domingo, 16 de mayo de 2010

Villarejo de Salvanés. Madrid. Encomienda mayor de la orden de Santiago.


Escudos en la fachada de la iglesia fortaleza de San Andrés.
Las encomiendas mayores
centraron su poder en su capacidad jurisdiccional y no tuvieron adscripción territorial concreta. Esta falta de un poder territorial concreto, se materializó en la existencia de las llamadas encomiendas mayores de dos comendadores, uno realmente encargado de la gestión directa de la encomienda y otro, el comendador mayor, cuyo poder se concreta en el control de las rentas del reino o provincia, disponiendo sin duda de
algunas rentas directas.

Las encomiendas mayores en muchos de casos fueron tribunales de apelación última lo que las
dotó de un gran poder y de las rentas derivadas de estos juicios. Los comendadores mayores tuvieron una gran importancia interna y aparecen en numerosos documentos confirmando las actuaciones maestrales e incluso otorgando fueros y pueblas. Esta importancia interna se tradujo en que entre ellos fueran elegidos los futuros maestres.

Segura de la Sierra sustituye a Uclés como encomienda mayor de Castilla permaneciendo así desde 1242 hasta 1350, convirtiéndose en el centro neurálgico de los santiaguistas frente al reino nazarí de Granada. Uclés siempre tuvo un papel destacado como encomienda y su comendador gozó de determinados privilegios en las distintas épocas, aquí se encontraba el archivo y una enfermería para la Submeseta Sur.

En lo político militar las órdenes religiosas se dividían en «encomiendas mayores», existiendo una encomienda mayor por cada reino peninsular en el que estuviera presente la orden en cuestión. Al frente de ellas estaba el comendador mayor. Le seguían las encomiendas, que eran un conjunto de bienes, no siempre territoriales ni agrupados, pero que generalmente constituían demarcaciones territoriales. Las encomiendas eran administradas por un comendador. Las fortalezas, que por cualquier tipo de causa no estaban bajo el mando del comendador, tenían a su frente un alcaide nombrado por aquél.

En lo religioso se organizaban por conventos, existiendo un convento mayor, que constituía la sede de la orden. En el caso de la orden de Santiago estuvo en Uclés. Los conventos no eran sólo lugares donde vivían los monjes profesos, sino que constituían prioratos, demarcaciones territoriales religiosas donde los respectivos priores con el tiempo tuvieron las mismas atribuciones que los obispados, resultando que las órdenes militares se sustrajeron al poder episcopal en extensos territorios.

A mediados del siglo XIII cuando la orden militar de Santiago decide crear un asentamiento, junto a una antigua atalaya con la intención de reforzarla, y poblarlo con habitantes de la cercana población de Salvanés, lo que propicio la acuñación del nombre definitivo de la misma como Villarejo de Salvanés, en honor a sus primeros habitantes. En este nuevo y definitivo enclave, vendrían a habitar no sólo los moradores del primitivo asentamiento de Salvanés, sino los de otros esparcidos por su vasto término territorial, llamados: Dornajo, Santa María, y Valdepuerco. La actuación de la orden dio como resultado la creación de la figura conocida como “Encomienda”. Entre ellas cabe destacar la Encomienda Mayor de Castilla que a mediados del siglo XIV adquiere su conformación definitiva formada por Villarejo de Salvanés y Fuentidueña de Tajo, en la actual Comunidad de Madrid, y también varias poblaciones manchegas como Berrinches, La Almedia, y Torrenueva, y Benatae en Jaén. Pudo ser ocupada entre 1226 y 1242, al mismo tiempo que la mayor parte de la Sierra de Segura. Fernando III la cedió a la orden de Santiago y fue adscrita a la encomienda mayor de Castilla. Desde este momento su historia estuvo ligada a la de esta Orden y a la del resto de la comarca de Segura de la Sierra. Perteneció a la Real Chancillería de Granada y al Obispado de Cartagena. Entre 1243 y 1245, cuando se trasladó la Encomienda Mayor a Segura, se adscribió a esta.

La sede y punto neurálgico de la Encomienda Mayor de Castilla será Villarejo de Salvanés, que a partir de ese momento es conocida como la Cabeza de la Encomienda. Son sin duda, a partir del siglo XVI, los momentos de mayor esplendor de Villarejo, no sólo por su actividad económica y el consiguiente incremento demográfico, sino por la presencia frecuente de los Comendadores Mayores en la villa, entre ellos don Luis de Requesens y Zúñiga que pasa largas estancias en Villarejo, incluso bautiza a uno de sus hijos en la iglesia parroquial de San Andrés.
La Torre del Homenaje o castillo de Villarejo constituye una muestra arquitectónica única en España. Está integrado dentro del Conjunto Histórico-Artístico de este pueblo, junto con la Iglesia de San Andrés y la Casa de la Tercia, según la declaración del año 1974.

El castillo de Villarejo de Salvanés formaba parte del sistema defensivo que protegía el paso por el antiguo Camino de Toledo, así como por la llamada Senda Galiana, calzada romana que enlazaba la Galia de Hispania durante la edad media. Fue sede del Tribunal Especial de las Órdenes Militares y, en el siglo XIX, acogió como refugiado a el Empecinado.





Iglesia parroquial de San Andrés. La Iglesia Parroquial data del siglo XIV. Consta de un ábside con altos torreones. En su fachada principal observamos un frontón con un escudo de la orden de Santiago en el centro, al igual que en la puerta lateral. La Iglesia está ubicada en la Plaza del Castillo. Está presidida por San Andrés, patrón de Villarejo de Salvanés y por el Beato Nicanor Ascanio y el Beato José de San Jacinto, ambos hijos ilustres de la localidad.

La Torre del Homenaje o castillo de Villarejo, constituye una muestra arquitectónica única en España. Está integrado dentro del Conjunto Histórico-Artístico de este pueblo, junto con la Iglesia de San Andrés y la Casa de la Tercia, según la declaración del año 1974. Formaba parte del sistema defensivo que protegía el paso por el antiguo Camino de Toledo, así como por la llamada Senda Galiana, calzada romana que enlazaba la Galia con Hispania, en uso durante la edad media. Fue sede del Tribunal Especial de las Órdenes Militares.

Se han localizado restos a cinco kilometros del nucleo municipal de un Castro Carpetano de final de la Edad de Bronce. La primera noticia histórica que se tiene sobre Villarejo de Salvanés es un Privilegio Real de 1099 en el cual Alfonso VI dona el valle de Salvanés y otros lugares a la iglesia de Toledo.
En el siglo XII se concede el castillo de Salvanés a la orden de Santiago y a finales del siglo XV la Encomienda de Villarejo de Salvanés, aquí ya con Villarejo, pasa a ser Encomienda mayor de Castilla. Villarejo fue una pequeña aldea nacida al amparo del Castillo de Salvanés.

Convento de Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto.
Se empezó a construir en 1573 por orden de don Luis de Requesens en memoria de la victoria conseguida en la Batalla del 7 de octubre de 1571.