viernes, 3 de febrero de 2012

El contador Alonso Álvarez de Toledo. El monasterio Bernardo de Nuestra Señora del Monte Sion de Toledo.


 La Hermandad de Nuestra Señora del Monte Sion se encuentra en este monasterio en la Calle Iglesia de Santo Tomas Apostol. En el camino de la Puebla de Montalbán.



En consonancia con la estrategia común de su grupo social de judeo conversos, uno de los fines del Contador era la incorporación de hecho y de derecho a la nobleza de sangre. y para ello Alonso Álvarez realizó importantes obras piadosas.

Fundaron él y su mujer dos monasterios, el de San Bernardo Extramuros de Toledo y el de Santa Clara en Madrid respectivamente, donde ambos fueron enterrados, cada uno en el de su propia fundación, el contador en 1457 y su viuda en 1472.

En la Biblioteca de la Real Academia de la Historia existe una interesante descripción de estos enterramientos de la familia en el monasterio de Monte Sión realizada a fines del siglo XVI que dice así:

Sepulcro en el monasterio de Nuestra Señora de Montesion. Dice que fue fundado por Alfonso Álvarez de Toledo, contador mayor de Juan II, quedando sus sucesores como patronos. Deste Alfonso Álvarez descienden los caballeros del apellido de Toledo, moradores en Madrid, en la parroquia de Sanctiago. 

El dicho Alfonso Álvarez es sepultado en la capilla mayor de la pared del Evangelio en el primer túmulo de alabastro, muy ricamente labrado, a lo antiguo, con muchos escudo de jarras con flores de açucenas, y dize el letrero del: Este sepultura es de Alfonso Álvarez de Toledo, contador rey,que fundó e edificó esta yglesia e sepultura e se acabó en el año de 1433 e finó en el año de 14[ ] . 

Aquí fecho de advertir que como el mismo acabó todo en sus días, dexó lugar en la piedra en el segundo reglón para que se añadiese el año en que Dios le llebase de esta vida, que fue reynando el rey don Enrique el quarto cuyo reino començó en el año de 1454 porque fue su contador mayor como lo avía sido del padre y sus herederos y los religiosos descuidáronse y quedó con esta imperfeción e lletrero. 

En una sepultura de la parte de la Epístola frontero de la del padre está enterrado su hijo don García de Toledo, obispo de Astorga, que fundó en Madrid, frontero del Alcázar, el hospital de Sancta María de Campo de Rey, y no tiene letrero que manifieste el tiempo de su muerte, sino una escultura del obispo de rodillas orando. En el suelo junto a la sepultura del obispo está enterrada su madre, y por averse reparado y luzido la yglesia en el año de 1583 no ay cosa que pertenezca a ella. 

En la pared de la parte del Evangelio esta otro túmulo tan rico como el de Alfonso Álvarez junto al suyo, lleno de escudos, con insignias de sendos leones, orlados de cruzes cuyo letrero dize estas palabras. Esta sepultura es de Luis Núñez de Toledo, arcediano de Madrid, patrón de este monasterio, nieto del Contador, que fino a 18 de Septiembre de 1566 años, pero es de advertir que el está enterrado en Sancta Clara de Madrid auque se mandó enterrar en esta iglesia.

El Monasterio Cisterciense del Monte Sión (San Bernardo) es una comunidad de hermanos cistercienses, fundación del Monasterio de Santa María de Huerta, Soria. La Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia proviene de la tradición monástica de vida evangélica expresada en la Regla de Monasterios de san Benito de Nursia. Los Fundadores de Císter dieron a esta tradición una forma peculiar, cuyos ideales defendieron vivamente los monasterios de la Estrecha Observancia. En el año 1892 se unieron tres Congregaciones de la Estrecha Observancia y formaron una Orden que actualmente se llama: Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia.

La Congregación de Castilla o de la Regular Observancia de San Bernardo en fue consecuencia de una reforma, promovida por Martín de Vargas en el monasterio de Montesión de Toledo, con el fin de recuperar la pureza de la vida cisterciense y eliminar el orden comendatario, y autorizada por el Papa Martin V mediante Bula del 24 de octubre de 1425 y por la que se segregan de la jurisdicción del Capítulo General del Cister, monasterios cistercienses de Castilla, Galicia, Asturias y León, lo que no sucedería con la Congregación de Navarra y Aragón.


Martín de Vargas fue un cisterciense y teólogo español que nació en Jerez de la Frontera, Cádiz. Viajó a Italia y pasó gran parte de su vida en el monasterio jerónimo de Santa Cecilia en Roma y fue confesor del papa Martín V.

Regresó a España por circunstancias desconocidas y vivió en el monasterio de Piedra, con el pensamiento puesto en la elaboración de una reforma de la orden cisterciense cuyas costumbres se habían relajado bastante y no cumplía con estricta norma la regla. El papa Martín V le dio permiso en 1425 para construir un edificio que sirviera de reunión y trabajo a los monjes cistercienses que así lo solicitaran, para discutir sobre la reforma. Fue así como se fundó el monasterio de Montesión, en Toledo, donde se estudió y gestionó la reforma española llamada de la Congregación de Castilla, que agrupó a todos los monasterios de la Corona de Castilla.

En 1430, el rey Juan II de Castilla y el obispo de Palencia don Gutierre le nombraron abad del Monasterio de Santa María de Valbuena en la provincia de Valladolid, para que impusiera allí la reforma que se extendería por toda Castilla.

El regreso de la Ciudad Eterna lo sitúan los historiadores hacia mediados de 1426. Se encaminó directamente al monasterio de Piedra. «Gozosísimo el Venerable Martín de haber conseguido quanto deseaba, dio la vuelta a España y su presencia sirvió de mucho consuelo a los compañeros que noticiosos del feliz suceso de su pretensión, se llenaron de santa alegría y no pensaron más que en poner en ejecución su piadoso designio».

En vez de abandonar todos juntos el monasterio de Piedra, nuevamente nombraron a Martín de Vargas para que en compañía de otro monje buscase el lugar apto para iniciar en él la reforma. Después de recorrer varios parajes con éxito infructuoso, al fin se dirigieron a Toledo donde el reformador contaba con un amigo íntimo, el canónigo y tesorero de la catedral de Toledo don Alonso Martínez. Se ofreció a ayudarle económicamente con 600 florines, si se decidían a fundar en las inmediaciones de la ciudad.

«Ese día anduuo el dho thesorero con el dho fray Martín por muchas partes de la ciudad buscando lugar en el qual pudiese edificar una hermita y ultimamente despues de muy cansados le trajo el dho thesorero al valle que dicen Hâdahallete que confina con Pena ventosa el qual era todo poblado de viñas y arbolada, es un cerro bien alto y está saliendo por la puerta de S. Martín de la dha ciudad a la mano derecha ribera del río desta otra parte del a media legua pequeña de la ciudad».

«El thesorero pregunto al dho fray Martín si le contentaua aquel lugar, aquel le respondió hic requien meam in saeculum saeculi hic habitado quoniam elegi eam, el qual dicho tesorero compro la mayor parte de aquel heredamiento el qual enteramente posee oy el dho monesterio y traxo maestros y comenzaron abrir los cimientos y el dho thesorero puso por su mano la primera piedra a XXI de enero dia de sancta Agnes el año de MCCCXXVII. En este lugar, en la falda del cerro,  parece que había ya una ermita de dedicada a la Virgen.

El monasterio se comienza a edificar el 21 de enero de 1427 acabándose gracias a los donativos del Contador. La fundación de la iglesia fue el 2 de abril de 1431 y construida en estilo gótico. La capilla mayor fue rehecha en 1485 por el obispo de Astorga, hijo del Contador. En 1494 se reedifica el claustro por el canónigo de la Catedral Francisco Álvarez de Toledo. La capilla de La Visitación, junto a la cabecera de la iglesia, fue fundada y construida en 1463 por el canónigo de Toledo y arcediano de Madrid don Luis Núñez de Toledo, hermano de la segunda mujer del Contador. Aquí consigue que en 1471 se traigan las reliquias de San Raimundo, fundador de la orden de Calatrava, abad de Fitero- Navarra-, desde Ciruelos, Toledo.

En la villa de Ciruelos, próxima á Toledo, descansó en el Señor el día I5 de Marzo de 1163. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia del mismo pueblo. Aquí permaneció hasta el de 1468, en el que don  Luís Núñez, canónigo de la santa iglesia de Toledo y arcediano de Madrid, trasladó los sagrados restos del santo abad Raimundo al monasterio de Monte-Sión de la misma ciudad de Toledo, en virtud de bula especial que ad hoc obtuvo del papa Paulo II, y los colocó en una capilla propia suya, donde se conservaron hasta el año 1590, en que Fray Marcos de Villalba, general que fue de la Orden, siendo abad de Fitero, trasladó las  reliquias a un suntuoso sepulcro, que mandó labrar cerca del altar mayor, al lado de la Epístola, con la correspondiente y aclaratoria inscripción. Fray Marcos se apropia de parte de las reliquias que da a Fitero. En 1721 las Reliquias de distribuyen entre los monasterios de Monte Sión- hoy en la capilla del Ochavo de la Catedral-, las monjas Calatravas de Madrid- trasladadas al convento de Calatravas de Morazarzal-, las monjas de san Clemente de Toledo y las monjas de San Felices de Burgos.

El padre Jerónimo de Mascareñas, Lisboa, 1611-Segovia, 1672. Caballero de Calatrava,  fue el gran impulsor de la elevación a los altares del fundador de la orden de Calatrava a mediados del siglo XVII. Escribe libros sobre la Orden y es el recopilar y copista de los documentos de esta Orden, y de gran parte de los documentos de los reinados de Felipe III y Felipe IV, amén de otros libros de política, geografía e historia que ahora se encuentran en la Colección Mascareñas. Cincuenta volúmenes que están en la Biblioteca Nacional de Madrid.  Escribe    y una biografía de don Raimundo publicado en 1653. Autor de Campaña de Portugal por la parte de Estremadura el año de 1662, que  se publicó en Madrid un año más tarde. Con su hermano Pedro de Mascareñas, interviene en algunas de las diligencias para el expediente de ingreso del pintor Diego Velásquez en la orden de Santiago, con informe positivo. La documentación de este expediente se conserva en parte en el AHN y en el Archivo del Tribunal de la Órdenes.

María Zapata y Mendoza, V condesa de BARAJAS, X condesa de Coruña del Conde, X vizcondesa de Torija, III marquesa de la Alameda. Casa primero con Pedro Zapata, su tío, hijo del los II condes de Barajas, Con sucesión. Después con don Pedro Mascarenhas, II marqués de Montalvão en Portugal, muere en 1675, sin sucesión.

El 15 de marzo es la fiesta de san Raimundo de Fitero Abad fundador del monasterio de Fitero –Navarra- y fundador de la Orden Militar de Calatrava.


La amistad de Martín de Vargas, fundador del monasterio de Montesión de Toledo, con el canónigo y tesorero de la catedral de Toledo don Alonso Martínez provenía de cuando su estancia en Roma. Algunos quieren dar a entender que el motivo de dirigirse a fundar a Toledo fue porque era oriundo de esta ciudad. Razón poderosa para pensar lo contrario: de haber sido oriundo de Toledo, jamás hubiera ido a fundar a aquellas tierras, porque sabia muy bien que ningún profeta es bien visto en su propia tierra. Ya hemos demostrado su procedencia de Jerez de la Frontera, aunque está fuera de duda que sus ascendientes lejanos provenían de tierras toledanas.

Edificada una pobre ermita y unas celdas contiguas, para que sirviesen de habitación a los monjes, mientras se elevaba el edificio del monasterio. Martín de Vargas fue elegido Prior y Reformador del incipiente eremitorio.

Estos santos varones comenzaron a hazer vna vida santísima en la ermita de nuestra Señora de Monte Sion cuyo nôbre se le dio porque assí como del Monte de Syon salió la ley dada a los Israelitas, assí de esta casa salió la ley y las definiciones de la regular observancia de Císter en España, y fue tal la fama y opinión de su santidad, que los fieles comenzaron a hazerles muy largas limosnas y a visitar la ermita tomando grande deuocion con nuestra Señora de Monte Syon por cuya intercesión el Señor ha hecho muchos milagros y los haze cada día, sanando coxos y mancos y librado a otros del captiuerio y peligros de muerte y enfermedades mortales e incurables.

Don Álvaro de Luna quiso engrandecer pero los monjes no quisieron aceptar. Efectivamente, don Álvaro de Luna, con toda su autoridad de valido preponderante por aquellos tiempos en Castilla, no logró vencer la resistencia de aquellos monjes, opuestos tenazmente a que su casa desentonara de los principios de santa pobreza en que la habían concebido.

En 1438 muere Martín de Vargas.

Monasterio e iglesia de Santa maría de Montesión sufrieron reformas en los siglos XVI, XVII y XVIII.



La antigua finca de Don Tirso, situada a pocos kilómetros de Toledo ocupa los mejores cigarrales de la Vega del Tajo. Los frailes del Císter la recibieron en herencia hace ahora dieciséis años. O mejor, recuperaron su propiedad, perdida en 1835 por la desamortización de Mendizábal. En realidad, esta vega fue escogida por los cistercienses en 1428 como cuna en Castilla de esta congregación, surgida de una reforma de la orden de Cluny, en 1098. Durante los siglos XV, XVI y XVII se va construyendo en este lugar un monasterio, de estilo herreriano y sin gran valor artístico, conocido como de San Bernardo o de Montesión.

Monasterio de Santa María de Montesión de Toledo. Cistercienses. Bernardos. Aunque hoy día es conocida con el nombre de Congregación de Castilla, al principio se la llamó LA OBSERVANCIA DE ESPAÑA, añadiendo o anteponiendo el genérico de cisterciense, posteriormente, prevaleció el de CONGREGACIÓN, o SAGRADA CONGREGACIÓN DE SAN BERNARDO Y OBSERVANCIA DE CASTILLA, también se la denominó CONGREGACIÓN DE MONTESION, y más comúnmente, los BERNARDOS. 


Con los años, la comunidad pasa sus momentos malos. En 1812 y 1820 sufre sendas exclaustraciones, y en 1835, con la desamortización de Mendizábal, el convento pasa a propiedad particular. En una época la iglesia es utilizada como lagar. En los años veinte, la marquesa de la Unión de Cuba, propietaria entonces, se toma interés por el lugar y repara y mejora notablemente los jardines al tiempo que restaura en lo posible el edifico, que en la guerra sirve como hospital de sangre y campo de concentración. Al final de la misma, Tirso Rodrigáñez Sánchez Guerra, administrador hasta entonces, la alquila primero y la compra después. Habilita el convento como palacio y da trabajo en la finca a 34 familias, que cuidan los olivares y los frutales.

En el año 1966 fallece don Tirso sin herederos y decide devolver el monasterio a sus primitivos propietarios, a quienes se lo deja en herencia, junto con 620 de las mil hectáreas que ocupa la finca. El resto del terreno queda para una fundación benéfico-agrícola y una pequeña parte para el albacea testamentario, José Gambín. El 13 de noviembre de 1970, la comunidad cisterciense de Santa María de Huerta, en Soria, toma posesión del monasterio y su entorno. A partir de entonces se plantean los frailes qué hacer con la finca o realidad material de que disponen para alcanzar, sus fines superiores, según la expresión que prefieren. La comunidad está metida en fuertes gastos por las reparaciones de su monasterio de Santa María de Huerta y también hace falta dinero para acondicionar mejor el de San Bernardo, que, al parecer, aspiran a convertir en el centro de formación de la orden en España.

El albacea testamentario que había heredado un pequeño trozo de la finca, consiguió, sin recalificar el terreno ni aprobar plan parcial, venderlo por parcelas a diez compradores que edifican en ellas sus chalés. El Ayuntamiento concede licencias de obras, pese a las irregularidades arriba reseñadas.

Los cistercienses deciden hacer lo mismo. Acotan una zona de cerca de sesenta hectáreas y realizan una parcelación de la misma, que incluye el trazado de carreteras interiores. Son 69 parcelas a vender en una primera fase y 34 en una segunda. Sus extensiones varían entre los 3.000 y los 4.000 metros cuadrados.