miércoles, 22 de febrero de 2012

Malvecín y Bilibio.


“El castillo navarro de Malvecín, sobre el actual Bilbao, se halla en el promontorio denominado Malmasín, donde están  las ruinas en una paraje denominado “el Castillo”. 

Este Castillo protegía la margen izquierda del río Nervión y la zona portuaria llamada Puerto de Bilbao donde después fue creada la Villa en el año 1300 por el XI señor de Bizkaia,  Diego López de Haro, sobre un asentamiento ya existente y tras arrebatar el derecho sucesorio a su sobrina María Díaz de Haro.


Diego López  V de Haro, apodado el Intruso,  1250 – 1310. Fue hijo de Diego López III de Haro, a quien sucedió en el señorío de Vizcaya, y de su esposa Constanza de Bearne.



Diego Lópe de Haro decide hacer nueva población y villa en... “Bilbao de parte de Begoña, que dicen Puerto de Bilbao:  Yo Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, en uno con mi hijo D. Lope Díaz y con placer de todos los vizcaínos hago en Bilbao de parte de Begoña, nuevamente población y villa que le dicen en Puerto de Bilbao...”...

Por lo tanto, el nombre y el puerto, ya existían. 

Cuando en la documentación navarra se hablaba del castillo de Malvecín, Malmasín, se estaba hablando de la comarca en la que estaba comprendida Bilbao. Las recientes excavaciones en la iglesia de San Antón han puesto al descubierto lienzos de muralla datados en el siglo XII, cuando Bilbao formaba parte del Reino de Navarra.

Los pobladores de este lugar de Bilbao, según privilegio, se regían por el fuero navarro de Logroño. Este fuero era a su vez una reproducción del Fuero de Jaca de 1077, otorgado por el rey de los navarros y aragoneses, Sancho Ramírez, extendido a Logroño por  Alfonso VI en 1090 y mejorado por el Sancho VI el Sabio de Navarra.”

El condado de Vizcaya se convierte en Señorío bajo poder Castellano tras la conquista de la Navarra marítima en el año 1200, agregándose las tenencias de Vizcaya propiamente dicha, las Encartaciones y el condado de Durango (en el reino de Navarra existían más de 90 tenencias como éstas).

Los condes navarros anteriores eran meros tenentes,  recaudadores de impuestos y defensores del reino de Navarra en nombre de su rey, y pasan a ser señores feudales con Castilla, con derecho por tanto a heredar, seguramente motivo principal del paso a Castilla de los antiguos tenentes navarros de Vizcaya en 1076, que supuso el paso de la tenencia de Bizkaia donde no se incluían las Encartaciones y el condado de Durango, con mojón en Amorebieta-Etxano. Se convierten en señores feudales en La Rioja conquistada por los castellanos, donde adquirirían el “reino de Nájera” y la villa de Haro, adjunto desde entonces a su apellido. 


En esas tierras poseían desde ese siglo XI el castillo de Bilibio, puerta de la Rioja, la cual también vendieron al rey castellano. Los señores de Vizcaya de los López de Haro, eran altos dignatarios que residían en la Corte castellana, no poseían ni palacio ni residencia alguna en Vizcaya, ni fueron enterrados en esta tierra.



Bilibio, también conocido como Haro la Vieja,  fue una aldea situada en la falda norte de los Riscos de Bilibio, donde el río Ebro entra en La Rioja por el lugar de Las Conchas, municipio de Haro.

Junto a la localidad vivió y murió Felices de Bilibio, maestro de San Millán.

Por su privilegiada situación, sobre los riscos de Bilibio desde los que se dominan ambas vertientes de los Montes Obarenes y de difícil acceso, se construyó un Castro en fecha desconocida.

De él se recoge la primera noticia en la vida de San Millán en el siglo V. Se narra como este Santo acudió en busca de San Felices para que fuese su maestro. ….. a la edad de veinte años Millán fue ad Castellum Bilibiensem a buscar su director. ….Se menciona a Felices como anacoreta en los riscos junto al castillo.

Más adelante Bilbio aparece nombrado en un documento del rey navarro García Sánchez III de Navarra "el de Nájera" por el que donaba a su esposa Estefanía de Foix, mediante la carta de arras, "Bilibium cum Faro et cum sua pertinencia", firmado el 28 de mayo de 1040. En esta época el castillo de Bilibio pertenecía a Álava, pues dependía de sus condes y no de los de Nájera.  Esto permanecería así hasta que pocos años después quedase en manos de la Familia Haro.

Parece ser que sus habitantes se fueron trasladando a la aldea de Haro, quedando Bilibio primero deshabitado y con el tiempo abandonado.

En los documentos que recogen el traslado de las reliquias de Felices de Bilibio a San Millán el 6 de noviembre de 1090 aparece continuamente el castillo bilibiense y el conde Lope como su gobernador.

En el fuero dado a Haro por Alfonso VIII en 1187 cedía a dicho población las heredades que tenía en Faro y en Bilibio.

El abandono del castillo de Bilibio tiene lugar a comienzos del siglo XVII pues las puertas del Castillo de Bilibio, estaban sirviendo entonces en casa de Francisco Ojeda, vecino de la villa de Haro.

Tras la muerte desgraciada del rey de Pamplona García Ramírez llamado "el Restaurador" en una partida de caza en Lorca, entre Gares y Estella, Alta Navarra, el reino queda en manos de su hijo, que es aún un infante, luego Sancho VI “el Sabio”. 






Sancho VI el Sabio (1150-1194) hijo de Garcia y Margarita
casado con Sancha de Castilla

Fue el primer rey que sustituyó el nombre de Pamplona por el de Navarra 



Esta circunstancia la aprovecha Alfonso VII de Castilla e impone al rey-niño vasallaje al heredero de Castilla Sancho III, su hijo. Además, Sancho VI el Sabio, es obligado a casarse en Soria con Doña Sancha de Castilla, hija de Sancho III de Castilla, nieta por tanto de Alfonso VII.


Como muestra de este vasallaje, fruto de la amenaza de guerra, se crea el “reino de Artajona” con los pueblos de Artaxona, Larraga, Miranda de Arga, Olite y Cebror, que Sancho el Sabio entrega al heredero castellano en ese año 1156.


En 1157 muere Alfonso VII, le sucede su hijo Sancho III, que muere a su vez prematuramente en 1158, un año después, quedando el reino en manos del hijo de Sancho, a la sazón un niño de 6 años. Se trata de un nuevo Alfonso: Alfonso VIII.

Sancho VI el Sabio aprovecha ahora las circunstancias de Castilla y en 1162 emprende la reconquista de las tierras arrebatadas por Alfonso VII de Castilla, 


En apenas cuatro meses, Sancho VI el Sabio, recupera casi todas las tierras perdidas de Castilla Vieja y La Bureba hasta los montes de Oca, frontera natural del reino. Finalmente consigue evitar la humillación del vasallaje y la devolución del efímero “reino de Artajona”.


Además consiguió recuperar el “reino de Nájera” en La Rioja, en posesión de los López de Haro, formado con tierras de Rioja Alta y Media. Recupera toda la franja que limita con Castilla, conquistada en diferentes acometidas por el ejército castellano.

Cuando alcanza la mayoría de edad, Alfonso VIII retoma la conquista del reino de Navarra. Ataca el reino el 18 de septiembre de 1173 aprovechando la muerte del conde Don Vela Ladrón de Guevara, conde de Vizcaya, -los vascos no reconocen a los Haro como señores de Vizcaya por su sometimiento a Castilla-y una de las familias más importantes de Navarra, con tierras y una casa-torre en Álava, en Garaio cerca de Guevara, y señores feudales de Oñate.


El ahora mar interior de Garaio, encajado entre la Llanada y las sierras de la divisoria de aguas, el embalse de Uribarri-Ganboa se ha convertido en un auténtico mar interior para las tierras alavesas,  una verdadera costa marítima en este gran lago artificial. 



Ladrón Íñiguez de Guevara, señor de Guipúzcoa, Álava y Vizcaya. Nació a finales del siglo XI y murió hacia el año 1148. Es el abuelo de Vela Ladrón de Guevara.

De origen navarro, Ladrón fue hijo de Íñigo Velaz y nieto de Orbita Aznáriz o Aznar, primer señor de Guipúzcoa. Su padre fue uno de los más activos colaboradores del dominio aragonés sobre Vizcaya, ya que Alfonso el Batallador, después de la muerte de Diego López de Haro (1124), había detentado el poder del señorío sin cederlo a ningún beneficiario de la aristocracia local, aunque Lope Díaz de Haro, hijo de Diego, figuró como tal. Tras la muerte de Alfonso el Batallador (1134), la hegemonía de los señores de Guipúzcoa sobre los de Vizcaya se acentuó, ya que Ladrón Íñiguez, actuando como representate de la nobleza de Euskadi, asiste al acuerdo de Vadoluengo (Sangüesa), en el que García Ramírez el Restaurador quedó investido como monarca de Aragón. Desde entonces, Ladrón Íñiguez pasó a combatir las pretensiones del monarca castellano, Alfonso VII, que pretendía hacerse con el dominio de las tierras del norte e incorporarlas a la corona de Castilla. Precisamente, en la Crónica Adefonsi Imperatoris se halla la noticia de que Ladrón Íñiguez fue hecho prisionero por Alfonso VII en 1136, seguramente en el transcurso de la campaña de conquista castellana por tierras de Álava. Durante los cuatro años que duró la prisión, su hijo, Vela Ladrón, mantuvo el gobierno independiente de las tres provincias vascas.

En 1140, Ladrón Íñiguez recuperó la libertad, pero no así sus dominios efectivos. Alfonso VII, verdadero dominador de la política de la época, quiso jugar a tres bandas para contentar a las aristocracias locales, de tal modo que desposeyó a Ladrón Íñiguez de su señorío alavés (no así del guipuzcoano) y lo cedió a Lope Díaz de Haro. Los señores de Vizcaya se quejaron largamente ante Alfonso VII de esta situación irregular, e incluso parece que llegó a haber unas tirantes relaciones entre padre e hijo por esta cuestión. Las últimas noticias conservadas sobre Ladrón Íñiguez se remontan al año 1148, en el que aparece como "comte en Aybar, en Leguin y en Guipúzcoa", no así en Vizcaya donde la política de Alfonso VII, consistente en lograr vasallajes múltiples de los señores de la zona, dejó al poder señorial bastante debilitado.


Sancho Abarca fue el primer rey de Pamplona que se llamó Rey de Aragón.
Cuentan las crónicas que un caballero del linaje de Guevara, encontró muerto por los moros al Rey de Navarra, don García Iñiguez y a su esposa la Reina doña Urraca Jiménez, hija del Conde de Aragón. Esta se encontraba en encinta y ya muy próxima a dar a luz y le salía por una herida del vientre una manecita del niño que llevaba en su seno. El caballero aludido salvó al Infante, le puso el nombre de Sancho y le tuvo oculto en las montañas hasta que fue proclamado Rey, y como el ilustre niño llevaba un calzado tosco llamado "abarcas", le llamaron Sancho Abarca.





Empieza Alfonso VIII la conquista de los territorios navarros por la Bureba y La Rioja, llegando a Miranda de Ebro, cuencas de los ríos Oja y Tirón, Arnedo, así como el condado de Vizcaya y las Encartaciones, quedando fuera Durango.


La versión castellana del armisticio de 1175, entre los reyes Alfonso VIII de Castilla y Sancho VI el Sabio de Navarra, dice así

“Y Yo, Don Alfonso, rey de Castilla, he dado por quito del castillo que tiene Navarra a Leguín y Portilla, y he dado por quito del castillo que tienes de Godín. Y, Además de esto, Yo, don Alfonso, rey de Castilla, doy por quito a vos, don Sancho, rey de Navarra y de Álava, a perpetuo para vuestro Reino, conviene a saber: desde Ichiar y Durango, que quedan dentro de él, exceptuando el castillo de Malvecín (junto al puerto llamado de Bilbao)...”


El Rey de Navarra, Sancho VI, no aceptó dicha propuesta y los navarros de Vizcaya tampoco.


Sancho el Sabio propone un pacto a Alfonso VIII, el sometimiento de la disputa al rey de Inglaterra, cuñado de Alfonso VIII. Alfonso acepta, el laudo arbitral es de 1177.

“Todo ello lo tuvo y poseyó en paz y tranquilamente de su bisabuelo García rey de Navarra y Nájera (García Sánchez V), y su antecesor fue arrojado violentamente de este reino a causa de su debilidad, por Alfonso, rey de Castilla, su pariente.


Posteriormente, el rey García (García Ramírez VI el Restaurador), nieto de García de Nájera y padre el actual rey de Navarra, de ilustre memoria, por la voluntad de Dios y de la fidelidad probada de sus moradores naturales, recuperó su reino aunque no por completo y lo que falta lo demanda el rey Sancho, el que es hoy rey de Navarra”.

Sancho el Sabio pide ante el rey inglés la devolución de todos los territorios recién usurpados en 1174-75, así como las fortalezas conquistadas en 1167 por los castellanos y no devueltas de: Arnedo, La Rioja, Leguín (Urroz), Portilla (Cantabria) y Malvecín (Malmasín, fortaleza antigua de Bilbao) y las plazas tomadas tras el asesinato de Sancho García el de Nájera y Ramírez el de Peñalén, asesinados por los castellanos, y las usurpadas a García Ramírez el Restaurador, padre de Sancho el Sabio, por Alfonso VI y VII respectivamente, pues han pertenecido siempre al reino, es decir, la restitución de las fronteras del reino tal y como eran a la muerte de Sancho III el Mayor.

Todas esas tierras han sido arrebatadas por la violencia de las armas. Alfonso VIII argumenta, básicamente, el derecho de conquista.

El Laudo tira por el camino del medio, no quiere entrar en restituciones anteriores al reinado de los reyes actuales, dictamina que se devuelvan las tierras a Navarra usurpadas después de la muerte en 1158 del mencionado Sancho III de Castilla, salvo el “reino de Artajona” que se mantiene en Navarra, lo que supone en la práctica la pérdida de casi toda La Rioja, la Bureba y Castilla Vieja, territorios históricos de Navarra y reconquistados por Sancho el Sabio.

Castro Urdiales, que sigue siendo Navarra según documentación de la época, será de nuevo la frontera reconocida, así como Vizcaya y Álava. Logroño, Belorado, Grañón o Pancorbo siguen siendo también navarros y frontera con Castilla.

A cambio, a Sancho el Sabio, se le reconoce el resto del territorio y se le indemniza con 30.000 maravedíes durante 10 años.

Este laudo vuelve a demostrar la territorialidad Navarra de los territorios occidentales reconocidos aquí internacionalmente, incluido la fortaleza Navarra de Malmasín-Bilbao defendida por su tenente (gobernador) navarro Joan Belaz del ejército castellano, y no devuelta pese al Tratado internacional firmado por el rey castellano y la “fidelidad probada de sus moradores naturales” a Navarra.