viernes, 27 de enero de 2012

Alfonso X.

Alfonso X de su matrimonio con Violante de Aragón, hija de Jaime I el Conquistador de Aragón fue padre, entre otros de,
  • Berenguela, 1253–1300. La primogénita.  Llamada como su bisabuela paterna. Fue proclamada heredera del reino en 1254, pero el nacimiento de su hermano Fernando la postergó. Fue la única de los hijos legítimos del Rey que permaneció junto a él durante la rebelión del infante Sancho.
  • Fernando de la Cerda, 1255–1275. Heredero del trono castellano.Casa en 1269 con Blanca de Francia, hija de Luis IX de Francia, con quien tuvo dos hijos. Su muerte prematura permitió que su hermano Sancho se convirtiera en rey. 
  • Sancho IV el Bravo, 1258–1295. Rey de Castilla a la muerte de su padre Alfonso X y de su hermano Fernando.


    El primogénito y heredero al trono, Fernando de la Cerda, murió en 1275 en Villa Real, cuando se dirigía a hacer frente a una nueva invasión norteafricana en Andalucía. De acuerdo con el derecho consuetudinario castellano, en caso de muerte del primogénito en la sucesión a la Corona, los derechos debían recaer en el segundogénito, Sancho; sin embargo, el derecho romano privado introducido en Las Siete Partidas establecía que la sucesión correspondía a los hijos de Fernando de la Cerda.

    Fernando de la Cerda casa en Burgos el día 30 de noviembre de 1269 con la infanta Blanca de Francia, hija del rey Luis IX de Francia. Fruto de su matrimonio nacieron dos hijos, conocidos como "los infantes de la Cerda":
    • Alfonso de la Cerda (1270-1333). Contrajo matrimonio con Mahalda de Brienne-Eu, hija mayor de Juan I de Brienne, conde de Eu y de Beatriz de Châtillón. Durante los reinados de su tío, Sancho IV, y sus primos,  Fernando IV y Alfonso XI, intentó hacer valer, infructuosamente, sus derechos al trono de Castilla y León. Fue sepultado en el monasterio de las Huelgas de Burgos.
    • Fernando de la Cerda (1275-1322). Contrajo matrimonio con Juana Núñez de Lara, viuda del infante Enrique de Castilla "el Senador", hijo de Fernando III y por ello tío segundo de este Fernando de la Cerda. Fue sepultado en el desaparecido convento de San Pablo de Burgos, de la Orden de los dominicos.

  • El rey se inclinó en principio por satisfacer las aspiraciones de Sancho, que se había distinguido en la guerra contra los invasores islámicos en sustitución de su difunto hermano. Pero luego el rey, presionado por su esposa Violante y por Felipe III de Francia, tío de los llamados «infantes de la Cerda», hijos de Fernando, se vio obligado a compensar a éstos. 

  • Sancho, conocido por la historiografía como el Bravo por su fuerte carácter, se enfrentó a su padre cuando éste pretendió crear un reino en Jaén para el mayor de los hijos del antiguo heredero, Alfonso de la Cerda.
Finalmente, Sancho y buena parte de la nobleza del reino se rebelaron, llegando a desposeer a Alfonso X de sus poderes, aunque no del título de rey  en 1282.

Sólo Sevilla, Murcia y Badajoz permanecieron fieles al viejo monarca. Alfonso maldijo a su hijo, a quien desheredó en su testamento, y ayudado por sus antiguos enemigos los benimerines empezó a recuperar su posición. Cuando cada vez más nobles y ciudades rebeldes iban abandonando la facción de Sancho, murió el Alfonso X en Sevilla, el 4 de abril de 1284.


"Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Invicta y Mariana Ciudad de Sevilla"


La madeja no es más que un nudo (en latín nodus). Por el contrario, la tradición popular sevillana lo lee como «No madeja-do», queriendo decir «No me ha dejado».


El cadáver de Alfonso X recibió sepultura en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla.
En la primitiva Capilla Real de la Catedral de Sevilla estaba colocada una estatua que representaba al rey en posición sedente, situada ante la imagen de la Virgen de los Reyes, y en su lado izquierdo. También se hallaban en la capilla las imágenes sedentes de Fernando III el Santo, y de Beatriz de Suabia, padres de Alfonso X, sepultados allí.

En 1579, una vez finalizada la nueva Capilla Real de la Catedral de Sevilla, el ataúd que contenía los restos del rey fue colocado bajo el arco más cercano a la reja que cerraba el acceso a la capilla, en el lado izquierdo de la misma. El ataúd del monarca se hallaba cubierto con un paño de brocado y, en la parte correspondiente a la cabecera, y depositados sobre una almohada, estaban colocados una corona y un cetro de bronce dorado.3
En 1948, con motivo del séptimo centenario de la conquista de la ciudad de Sevilla por Fernando III el Santo, que capituló en 1248, se construyó el sepulcro actual del monarca, que se encuentra situado en el lado del Evangelio de la Capilla Real.

En el presbiterio de la Catedral de Murcia, procedentes de la antigua capilla del Alcázar Mayor de la ciudad, llamada de Nuestra Señora la Real de Gracia, se encuentran el corazón y las entrañas de Alfonso X el Sabio, colocadas dentro de una urna. 

El propósito del monarca era que su corazón fuera llevado al Monte Calvario, en Tierra Santa, y sus entrañas al monasterio murciano de Santa María la Real del Alcázar. Sin embargo, nunca llegó a cumplirse la voluntad del monarca, y su corazón y entrañas terminaron reposando en el mismo lugar. En el año 1525, a petición del concejo de Murcia, y por orden del emperador Carlos V, fueron trasladadas las entrañas de Alfonso X a la capilla mayor de la catedral de Murcia.