miércoles, 15 de febrero de 2012

Hurtado.







Lope González, III señor de Mendoza, muerto en 1200. 

Tuvo muchos enfrentamientos con el señor de la casa de Guevara Iñigo Velez de Guevara. En uno de ellos murió peleando en el Campo de Arrato, Álava

Casado con María García de Ayala. 

Padres de  Diego López, IV señor de de Mendoza, 1198-1266, y casado con  Leonor de Lara, Leonor Hurtado, señora en Álava de Mendívil, Martioda, Estarrona, Martioda, Cueto, los Betos, La Ribera y otros heredamaientos de la ribera del río Zadorra,  nieta de Pedro González de Lara y de la reina Urraca de Castilla y León.

Viene el apellido Hurtado a los Mendoza por Leonor Hurtado  cuyo padre Fenando Hurtado fue escondido por su origen bastardo y al que le robaron, Furtaron, sus derechos por las circunstancias de su nacimiento

Lope Garcia de Salazar, el Cronista, dice que el apellido de Hurtado lo llevo Diego López de Mendoza el cual fue "Furtado" o llevado por una de sus ayas, siendo pequeño, al morir su padre Don Lope en la batalla de Arrato.

Lope García, Musques, 1399- Portugalete, 1476,  fue recluido en en su casa-torre de San Martín de Muñatonesla casa fuerte donde escribiría su obra "Historia de las buenas andanças e fortunas" por la que fue conocido y por algunos proclamado como el primer historiador de Vizcaya. Ante los intentos de fuga, fue enviado a la torre de Salazar en Portugalete, donde morirá envenenado con hierbas en la comida junto con su hija bastarda Mencía de Avellaneda. 

La Istoria de las bienandanzas e fortunas de Lope García de Salazar constituye un vasto compendio donde, junto a noticias históricas, confluyen multitud de leyendas y tradiciones, algunas de ellas de transmisión oral.

«oviendo mucho a voluntad de saber e de oyr de los tales fechos, desde mi mocedad fasta aquí, me trabajé de auer los libros e estorias de los fechos del mundo faciéndolos buscar por las provincias e casas de los reyes e príncipes cristianos de allende la mar e de aquende por mis despensas, con mercaderes e mareantes, e por mi mesmo a esta parte».

Autor también con anteriorida de Crónica de Siete Casas de Vizcaya y Castilla.

Casado en 1425 con doña Juana de Butrón y Múgica, tuvo de ella seis hijos varones y tres hembras.

Lope, que en vida de su mujer distó mucho de atenerse a las normas de la moral matrimonial cristiana, muerta ésta, se llevó a su casa de Somorrostro como mancebas a Catalina de Guinea y Mencia de Avellaneda, con las que el hijo Juan, sin el mínimo respeto a las canas de su padre, no se recataba de tratarlas carnalmente. Una vez expulsado de casa, buscó la oportunidad para apoderarse de su padre, lo que hizo en julio de 1470, sitiándolo y reduciéndolo en su casa-torre de San Martín de Muñatones.  

IV señor de Salazar de Somorrostro y VIII Señor de Muñatones. Casó en 1425 con Juana Butrón de Mujica, hija de Gómez González de Butrón y María Alonso de Mujica. Para su mujer mandó construir el castillo de Muñatones sobre la antigua torre en Somorrostro, tomando como modelo el inexpugnable de Butrón. 

Lope García de Salazar desplegó una gran actividad comercial, sobre todo en la explotación de los ricos yacimientos de hierro que había en sus tierras y en su posterior exportación por mar, a los mercados europeos.

Arrato es una pequeña sierra situada entre Vitoria y el macizo del Gorbea.

El bando oñacino, cuyo nombre deriva del linaje guipuzcoano Oñaz, tuvo por cabeza de bando en el País Vasco al linaje alavés de los Mendoza, cuya política está orientada hacia el reino de Castilla. Los Salazar, los Mújica y los Butón perenecian a este Bando. Esta organización de bando en las provincias Vacas recuerde la de los Doce Linajes de Soria.  

Los oñacinos eran los partidarios del linaje guipuzcoano de Oñaz. Este bando estuvo enfrentado de forma cruenta en la Edad Media con los gamboínos,  partidarios del linaje guipuzcoano de Gamboa, en las llamadas Guerras de Bandos. Tenían como aliados a los agramonteses, partidarios de la familia Agramont, y al Reino de Navarra.

La cabeza del linaje Gamboíno –o Ganboíno, parece haber sido Sancho Vélez de Guevara, nieto de Sancho García de Salcedo, señor de Ayala, alrededor de 1150.

Estaba encabezado el bando Oñacino por la familia Mendoza, y tuvieron como aliados a los beamonteses, partidarios de los Beaumont- luego condes de Lerín-,  y a la Corona de Castilla.

 
El origen de estos bandos parece hallarse en la rivalidad que enfrentó en el condado de Álava a las familias de Guevara (gamboínos) y Mendoza (oñacinos), partidarios respectivamente de la influencia navarra y de la castellana. Con el tiempo, la rivalidad trascendió a toda la región y se mezcló incluso con las de los bandos navarros: los agramonteses apoyaban a los gamboínos, y los beamonteses, a los oñacinos. La pugna, aparte del terreno personal, dio origen a auténticas batallas campales y a hechos como el incendio de Mondragón en 1448. El robustecimiento del poder real desde el  siglo XV con los RR.CC. puso término a los disturbios.


El nombre de Oñaz viene de una antigua casa solariega que surgía de la loma de Oñazmendi,  en Azpeitia (Guipúzcoa).


Cuenta la leyenda que el río Bayas, que nace cerca de esa sierra, se cubrió con la sangre de los caballeros que allí combatieron, sangre que se mezcló con las hojas caídas de los álamos que crecen a sus orillas y que estaban cubiertas por el polvo gris del camino que los caballos levantaban durante la batalla. De ahí que las célebres panelas (hojas de álamo blanco) de plata sobre fondo rojo fueran adoptadas como escudo, primero por los Guevaras, y más tarde por los Mendozas; pues si bien cayeron derrotados en la mencionada batalla, lograron al poco tiempo una simbólica victoria contra sus enemigos junto al mismo palacio fortificado de los Guevara . De los Mendoza, pasaron por emparentamiento a otra importante familia de la Llanada alavesa : los Hurtados de las torres de Mendívil, Hueto, Estarrona y Mártioda que en ocasiones se funden para constituir un solo apellido: Hurtado de Mendoza. La razón por la cual pasó a los Ayala-Salcedos.

El río Bayas nace en las alturas de Gorbeia, cruza Álava de norte a sur, hasta abandonar la provincia a la altura de Rivabellosa, y desemboca en el río Ebro en Miranda de Ebro en Burgos.
    
 A los señores de Oñaz que emparentan con los de Loyola pertenece San Ignacio de Loyola.