adivinador, de nigromante, de profesar el ocultismo, de amigo del diablo, personaje claramente mitificado ya en su tiempo y más aún en épocas posteriores. Hasta el mismísimo rey Juan II mandó requisar todos los libros de la extraordinaria biblioteca que don Enrique tenía en Iniesta y ordenó al obispo Lope de Barrientos que los examinara al detalle y destruyera aquellos que tratasen de ciencias prohibidas. 

Algunas de sus obras fueron: Los doce trabajos de Hércules, Ars Cisoria, Arte de trovar, Libro de la peste, Tratado de la lepra, Tratado de la consolación, Tratado de la alquimia, Tratado de la fascinación o del aojamiento... No en vano estamos, sin lugar a dudas, ante una de las personas más sabias y cultivadas de su tiempo, un “ilustrado”, un adelantado a su época. De hecho, está considerado por muchos como introductor del Renacimiento en nuestro país. Fue políglota y conocedor de varias lenguas (latín, catalán, francés, castellano...), traductor de Dante, Virgilio, Cicerón..., amante y coleccionista de obras literarias, estudioso de la medicina y la astronomía, gran conocedor de la sociedad de su época, miembro activo de la nobleza y experto en ceremonias y protocolos de su linaje (algunas de sus obras son buena muestra de ello), etc., 

Tras la mala suerte y desgraciada fortuna que le tocó vivir en su niñez, adolescencia y juventud.

Su padre murió siendo él un niño, su madre fue apartada y se casó después con el infante Dionis de Portugal y no quiso saber de él, pudo ser marqués de Villena y se lo arrebataron, fue conde pero más a título honorífico que real, tuvo el maestrazgo calatravo pero por tan solo tres años, se casó con una mujer a la que no quería y se descasó al poco tiempo, anulando su matrimonio el mismísimo rey, de quien se decía que era amante de su esposa, incluso la herencia de su mujer la heredó Álvaro de Luna y no él, y todo eso poseyendo un linaje sanguíneo y nobiliario emparentado con los mismísimos reyes de Castilla, los de Aragón, los de Navarra...), sin embargo, como señor de Iniesta vivió su retiro en paz, dedicado a escribir, a traducir a los clásicos y a buscar mecenazgo para poder llevar a cabo sus trabajos como una forma de vida muy personal.

Enrique II casa  el 27 de julio de 1350 con Juana Manuel de Villena, señora de VillenaEscalona y Peñafiel, hija del Infante Don Juan Manuel y de Blanca Núñez de Lara.

http://palomatorrijos.blogspot.com/2012/03/juana-nunez-de-lara-la-palomilla-la.html

El 27 de julio de 1350, Juana se casó en el palacio real de Sevilla en secreto con Enrique de Trastámara, hijo ilegítimo de Alfonso XI de Castilla, y de doña Leonor de Guzmán. Este en 1369 se convirtió en soberano castellano al matar a su hermanastro Pedro I tras la batalla de Montiel.
Juana Manuel falleció en la ciudad de Salamanca, el día 27 de marzo del año 1381.

Después de su defunción, el cadáver de la reina Juana Manuel recibió sepultura en la Capilla de los Reyes Nuevos de la Catedral de Toledo, en la que había sido sepultado su esposo, Enrique II de Castilla.

Juana Manuel es hija Don Juan Manuel y de su tercera esposa y prima  Blanca Núñez de Lara que es hija de Fernando de la Cerda y de Juana Núñez de Lara. Blanca Núñez de Lara es nieta de Fernando de la Cerda el Desheredado desposeído de la corona de Castilla por su hermano Sancho IV. Blanca Núñez de Lara es prima segunda de Enrique II y prima segunda y tercera de Juana Manuel de Villena.

Enrique II y Alfonso de Aragón estaban enzarzados en una guerra a muerte contra el mismo adversario Pedro I de Castilla y León, que había dado el título de señor de Villena a su hijo don Sancho, tras matar a Blanca Manuel, señora de Villena, nieta paterna del infante don Juan Manuel-señor de Villena- y sobrina paterna de Juana Manuel, mujer de Enrique II.

Blanca Manuel de Villena (1348-1361) II duquesa de Villena, III señora de Cifuentes y IV señora de Escalona y Peñafiel desde 1350 hasta 1361. El 25 de julio de 1351 en un alerón del castillo de Castillo de Garcimuñoz se celebró una ceremonia de homenaje para acatar a doña Blanca como nueva señora del señorío de Villena. Del gobierno del señorío se hizo cargo don Íñigo López de Orozco, Mayordomo Mayor de doña Blanca y esta fue conducida a la corte de Sevilla, donde permaneció hasta su muerte, que acaeció en Sevilla a la edad de doce años.

A la muerte de doña Blanca, el marquesado regresó a la corona y el rey Pedro I se lo concedió a su hijo bastardo Sancho. Pero doña Juana Manuel reclamó para sí el señorío de Villena por ser la única hija superviviente de don Juan Manuel. Esta no llegó a tomar posesión de él, pues su marido el rey Enrique II de Trastámara se lo concedió a don Alfonso de Aragón (Burgos, 5 de febrero de 1367) como premio por su ayuda en la guerra fratricida contra su hermanastro Pedro I de Castilla.

Villena, la Tierra de don Juan Manuel, es titularidad de los reyes de Castilla hasta que el 12 de noviembre de 1445 Juan II de Castilla nombra a  Juan Pacheco, señor de Belmonte,  marques   de Villena.

Desde 1417, don Enrique de Villena pasa largas emporadas en Torralba, propiedad de su mujer. Habían casado en 1399.


Enrique de Villena muere en 1434. María de Albornoz en 1440.

María de Albornoz aparece en la obra El doncel de don Enrique el doliente, de Mariano José de Larra.

trama caballeresca se sitúa en el siglo xv, durante el reinado de Enrique III de Castilla, conocido como «el Doliente» por sus constantes enfermedades.

La documentación sobre el señor de Iniesta no es muy abundante en su última década, que es la más productiva, sin embargo, desde el punto de vista literario. 

es de pensar que su salud ya no fuera muy buena y su bolsa tampoco permitiera dispendios, por lo que no saldría demasiado de Iniesta, donde es bien sabido que tenía sus libros. 

http://palomatorrijos.blogspot.com/2020/05/capilla-de-la-virgen-del-sagrario-de-la.html

En Madrid, desde luego, estaba don Enrique cuando el 10 de diciembre cayó enfermo, y cinco días después, el 15 de diciembre,  vino la muerte a liberarle de sus enfermedades, si no de la indigencia.


lunes, 1 de febrero de 2021

Los aben Xuxen

Los aben Xuxen

PODER FINANCIERO Y GESTIÓN TRIBUTARIA EN CASTILLA: LOS AGENTES FISCALES EN TOLEDO Y SU REINO (1429-1504) PABLO ORTEGO RICO, MINISTERIO DE HACIENDA Y ADMINISTRACIONES PÚBLICAS INSTITUTO DE ESTUDIOS FISCALES. Madrid, 2015.

La familia aben Xuxen (Ibn Šošan) de Toledo también desempeñó durante los reinados de Juan II y Enrique IV un papel destacado en los arrendamientos “por mayor” de rentas regias vinculados a su propio ámbito de implantación, con proyección en áreas cercanas a Toledo como Madrid.

Durante el reinado de Alfonso VIII un Yusef aben Xuxen ben Salomón figura como almojarife del rey, cargo que también ocupó Mair aben Xuxen durante el reinado de Alonso X.

Asimismo Yosef y Zag, hijos de este último, intervinieron en diversos arrendamientos de rentas regias durante los reinados de Alfonso X y Sancho IV.

Por su parte, Abrahem aben Xuxen figura como almojarife de María de Molina hacia 1286, mientras que su homónimo Abrahem aben Xuxen actuó como pesquisidor de las cosas vedadas, según se menciona en el cuaderno dado en las Cortes de Valladolid de 1312.

A lo largo de las décadas centrales del siglo XV se encuentra r a diferentes miembros del grupo familiar interviniendo en los arrendamientos “por mayor” de rentas regias.

El más importante era don Frayme aben Xuxen, avecindado de forma alterna en Toledo y Madrid, uno de los miembros más prominentes de la minoría judía castellana a mediados del siglo XV.

Participación en la comisión de cinco individuos encargada de repartir en 1450 entre las aljamas de Castilla el “servicio y medio servicio” que los hebreos debían abonar.

Según una de las Cartas Reales emitidas en Arévalo en 1450 con objeto de consolidar un marco de protección de la Corona sobre las comunidades hebreas, el cargo de repartidor de las aljamas había sido disfrutado previamente por Pedro de Luján, camarero del rey y partidario del Condestable don Álvaro de Luna, que también había ejercido como juez mayor de las aljamas hebreas.

En los años finales del reinado de Juan II y los iniciales del de Enrique IV aparecen como recaudador mayor de las alcabalas de la ciudad de Toledo entre 1454 y 1456 al frente de una sociedad en la que participaron como fiadores sus hermanos don Mose y don Isaque aben Xuxen de Toledo, vecinos de Toledo e hijos de don Jaco aben Xuxen.

El 29 de enero de 1453, don Fraym y su hermano don Yuçaf aben Xuxen daban poder a sus hermanos don Mose aben Xuxen, avecindado en Molina de Aragón, y don Isaque aben Xuxen de Toledo para recaudar cualesquier cuantías pertenecientes a la herencia de su padre don Jaco aben Xuxen. Algunas de estas cuantías pertenecían al préstamo privado.

En 1481 don Mose aben Xuxen, vecino de Toledo, arrendaba las alcabalas y tercias del partido de Molina para el bienio 1481-1482.

Don Isaque aben Xuxen figura en la documentación toledana desde noviembre de 1441.

Fraym aben Xuxen se encontraba perfectamente relacionado con algunos de los miembros más señeros de la oligarquía toledana y tenía contactos con oficiales adscritos a la Casa Real.

De nuevo, para el bienio 1457-1458 volvía a pujar, esta vez junto a Fernán López de Burgos, vecino de Toledo, en las alcabalas de la Ciudad Imperial, quedando finalmente como recaudador mayor de la mitad de la renta. Todavía en 1458 encontramos a don Fraym tomando decisiones relacionadas con la gestión de los pagos realizados con cargo a las rentas toledanas.

A partir de este momento cabe suponer que Fraym aben Xuxen trasladó de forma más o menos definitiva su vecindad a Madrid, donde ya había intervenido en actividades de préstamo desde al menos 1437, así como en el arrendamiento de una cuarta parte de las alcabalas y tercias del arcedianazgo de Madrid entre 1459 y 1462.

Durante el reinado de Enrique IV la corte r quedó establecida durante largas temporadas en la villa de Madrid.

Entre 1459 y 1462, tres cuartas partes de las alcabalas y tercias del arcedianazgo de Madrid fueron arrendadas por Fernán Gutiérrez de Valladolid, que presentó como fiadores a Alfón García de Toledo, escribano de cámara del rey y vecino de Madrid; y a Menahen Çidre, judío vecino de Madrid. La cuarta parte restante quedó en manos de Fraym aben Xuxen con la fianza mancomunada de Juan González de Madrid.

La mitad de las alcabalas y tercias del arcedianazgo de Madrid del trienio 1463-1465 volvía a quedar en manos de don Fraym aben Xuxen.

Para formalizar el arrendamiento en 1463 quedaban obligados, entre otros, los siguientes operadores, Fernán Gómez de la Muela, vecino de Huete, avalista por 100.000 maravedíes; don Mose aben Xuxen de Toledo, vecino de Molina y hermano de don Fraym aben Xuxen, obligado como fiador por 30.000 maravedíes.

Un Simuel aben Xuxen, vecino de Huete, fue  y físico del segundo marqués de Villena Diego López Pacheco. Simuel aben Xuxen había quedado como recaudador mayor de la moneda forera del arcedianazgo de Toledo en 1488 por 239.400 maravedíes. El 20 de julio de 1492, en vísperas de su salida del reino, traspasaba al marqués de Villena un buen número de propiedades inmuebles, rentas y deudas.

 

Los Alcaraz y de la Muela en las finanzas de Castilla en el siglo XV

PODER FINANCIERO Y GESTIÓN TRIBUTARIA EN CASTILLA: LOS AGENTES FISCALES EN TOLEDO Y SU REINO (1429-1504) PABLO ORTEGO RICO, 2015

LOS JUDEOCONVERSOS DE ALCARAZ ENTRE LOS SIGLOS XV Y XVII: LLERENAS Y BARRERAS, ÁLVAREZ Y TOLEDOS, VANDELVIRAS, SABUCOS Y PAREJAS ANTE LA INQUISICIÓN.

AURELIO PRETEL MARÍN, 2017


Los Alcaraz y de la Muela en las finanzas de Castilla en el siglo XV

Pedro Fernández de Alcaraz, vecino de Cuenca y miembro de uno de los linajes, quizás de origen converso, también logró consolidar la posición de su familia en el entramado financiero del reino a partir de los vínculos y redes estrechadas durante las décadas de 1430 y 1440.

Era su hermano Alfón o Alonso Fernández de Alcaraz, padre de García Fernández de Alcaraz, muy activos en el arrendamiento de tributos en partidos próximos al área conquense donde tenían sus intereses y vecindad

Alonso Fernández de Alcaraz es mencionado en 1432 como hermano de Pedro González de Alcaraz.

Durante el bienio 1444-1445 García Fernández de Alcaraz quedó como arrendador y recaudador mayor de las alcabalas del infantazgo de Huete (210.477,5 mrs anuales) con las fianzas de su padre Alfón Fernández de Alcaraz, vecino de Cuenca (100.000 mrs), de Gonzalo Núñez de la Muela, vecino de Cuenca (40.000 mrs), y de Pedro Fernández de Guadalajara, vecino de Belmonte (50.000 mrs). También ejerció durante el mismo período como arrendador de una cuarta parte de las tercias del partido de la orden de Santiago en el obispado de Cuenca.

Por su parte, Alfón o Alonso Fernández de Alcaraz figura en 1440 como recaudador mayor del “pedido” de Cuenca, e intervino como fiador por cuantía de 300.000 mrs de Fernán Sánchez de Alcaraz, vecino de Guadalajara y recaudador mayor de las alcabalas del arcedianazgo de Madrid del trienio 1448-1450. Este Fernán Sánchez de Alcaraz, que renunció a “contentar de fianzas” las rentas madrileñas para el bienio 1449-1450, quizás fuera miembro de una rama del linaje implantada en Guadalajara, que también desarrolló una destacada actividad arrendaticia desde comienzos de la década de 1440, aunque más centrada en la recaudación de los servicios –“pedidos” y “monedas”– aprobados por las Cortes.

De nuevo entre 1459 y 1462 Alonso Fernández de Alcaraz quedó como arrendador mayor de las alcabalas y tercias de los lugares señoriales de don Juan Pacheco, marqués de Villena, situados en el obispado de Cuenca, el arcedianazgo de Alcaraz y el infantazgo de Huete, y como fiador “de mancomún” de Juan Alfón de Sevilla, hijo de Diego Alfón de Sevilla y vecino de Guadalajara, recaudador mayor de las mismas rentas entre 1463 y 1465.

El apellido Fernández de Alcaraz figura en la lista de habilitados por la Inquisición en Almagro en 1495. García Fernández de Alcaraz y Juana González su mujer.

Sabemos de un Fernán Gómez de la Muela-Hernando Gómez de la Muela-, vecino de Huete, quien tiene en su poder la recaudación de las alcabalas y tercias del partido de la orden de Santiago para el bienio 1457-1458. Durante el trienio 1463-1465 en la recaudación de las alcabalas y tercias del arcedianazgo de Talavera aparece entre los fiadores Fernán Gómez de la Muela, vecino de Huete, con 50.000 maravedíes anuales. En la mitad de las alcabalas y tercias del arcedianazgo de Madrid del trienio 1463-1465 actúa como operador Fernán Gómez de la Muela, vecino de Huete, avalista por 100.000 maravedíes[1]. En 1454, Fernán Gómez de la Muela en nombre de Elvira García de Jaraba, mujer de Fernando de Ribera, defiende la posesión del lugar y castillo de Anguix por Elvira García de Járaba, descendiente de quien fue señor de este lugar y castillo y ella señora de Villarejo de la Peñuela, Cabrejas y Valmelero y madre de la tercera señor de Montalbo por su matrimonio. Del castillo de Anguix fue señor el Contador por algún tiempo hacia 1452[2]. Fernando Gómez de la Muela, con mucha propiedad en su tierra, casa con Constanza Roiz de Alcocer, ascendientes que fueron por varonía de los marqueses de Valera de Abajo. Fernán Gómez de la Muela y Constanza Ruiz de Alcocer son los padres de Gomez Hernández de la Muela

Alonso de Iniesta Hinestrosa, señor del mayorazgo de Valera que está formado por Valera de Abajo y La Olmeda de las Valeras, e Inés Alcaraz son padres de María de Hinestrosa, señora de Valera de Abajo en sucesión de su padre y de su hermana Elvira, casa con Alonso del Castillo, hermano de la segunda señora de Cervera, de los que viene la madre de la primera marquesa de Valera de Abajo. Hermana de María es Constanza de Hinestrosa que casa con Martín Ruiz de Alarcón de los señores de Valverde de Júcar y son los bisabuelos maternos de María e Inés Carrillo de Alarcón que casan con Gonzalo y Luis Carrillo de Toledo el Mozo que son primos hermanos a la vez que cuñados del cuarto señor de Cervera. Martín Ruiz de Alarcón es hermano de los que son señores de Valverde de Júcar en la primera mitad del siglo XVI. De María y Constanza de Hinestrosa es hermana Juana de Hinestrosa que sigue a su padre en la posesión de La Olmeda de las Valeras. Juana casa con Gómez Hernández de la Muela[3], señor de Villar del Saz de don Guillen y de la Torre del Monje, junto al actual pueblos de Villares del Saz. Padres de Diego Fernández de Hinestrosa que casa con Florencia Mexia de Guzmán, señora del mayorazgo de La Parra y Villarejo de Periesteban en Cuenca. Padres de la bisabuela paterna de la sexta señora de Cervera por su matrimonio y titular por su derecho de los mayorazgos de Valdeloso en Guadalajara y de La Parra y Villarejo de Periesteban[4] y del bisabuelo paterno de la primera marquesa de Valera de Abajo, prima tercera de la sexta señora de Cervera[5]. La sexta señora de Cervera y la primera marquesa de Valera tiene su ascendencia por su respectivo padre en Juana de Hinestrosa y en Gómez Hernández de la Muela y la marquesa de Valera por su madre en María de Hinestrosa y Alonso del Castillo. La sexta señora de Cervera y la primera marquesa de Valera son primas en tercer grado por los Hinestrosa y en quinto grado por los Castillo, ambas descendientes del licenciado Hernando del Castillo y de su mujer Guiomar de Toledo. Gómez Fernández de la Muela es señor de Villar del Saz de don Guillén de Abajo y La Torre del Monje en sucesión de su sobrino materno Luis Méndez de Parada, fundador de la capilla mayor de la antigua iglesia del monasterio de La Merced de Huete, hijo de su hermana María Gómez de la Muela y de Alonso Méndez de Parada. Son estos Parada de los Parada de Huete de los que desciende la madre del octavo señor de Cervera. La madre del octavo señor de Cervera y la sexta señora de Cervera, abuela paterna del octavo señor de Cervera, son parientes por los Parada de Huete. Las ascendencias de la sexta señora de Cervera y de la madre del octavo señor de Cervera se remontan a Hernández de Parada que casa en segundas nupcias con su prima hermana Isabel Méndez de Parada. Padres de Alonso Méndez de Parada.

Alonso de Iniesta Hinestrosa, señor del mayorazgo de Valera y comendador de la orden de Santiago, es hermano de Juan de Hinestrosa, también comendador de Santiago[6]. Alonso de Iniesta Hinestrosa era natural de Belmonte o de Castillo de Garcimuñoz y siempre al servicio de la casa de los marqueses de Villena y señores de Belmonte. Compra Valera de Yuso y en sus descendientes permanece siendo en el siglo XVII los señores de Valera marqueses de Valera. Alonso de Iniesta Hinestrosa casa con Inés de Alcaraz, conversa. Diego de Alcaraz, hermano de Inés, es testigo en la venta de Valera que hace el conde de Paredes, Rodrigo Manrique, a Alonso de Iniesta Hinestrosa. Alonso de Iniesta Hinestrosa tiene proceso inquisitorial en 1492 a pesar de ser comendador de Santiago. En la casa que tienen los Hinestrosa en Belmonte se dice que nace fray Luis de León.



[1] Poder financiero y gestión tributaria en Castilla: los agentes fiscales en Toledo y su reino (1429-1504). Pablo Ortego Rico, 2015.

[2] Anguix se convirtió en jurisdicción señorial cuando Alfonso XI donó la villa, junto a Villarejo de la Pinilla, a Alfonso Martínez de Huete, por los servicios hechos contra don Juan, hijo del infante don Juan Manuel, que había provocado muchos daños al monarca. Alfonso Martínez recibió en 1328 en merced la villa por juro de heredad, con todos sus términos, pechos, derechos y fonsaderas, salvo de moneda forera, que quando acaesciere, de siete en siete años, que tengo por bien que me la den a mí. Posteriormente, todos los monarcas guardaron la merced de forma sucesiva: el propio Alfonso XI a Alfonso Martínez un año después; Enrique II a Lope López, hijo de Alfonso Martínez, en 1371; Enrique III a Alfonso López, hijo de Lope López, en 1401; Juan II a los herederos de Alfonso López en 1409. En 1454 reivindicaba su derecho Fernando Gómez de la Muela, vecino de Huete, en nombre de Elvira García de Jaraba, mujer de Fernando de Ribera, defiende la posesión del lugar y castillo de Anguix por Elvira García de Járaba, descendiente de quien fue señor de este lugar y castillo y ella señora de Villarejo de la Peñuela, Cabrejas y Valmelero y madre de la tercera señor de Montalbo por su matrimonio

[3] Pleito de Juan Sánchez de Amoraga y su mujer, María Gómez de Parada, vecinos de Huete, con el licenciado Gómez Fernández de la Muela, sobre deuda de un juro. Archivo General de Simancas. Juros, 1509. Juan Sánchez de Amoraga y María Gómez de Parada son los abuelos paternos de cuarto abuelo del octavo señor de Cervera

[4] De la primera mitad del siglo XVII es un Juro a favor de Diego Fernández de Hinestrosa, hijo de Juana Hinestrosa y de su marido Gómez Fernández de la Muela, señor de la Olmeda por su mujer y el señor de Villar del Saz y La Torre del Monje. Acompaña al documento de Juro la fundación de mayorazgo, testamento e información de Juro a favor de Diego Fernández de Hinestrosa. Fundación de mayorazgo y testamento de Gómez Fernández de la Muela y fundación de mayorazgo de Juana Hinestrosa. Archivo General de Simancas. Contaduría Mayor de Hacienda, 538, 5.

[5] De los apellido Muela se puede leer en el expediente de pruebas de su descendiente don José Carrillo de Toledo, caballero de la orden de Santiago en 1648, señor de Valdeloso. En este expediente se les hace descender de Jacobo Molay, último maestre de la orden del Temple. José Carrillo de Toledo es señor de Valdeloso y de la Casa de La Parra y sus términos. Padre de Florencia Carrillo de Toledo y Álvarez de Toledo que es señora también de Cervera por su boda.

[6] El comendador de Santiago Alonso Sanz o Saiz de Hinestrosa, llamado de Iniesta, también de nombre Alonso Díaz de Hinestrosa, fue señor de Valera de Abajo en 1475. Sobrino de Juan de Hinestrosa Iniesta, cortesano de Juan II y también comendador de Santiago en Caravaca de la Cruz, Murcia. Juan de Iniesta es el padre de Diego García de Hinestrosa, fundador del El Hospital de Santo Tomás Apóstol de Málaga. A esta fundación y a su fundador se dedica un apartado al tatar de los segundos señores de Cervera.


La Aljama de Soria

 


https://www.sfarad.es/la-aljama-de-soria/

Por el padrón que hicieron los almojarifes hebreos en la ciudad de Huete para el reparto de los servicios y encabezamientos de los judíos de Castilla, se sabe que la de Soria pagó 1038 maravedíes por encabezamiento. En tiempo del Rey Alfonso X el Sabio, se hizo un padrón, resultando que junto con las doscientas personas que vivían en los alrededores del castillo, en la ciudad de Soria hacían un toral de unos 1200 judíos. 

Según Luís Suárez, con arreglo a las cantidades pagadas por los judíos sorianos en los repartimientos del “Servicio de los castellanos de oro” entre 1486 y 1490, próximas a los 100.000 maravedíes anuales, se puede calcular una población hebrea cercana a las 300 familias en las fechas inmediatamente precedentes a la expulsión.

http://juderiasdesefarad.blogspot.com/2013/04/la-aljama-de-soria.html



https://elige.soria.es/privilegios-judios-dados-por-enrique-iii-y-enrique-iv-a-la-aljama-de-soria/

https://journals.openedition.org/e-spania/306?lang=en

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cortes-de-los-antiguos-reinos-de-leon-y-de-castilla--2/html/fefc50d0-82b1-11df-acc7-002185ce6064_94.html

http://institutoecg.es/wp-content/uploads/2019/02/ALMO12E.LAAYUDAFINANCIERA.pdf



Daba el rey -Sancho IV-poder, para formar este Padrón, a sus  contadores y almojarifes hebreos[1]; y congregados en la ciudad de Huete los repartidores de la frontera, que lo

fueron, por Niebla don Jacob Aben-Yahia,

por Jerez don Isahak Aben-Azor

y por Córdoba don Abraham Abenfar,

dejando a los mensajeros de Jaén la elección

Señalaban en consecuencia la suma de ciento noventa y un mil ochocientos noventa y ocho maravedíes a las aljamas de Andalucía; imponían á las del reino de Murcia la de veintidós mil cuatrocientos catorce; cargaban á las de León la de doscientos diez y ocho mil cuatrocientos,

y asignaban por último á las de los obispados de las dos Castillas la de dos millones, ciento treinta y dos mil ochocientos sesenta y siete.

El servicio, que no se designa para el arzobispado de Toledo, a que se da nombre de Tras-Sierra, ascendía en las aljamas de los demás obispados a la cantidad de doscientos quince mil cuatrocientos ochenta y dos maravedises

 La Aljama de Cuenca 70.883 Maravedíes

La de Uclés 28.514 Maravedíes

 La de Huete con Alcocer 46.672 Maravedíes

Empezaba a tener efecto el Repartimiento de Huete en Febrero de 1291, en que cesaba el de Toledo, dispuesto siete años antes: su validez se limitaba, sin embargo, a sólo un año.

OBISPADO DE OSMA.  La primera cantidad corresponde al Servicio y la segunda al Encabezamiento

Osma 4.536 y 14.510 I

Sant Esteban 5.271 y 16.861

Aza 1.410 y 2.129

Soria 8.544 y 31.355

Roa 1.365 y 6.086I

Agreda y Cervera 1.251 y 3.549

TOTAL 22.377 y 74.486

 

Madrid 10.600 por encabezamiento



[1] Oficial o ministro real que cuidaba de recaudar las rentas y derechos del rey, y tenía en su poder el producto de ellos como tesorero.