martes, 4 de mayo de 2010

Hospicio de San Fernando. Madrid.

La capilla del Hospicio es de José de Arroyo y tiene delante la Fuente de la Fama. Esta fuente estuvo primero en Antón Martín y luego en el parque del Oeste, Obra de Pedro de Ribera.
Portada esculpida por Juan Ron. Dibujo de David Roberts


Calle de Fuencarral.

Los orígenes del Hospicio se remontan al 25 de marzo de 1668, cuando fue fundado por la Congregación del Santo Nombre de María en un pequeño local de la calle Santa Isabel -donado para tal efecto por el conde del Puerto-, y cuyo objetivo era el de recoger a toda clase de pobres, dándoles una ocupación. Debido a las malas condiciones de su emplazamiento, no tardó el Hospicio en trasladarse a la calle Alta de Fuencarral, más concretamente a unas casas propiedad de don Carlos Goveo donde entraron el 1 de mayo de 1674.

Debió ser por esa época cuando la reina gobernadora Mariana de Austria lo tomó a su cargo y lo favoreció mucho, pues se creó una nueva Hermandad titulada del Ave María y San Fernando con el fin de regentar la institución.

En 1721, estas casas fueron demolidas para construir el edificio definitivo. Obra cumbre del barroco madrileño, fue construido por Pedro de Ribera entre 1721 y 1726. El edificio, de grandes proporciones, tenía capacidad para albergar a más de tres mil asilados. Lo más destacado es la fachada que da a la calle Fuencarral, más propia de un palacio que de un centro benéfico. En ella se encuentra la magnífica portada que realizó Ribera, y ha sido considerada como su obra cumbre, estando por encima de otras muy notables como las que realizó para los palacios de los marqueses de Perales del Río, Ugena, o para el Cuartel del Conde-Duque. El grupo que representa a San Fernando recogiendo las llaves de Sevilla, situado en el nicho de la portada, fue realizado por Juan Ron, quien ya había ayudado a Ribera en la construcción del Puente de Toledo.

Declarado Monumento Nacional en 1919, el Hospicio cesó en sus funciones en 1922. El edificio fue adquirido por el Ayuntamiento de Madrid y restaurado profundamente por el arquitecto Luis Bellido. Tras su restauración, en 1929 se dedicó a albergar las dependencias del Museo Municipal, función que en la actualidad continúa desempeñando. Ahora pendiente de su última remodelación.


El pueblo tomó tanto cariño a este edificio que, cuando el Ayuntamiento de Madrid lo iba a derribar por estado ruinoso, en 1919, la Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Sociedad de los Amigos del Arte lo hicieron declarar Edificio Histórico Artístico, salvándose así parte del Hospicio. En 1926 se hizo la Exposición del Antiguo Madrid. Después de una importante restauración, encargada al arquitecto Luís Bellido, en 1929 llegó a ser Biblioteca y Museo municipal. Pendientes de la terminación de sus últimas obras de remodelación.